El arte como terapia

Una de las palabras clave que he puesto en el sistema de posicionamiento SEO para que me encuentren en los buscadores es la palabra “arte”. No le he dedicado hasta ahora ningún artículo concretamente al arte, pero el arte está presente en todos lo artículos que he escrito. No en vano, el arte es mi pasión, el arte es mi vida, el arte es mi religión,… Cuando por problemas derivados de mi fobia social abandoné mi sueño de ser científico… sabía que lo hacía para intentar conseguir otro sueño que estaba plenamente a la altura: ser artista. En este artículo, aprenderemos a usar el arte como terapia.

El arte de la vida

Y es que el universo existe por muchos complejos sistemas derivados de la física cuántica. Su estabilidad es debida a ciertas propiedades matemáticas del espacio y el tiempo, propiedades que se pueden expresar en un complejo sistema de ecuaciones matemáticas. Pero, que el universo exista por esto no significa que el universo exista para esto… El origen de la estabilidad del universo puede ser una cuestión meramente física; pero su mismísimo por qué de su existir es una cuestión, por encima de todo, estética, artística. O lo que es lo mismo: el universo existe para que sea bonito.

Y la vida de los hombres también. Nadie podría pensar en existir para otra cosa si no es para disfrutar, para vivir, para sentir el arte de la vida. Trabajamos y todo eso, pero en el fondo, no podemos más que disfrutar de nuestra vida cuando esta adquiere ciertos rasgos similares a los de una obra de arte: organización, sentido, finalidad en sí misma, o sea, ser felices porque disfrutamos siendo felices…el arte como terapia

Y es que el objetivo de la vida no está en “progresar” o sea, enriquecernos a costa de joder la vida a los demás, descifrando el lenguaje típico de los políticos españoles… Y eso es lo que debe ser la vida: belleza, felicidad por mera felicidad, amor porque disfrutamos amando…

Desde esta perspectiva, es evidente de que si algo falla en nuestra vida, debe de ser algo eminentemente estético. Quizás nos hemos creído que tenemos que nacer para trabajar, para progresar… y no para ser felices. Y algo dentro de nosotros se nos enciende, una luz de alarma que nos dice: “si no eres feliz, tu vida no tiene ningún otro tipo de sentido”.

El renacimiento del arte de la vida

Por eso, no hay mejor terapia para nuestra alma que el arte. En el fondo, las religiones son simplemente una forma de arte, no hay demasiada diferencia entre el arte y la religión: para unos roqueros, esos momentos del concierto de su grupo preferido en donde todo el mundo se sumerge tanto en la canción, y vibran a los sones de los acordes que nos desgarran el alma… son los equivalentes a lo que pueda sentir un fiel cristiano cuando el coro de la iglesia canta eso de “santo, santo, santo es el señor”… no ha demasiada diferencia entre el arte y la religión. Aunque desde luego nos quedamos con el arte, simplemente por su mayor libertad, por su menor control institucional, y por que nos libera en cuerpo y en pensamiento, a diferencia de muchas formas de religión, que nos atan, y que pretenden que vivamos las limitadas formas de vida que vivían nuestros abuelos…

Terapia con el arte

Entonces, dicho lo dicho, la actual crisis humana, social, política, económica, antropológica,… que atraviesa actualmente España, no se puede combatir con Prozac ni con L-casei-limunitas (o como cojones quieran llamar a esa mierda…), sino con arte.

Volver al arte, volver a la belleza, volver a existir para ser felices, y no para intentar urbanizar un país entero… Estamos un poco entre dos mundos. En el viejo mundo se admiraba el trabajar, el ser productivo, incluso el follar poco… eso distraía de nuestras verdaderas metas… los sabían bien los luteranos: los placeres de la carne y del alma nos pervierten de nuestro verdadero objetivo en la vida: ser productivos. Hay que decir que la moral luterana de la que hablaba Weber, aún  no ha llegado a España… Nosotros aún estamos por la alta Edad Media, antes de la aparición de los burgos medievales… Nosotros vivimos, no en España, sino más bien en Pijolandia. En este país un montón de gente estúpida, cretinos sin inteligencia pero con muchos master, se creen que son muy guais y muy molones porque no tiene ni idea de donde tiene el agujero del culo… Eso es progreso y lo demás son tonterías. Son egoístas, presumidos, borrachos,… Van por ahí creyendo que son listos porque saben usar el facebook, y que son guapos porque visten a la última moda, con un pantalón de 400 euros…

Y ese debe de ser nuestra peculiar terapia con el arte. Aprender a ser sencillos, aprender que lo bueno de la vida está no en progresar, si no en esos pequeños placeres: ver una película junto con nuestros amigos; estarnos una tarde entera conversando con nuestra familia en ese local tan acogedor mientras que escuchamos buena música; aprender a valorar nuestra cultura tradicional dejando al fin de intentar urbanizar un país entero, dejando que lo rural sea rural y lo urbano, urbano; Aprender a seducir, aprender a amar, aprender a ser nobles, dejarnos de creer que somos muy listos porque tenemos muchos títulos (por lo general, este es un país de ignorantes con título); aprender a amar; aprender a ser estéticos, a tener estilo; aprender a conversar. Pues ¿qué mayor placer del mundo que una buena conversación durante toda una larga tarde con alguien con quien empatizamos?

Antes hemos dicho que estamos entre dos mundos. Uno es ese horrible mundo que hemos pintado antes. Otro es un mundo muy distinto, un mundo en donde nos volvemos a dar cuenta que el Universo es algo eminentemente artístico. En el pasado todos sabemos que los países admirados fueron los productivos: USA, Alemania, Reino Unido,… Pero en el futuro las cosas serán sustancialmente distintos. Las potencias del futuro, no serán tanto potencias industriales, económicas,… simplemente las primeras potencias mundiales del futuro serán países con una cultura admirada, con un estilo único e inconfundible… Esa es la batalla por la hegemonía en el futuro. Desde nuestro presente, podemos adelantarnos a los acontecimientos futuros, podemos ya empezar una guerra por la hegemonía con nosotros mismos… Y la clave para vencer a las fuerzas que nos impiden prosperar en la vida, que nos impiden alcanzar el éxito en nuestra vida, simplemente está en imitar al arte, en ser cautivador, en ser seductor, en ser divertido, en definitiva, en aprender a fascinar.

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