El coach como guía de nuestra vida

El coach es una disciplina que puede parecer reciente. Pero si lo pensamos un poco, en todas las épocas y en todas las culturas ha existido una especie de “maestros de vida”, que orientaban a personas normalmente más jóvenes que ellos sobre los caminos a seguir en las bifurcaciones y demás pruebas que nos pone la vida. Ya las escuelas filosóficas tanto de los griegos como de los romanos preparaban para la vida y tenían como máxima aspiración preparar a efebos para ser capaces de afrontar con templanza de ánimo los trances de la vida. El estoicismo es una de las escuelas más famosas, con su insistencia tanto en la razón como en el valor del hombre para afrontar los trances y dificultades en los que le pusiera la vida. Pero los gustos modernos exigen un tipo de entrenamiento para la vida mucho más directo y práctico que el que proporcionaban las antiguas reflexiones filosóficas de griegos y de romanos. Por eso, en el siglo XX se empezó a vislumbrar la disciplina del coach, muy ligada a los avances en la nueva ciencia de la psicología. El coach era una especie de psicología práctica que pretendía “rectificar” ciertos comportamientos contraproducentes de hombres y mujeres en determinados ámbitos de la vida. Por ejemplo, los primeros “coacher” intentaron cambiar un poco el viejo modelo de liderazgo autoritario, ineficiente, antipático; por un modelo más democrático, más eficiente, más humano y más preparado para los nuevos tiempos, en donde el estatus ya no es una condición que tenemos al nacer, si no más bien algo que podemos conseguir en función de muchos factores, entre ellos cómo no, en función de nuestra simpatía, de nuestra eficiencia, de nuestro buen trato con los demás,…el coach como guía de nuestra vida Y precisamente los primeros “psicólogos prácticos” intentaron encontrar nuevas ideas para enseñar a hombres y mujeres a mejorar en estos y otros aspectos. A día de hoy el mundo del coach y de la autoayuda sigue en pleno auge. Miles de páginas Webs, revistas, libros,… siguen siendo dedicados al viejo oficio de ayudar a hombres y mujeres a encontrar su camino en la vida en los distintos aspectos que presenta esta. Desde ayudarnos a ligar mejor, hasta ayudarnos a ser líderes ejecutivos más completos, eficientes y democráticos. La disciplina del coach y de la autoayuda parece tener un futuro prometedor. Pero algunas sombras han oscurecido su horizonte ya desde sus mismos inicios. En este artículo, el coach como guía de nuestra vida.

Los críticos del coach y de la autoayuda

Precisamente pese a la gran importancia que tiene actualmente las disciplinas como el coach, la autoayuda, la orientación psicológica,… una cada vez más numerosa oleada de críticos se han levantado frente a estos saberes, que ellos consideran “pseudocientíficos” y básicamente acusan a estos saberes de ser estratagemas inútiles para sacar el dinero a los desesperados. Estas personas tienen razón en gran parte. Pero no la tienen en otra:

-Los críticos del coach aciertan en su rechazo a la creciente comunidad de “gurús”, o sea, hombres y mujeres que se ponen a sí mismos como guías espirituales en distintos campos; pero que comúnmente no son capaces ni de demostrar formación ninguna en nada; ni de demostrar méritos en las disciplinas en las que supuestamente son expertos. También aciertan en su crítica de los escandalosos precios que suelen ponerle estos “gurús” a sus productos. Aciertan también en criticar la epistemología o teoría del conocimiento que ampara ciertas prácticas, especialmente relacionados con la “autoayuda” tipo El Secreto, que invita al neófito en superación personal a poner su alma en sintonía con las fuerzas cósmicas para que así, como por arte de magia, todos sus problemas desaparezcan… (algo que no deja de ser una fuente de frustraciones completa, pues nadie nunca ha conseguido ni solucionar un problema, ni hacerse rico, a base del “pensamiento positivo”, exceptuando un puñado de casos como el de la escritora de El Secreto, que se cuentan con la palma de una mano, siendo más probable hacerse rico jugando a la lotería que poniendo en práctica las mamonadas del mencionado libro…)

-Los críticos del coach se equivocan en su creencia de que es la propia vida la que nos enseña por sí misma las habilidades personales que requerimos para funcionar en nuestro día a día. El hombre es un ser plástico, y como tal, es un ser que puede aprender constantemente. Y de hecho, lo puede aprender todo: puede aprender a seducir, puede aprender a ser un líder más eficiente, puede aprender a ser mejor marido o mejor mujer, puede aprender a socializar mejor, puede aprender a superar sus fobias, puede aprender a ser un buen ejecutivo de una empresa, puede aprender a ser un mejor amigo,… En definitiva, no hay una forma“natural” del ser hombre, pues es la propia cultura la que nos enseña desde sus patrones a ligar, a liderar, a socializar… siendo por tanto estas cosas en cada cultura distintas. Por eso, el coach, la autoayuda, la seducción,… pueden ser disciplinas que nos enseñen hábitos más eficientes para hacer estas cosas.

Un buen guía para la vida

Lo cierto es que una persona espiritualmente potente (insisto, descartando a los “gurús” tipo Mario Luna en lo referente a seducción) y preparada para poder guiar la vida de los demás, puede ser una ayuda impagable para todos esos hombres y mujeres que están pasando por problemas personales o simplemente se encuentran un poco perdidos en la vida. No sólo nos aconsejará y nos guiará con su preparación y con su talento nuestros pasos en la vida; su simple ejemplo de por sí se nos hará muy potente, veremos a alguien que es bueno allí donde nosotros desearíamos ser buenos, y eso nos pondrá un valiosísimo modelo en nuestra mente que hará que, por medio de la imitación (al fin y al cabo somos simios que aprenden imitando a otros…) consigamos al fin empezar a mejorar aquellos aspectos de nuestra vida que cojeaban de forma preocupante. De hecho, el modelo de “El Santo” de la cultura católica occidental, servía un poco para eso: ponernos como ejemplo del obrar vital a hombres y mujeres de especiales capacidades, sobre todo espirituales. Y con ese modelo tendríamos un ejemplo de modo de vida que se supone que iluminaría nuestra propia vida…

Así, desde personas que tuvieron una gran fuerza en su lucha contra la depresión; hasta personas que llegaron a cumplir un gran sueño a base de luchar; pasando por personas que lograron superar su fobia social metiéndose en el mundo de la seducción en bares y discotecas. Estos ejemplos bastan para ilustrar lo importante que es tener nuestros propios “santos”, o sea, personas a las que imitar. Si además, esas personas nos aconsejan, nos guían,… nuestra vida puede terminar dando ese vuelco que tanto tiempo llevaba necesitando. Un buen coach puede ser un aliciente fundamental a la hora de superar nuestros problemas o conseguir nuestros sueños, o simplemente, ser más feliz en la vida y vivir una vida más plena.

Características del buen coach

Termino este artículo con lo más polémico: ¿qué se requiere para ser un buen coach? El título de “coach” a veces te lo dan después de haber completado un cursillo de 200 horas… vamos, que te lo sacas en plan “cursillo del INEM”… Es evidente que para poco puede servir esto. A grandes rasgos un buen coach debe de tener una buena preparación (no descarto la autodidaxis, pero debe de ser demostrada) en un ámbito como la psicología y similares. Pero además, un buen coach debe de tener una personalidad válida para ayudar a los demás, con carácter, con iniciativa,… Y además, debe de haber demostrado sus habilidades… Esto en España no se hace, pero en el norte de Europa ya se exige a los “gurús” que demuestren sus capacidades si quieren poder ejercer en esta extraña profesión. Insisto, no descarto la autodidaxis pues para poco sirve un título si no hay talento; y la carencia de título se puede compensar con talento y formación por cuenta propia. Pero lo ideal, es que un buen coach tenga la formación adecuada; además de tener esa otra formación que no se puede estudiar en la universidad, esa formación que te la da la vida, luchando contra el dolor, luchando contra los problemas, luchando contra la fobia social y el miedo a las mujeres,… Para ser un buen coach no vale sólo con ser un buen teórico; hay que haber vivido, y hay que haber perdido muchas batallas antes de haberlas ganado definitivamente. Así, después podremos enseñar a los demás un camino mejor que nuestro tortuoso transitar por los dolorosos páramos de los problemas de la vida.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • La madurez como clave para atraer (6)
  • La clave del éxito en nuestras ambiciones (6)
  • Si necesito pedir consejo ¿a quién pido consejo? (6)
  • Hablar con nosotros mismos para superarnos (5)
  • Hazte el líder de tu propia vida (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>