El cortejo y el emparejamiento

Muchos chicos y chicas, que como hasta hace no mucho yo mismo, no han tenido apenas ningún tipo de experiencia amorosa, tienen muchas dudas sobre este tema del cortejo y del emparejamiento. Pero a veces incluso personas de cierta edad con mucha experiencia en relaciones a sus espaldas, tienen dudas, mitos, falsedades y falta de información que los impide saber las claves sobre cortejo y el emparejamiento. Uno de las grandes problemas que existen entre los jóvenes inexpertos en relaciones, es el fomento de mitos a través de la llamada “comunidad de la seducción“, como el mito de que los hombres vamos a ser más felices y más “hombres” si iniciamos el camino de irnos cepillando a una chica tras otra… Cuando yo empecé en el sargeo, hace dos años, yo mismo creía eso… y claro, yo sentía una especie de estúpida responsabilidad sobre mis hombros de trincarme a casi cualquier cosa que se moviese para así dejar por ahí mis desvergonzados genes bien esparcidos… Pero en no mucho tiempo, yo me di cuenta que las cosas no funcionaban así, que no era mejor hombre el que estaba con 40 en vez de estar sólo con una, que esa meta vital de follárselas a todas era escasamente creativa, y que absorbería por completo todo mi tiempo, además de dejarme de lleno dentro de eso que la iglesia católica llama “pecado mortal” y yo llamo “haberme pasao un rato…”, algo que no me llenaba en absoluto y que te dejaba con una sensación de vacío y de soledad postcoital que solo puede ser descrita por los mejores poetas… Las cosas no funcionan así, entre otras cosas porque no es mejor el hombre que está con 40 en lugar de el que está con una… Lo explicamos a continuación. En este artículo, el cortejo y el emparejamiento.

La mayor alegría que me he llevado como hombre…

Lo cierto es que el día que yo mismo me di cuenta que no era necesario estar con muchas mujeres para ser “muy hombre“,El cortejo y el emparejamiento sentí tal alivio sobre mis hombros que era equiparable al peso que se quita de encima una persona que llevaba mucho tiempo cargando sobre sus espaldas con el piano de José Manuel Parada mientras escalaba una montaña tras otra hasta que al final tiró el piano por un despeñadero… ¡Ahora ya no tendría que tra… o sea, que estar con tantas mujeres para ser muy hombre! Se trataba sólo de estar con pocas, incluso con una sola. Pero que te gustase de verdad. Entonces todas mis ideas se reconvirtieron, se puede decir incluso que este blog evolucionó un poco: ya no era tan importante la cantidad (como insisten los gurús oficiales de la seducción); si no la calidad. Estar con una mujer podría “puntuar” mucho más que estar con 40, para ello sólo era necesario que esa única mujer valiese más que las otras 40 mujeres juntas… Era entonces como pasar de jugar al fútbol, en donde todos los goles cuentan lo mismo; a pasar a jugar al Rugby, en donde un sólo gol puede valer más que todos los demás goles que se habían metido durante el resto del partido, por lo que un partido de Rugby no está decidido hasta el final. En el cortejo y en el emparejamiento pasa algo similar: nada está dicho hasta el final, y el éxito de hombres y mujeres en el mundo del amor puede dar un brusco giro de forma inesperada, porque aquí hay tantos que cuentan mucho; y otros que cuentan poco, como en el rugby y en menor medida, en el baloncesto.

Conocer gente para emparejarse

Una vez que nos hemos quitado de las espaldas la inmensa responsabilidad de engendrar nosotros solos a una nueva humanidad… ¿Cómo funciona el proceso del cortejo y del emparejamiento? Pues quizás la parte primera de todas, y quizás la más importante, consiste en conocer gente. Si como es mi caso somos hombres heterosexuales, pues es evidente que se trata de conocer sobre todo a mujeres heterosexuales, de más o menos nuestra edad, de más o menos nuestros gustos y que estén más o menos en nuestra “honda”. ¿Cómo hacemos esto? Hay muchas formas, yo aconsejo tener unas buenas habilidades sociales. Por ejemplo, tener un grupo de amigos de tipo “bisex”, en donde hay hombres y mujeres. Dentro de estos grupos se pueden producir “chispas” entre algunos de los miembros, y es normal que de ellos surjan relaciones. Tener amigos, tanto amigos hombres como amigos mujeres, es una fuerte forma de estimular nuestra vida social, y de este modo podemos terminar por conocer a mucha gente. Si eres hombre no seas perro, no pretendas conocer sólo amigas mujeres porque al fin y al cabo te interesa sólo tener pareja y no le das ninguna importancia a la amistad: las mujeres aprecian mucho a esos hombres que cuidan también a sus amigos, y por lo general, ellas detestan a esos hombres que sólo les interesa tener pareja y no les interesa para nada la amistad. A veces cuando una mujer dice “seamos amigos”, está poniendo a prueba al chico, y luego al final ella cede.

También podemos ir a sitios, a museos, al teatro (yo dije una vez que se ligaba más en el teatro que en la discoteca…), a conferencias, a clases de piragüismo… Y en general, frecuentando ambientes de nuestro gusto, es posible que conozcamos a chicas o chicos que estén más o menos en nuestra honda. Se trata de conocer gente, y para ello hay que estirar todo lo que podamos nuestras redes sociales (no, nada que ver con las “redes sociales” de Internet aunque Internet nos puede ayudar a conocer gente). Pero a su vez, se trata de “internarnos” en nuevos ambientes, en donde hay un montón de gente fascinante para conocer. Para internarnos en estos ambientes, tenemos que aprender a ir a sitios por nosotros mismos, porque cuando vas por ejemplo a un museo tú solo, como no tienes a nadie con quien hablar, pues te centrarás más en esas otras personas que están en el museo y que no conoces. Por eso, hay que conocer gente tanto haciendo uso de nuestras redes sociales; como aprendiendo a ir a sitios nuevos y a ambientes nuevos por nosotros mismos.

El final del cortejo y el comienzo de una nueva pareja

Pero al final pasa… vemos a alguien, alguien que nos gusta más o menos. Es normal que cuando conozcamos a alguien, aunque nos guste físicamente, no tengamos forma de saber inmediatamente cómo es ese alguien de carácter. Ahora es cuestión de ir conociéndolo, y este suele ser un proceso más lento. Aunque es cierto que cuando “encajamos” muy bien con alguien, es posible que en un par de horas de conversaciones y de “conocernos”, termínenos al final morreándonos y abrazándonos con esa otra persona que a penas conocemos pero que nos causa una tan fuerte sensación de compatibilidad.

Pero por lo general, esto suele ir un poco más lento. Se trata de que el chico y la chica se vallan conociendo poco a poco. Puede que queden con amigos comunes, o dentro de esa activad en la que se conocieron, a lo mejor clases de pintura o en un curso del INEM (que para encontrar trabajo no sirven, pero se liga un montón, eso sí…). En este proceso de irse conociendo, es posible que tengamos que descartar al final a la otra persona como posible pareja, debido a que sentimos que aunque nos atraiga físicamente, mentalmente somos muy distintos y no nos atrae. Eso pasa mucho, tanto que no es el físico, en contra de tópicos, el principal arma de cortejo y de seducción, si no el carácter y nuestra forma de ser. Eso segundo atrae mucho más que el físico, pero también puede repeler mucho más que el físico, por eso el juego que es el cortejo y el emparejamiento puede terminar en derrota en muy abundantes ocasiones. Se trata simplemente de volver a empezar otra partida…

Por lo general y por ley de vida, los hombres queremos siempre más que las mujeres. Por lo que ellas a veces pueden ejercer el papel de pasivas, de pared que no podemos mover; y nosotros de activos, de hombres que empujan la pared para ver si se va moviendo algo más. Esto es así por motivos evidentes: ellas siempre lo tienen más fácil para dejar descendencia, casi todas o todas paren. Pero ellos, evolutivamente están programados para no dejar todos descendencia, por eso una chica normalita puede estar mucho más solicitada que un superhombre que es todo virtud. Pero eso es ley de vida y hay que aceptarlo como parte del juego del cortejo y del emparejamiento. Se trata simplemente de que nosotros como hombres, vallamos haciendo moverse a esa pared a base de “empujar” hasta que al final cede.

Y eso se hace poco a poco, o a veces muy rápido como ya hemos dicho, pero suele ser poco a poco, porque para que una mujer nos diga que sí, tiene que haber visto algo en nosotros. Una vez que ha visto algo, es posible que ella valla cediendo, y a lo mejor nos permita que tengamos citas ella y nosotros solos, porque ella ha visto un posible candidato para el amor. Pero no está todo hecho, estas citas a solas son muy importantes. El cortejo y el emparejamiento a veces es un “tira y afloja”, y ellas inconscientemente nos suelen poner las cosas difíciles, dándonos a los hombres la sensación de que las mujeres están medio locas, que un día te dicen que sí y al siguiente que no… Pero ellas son ambiguas para poner a prueba la valía del hombre, aunque pueden ser perfectamente conscientes de sus ambigüedades.

Si una mujer te dice que no al principio, pero no te saca de su vida… si sabes insistir, si sabes ir ganándotela poco a poco, si demuestras tu valía… tienes casi asegurado que ese no se cambiará por un sí. A mí ha habido varias mujeres que me dijeron que no, concretamente 2, pero estas dos al final cambiaron de opinión y me dijeron que sí (aunque luego no pasó nada por motivos que no contaré…). Las mujeres son ambiguas por naturaleza.

Y al final, cuando ya vemos que somos más o menos compatibles con ese chico o chica con el que “salimos”, se suele producir la “declaración”. A veces se ve venir de lejos, pero las mujeres son absolutas especialistas en no darse cuenta de que les gustan a un chico, aunque este lleve varios meses babeando detrás de ellas… por eso el chico tiene que de alguna manera hacérselo saber… Se puede preguntar, se puede mirar a los ojos de la chica con mirada tierna pero algo pícara, e intentar que ella se nos valla acercando, hasta que al final es posible el beso. Ellas por supuesto también son activas en este proceso, si gustas a una de ellas es posible que ellas te lo pongan fácil para que te vallas acercando a ella. Pero como las mujeres son ambiguas… no debe de sorprendernos que a lo mejor un día una chica parezca muy interesada en nosotros; y al día siguiente parezca que no nos hace ni caso. Por eso en el juego del cortejo y del emparejamiento, dominar la ambigüedad de la mujer es fundamental.

Para entender este arte de la seducción, aconsejo mi libro de próxima aparición, Los Pilares de la Seducción, próximamente en nuestra Tienda SyA.

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