El destino de nuestra vida, ¿está nuestra vida predestinada?

El destino de nuestra vida, ¿está nuestra vida predestinadaYo no puedo competir con gente irracional y sin ningún tipo de conocimiento en nada. Si alguien me viene con argumentos del tipo “todo lo que deseemos lo atraemos a nosotros”, o “Dios nos ha marcado previamente el destino de nuestra vida y él nos acompaña”; o “tienes muy bajos los chakras”… Todos estos argumentos son irracionales y como tales, irrefutables. Cuando Franco decía eso de que él había sido elegido por Dios para acaudillar España, eso es un argumento irracional, y no sólo irrefutable, si no que intentar refutarlo te podría haber costado muy caro. Un argumento irracional es más o menos lo mismo que un argumento falso. A veces acertamos en nuestras creencias irracionales, pero son pocas veces. Alguien dijo eso de

no discutas con un idiota, por que la gente no sabrá cual de los dos es el idiota.

Es una frase que sigue muy en boga: a veces se hace más caso a la gente irracional que a las personas inteligentes. Y todo esto viene al caso por la cantidad de charlatanes, astrólogos, “pensadores positivos”, economistas ortodoxos, políticos sin inteligencia, o presentadores de Cuarto Milenio… cuyas voces resuenan todos los días en nuestras televisiones y cuyos discursos se aplauden a rabiar, aunque erupten, la gente los aplaude porque creen que de unas gentes tan bien vestidas y tan elegantes (y con símbolos como los del tarot que sirven para causar sensación de misterio) sólo puede surgir cosas muy sabias. Y después de decir todo esto, nos toca decir que la creencia en el destino era una creencia estrictamente científica según nos presenta el mundo la física newtoniana. Pero con todo, Newton y compañía creían que todo estaba predestinado por motivos científicos, y no mediante el “pensamiento mágico”. Si de la aplicación de unas fuerzas en un sistema de objetos predestinado, se puede deducir con gran precisión cómo va a encontrarse ese sistema de objetos en un tiempo x, entonces parece que todos los movimientos ya están planificados de alguna manera de antemano. Newton vio esto en el Sistema Solar: el Sistema Solar era matematizable y por tanto, predecible. Si todo el Universo funcionase como nuestro Sistema Solar ¿no seríamos nosotros mismos matematizables y predecibles, o sea, no estaría ya el juego de nuestra vida sobre la tierra previamente decidido igual que los movimientos de los planetas del Sistema Solar? Los mecanicistas herederos de Newton desde luego lo tuvieron claro: sí, todo tenía que estar ya previamente decidido. Desde una perspectiva, insisto, rigurosamente científica, se creyó esto… hasta que llegó el siglo XX y la física cuántica. En este artículo, el destino de nuestra vida, ¿está nuestra vida predestinada?

La voluntad en el Universo

¿Qué se descubrió en la física cuántica? Esto sería muy largo de explicar, así que lo resumimos: los principios que gobiernan el mundo a nivel de la física clásica, como el de causalidad, el de probabilidad, y otros, parecen no gobernar el mundo a nivel de las partículas que se estudian desde la física cuántica. Si cae el principio de causalidad, entonces cae el determinismo de la física clásica. Como no todo está determinado, entonces parece que hay hueco para la voluntad humana: si luchamos en esta vida por lo que queremos, conseguiremos unos resultados distintos que si no luchamos, que si somos cobardes, que si somos poco activos. O lo que es lo mismo: nuestra vida no está predestinada del todo al menos, y nuestros éxitos dependerán de la capacidad que tengamos de luchar por eso que queremos.

Y esto es muy importante: si nos quedamos debajo de las sábanas de nuestra cama para que nuestros problemas se solucionen solos; o para que la vida nos atraiga hasta nosotros eso que queremos conseguir, entonces nuestro destino cambiará, a peor. Las personas comúnmente suelen tener la creencia irracional de que como todo está predestinado, pues entonces ya da igual lo que hagas porque no conseguirás cambiar las cosas. Pero no. En el Universo parece haber lugar para la voluntad humana. Si ponemos una fuerte voluntad en nuestra vida, entonces conseguiremos mejores cosas, más éxitos, conseguiremos solucionar nuestros problemas; pero si nos quedamos esperando que el destino reparta suerte, entonces nuestra vida puede que sea más cómoda porque no tendremos que hacer mucho ni echarle valor en las circunstancias que lo requieren; pero a cambio viviremos una vida vacía, sin grandes éxitos ni grandes hazañas.

Luchar contra la irracionalidad con trabajo y voluntad

Hemos empezado hablando de creencias irracionales. A todos nos las han jugado alguna vez las creencias irracionales. Entre las creencias irracionales más comunes están:

-No valgo nada, la gente no me aprecia.

-No puedo tener novia porque no soy atractivo y no gusto a las chicas

-No puedo hacer nada para mejorar como persona.

-Ya soy muy mayor para hacer ciertas cosas.

-No tengo dinero y eso hace que esté decaído y la gente no me quiera.

-No puedo hacer nada para superar esta depresión o esta enfermedad mental.

-Soy raro y la gente me mira mal por la calle. Tengo fobia social y por eso soy peor.

-Me ha dejado mi mujer y ya nunca encontraré a otra mujer como ella.

Estas creencias aunque en gran parte sean falsas, nos pueden hacer un gran mal porque al encasillarnos en una circunstancia de nuestra vida adversas, puede que nos quedemos ahí aprisionados durante décadas enteras. Pero en un sólo día se podría hacer mucho para conseguir eso que queremos, o para solucionar nuestros problemas. Imaginémonos lo que es tener cientos de días por delante para luchar por lo que queremos.

Pero claro, si seguimos creyendo que todo está predestinado, que “las cosas no se buscan, si no que vienen”, o demás creencias de tipo irracional, entonces nos podemos quedar años enteros aprisionados en la cárcel de nuestras propias ideas irracionales.

Por supuesto que existe un estrato de carácter físico que sí es limitante: si no tienes dinero, por mucho que creas que te puedes comprar un coche, no te puedes comprar un coche. La voluntad expande nuestro mundo espiritual; pero no nuestro mundo material. Aunque expandir nuestro mundo espiritual puede significar expandir nuestro mundo material, por ejemplo, quizás conozcamos a alguien que nos pueda ofrecer una buena oportunidad laboral.

Y con todo lo dicho, si aplicamos la voluntad a nuestra vida, si nos ponemos a trabajar y no cesamos de luchar por eso que queremos, entonces modificaremos nuestro destino hacia mejor. Y ¿cómo se aplica la voluntad al mundo…?

1. Échale agallas y vete sólo de fiesta todos los sábados. Así perderás la fobia social. Habla con todo el mundo, aunque duela la “ansiedad del abordaje” y el que te miran raro.

2. Trágate el orgullo y soluciona ese conflicto con tu mujer o con tu familiar.

3. Reestructura tu vida por una vida que te llene más y en la que estés más feliz.

4. Soluciona esos conflictos con tus hijos, con tus familiares, con tus amigos,…

5. Se activo, planifica y luego actúa.

6. Aguanta el dolor que causa a veces el ser activo y el salir de la “zona de confort”. Se está mejor debajo de las sábanas esperando que el destino reparta suerte. Pero entonces el destino te repartirá peor suerte.

7. Y sobre todo, lucha contra tus creencias irracionales, y la creencia de que nuestro destino está en parte en nuestras manos, es una creencia muy racional además de razonable (no dominamos todo como ya hemos dicho, pero con lo poco que dominamos de nuestra vida, nuestra vida puede hacernos muy felices).

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