El éxito como conjunción de probabilidades

Muchas personas muy perfeccionistas y algo “ahogadas” tienen un gran problema: ellos lo quieren todo perfecto, quieren que las cosas salgan bien siempre, quieren que todo valla según los planes, no son capaces de asimilar que algo salga mal, se agobian mucho cuando algo no les ha salido correctamente, se frustran, y abandonan, frustrados, sus proyectos. Precisamente la resistencia a la frustración se ha demostrado que es una de las grandes leyes del éxito y uno de los grandes secretos para conseguir objetivos de todo tipo. De hecho, hasta se ha demostrado que los hombres que son algo inmunes a los fracasos, que son un tanto indiferentes y mantienen su seguridad incluso frente a la derrota, son vistos por las mujeres como hombres más atractivos que esos ahogados que siempre se están quejando de todo y que siempre se están preocupando por todo. Por supuesto eso no quiere decir que a partir de ahora tengamos que ser unos irresponsables que se despreocupen de todo, por que a las mujeres tampoco las gustan los irresponsables que son “pasotas”. Más bien quiere decir que nos tenemos que preocupar de las cosas en su justa medida, por que ni los hombres ahogados ni los hombres irresponsables son atractivos.

Pero este no es un artículo de seducción exactamente (aunque casi lo parecerá…). Más bien, en este artículo pretendemos enseñar que el éxito en distintas facetas de nuestra vida (en el amor, en el trabajo, en los negocios, en la sociabilidad, con la familia, en la lucha contra problemas que tenemos…) está lejos de ser un camino de rosas y un camino en donde hay planes que se trazan y luego salen a pedir de boca. Más bien, el éxito en algún aspecto concreto es un camino tortuoso, de éxitos parciales hasta que se consigue un éxito más o menos completo, de intentos fracasados, de posibilidades agotadas… Los sabios estoicos sabían bien esto, sabían bien que la vida era un camino tortuoso. Y por ello, los estoicos crearon esa mentalidad “estoica” que nos lleva a afrontar las vicisitudes de la vida con templanza y con calma, que nos lleva a analizar fríamente las cosas y a actuar en consecuencia, que nos lleva a despreciar el peligro y el dolor porque simplemente esto es parte de la esencia de la vida, cruel, problemática, inestable… Digamos que los estoicos creían que la vida era una carretera con muchos baches. Y ellos propusieron un tipo de hombre-amortiguador, que en vez de dejarse arrastrar por el vaivén de los tortuosos baches de la carretera, los asimilase en su ser y los “compensase” mediante una actitud de adaptarse a la precariedad de tan mal asfalto a base de “tragarse” él esas inestabilidades y parecer que en el fondo transitamos por una carretera perfectamente asfaltada. En este artículo, el éxito como conjunción de probabilidades.

La clave del éxito es sumar y seguir

Como decimos, la vida es un fenómeno demasiado fragmentado como para que el conseguir éxitos flagrantes y rápidos sea posible. Más bien, el éxito se suele comportar como una conjunción de probabilidades. Y por “conjunción” enredemos simplemente la suma de las probabilidades y de las posibilidades. Para que se entienda podemos poner un ejemplo. ¿En qué quiero yo tener éxito? Ya que este es un blog de seducción, quizás algunos de los que leen esto quieran tener éxito encontrando al fin pareja. ¿Qué hago para encontrar pareja? ¿Un plan infalible que de una vez por todas me de eso que yo he querido durante tanto tiempo (encontrar pareja)? Más bien no. Deberíamos de hacer y poner en práctica muchos planes falibles. O sea…

Si yo por ejemplo quiero tener éxito a la hora de buscar pareja (o a la hora de encontrar un trabajo mejor, o a la hora de superar un problema familiar, o de superar una depresión, o de encontrar amigos, o de encontrar una buena oferta inmobiliaria…), más que realizar un super plan que salga bien, lo que yo tendría que hacer son planes parciales, que saldrán parcialmente bien y parcialmente mal.

El éxito como conjunción de probabilidades

DuBoix

Por ejemplo, a lo mejor yo decido acudir a un encuentro de patinadores de la ciudad, y yo en ese encuentro pretendo conocer chicas y quizás yo pueda hacerme amigo de alguna y con el tiempo pueda surgir de ahí una relación. Pero al final este plan sale mal: voy al encuentro y hago amigos, y alguna amiga… pero los amigos no me sirven para encontrar pareja; y las amigas todas o tenían novio y simplemente son muy mayores para mí. Este plan salió mal. ¿Qué hago? ¿Doy por zanjada mi búsqueda de pareja porque los planes no han salido bien? Las cosas no funcionan así. Digamos que en esta quedada de patinadores, a lo mejor teníamos en total sólo un 3% de posibilidades de terminar conociendo a una chica que pudiese terminar siendo mi pareja en el futuro. ¡Solo un 3%! El problema lo tienen los ahogados de los que hemos hablado al principio. Ellos pensarían algo así como:

“Jo, si lo sé no voy porque sólo tenía un 3% de posibilidades de encontrar pareja… y fue una pérdida de tiempo”.

Ese es el típico pensamiento del fracasado. Pero si lo pensamos bien, si al acudir a una reunión social como nuestra quedada de patinadores tenemos un 3% de posibilidades de poder conocer a alguien que se termine convirtiendo en el futuro en nuestra pareja, si calculamos, ¿a cuantas quedadas similares tendremos que ir para que estadísticamente tengamos el 100% de posibilidades de encontrar a alguien que pueda ser nuestra pareja? Pues aproximadamente, si yo acudo unas 33 veces a quedadas en donde tengo un 3% de posibilidades de conocer a alguien que pueda ser mi pareja, yo al fin lograré estadísticamente conocer a alguien que terminará siendo mi pareja.

Conclusión sobre el éxito como conjunción de probabilidades

Y por supuesto el que piense que no va a la quedada de patinadores porque sólo tiene un 3% de posibilidades de conocer a alguien que pueda terminar siendo su pareja, pues es evidente que nunca encontrará pareja… porque desprecia lo pequeño, que a base de sumar, termina por sumar mucho.

Imaginémonos si empezamos a sumar: un 3% de posibilidades de conocer a alguien que pueda ser mi futura pareja yendo a la quedada de patinadores; un 4% de posibilidades más yendo a ese curso de teleoperador; un 7% más saliendo por ahí todos los sábados con mis amigos y con mis amigas (y “tanteando” a mis amigas), un 2% más saliendo por el barrio e intentando hablar con mis jóvenes vecinas, un 5% más yendo a tertulias literarias y a recitales de poesía…., todo eso junto termina por sumar mucho.

Hemos puesto el ejemplo del encontrar pareja, pero por supuesto que este método del éxito como conjunción o combinación de posibilidades se puede aplicar a todos los ámbitos de nuestra vida: encontrar trabajo, superar un problema, aprender un idioma, conseguir algo que queremos conseguir… Y como decimos, la clave del éxito está en no despreciar a las pequeñas cosas, porque suma a suma las pequeñas cosa terminan por sumar mucho. Se trata de evitar ese pensamiento de querer sólo salir a coger setas si tenemos la plena seguridad que vamos a encontrar muchas setas… A veces hay que salir a coger setas incluso aunque regresemos a casa sin una sola seta en nuestra cesta, y aunque miremos nuestra cesta sin setas, debemos de tener plena conciencia que hemos conseguido algo: por ejemplo, ya sabemos donde no hay setas. Pasito a pasito se hace el caminito, dice un viejo proverbio. Y nosotros, suma tras suma, conseguiremos grandes éxitos a partir de pequeños avances.

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  • Comments

    • Alberto dice:

      Me encanta este blog, realmente me ayuda mucho y está muy bien escrito,
      pero por favor, ya que te molestas en escribir tanto y tan bien sobre temas interesantes cuida la ortografía. Me duelen los ojos cada vez que leo de forma reiterada “que todo valla según(…)” cuando se escribe “Vaya” (porque “valla” es la que le pones al redil para que no se escapen las vacas o “hayan echo” cuando lo correcto es “hayan hecho” y expresiones como “a dicho” cuando se escribe “ha dicho”. He puesto tres ejemplos, y aunque sólo el primero aparece en este post, los otros dos los he visto MUCHAS veces en el resto de post.

      Una vez más reitero mi felicitación por tu blog, me encanta. Con este comentario únicamente quiero poner mi granito de arena para que mejore un poquito más

      Un saludo

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