El gran secreto de la felicidad un hogar y una familia feliz

El gran secreto de la felicidad tener un hogar y una familia felizRecuerdo hace tiempo un programa de la tele. Era un programa de estos de “actualidad”, en donde salen policías persiguiendo a yonkies, a ladrones de poca monta, a traficantes, a borrachos, a drogados,… En uno de los controles, la policía pilló drogándose a un hombre dentro de un coche. Los polis con la cámara delante procedieron a registrar el coche e incautar la droga que tenía el hombre escondida por todo el coche. Uno de los policías, en un gesto humanístico, le preguntó al final que por qué se drogaba, que por qué era tan tonto de drogarse, con la cantidad de cosas que existen en el mundo para divertirse. El chico del coche le dijo al poli que tenía problemas y que necesitaba drogarse para olvidar. El policía al fin le preguntó al chico del coche que si sabía cual era la mejor droga para olvidar y para ser feliz. Al poco él mismo policía contestó: una buena familia. Desde luego el hogar y la familia son dos caras de una misma moneda. Lo de “hogar” viene del lugar en donde se hacía la hoguera, el fuego para calentar y hacer la comida. Tradicionalmente este lugar era la cocina. En la cocina se juntaba toda la familia después de un duro día de trabajo en el campo. En la cocina se reencontraban, y mientras la familia esperaba a que el puchero estuviese listo, mientras hablaban entre ellos mirando al fuego hipnótico y diciéndose como les había ido el día. Lo cierto es que esta idea de “hogar” no ha cambiado mucho a día de hoy, aunque hemos sustituido el fuego por la televisión… De alguna manera, el fuego y la televisión cumplen una función muy importante en el hogar: estructuran la familia, es el eje alrededor del que gira todo, son un poco también relojes que nos hacen juntarnos todos alrededor de la hoguera antes de la cena; o alrededor de la tele justo antes de que echen “Águila Roja”. En ambos casos también ayudan a evitar un error típico y que cometemos todos a veces con nuestra familia: sobrecargar a nuestros familiares con una conversación excesiva. Mientras miramos la lumbre o mientras vemos la tele, la conversación se para, y eso hace que las discusiones sean menos frecuentes, y que no nos cansemos tanto los unos de los otros debido a que estar todo el rato hablando desgasta mucho, y tanto hablar mucho como oír hablar mucho se termina convirtiendo en algo que nos causa en vez de el placer de una amena conversación; el displacer de la pesadez y el aburrimiento de “todos los días el pesado este rajando como una cotorra…”. En este artículo, el gran secreto de la felicidad: un hogar y una familia feliz.

Beneficios psicológicos de un buen hogar

El aporte psicológico que nos da un hogar y una familia estable y estructurada no se puede sustituir por todas las drogas del mundo. Mucha gente tiene depresión porque no tiene una buena familia en donde sentirse acogidos. En esas circunstancias, no es raro que la única solución para paliar un poquito los graves males de la gente que no tiene familia, sean las drogas, y mucho más las legales que las ilegales. De este modo se disparan las ventas de ansiolíticos que alivian un poco la tensión cerebral que causa el no sentirse socializado en el seno de una familia.

Por eso mismo, quizás el gran secreto de la felicidad es simplemente ese: proporcionarnos una buena familia y proporcionarnos un buen hogar. Todo lo demás (trabajo, sexo, lujos,…) puede ser casi casi un complemento (aunque yo sin sexo reventaría…). Pero el aporte psicológico que nos da el tener una buena familia para ser felices es enorme y absoluto. De hecho, aumenta la autoestima hasta el punto de que, cuando sales de casa, te sientes de alguna manera protegido por el aura de que sabes que tienes un bonito y placentero hogar al que regresar y en donde sentirte querido. Y aunque tengas problemas por ejemplo en el trabajo o en otros ámbitos extrafamiliares, el tener una buena y feliz familia nos protege de todos estos males como si fuese una coraza en donde todos los problemas rebotan. Hasta la gente que se siente arropada en una familia feliz liga más que los que no, debido a que tienen más autoestima y no les afecta tanto el rechazo, por no decir que siempre tendrán ahí a su madre para que lo consuele respecto a esa chica que al final no le quiso…

Cómo tener un hogar y una familia feliz.

1. La familia feliz es una familia democrática, en donde se razona y nadie se impone sobre nadie con la violencia o con las normas sociales obsoletas. Por supuesto los padres pueden estructurarlas y ser los “jefes” de familia; pero deben de organizar el hogar de forma democrática y dialogante.

2. Se debe de respetar el espacio de cada cual, pero a su vez todos deben de respetar el espacio común. Hábitos como por ejemplo echarse una siesta donde los demás ven la tele pueden resultar ofensivos para esos demás. Cada parte de la casa tiene sus normas y hay que cumplirlas.

3. Los horarios también son importantes, hay unos horarios comunes, de comidas y demás; y luego unos horarios individuales. Hay que dialogar estos horarios y si puede ser, llevar una vida diurna, y dejar de ser los vampiros nocturnos en que nos hemos convertido en la época de Internet y la electricidad…

4. Hay que respetar a cada cual, pero eso no significa que todo valga. Por ejemplo, si un hijo nuestro se quiere tatuar la cara… tendrá que tener muy buenos argumentos al respecto. Y debe de saber que igual que los padres no le deben de imponer a él algo a toda costa; él tampoco puede imponer su voluntad especialmente en la realización de acciones claramente alocadas y que le pueden perjudicar en un futuro.

5. Un hogar es muy grande, y en él podemos tener tiempo para nosotros; y además podemos tener tiempo  para compartirlo con el resto de personas de ese hogar. Saber conjugar muy bien estas dos cosas, es siempre fundamental.

6. Las conversaciones siempre deben de ser sustanciales, y no debemos de permanecer todo el rato hablando con conversaciones sin sentido… eso aburre y desgasta las relaciones y la felicidad en la familia. Por eso hay que saber también disfrutar en silencio de la compañía de nuestra familia, quizás mientras vemos una peli de terror en la tele.

7. Los dictadores y la violencia siempre sobran. Se puede imponer una organización muy eficiente en un hogar con un sistema de gobierno democrático, en donde hay unas normas y un líder, pero que es dialogante e inteligente. Las personas que no son inteligentes tienden a intentar imponer su voluntad sobre la de los demás, pero este tipo de liderazgo está obsoleto, y a día de hoy la violencia sobra, y a cambio la negociación, la discusión racional, y la cesión por todas las partes en los conflictos de intereses, deben de gobernar nuestra relación de familia.

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