El maltrato a las mujeres y la violencia de género

Se calcula que a día de hoy al menos un 25% de las mujeres sufren algún tipo de maltrato por parte de sus parejas. Estos maltratos suelen ser sobre todo de tipo psicológico. El maltrato físico se nota más, deja una huella más fuerte. No sólo en los demás; si no en la propia memoria del maltratador. Hay que señalar que existen también hombres que los pega su mujer… pero a alguno hasta le gusta… Aun así, la mayor violencia que se genera en las parejas viene del hombre contra la mujer. A veces las mujeres también pueden generar algún tipo de violencia, sobre todo violencia psicológica. Pero las mujeres parecen de media menos violentas que los hombres. Aunque es cierto que la genética y la educación marca un nivel de violencia distinto en los distintos individuos.El maltrato a las mujeres y la violencia de género Por tanto, parece que el principal problema de violencia dentro de las relaciones de pareja viene desde hombres que maltratan, sobre todo psicológicamente, a sus mujeres. Un acto de violencia no consiste sólo en un insulto, en un desprecio… Simplemente el amenazar a la mujer con una mirada penetrante si esta no hace lo que quiere el marido de comida; o si esta llega tarde a casa por algún motivo, eso también es un acto de violencia. A veces esa “violencia light” es la peor debido a que es más fácil perpetuarse en el tiempo. Si un marido se lía a palizas con su mujer, es probable que el marido acabe en los calabozos. Pero un marido que maltrata psicológicamente y sutilmente a su mujer y a sus hijos durante años, es alguien que de alguna manera está aplicando una tortura china: dolor a fuego lento y durante mucho tiempo. Antes de entrar en el tema, hay que advertir que los sensacionalistas medios de información masivos han manipulado, instrumentalizado, y distorsionado todo este mundo de mujeres maltratadas y de “violencia de género”. Por eso yo me desentiendo de ningún tipo de medida que pretendan establecer desde los manipuladores media para intentar evitar el maltrato a las mujeres: yo no entregaré mi libertad a cambio de unos buenos consejos de tal cadena para que no apaleemos a nuestras mujeres. Además, suelen ser consejos muy malos, usando un sensacionalismo y un idealismo que hace que no entiendan la situación: no les interesa entender la situación, y mucho menos ayudar a mejorarla. Lo único que les interesa es sacar partido económico y político de ella. En este artículo, el maltrato a las mujeres y la violencia de género.

El maltrato y la sociedad

Por tanto, necesitamos entender la situación. Y lo primero que tenemos que ver es que los mayores maltratadores se dan en estratos socioeconómicos bajos, con bajo nivel cultural, con bajo nivel de inteligencia. De hecho, el perfil del maltratador es el de una persona de escasa inteligencia, con poca formación cultural, con un trabajo no especializado, y con poca abertura a lo emocional y poca capacidad de sincerarse. Y es que la violencia es el sustituto de la inteligencia…

Pensemos un poco en la sociedad de la que procedemos; y la sociedad a la que partimos:

-Procedemos de una sociedad patriarcal, donde el patrimonio es administrado por el padre. Un padre que es omnipotente, virtuoso sin tener virtudes, tiene razón porque tiene la fuerza, no acepta “mariconadas”. Hay que ser hombres y mujeres duros, para vivir según manda “Dios”. El tiránico Dios del Viejo Testamento parece desdoblarse, y el padre gobierna despóticamente sobre su mujer y sus hijos, al modo en que gobernaba el antiguo Yavé sobre el pueblo hebreo: con amenazas, con violencia, con intimidaciones, sin inteligencia.

-Partimos hacia una sociedad democrática y liberal. Aquí la propiedad se divide más, y por tanto el poder se divide más. De este modo hay mayor equilibrio en la sociedad. Y esto se manifiesta en que hay mayor equilibrio en la familia. Ahora no vale el decir “haz esto por que lo mando yo”: hay que razonar. La razón y la inteligencia se revalorizan; en cambio, la antigua forma de establecer relaciones en la familia, la violencia y el poder, se desmorona.

Como decimos, no hay mejor remedio para la violencia de género que la inteligencia, la cultura, la sinceridad, el amor recíproco… Y desde luego, todo eso debe de venir acompañado de un cambio de mentalidad: debemos de pasar de una sociedad patriarcal donde se ejercen relaciones humanas mediante la violencia y mediante la coacción; a una sociedad democrática en donde se argumenta, en donde se razona, en donde las emociones tienen cabida y no se ridiculizan como cosa de “maricones” (recuérdese a Franco y su séquito de parásitos subnormales hijos de puta).

Cómo acabar con el maltrato

Las novelas de Stieg Larsson, nos muestran que el hombre, incluso en una sociedad utópica como la escandinava, tiene un componente de violencia que es ineliminable. De hecho, comúnmente los hombres usamos violencia para combatir otra violencia. Eso pasó por ejemplo en la Segunda Guerra Mundial. Aunque este componente de violencia no sea eliminable, sí es controlable y disminuible. Eso lo hemos visto en los últimos cincuenta años, donde las guerras prácticamente han desaparecido de la Tierra progresivamente. ¿Qué ha pasado en la Tierra? Muchas cosas, entre otras la energía del “sistema historia” se ha “disipado” y organizado en formas menos violentas. ¿Y podemos hacer algo de eso para pararle la mano a los hombres que les gustan golpear a sus mujeres?

Ya hemos dicho que la inteligencia es el sustituto de la violencia. Y el peor enemigo de un maltratador también es la inteligencia. ¿Podemos razonar con un maltratador para que este se de cuenta de que nos está maltratando, y de que es injusto, y que por tanto, esa violencia debe de cesar a partir de ya? Si. A los nazis se les paro en parte con argumentos: la biología, la antropología, la psicología y la filosofía ayudarnos a tirar por los suelos las teorías de los nazis de la “superioridad de la raza aria”. Pero también hizo falta una dosis de contraviolencia para detenerlos. Vamos, que podemos razonar con personas que nos maltratan siempre y cuando nosotros tengamos algo de poder y estemos en una situación económica, social o de estatus en la que poder apoyarnos para desde ahí contraatacar la violencia con inteligencia. Por eso, para salir de una situación de violencia doméstica necesitamos todo el apoyo que nuestros “aliados” nos puedan prestar.

Pero aun así yo siempre soy demasiado filosófico… Una mujer que esté con un hombre que la pega, y una mujer que no quiera a ese hombre, lo que tiene que hacer es más que nada poner tierra de por medio. Por eso nuestra estrategia de “posicionamiento y diálogo” es mas que nada una terapia educacional para evitar que criemos a hombres con cierta disposición a ser potenciales maltratadores. Pero por lo demás, muchas veces es de valientes el “salir corriendo”, y es lo que deben de hacer esas mujeres maltratadas que hay por el mundo. Aunque sabemos que esto no es siempre fácil de hacer.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Reseña de El tiempo entre costuras de María Dueñas (4)
  • ¿Es verdad que todos los hombres son iguales? (3)
  • Algunas cosas sobre mi forma de ver el mundo (3)
  • El machismo de la sociedad (3)
  • La confianza y la libertad como clave del bienestar (3)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>