El paso de las estaciones y las concepciones de la naturaleza

El paso de las estaciones y las concepciones de la naturalezaSin darnos cuenta ya estamos metidos en el invierno. Ayer mismo parecía que todavía estábamos en el otoño, con sus días grises y lluviosos. Hoy día de invierno, no ha dejado de llover, con un cielo gris del color del plomo. Rachas de lluvia se intercalaban con rachas de viento, en un día inestable, con nubes bajas que parecían pasar a toda velocidad por encima de nosotros… Este artículo puede que no lo entienda todo el mundo. Los climas de Suramérica son muy distintos a los climas de la península ibérica. De cualquier forma siempre me apasionó las estaciones, su tránsito, su paso, su ida y su vuelta. Siempre me apasionó cómo cambia el paisaje, el cielo, la tierra, los árboles, la luz, los días y las noches, con el transcurrir del año. En España hay multitud de climas, pero más o menos son muy reconocibles las cuatro estaciones. De hecho, los extremos climáticos de la península hace que estas cuatro estaciones estén muy demarcadas, pues son muy distintas unas de otras. De alguna manera las estaciones son como un marco, o un “filtro” a través del cual vemos el mundo. Un mundo compuesto a grandes rasgos por dos semi mundos: la ciudad, y el mundo natural que las rodea, en donde se asientan los pueblos. Es un poco como si la ciudad viviese de espaldas a la naturaleza; y los pueblos es un poco como si se asentasen en armonía sobre ella. El sentir de las estaciones no es igual en los pueblos que en las ciudades, no es igual en el mundo rural que en el urbano. En este artículo, el paso de las estaciones y las concepciones de la naturaleza.

Las distintas concepciones de la naturaleza

En Europa antes de que llegase el “tea party” con tipos como Aznar haciendo el gilipollas, teníamos una concepción maravillosa de la naturaleza. La naturaleza como “madre”, como ser creador originario, como ente del que surge la vida, y a la que regresa tras la muerte. Esta concepción de la naturaleza como “madre”, como espíritu de la que todo emana, se contrapone a otras dos grandes concepciones de la naturaleza:

1. La concepción cristiano-católica de la naturaleza, que ve en ella algo peligroso debido a que los hombres y mujeres pueden confundir a Dios con la naturaleza; además de ver en ella un don de Dios a los hombres, un don que sirve para aprovecharla, para comer de ella, para vestirnos de ella,… Dios le entregó al hombre la naturaleza no para adorarla; si no para usarla.

2. La concepción árabe de la naturaleza. Si nos damos cuenta, los países árabes se extienden por zonas en donde la naturaleza es agresiva y poco generosa: desiertos, planicies achicharradas por el sol, pedregales, mares de arena, y en el mejor de los casos, praderas resecas por el calor (hay países árabes que tienen una naturaleza espléndida, pero de media los países árabes se asientan sobre esa gran zona desértica que hay alrededor del Trópico de Cáncer). En esas condiciones, para los árabes la naturaleza no puede ser “madre creadora”. La naturaleza es la muerte, y no es amistosa, ni mucho menos madre. Por eso, las ciudades árabes se construyen dándole la cara a una naturaleza agresiva y poco afortunada. Tanto es así que para un árabe la noción de naturaleza como “madre”, como algo a lo que amar con todas nuestras fuerzas, es incomprensible. Los poetas árabes comúnmente no describen en sus poemas la belleza de los bosques, de los ríos, de las amapolas silvestres,… Describen la belleza de las palmeras de los huertos interiores de las casas, del agua que fluye de las fuentes, de las flores del limonero que crecen en los patios interiores de las casas árabes.

Estas tres nociones de la naturaleza tienen todas su lado bueno:

-Lo bueno de la noción de la naturaleza como madre, como “diosa” y como fuente de belleza insuperable, tiene como lado positivo que enseña a los hombres a amar a la naturaleza, a cuidarla, a respetarla, a no destruirla y a divertirse transitando por los bosques, contemplando amaneceres y anocheceres, perdiéndose por senderos mientras nos sentimos acogidos en el abrazo de la Madre Tierra.

-Lo bueno de la visión de la naturaleza del cristianismo es que fomentó el espíritu transformador de la naturaleza. Si nos hubiésemos limitado a considerar la naturaleza como algo sagrado y por tanto, intocable, no hubiese habido cultivos, no hubiese habido industria, no hubiese habido comodidades,… La noción de “desarrollo” en su justa medida es positiva.

-Lo bueno de la visión árabe de la naturaleza es que crea unas ciudad geniales, vivas, con flores, con palmeras, con árboles, con hierba,… Como el árabe no puede tener la naturaleza fuera de la ciudad, pues decidió crearla dentro de la ciudad.

Aunque la concepción más originaria en Europa es la primera, las tres concepciones se complementan a las mil maravillas. Aunque no siempre es fácil decidir cuando se conserva un bosque o cuando se transforma en campo de cultivo… En el equilibrio está la virtud, y a día de hoy hay el doble de superficie cultivada de la que necesitamos los humanos para comer (malos aprovechamientos, usura,…)

El paso de las estaciones y las emociones que nos trasmite

-Invierno. Estamos en invierno… los días se hacen oscuros, parece que el sol sólo brilla con todas sus fuerzas al mediodía, y en no muchas horas ya ha decaído hasta que parece que el mundo ha entrado en tinieblas. Sentimos el frío en el cuerpo y a veces, suspiramos por esas tardes de paseo entre las flores de la primavera,..

-Primavera. Que llega a pesar de que parece que nunca va a llegar. El cielo es azul, caen chaparrones de vez en cuando, y después el cielo vuelve a ser azul. La tierra es verde, pero también roja, amarilla, violeta,… El mundo estalla con un montón de colores distintos. Parece que la primavera a traído la vida, con su humedad, con su tibio calor,… pero entonces el sol empieza a abrasar y todo se empieza a incendiar en el calor creciente del…

-Verano. El verano es la época de la cosecha. Los frutos han madurado después de la tibia primavera, y de los primeros calores del verano. Si la primavera es la flor de la vida, el verano es la fruta de la vida. Ya es hora de comernos ese fruto prohibido después de haberlo dejado madurar durante la verde primavera, y durante el ocre y rojo verano. Porque llegan aires frescos por el norte, y nos traen el…

-Otoño. La época en donde se va el calor, a veces casi del día a la mañana Vuelven las nubes, vuelve la lluvia, algunos árboles pierden sus hojas, el paisaje tiene todas las tonalidades posibles… Es como si el mundo se pintase la cara con tonos ocres como una forma de prepararse ante lo que va a llegar: el invierno. El frío, la soledad, la tristeza,…

Conclusión sobre el paso de las estaciones y las concepciones de la naturaleza

Aprender a disfrutar de la vida pasa por aprender a disfrutar por el paso de las estaciones. Sea en el mundo rural o en el mundo urbano, el paso de las estaciones es un inmenso océano de sensaciones que harán las delicias de las personas sensibles, que son capaces de disfrutar con el majestuoso espectáculo de luces sombras colores, sabores, olores, texturas,… que es el paso de las distintas estaciones del año.

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