“El Secreto”: ¿La Biblia del siglo XXI o un manual para sectas?

Este libro a conquistado los mercados editoriales de medio mundo. Sus partidarios y detractores se enzarzan en discusiones interminables sobre si es una joya del pensamiento humano, o un mero bulo de cosas ya dichas, un refrito que no cuenta más que estupideces.

Resumen del libro “El Secreto

El universo se guía por la ley de la atracción y la repulsión, como en la física newtoniana. El “secreto” de la felicidad consistiría en atraer los pensamientos positivos y evitar los negativos. el secretoTodo lo que hacemos en nuestra vida está guiado por los pensamientos, debemos por tanto empezar la interminable tarea de atraer los buenos pensamientos, que se acompañarán de buenos deseos y de buenas acciones. Somos responsables únicos de nuestro destino, debemos de ponernos en sintonía con las líneas espirituales del cosmos, coger la energía positiva del mismo, y librarnos de la negativa. Cualquier cosa que queramos la podemos llegar a conseguir, sólo es cuestión de poner nuestro alma en ello, y con el tiempo, tendremos cumplidos todos nuestros sueños.

Crítica del libro “El Secreto

El libro no deja indiferente a nadie. Es amado y odiado a partes iguales. Sus partidarios le aclaman como una especie de manual para vivir en el siglo XXI. Sus detractores lo acusan de hacer creer a la gente que van a terminar siendo lo que puedan pensar, por tanto, si alguien piensa que será un elefante que vuela, por su lógica terminará siendo un elefante que vuela.

Se le ha relacionado incluso con la crisis financiera provocada por las hipotecas basuras de los yankies. El americano medio se habría leído el libro, y habría pensado: “yo quiero tener esta casa, cualquier cosa que me impida tener esta casa es un pensamiento negativo, debo de eliminar los pensamientos negativos y atraer los positivos”. El vendedor de esas hipotecas basuras habría pensado: “el mundo es cuestión de atraer los pensamientos positivos y eliminar los negativos. Yo atraigo los pensamientos positivos: vendo la hipoteca y me llevo una buena comisión, lo que me hará tremendamente feliz. Y alejo los pensamientos negativos: el negro ese de Alabama sin un duro al que le he vendido la hipoteca no podría pagarla ni por asomo, pero eso es un mal pensamiento, no es mi problema porque yo lo alejo con la fuerza de mi pensamiento…” El banquero que ha hecho ese préstamo pensará: “no me preocupa ni remotamente que en dos años este banco junto con el sistema financiero internacional estará en quiebra técnica, eso no es problema mío, porque con el poder de mi pensamiento yo alejo estos malos augurios, y me quedo con el lado bueno del pensamiento, y con unas jugosas comisiones y un buen sueldo. Pensar eso me hace feliz. La quiebra del sistema financiero no es mi problema. Me da igual que más de la mitad de los jóvenes españoles se queden en el paro por ello. Eso es un mal pensamiento que alejo con mis buenos pensamientos…”

El otro día, hablando por el chat con una amiga sobre estos temas de autoayuda, me mencionó el libro… es una buena amiga, y le oculté como pude que yo detesto ese libro, que me parece el manual de una secta, aunque sí le termine dando mi opinión de que no es ni remotamente original, y que me parece un  refrito de cosas ya dichas.

Occidente y oriente

El libro en cuestión tiende a hacer hincapié en el pensamiento por encima de la acción. Esto nos recuerda a una de las diferencias fundamentales entre occidente y oriente (con oriente me refiero sobre todo a la India y países cercanos) El occidental trabaja el mundo exterior, crea fábricas, trabaja el campo… El oriental le importa más su propio mundo interior. Con este panorama, se le acusa a los orientales de inacción, de pasarse el día en su mundo interior, pero de esta forma no puede transformar el mundo interior y de paso, generar riqueza. A cambio, el occidental sí, ha transformado su mundo exterior y generador una gran riqueza, pero a cambio a olvidado su mundo espiritual. El libro “el Secreto” trataría de eso, de compensar esa deficiencia occidental con una buena dosis de pensamiento new age.

Pero es evidente el fallo fundamental de esta perspectiva. No vale con pensar bien para tener lo que queremos. Algunos pasajes del libro llegan a sonar a pura provocación, por ejemplo, eso de que todo depende de nosotros. Me apostaría lo que sea a que la autora de ese libro no ha tenido una mala posición al nacer: buenos padres; buenos alimentos; buen ambiente; buenos estudios… Que coja ahora y valla a decirle esta tiparraca a una mujer de Pakistán que, después de haber rechazado a un hombre como posible marido, este se presentó por la noche con un su horda de aliados, llamó a la puerta de la pobre víctima, y al ir a abrir la mujer que lo había rechazado, se encontró con medio litro de ácido derramado por su cara por el tipo al que había rechazado como venganza por lo que consideraba un agravio. Que coja y le diga s su rostro desfigurado es de: “piensa positivamente, mujer, todo depende de ti”.

En general el libro a mí me parece más que nada una provocación. Mera estratagema de los neoliberales americanos, que después de colapsar el sistema financiero internacional dicen: “si estáis mal, poneos a pensar bien, si no tenéis trabajo, meteros un tripi y soñar que os contratan”… Por supuesto, ellos no tienen que alucinar y pensar que están en una buena posición económica, pues ya lo están no sólo en el pensamiento, sino en el mundo real. Ni que decir tiene, que la autora del libro tampoco tiene que alucinar y pensar que aunque por fuera esté jodida, en su pensamiento aparecen muchos conejitos danzando en un maravilloso paisaje de cuento de hadas… ella efectivamente, está muy bien, con los millones que ha ganado con tan infame obra.

Para terminar, está muy bien tener buenos pensamientos, pero comúnmente la gente que sólo tienen buenos pensamientos es una embustera. Destaco aquí a Mahama Gandi, que, sí, le parecía muy mal el racismo contra los hindúes, pero ya no le parecía tan mal el racismo contra los negros; le parecía muy mal el uso de la violencia contra los británicos, pero ya no le parecía tan mal arrasar a Pakistán con misiles. Occidente se ha hecho grande tanto en cuerpo como en alma. Por supuesto que sabemos que el alma ha sido olvidada, no interesaba desarrollar a una población espiritualmente activa, pues podrían olvidar sus labores mundanas. Una vez cumplido el proyecto tecnológico occidental, es hora, sí, de mirar a La India, pero no para quedarnos con el descabellado pensamiento new age en manos de líderes de sectas con consignas repetitivas “piensa correctamente, no te desvíes del camino verdadero”, sino para quedarnos con la verdadera sabiduría de la india, en forma de esa mega religión-filosofía, llamada genéricamente “hinduismo”. Un hinduismo sin alterar por occidentales que viven de forma muy distinta a lo que predican, con muchos lujos y con muy poco mundo espiritual. Un hinduismo que no sustituye a nuestras apoteósicas y brillantes tradiciones de pensamiento, si no que, al modo de una gema que se inserta en una sortija, el hinduismo se inserte en el poderoso anillo del pensamiento europeo.

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