El transcurrir del día y de los días

Hoy estoy de buen humor… Supongo en mis días encabronados es cuando escribo unos artículos más cañeros… Hace falta de todo, incluso cuando era muy tímido era alguien muy pasional. La pasión podría ser nuestro nombre, porque sentimos las cosas muy fuerte dentro de nosotros. El transcurrir de los días… también nos apasiona. Ese lento paso de los días, es un poco como si hubiese distintas partes del día, como si el día ontológicamente (recordemos, la ontología estudia las categorías, como qué es ser bueno, malo… por eso es terreno polémico) se dividiese en distintas partes que lo constituyen… Es todo un arte captar la pasión con la que transcurren los días. Esto nos hace más sensibles, cultivamos nuestra inteligencia emocional. Por eso, en este artículo propongo aprender a apasionarnos con el paso de los días, y aprender a apasionarnos con el lento transcurrir del día.

Vivir sólo o en compañía

Supongo que en estos días he echado especialmente de menos a alguien que me comprenda a mi lado… Hay momentos en la vida que uno necesita a ese compañero o compañera de la vida muy fuertemente junto a él… Lo cierto es que hay una cantidad de mujeres preciosas increíble… y de alguna manera, uno debe de estar agradecido por tanta belleza… y sobre todo, no desesperar porque tarde en entrar esa persona especial en nuestra vida, que nos acompañará en el sentir del transcurrir de los días.

el transcurso del día y de los días

Foto por Luz A. Villa

El amor llega… yo nunca pretendí vivir para el amor, ni siquiera para el sexo… pero lo cierto es que llega todo momento en la vida de un hombre que se empieza a tener un calentón considerable… Demasiado tiempo sin amar, te hace ponerte muy cariñoso y cachondo. Pero en el fondo, la espera comúnmente es lo mejor. Si nos gusta mucho algo y siempre, todos los días, lo tenemos, nos dejará de gustar como antes. Aunque no siempre, pero tenemos que aprender que, como hoy decir a alguien por la calle el otro día “lo que no se vive de joven se vive de viejo…” Y esto no se debe de entender literalmente: podemos entenderlo como lo “que no se vive de muy joven se vive de joven”.

Aun así, creo que disfrutar de la vida sólo también puede ser una buena elección… Yo ya disfruté de la vida sólo, pero ahora no puede estar tan solo. Siempre necesitaremos tiempo para nosotros, tiempo para pensar en el futuro, en la vida,.. Pero las mujeres y el amor en general inspiran… Y yo, que pretende ser muchas cosas a la vez… necesito mucha inspiración. NO se si eso es equivalente a decir “necesito muchas mujeres”… Al fin y al cabo, la fidelidad es una cuestión fundamental en mi vida: cerveza y Rock and Roll para siempre…

El paso del día

La mañana

Lo cierto es que las formas en cómo sentimos las distintas partes del día están en buena parte determinadas por nuestro tipo de temperamento y de personalidad. Las personas que, una vez pasado el trance de segundos de tener que levantarse muy temprano, tienen una gran energía y una gran vitalidad, son personas por lo general positivas, muy activas, encantadoras… Yo tuve la suerte de amar a la mañana… una vez que pasó ese mal momento en donde suena el despertador, y uno, tontamente piensa durante unos segundos “jo, los  muertos no tienen que madrugar”… Cuesta despertar… pero hay tanto que hacer en la mañana…

La mañana tiene ese aire algo épico, legendario… Según empieza a salir el sol en la fría atmósfera de la mañana, algo dentro de nosotros se mueve, como si sintiésemos que cada mañana acudimos al despertar de un mundo que es muy distinto que el de la mañana anterior. La primera parte de la mañana es algo gris; pero según pasan las horas, el gris se ve sustituido por el azul celeste de una mañana quizás de primavera. Parece que la mañana a su vez se divide en dos partes: la primera, el despertar de un nuevo mundo; y la segunda, el apogeo del día entero, el mediodía, donde tras el trascurrir ordinario de la mañana, normalmente monótono y rutinario, el día alcanza su esplendor máximo, con el sol sobre nosotros…

La tarde

Y aquí empieza la tarde, donde termina la mañana. Las horas entre ambos son un poco las horas de la comida (sexo a estas horas no, por favor…), del descanso de después de comer, antes de volver a nuestras labores cotidianas… Y así, empieza la tarde… yo amo las apoteósicas tardes de mi infancia. Casi la palabra tarde la llego hasta equivocar con la palabra infancia. La tarde era el momento más divertido y vivo del día, después de la productiva mañana, en el colegio haciendo avioncitos de papel… La tarde era también el momento de salir a explorar la circundante naturaleza de mi pueblo… lleno de lugares mágicos. Las canciones del grupo Cramberries me reacuerdan un poco a las sensaciones que yo sentía en las tardes de mi infancia… sobre todo algunas como “ode to my family”. Y la tarde va muriendo poco a poco, el sol se empieza a ir y empieza a quedar todo cubierto por un lúgubre manto negro. Es la hora de la noche.

La noche

Supongo que la percepción que tenemos de la noche termina cambiando cuando abandonamos nuestra infancia… Antes no nos interesaba lo que tuviesen o dejasen de tener las mujeres entre las piernas… Pero creo que el sexo y el amor debe de ser sólo un añadido más al misterio, al encanto, a la capacidad de evocación y a la capacidad de hacernos sentirnos en otro mundo, que tiene la noche. Y en fin… la decepción de las sensaciones de la noche cambia enormemente: no es lo mismo esperar una noche de sexo y amor, que una noche en torno a una hoguera, contando historias de terror en el patio de nuestra vieja casa de campo, junto a esos amigos a los que pretendemos asustar… Y esas son dos grandes tipos de noches… En los dos próximos artículos, exploraremos el potencial que tienen estas dos grandes formas de sentir la noche: ¿la noche para el sexo, o para el terror…? ¿qué preferís…? ¿El encanto de una mágica noche fría de invierno, contando historias junto a un humeante fuego de patio de una casa de campo…? ¿O la apoteósica orgía entorno a una cama, en una habitación, en una casa también… junto con ese hombre o esa mujer que nos hace volver casi locos…? A mi si me hubiesen echo esta pregunta hace unos años.. hubiese pensado “estás loco, es mucho mejor el terror que las mujeres… Pero ahora empiezo a estar demasiado caliente.. y no porque esté alrededor de una hoguera, escuchando historias de terror… Pues hasta mañana… en donde tendremos, o una historia de amor sexo; o una historia de terror… Ya he dicho antes que la mejor “autoayuda” que hay es el arte… pues él nos inspira, y nos hace ser seductores. Mañana y pasado dos grandes clases de autoayuda, para ayudar a mejorarnos como personas: una lección de terror; y una lección de amor y sexo…

Próximos artículos (no necesariamente por ese orden):

–Una noche de amor y sexo

–Una noche de terror

Y por supuesto… para ser verdaderamente seductores, y para “autoayudarnos” a ser mejores personas…nada mejor que aprender de estos artículos, cómo podemos ser fascinantes durante la noche, en dos situaciones muy distintas… ¿Alguien se atreve a ser tan fascinante como el arte…?

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