Encontrar el sentido de la vida y de nuestra vida

Encontrar el sentido de la vida y de nuestra vidaLa metafísica es una disciplina filosófica que se preocupa entre otras cosas, de encontrar el sentido de la vida. La metafísica ha intentado ser devaluada por ciertos intereses económico-sociológicos. Se trata de poder, se trata de buscar el dominio, de buscar la dominación sobre los demás, y de buscar la influencia, las mejores mujeres, los mejores coches, las mejores cuentas en Suiza… La metafísica es un terreno de guerra permanente, porque la justicia, que es la disciplina con la que se reparten los derechos, depende muy poderosamente de la metafísica. Pero a grandes rasgos hay dos tipos de metafísicas, una muy buena y otra muy mala:

1. La dogmática, que pretende acabar con la crítica, que pretende establecer verdades absolutas no científicas, que pretende usar el poder para dominar.

2. La crítica, que está libre de todo dogma (aunque la ciencia es casi intocable), que pretende ensalzar a la humanidad sobre unas poderosas piernas, que pretende servir como guía de la vida y como guía del actuar de hombres y mujeres.

Casi todas nuestras creencias están moldeadas sobre algún tipo de metafísica. Tanto las creencias positivas como las negativas, desde la igualdad de derechos de los ciudadanos; hasta las teorías racistas o las teorías patriarcalistas. La metafísica es en primera y última instancia lo que le da sentido a nuestra vida. Para un cristiano, con su metafísica de un Dios todopoderoso, el sentido de la vida está en seguir a Dios y así encontrar la verdadera realidad, hallazgo que se produciría tras la muerte (aunque también antes según los desarrollos políticos del platonismo, con discípulos de Platón tan brillantes como Jesús de Nazaret). Para un budista, el sentido de la vida está en acabar con el dolor de un mundo en constante cambio, y para ello buscan su propio nirvana, la aniquilación de las pretensiones excesivas y el ego excesivo. Para un hindú el sentido de la vida es escapar del dolor de la misma, con sus innumerables ciclos de nacimientos, muertes y reencarnaciones. Para los nativos aborígenes de distintas tribus, el sentido de la vida es reunirse algún día con el padre creador, que nos engendró y nos volverá a acoger en su seno en cuanto muramos. Hay religiones para todos los gustos, y es necesario que sea así, pues cada persona tiene necesidades distintas y únicas. Tras la manía de intentar establecer un “catolicismo” de estado para España, a día de hoy se reconoce libertad de culto y sobre todo, se reconoce que la gente tiene que tener religiones distintas porque tiene necesidades distintas.

Los budistas comparan las religiones con un elefante que es palpado por unos niños con los ojos vendados: uno palpa la trompa; otro palpa una pierna; otro, la barriga; otro subido al lomo palpa las costillas… El elefante representa todo lo que existe, y los distintos niños que palpan distintas cosas, representan las distintas religiones. Por tanto, todas las religiones son verdad, pero cada una toma un determinado elemento en particular de todo lo que existe… El ejemplo del elefante que nos viene del budismo es muy bueno… pero a mi me hace gracia, pues una vez me dio por imaginarme a un grupo de unos 7 u 8 niños budistas, con la cabeza pelada y con los ojos vendados, palpando muy contentos las distintas partes del elefante… y me hizo gracia imaginar a un niño budista con la mano y el brazo metidos debajo del rabo del elefante, palpando una determinada parte del mismo que representa a todo el ente… y al fin, tras mover un poco la mano por donde había tenido la desgracia de meterla estando con los ojos vendados, al final el niño budista ya dice…

oh oh…

En este artículo, encontrar el sentido de la vida y de nuestra vida.

El final de las ideologías

Nuestro actuar está condicionado por nuestras creencias, y como hemos dicho, nuestras creencias sólo son un desarrollo de nuestra metafísica. El nihilismo es una circunstancia histórica predecida entre otros por Nietzsche, que hace referencia al actual estado de nuestra civilización occidental, en donde la gente por lo general no cree en nada. (nihil significa “nada” en latín). El no creer en nada tiene sus cosas buenas y sus cosas malas:

1. Ya no mataremos a más “comunistas” a “rojos” a judíos, a negros a pobres… por que creíamos en doctrinas que nos azuzaban al odio contra el “diferente”.

2. Pero como cosa mala tiene que occidente pierde una importante fuente de motivación y guía como ha sido la idea del progreso del hombre sobre la tierra, que fue en parte impulsada por el cristianismo y que incluso pudo hacer avanzar el conocimiento científico, pues si la humanidad es una línea ascendente, el conocimiento debe de ser ese lápiz que traza la línea por la que asciende la humanidad.

Ya hemos hablado al principio de los dos tipos de metafísicas que existen, la crítica y la dogmática. No es muy difícil correlacionar estos dos puntos con los dos tipos de metafísica: la metafísica crítica, por tanto, sería muy positiva. Pero la dogmática (aprovechando que hay nuevo papa y es por lo que parece toda una joyita….) es muy negativa e incluso puede llegar a causar nuevos enfrentamientos armados entre los hombres.

Encontrar el sentido de nuestra vida y de nuestro sentido hoy

¿En qué tenemos que creer hoy? ¿Debemos de ser cristianos, para así aprovechar el impulso que nos da el cristianismo hacia una humanidad superior? ¿Debemos de ser budistas, pues esta es una religión con gran amor hacia la naturaleza…? ¿Debemos de ser hindúes, pues es la religión de los físicos, la más realista y espectacular de todas las religiones….?

Como  hemos dicho cada persona tiene una serie de necesidades. Pero estas necesidades cambian a lo largo del tiempo, así que lo más normal del mundo es cambiar de religión. Yo mismo he tenido cierta deriva vital: he pasado de sobre todo preocuparme por problemas ecológicos, políticos, económicos… a preocuparme por tener pareja, por tener amigos, por estar de fiesta… ¿Me volví más inmoral? No lo creo, lo que pasa es que mi propio organismo se dio cuenta de que si seguía intentando salvar el Amazonas y no pensaba más en mujeres… pues mi propia estirpe no se reproduciría y así ya no habría en el mundo más gente comprometida, con ideales, luchadora,… Simplemente me ha llegado el momento de cambiar de chip…

A veces creo que soy como el personaje de mi novela “La Reina de los Hielos” Erlandiros Armarot, que se quería jubilar de la División del Dragón, porque si no

“no llegaré vivo ni a los 30″…

Simplemente yo, igual que mi personaje de mi novela épica, creo que ha llegado la hora de dejar la espada, y hacer una vida de familia, con mi chica, con mi hogar, con mi gente… Si recordamos ese también es el argumento de la película “Gladiator” un poco… pero al final a Máximo Décimo Meridio le toca volver a coger la espada, exactamente igual que le pasa a mi personaje de Erlandiros Armarot (alias Dardo). Yo seguiré siendo peleón y comprometido… pero es evidente que si no me moderase, eso me podría perjudicar tanto que hasta mi propia vida de adulto peligraría, pues siendo tan indomable terminas de alguna manera siendo apartado de la sociedad. Por eso yo voy poco a poco, después de mi largo retiro, volviendo a la sociedad… Supongo que yo también he colgado la espada, como quiso hacer “Gladiator” y como quiso hacer Dardo. Y espero profundamente que en mi caso, no tenga que volver a cogerla nunca más. Soy un guerrero jubilado, exactamente igual que esas doncellas guerreras, que después de haber pasado por mil refriegas dejan al fin la espada, encuentran marido, y desde entonces su vida transcurre en la apacible calma de la vida en pareja, del amor, de la ternura… Cada uno de nosotros necesitamos encontrar nuestro sentido de nuestra vida. Y cambiará según lo hagan las necesidades de nuestra vida. Entender el sentido es ayudarnos a encontrar un camino más seguro y prolífico para nuestra vida.

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