Encontrar pareja… aunque sea a los 40

Como ya todos nos hemos dado cuenta a estas alturas, en cuestiones de cortejo humano no hay simetría entre hombres y mujeres: ellas normalmente se “sientan” a esperar que alguien las proponía algo. Pero de normal tendrán decenas de ofertas entre las que elegir. Y ellos son los que proponen, y aunque hagan decenas de ofertas, es posible que reciban a cambio decenas de rechazos. La conclusión en términos evolutivos es contundente: si en la historia evolutiva todas las mujeres que han llegado a la edad adulta han logrado reproducirse; se calcula que como mucho sólo 1 de cada 3 hombres ha hecho lo propio. O sea, 2 de cada 3 se han quedao sin cho… o sea, sin poder reproducirse. Esto se puede saber más o menos por ciertos indicadores genéticos del ADN, y es algo que confirma nuestras sospechas: si una mujer está genéticamente dispuesta para quedarse embarazada, primero; y después, parir, elegirá como padre de sus hijos a un hombre que la atraiga lo más posible. Estas cifras nos dejan el triste balance de que un puñado de hombres tendrán mujeres para elegir por todos los lados; y el resto de hombres tendrá más dificultades para conseguir aunque sólo sea una mujer…

Agraciadamente en nuestra época más democrática sexualmente hablando, la pareja se ha terminado convirtiendo en el motor del funcionamiento del amor y la sexualidad en la sociedad humana. Esto es importante: ya no es posible que un “superhombre” acapare para él todas las mujeres. Ahora las mujeres prefieren un hombre todito entero para ellas; que una noche con un “superhombre” al que quizás ya no vuelvan a ver más que en forma del recuerdo de la progenie compartida. O lo que es lo mismo: actualmente el 100% de los hombres pueden copular (dicho finamente…). Y esto es una gran noticia para Steve Wrker y demás frikis que en otras condiciones históricas no se hubiesen comido un colín. Pero antes de eso… toca encontrar pareja. En este artículo, encontrar pareja, aunque sea a los 40.

El sexo como aliciente fundamental del tener pareja

Me gusta un pasaje de La sombra del viento, en donde el excéntrico Romero de Torres compara el desnudar una mujer con pelar un boniato: sutilmente, poco a poco, hiendo aumentando la tensión, desde que empezamos por quitarle la chaqueta a la chica; hasta esos interludios en donde ya empezamos a desabrochar el sujetador.Encontrar pareja aunque sea a los cuarenta Nos dice el genial personaje de La sombra del viento que desnudar a una mujer es la mejor experiencia que puede tener un hombre… Pero la tanda de frikis que he frecuentado en algún momento de mi vida, dirían que es mucho mejor pasarse el último Final Fantasy; o resolver un problema de gravitación en física clásica, y luego en física cuántica…

Lo cierto es que yo creo que cada uno tiene un ritmo de maduración mental distinto: en mi caso con 14 años no pensaba más que en ir a dar paseos con la bici; con 16 me empecé a interesar por los videojuegos… pero aún no prestaba atención a lo buena que estaba Tifa; con 18 ahora parecía que sí: no podía dejarla de mirar el culo a la protagonista del “Dino Crisis”, pues lucía un pantalón ajustado y siempre la tenía a vista, pues el control del juego era en tercera persona. Pero con 20 decidí que iba a ser un hombre espiritual; me metería a cura, fraile o algo así. Me acababa de leer “La Divina Comedia”, y yo también creía que el sexo tenía que ser un pecado muy gordo…

Con 23 el calentón que tenía era tan serio, que si no lo hubiese dado salida con la imaginación hubiese terminado metiéndola en el primer agujero que se me hubiese puesto por delante… Es entonces cuando comprendí que el sexo no era todo; pero si no tenías saciado la necesidad sexual, nada más en el mundo te importaría. Un poco como cuando tienes hambre, que aunque sepas que no todo es comer, si no sacias ese hambre esta te impedirá disfrutar del resto de placeres de la vida…

Evidentemente yo no voy a dar fechas sobe el día que perdí la virginidad… Pero fue tarde. Y no pasa nada por eso: es muy normal en personas más introvertidas. Al fin y al cabo, los introvertidos viven lento, ellos esperan la mujer adecuada y el momento adecuado. Son más cuidadosos, y si son inteligentes, tienen una vida muy larga por delante (de hecho, se ha demostrado que hay cierta relación entre la inteligencia y la longitud de la vida, siendo esta más larga cuanto más inteligente eres).

Tener pareja es tener amor y tener sexo

Muchas personas están frustradas por no tener pareja. Y es que una pareja nos aporta muchas cosas. Ya hemos hablado de una de ellas. Pero a grandes rasgos, una pareja nos aporta dos cosas que nada ni nadie más puede aportarnos:

1. Amor. Esa sensación de estar en el alma de alguien, esa sensación de euforia de ser correspondido en el querer por alguien, esa sensación de tener tu destino ligado a alguien que te gusta muchísimo,…

2. Sexo. Pues ya he hablado de ello antes. Sinceramente si el pecado del sexo me cuesta la condenación eterna, habrá merecido la pena. El peor infierno es estar sin sexo y sin amor.

De alguna manera, por las mañanas necesitamos más amor, necesitamos compañía, proyectos comunes, ilusiones compartidas, momentos afines,… un poco como si la luz de la media mañana nos inculcase en nuestra alma el deseo de amar; en cambio las tardes y las noches son momentos para el pecado. En ellas amamos también, pero de otra forma. El deseo sexual parece que no nos acompaña por las mañanas recién levantados mientras andamos por las calles para ir al trabajo; pero en cambio, según cae la tarde parece que se levanta la… Y necesitamos amar, pero ahora de otra forma. Es el ritmo vital de nuestro cuerpo, conectado cósmicamente al mundo externo con sus amaneceres, sus anocheceres y sus momentos intermedios. Esto nos puede recordar lo importante que es ajustar el engranaje de nuestra alma al gran reloj del mundo externo. Por eso tener una vida desordenada, sin mañanas, sin tardes, siendo todo un caos uniformado, puede incluso echar a perder nuestra libido, incluso nuestra capacidad de amar con amor de mañana (no me refiero a los “calentones de después de despertar”; si no a ese otro tipo de amor, tierno, dulce en el que como mucho intercambiamos unos besos con nuestra pareja).

Y para encontrar pareja… es muy fácil: conoce a chicas, y con alguna, tarde o temprano, surgirá algo. Ya sabes que si eres hombre debes de llevar tú la iniciativa; pero si eres mujer, debes de elegir bien… y ayudar un poquito a esos chicos que te gustan pero que no se atreven a lanzarse a por ti.

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