Entrenamiento para la vida

La vida es aprender. También aprendemos a aprender. En el colegio se nos exige una educación reactiva, temerosa, patriarcal, dictatorial… así no se puede aprender. Por ese tipo de educación yo siempre fui de los últimos de mi clase… Todo se aprende, tanto a tener relaciones sociales, como a cortejar mujeres, como a tratar con los demás, como a ser carismático incluso… Por supuesto que en nosotros hay un máximo potencial de posibles habilidades para la vida que podemos desarrollar. No podemos conseguir cualquier cosa, como siguen diciendo los manuales de autoayuda americana… pero sí podemos conseguir cosas dentro de los límites que nos pone nuestro estrato físico y biológico, que como veremos, tiene una plasticidad absolutamente increíble. Entrenar es una buena forma de aprender habilidades prácticas. Nosotros podemos leernos un libro de historia y aprenderemos historia. Pero para aprender habilidades más prácticas, es necesario algo más que aprender. Si por ejemplo, yo quiero aprender a montar en bici, sería completamente insuficiente pretender aprender a montar en bici a base de leer un manual que se titulase “cómo aprender a montar en bici”. El aprendizaje de habilidades prácticas requiere entrenamiento, no vale solo con estudio. Aunque el estudio puede que no esté de mas, por ejemplo a lo mejor leemos algo de sociabilidad en un artículo y luego lo ponemos en práctica. Con esa mezcla entre teoría y práctica sí se puede aprender habilidades. Entrenar realmente es aprender habilidades prácticas. Cuando entrenamos lo que hacemos es fingimos que hacemos algo que haremos más en serio en un futuro. Los futbolistas entrenan con un partido ficticio antes de encarar ese decisivo duelo con el equipo rival para disputarse el tan ansiado torneo. Entrenar es hacer “de mentira” algo que terminaremos haciendo de verdad. El entrenamiento es un espacio aparte del mundo real en donde ponemos a punto algún tipo de habilidades que nos será útil en nuestra vida. El entrenamiento es aprender cosas prácticas, pero sin desentendernos de la teoría. Por ejemplo, un gimnasta puede ayudarse de un libro para depurar su técnica, y entre pirueta y pirueta, consulta el libro para ver si puede encontrar una forma mejor de ejecutar su ejercicio. El entrenamiento moldea incluso nuestro cerebro. Podemos incluso entrenar para ser personas un poco distintas a como somos. Pondremos en el artículo un caso un poco “macabro” de entrenamiento. Pero este caso sólo nos muestra el poder del entrenamiento y la gran plasticidad del genotipo humano, algo que está siendo descuidado por nuestra actual forma de educación. En este artículo, entrenamiento para la vida.

Dos tipos de persona según el aprendizaje

No todo el mundo tiene la misma capacidad para adquirir nuevas habilidades. Hay algunas personas que son más reacias a adquirir nuevos conocimientos, y que tienen un límite de evolución ontogenética mucho más a corto plazo.Entrenamiento para la vida Por contra, hay otras personas que son más moldeables, más adaptables. A día de hoy estas segundas personas, más tranquilas, más educables, más reflexivas… están muy de moda. El primer tipo de persona poco moldeable es el típico hombre o mujer irreflexivo que ni lee, ni piensa, ni reflexiona, ni entra en blogs…. Ellos simplemente actúan por mero instinto, aprenden cosas pero son cosas muy sencillas a las que ellos le sacan mucho partido (habilidades sociales, trabajos poco intelectuales, habilidades cívicas…). Lo que diferencia a estos dos tipos de personas, unas menos moldeables y otras más moldeables, es sobre todo que este segundo tipo de persona suele tener más voluntad y más ganas de mejorarse a sí mismo como personas, además de que suelen tener conciencia de que ellos pueden aprender cosas nuevas (el otro tipo, el poco moldeable, no suele tener conciencia de nada de eso, simplemente cree que él es así y no entendería cómo alguien puede aprender a moldear ciertos aspectos de la personalidad).

Hay datos chocantes que confirman que las personas más inteligentes suelen coincidir con este tipo de hombre o mujer más moldeable. Por ejemplo, fuera de tópicos, los universitarios suelen tener un desarrollo más lento, empiezan después a tener relaciones sexuales y amorosas, son más lentos a la hora de emanciparse, de considerarse adultos, de obtener responsabilidades… Podemos para ilustrar esto poner el ejemplo del típico chico universitario, tranquilo, inteligente… que estudia mucho, que va a la universidad, que se interesa por su futuro y por sacar buenas notas… como ejemplo de la típica persona más moldeable y más a largo plazo… Y podemos poner de ejemplo al típico chico seguro de sí mismo, que no quiere estudiar porque quiere trabajar para independizarse, que quiere tener plena libertad, que quiere tener novia e irse a vivir con ella cuanto antes, que aspira a tener coche y a formar una familia cuanto antes… como modelo de la persona menos moldeable que actúa más a corto plazo.

Simplemente estas son dos estrategias de adaptación al entorno distintas. Cada una tiene su lado bueno y su lado malo. El lado bueno de los chicos y chicas a corto plazo es que son muy decididos, van directo al grano, no se complican y viven una vida humana “normal” sin rarezas… Su lado malo es que esta estrategia los limita a largo plazo y por ejemplo, hace que estas personas tengan más dificultad a la hora de tener un gran éxito laboral. El lado bueno de los chicos y chicas a largo plazo es que son inteligentes, sensibles, que pueden aprender… Su lado malo es que son muy parados, poco activos a veces, a veces demasiado teóricos y poco prácticos, a veces demasiado tranquilos y algo aburridos… Pero lo positivo de todo esto, es que como el chico a largo plazo puede aprender… puede aprender a emular en sus virtudes al chico a corto plazo. Es casi imposible que los chicos de corto plazo aprendan a emular en sus virtudes a los chicos a largo plazo. Yo mismo fui siempre un chico a largo plazo que aprendió a emular en su extroversión, en su impulso, en su capacidad de liderazgo… al chico de corto plazo. Yo los analicé, los investigué, los comparé… y al final descubrí cuales eran los grandes secretos del éxito de los chicos extrovertidos a corto plazo. Y luego yo mismo entrené mi propia capacidad de ser como ellos. El resultado fue inmejorable, pues si yo antes estaba muy para un lado de la tabla de medir, de este modo todo se corrigió y yo ahora tengo una personalidad mucho más equilibrada que antes, medio chico bueno medio chico malo…

Ganar habilidades positivas, pero no negativas

Pero aún así, todo el mundo tiene cierta capacidad de entrenar para la vida, y de entrenar para así poder incorporar nuevas habilidades a su ser. A veces este tipo de habilidades pueden ser de lo más macabras. Puedo poner el macabro ejemplo prometido antes, que tiene como objetivo ilustrar lo plástico que puede ser la biología humana. Podemos pensar en algo que nos resulte muy difícil de hacer. Quizás alguien piense que algo le cuesta tanto que nunca jamás podría llegar a hacer ese algo… ¡Pero con entrenamiento previo sí podría…! ¿Qué sería lo que más nos costaría hacer a todos sin duda…!

Pues seguramente cumplir ese viejo sueño de los malditos que es el quitarse la vida… El otro día leí un estudio que decía que los suicidas literalmente “entrenan” para así poder cometer ese acto de salir de este mundo por la propia mano. Entrenan sus cerebros. Quizás el primer día del “entrenamiento”, ese suicida (normalmente personas con problemas graves) no podría ni imaginarse el cometer un acto como el de la auto inmolación… Pero ellos sin querer casi, van entrenando, van pensando en la muerte, en el suicidio, en cómo hacerlo… y al final les resulta relativamente fácil la idea de cometer suicidio, porque simplemente ellos han entrenado a su cerebro, con pensamiento, con ideas, con razones… para que este cerebro admita la habilidad de darse muerte a sí mismo.

Este caso solo pretende demostrar el poder del entrenamiento de la propia mente. Antes de seguir, tengo que dar una obligada recomendación para los que están en esta situación de pensar en el suicidio… ¡Tienen que parar esos pensamientos…! Si siguen por ese camino, ellos sin darse cuenta están entrenando literalmente a sus cerebros para que así luego les sea mucho más fácil quitarse la vida. Ha habido suicidas que fueron a una cena con sus amigos y rieron durante toda la noche felizmente… y al día siguiente se los encontró ahorcados en su habitación… ¿Qué pasó? Pues simplemente que para el suicida la idea de su propia auto inmolación puede ser tan natural como decir “me voy con mis amigos de fiesta y luego lavo la ropa…”. Pero es “me voy con mis amigos de fiesta y luego me suicido…”. En el cerebro del suicida entrenado, ambos pensamientos causan la misma emoción, una emoción absolutamente aceptable. Por eso el suicida debe de parar de entrenar su cerebro, y para ello debe de dejar de pensar en ello… y para ello debe de llenar su tiempo con otras cosas y aguantar así un tiempo hasta que sus cerebros se “desentrenen” y pierdan la habilidad de la auto inmolación (las habilidades a veces se van perdiendo si no las practicas. Por eso es importante que haya tiempo de por medio sin practicar la “habilidad” de poder cometer suicidio).

Aprender a entrenar para conseguir habilidades positivas

Pero agraciadamente, el 99% de las habilidades que podemos entrenar con nuestro cerebro tiene fines positivos (hay otra perversas habilidades que podemos ganar, como convertirnos en verdugo… ¿habéis visto la película española “el verdugo”…? Muchos criminales no eran criminales, simplemente entrenaron para serlo). Yo a día de hoy hago muchas cosas que yo siempre creí que nunca podría haber hecho: salir con gente y ser divertido; hablar con desconocidos; ser uno más y dejar de comportarme con un friki…; ser carismático y todo un gran conversador… Incluso el otro día hice algo que yo creía que nunca hubiese podido hacer… Estuve todo un día entero trabajando en uno de esos puestos de emisión de llamadas, en donde un ordenador hace llamadas al azar y tú tienes que intentar convencer al desafortunado del otro lado de que te compre el producto…(spam telefónico)… Yo pude hacer ese trabajo porque había pensado en eso como una salida profesional… y mi cerebro que al principio rechazaba tajantemente un trabajo así, al final quedó “entrenado” y pude desarrollar por un día tan horrible trabajo… (que no me sirvió para nada, ya contaré mi infructuosa experiencia laboral que me ha tenido ocupado la última semana y pico en otro artículo…).

El entrenamiento para la vida afecta a muchos ámbitos de nosotros. Podemos mejorar muchos lados de nuestro yo y de nuestra personalidad con entrenamiento. Esto puede interesar mucho a personas que quieren mejorar su sociabilidad; a personas que quieren aprender a profundizar más en sus relaciones con los demás; a personas que quieren mejorar en el liderazgo de su empresa; a personas que quieren aprender a vivir una vida más plena y humana; a hombres que quieren aprender el arte de la convivencia feliz y fascinantes con su pareja; a hombres y mujeres que quieren aprender la mejor forma de educar a sus hijos… Las utilidades del entrenamiento para la vida son casi inabarcables, debido a nuestra gran plasticidad neuronal. Se trata de “ensayar” y entrenar un poco todos los días esa habilidad que queremos conseguir. Para ello usamos el método teórico-práctico, o sea, puede que leamos algo sobre cómo tratar con los demás; y luego lo aprendemos, y lo vamos poniendo en práctica, y de este modo vamos mejorando poco a poco y día tras día, con entrenamiento, nuestra capacidad para agradar a los demás cuando tenemos trato con ellos.

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