Es amor o es deseo

¿Y quién no se ha visto en la disyuntiva de tener que elegir qué coche comprar? De alguna manera en lo primero que se fija uno es en el exterior y en lo bonito que es por fuera: nos fijamos en el chasis, en la chapa, en el color, en las llantas, en el tapizado, en el volante, en el panel de control,… Todo esto forma el “físico” de un coche. Así a la hora de buscar pareja en lo primero que nos solemos fijar es también en el físico: nos enamoran una bonitas piernas, una bonita cara, un bonito pelo, unas bonitas manos… Y al final quizás compremos ese coche que tanto nos gusta por fuera… lo arrancamos… Y ahí empiezan los problemas: el coche acelera mal y poco; gasta mucha gasolina; se conduce mal como si pesase mucho; tiene unas prestaciones lamentables… Y así ¿a quién no le ha pasado lo propio con una mujer o con un hombre?  Por fuera era muy hermoso o hermosa; pero las “prestaciones” de su carácter dejan mucho que desear: son antipáticos, son bordes, esquivos, poco inteligentes, poco románticos, no tienen carisma ni son interesantes… De este modo, el coche que tanto nos gustó por su “físico”, nos defrauda rápidamente y nos deja de gustar casi tan pronto como nos gustó; y ese hombre o mujer que nos gustó por su físico nos desenamora cuando vemos su mal carácter casi tan pronto como nos enamoró. La división de Descartes entre materia y espíritu parece seguir muy presente a día de hoy: la materia es el físico; el espíritu el carácter. Y de alguna manera el deseo que sentimos por algo o alguien (sea coche o persona) es deseo sobre un físico; y el amor que sentimos por algo o alguien (igualmente sea coche o persona) es sobre un carácter o sobre unas “prestaciones”. ¿Entonces, qué es más importante, el físico que hace que nos deseen; o el carácter que hace que nos amen? En este artículo, es amor o es deseo.

La materia del deseo y el espíritu del amor

Ya los pensadores medievales dividían el mundo entre materia y espíritu, y como todos sabemos para los hombres cristianos de la Edad Media, lo más importante era el espíritu. La materia era sólo un vulgar contenedor de la espiritualidad del hombre. Por eso los hombres de la Edad Media le prestaban tan poca atención a la higiene y al aspecto personal.Es amor o es deseo En la Edad Media había personas que no se lavaron siquiera una sola vez en su vida. Por eso mismo tenemos todos en mente esa imagen de la gente medieval cubierta con ropa de arriba abajo… ropa que en gran parte servía para tapar la suciedad de un cuerpo descuidado.

Debido a esta preeminencia de los pensadores medievales del espíritu sobre el cuerpo, ellos insistían siempre que lo importante era el amor: el amor a los demás y el amor a Dios. El deseo era casi pecado porque el objeto de deseo en realidad era el cuerpo, siempre ontológicamente deteriorado respecto a la pureza existencial del alma, que provenía directamente de Dios y que regresaría a Dios tras la muerte.

El planteamiento de los hombres medievales era muy radical: aunque sea verdad que el cuerpo sea sólo un “contenedor” del alma, pues creo que todos tenemos contenedores como carteras, cajas, y demás… que nos sirven para guardar nuestros objetos (que son los que realmente son útiles), y no por ser sólo contenedores los tenemos llenos de mierda: los cuidamos igual y los mantenemos limpios y en buen estado.

Pero aun así, parece que con nuestro ejemplo inicial de nuestro coche nuevo, parece que lo importante de verdad es el espíritu, o las “prestaciones” de un físico.

Los hombres que aman y desean a las mujeres

De alguna manera esta gente de la seducción, los “gurús” que hablan de TB 10 (o sea, califican a una mujer con una puntuación del 1 al 10 por su físico) a veces creo de ellos que no tienen ni idea de cómo funciona el juego del amor y del emparejamiento. Muchas mujeres que yo mismo calificaría de 10 por su físico, a la hora de conocerlas de verdad seguro que enseguida vería que para mí no son mujeres atractivas. O sea, si una mujer (u hombre) nos atrae sólo con su físico pero nos atrae muy poco con sus “prestaciones” pues diríamos que esa mujer o ese hombre nos causa deseo. En cambio, si una mujer nos enamora con su personalidad, con su carácter, con su forma de ser, con sus peculiaridades psicológicas… diríamos que eso es amor. Pero ¿podemos enamorarnos de una mujer cuyo carácter es encantador pero que no nos atrae físicamente para nada?

De alguna manera la metáfora con nuestro coche nuevo termina aquí. Muchos compradores de coches no dudarían en comprar un “coche feo” si ese coche tiene buenas prestaciones aunque tenga mal físico. Pero es más difícil encontrar hombres (o mujeres) que saldrían con alguien que les resultase físicamente repulsivo si ese alguien tiene “buenas prestaciones”, o sea, si ese alguien nos enamora con su carácter.

Por supuesto cualquier hombre que sepa un poco de mujeres sabe que muchas mujeres aunque lo atraigan físicamente, no lo atraen para nada emocionalmente. Pero para que el amor surja debe de haber también cierto grado de atracción física. De alguna manera para los hombres (y para las mujeres también) el físico es importante, aunque con eso no vale. Si alguien nos gusta mucho físicamente pero no nos vemos psicológicamente compatibles con ese alguien, en seguida rechazamos a esa persona como posible pareja. Cuando pasa al revés, cuando alguien nos gusta de carácter pero su físico no nos termina de convencer, es normal que se produzca dentro de nosotros cierta guerra contra nosotros mismos… Dicen que las mujeres se enamoran más de un carácter; y los hombres se enamoran más de un físico. Es difícil que haya amor si no hay deseo, de alguna manera estas dos cosas están relacionadas, sobre todo en la mente del hombre. Aunque desde luego tampoco puede haber amor si no hay atracción psicológica, si no encajamos con esa otra persona hasta el punto de creerla un alma gemela. Desde esta perspectiva, el amor y el deseo parecen muy interrelacionados. Puede que el cuerpo sea sólo el “envoltorio del alma”, pero en nuestro mundo sustentado en la materia, ese “envoltorio” es algo muy importante, pues es sólo él el que nos permite vivir. Aunque por supuesto la compatibilidad de carácter es un factor fundamental que decide de quien nos enamoramos y con quien nos emparejamos. Y es que… agraciadamente la mayoría de mujeres y hombres tienen cierto atractivo físico, con lo que el peso del amor termina desplazándose hacia el carácter y hacia el alma. Yo tengo claro cuales son las tres cosas que me enamoran de una mujer:

-Su cara

-Su carácter

-Y su trasero

Quizás soy muy vulgar en mis gustos, pero estos gustos demuestran que para que los hombres nos enamoremos hace falta cierto componente de atracción física. Yo no podría enamorarme de una mujer que no tenga un trasero formidable… Pero tampoco podría enamorarme de una mujer que no tenga un carácter y un espíritu igual de formidable.

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  • Comments

    • Esteban dice:

      Como dije en otra seccion de tu blog pienso que todo va con etapas y así vamos madurando:

      1. Buscas mujeres atractivas.
      2. Buscas mujeres interesantes.
      3. Buscas mujeres con quienes compartir algo más emocional.

      En mi opinión es bueno permitirle a un joven o a un hombre adulto que le a ido mal en la seducción que no se preocupe tanto por ser compatible con la chica y que vaya sólo buscando el placer físico. Pienso que la busqueda de mujeres interesantes o más tarde la búsqueda del amor debe ser algo natural y no guiado. Si le pedimos a un novato que busque a una mujer para enamorarse así como dice la Iglesia, terminara cometiendo el típico error de casi todo principiante que siente que tiene que “enamorar” a la chica a la cual se debe ligar y eso le va a traer problemas, se pondrá nervioso o sentirá que no debe desperdiciar esta oportunidad y comete el típico error de poner en un pedestal a la chica pensando en ella como si debiera ser el amor de su vida.

      En cambio si le decimos que actue como canalla que se olvide de esas cosas profundas y que vaya sólo con la intención de conocer y ligar estará menos nervioso, evitará colocar a las mujeres en un pedestal, de esta forma aprende a cortejar mujeres y a conocerlas más. Con el tiempo este chico madurará y empezará a buscar algo más profundo.

      Pero considero que no es bueno pedirle a un chico novato que busque esa profundidad desde el principio, tan sólo miremos como se comportan los chicos que no ligan, todos ellos cuando llegan a conocer a una chica la ven como si fuera la mujer de su vida y se preocupan demasiado con detalles para evitar molestarlas y de esta forma les impide seducirlas correctamente y se les van.

      No podemos ir por el mundo siendo ingenuamente tan idealistas, apoyo profundamente el idealismo y el amor pero claro un idealismo realista y no un idealismo sacado de cuentos de ficción, películas (comedias románticas) o religión.

      Saludos

      • Erik360 Erik360 dice:

        Desde luego que cuando queremos enseñar a un chico retraído a ligar, podríamos iniciarlo antes por una fase de “canalla”… El problema es que este chico se dará cuenta enseguida de que así no consigue nada. las mujeres huelen los canallas a distancia, te lo digo yo que me olieron en otros tiempos…

        Yo aconsejo cultivar una versión algo más canalla de nosotros mismos. Pero te diré algo que me dijo una vez una chica:

        eres un cabrón; pero un buen cabrón…

        Esto más o menos venía a decir que a pesar de que yo muchas veces soy todo un sinvergüenza… detrás de esa aparente “picardía” hay buenas intenciones. Quiero decir, que muchas veces podemos ser muy pícaros y algo macarras a la hora de ligar. Pero me he dado cuenta de uqe los verdaderos “macarras” ligan muy poco: los que ligan son los que fingen ser macarras… (un servidor lo finge de forma magnífica). Creo que el tener esa actitud algo chulesca pero a su vez se ve que somos buenas personas, eso enamora a las mujeres. Si les decimos a los novatos que vallan por ahí en plan Mario Luna tratando a las mujeres como trofeos, no se van a comer una rosca y abandonarán enseguida el mundo de la seducción.

        Supongo que son dos cosas distintas: tener novia; y ser un hombre seductor y buen sargeador. Este artículo va dirigido sobre todo a hombres que quieren simplemente tener novia, sin necesidad de meterse demasiado en el sargeo. Por supuesto ya se supone que está en esa tercera fase que tú describes de buscar al “amor de su vida”. Muchos no quieren nada más y por eso este artículo va sobre todo dirigido a los hombres que pasan un poco de todas estas cosas de la seducción y que quieren sólo tener novia. Para ello no hay que buscar el amor: sólo a chicas que nos gusten. El amor suele llegar, y siempre es locura, así que a veces incluso es mejor que no llegue. (vamos que no soy tan idealistas, por “amor” me refiero simplemente a una chica que nos gusta de verdad).

        • Esteban dice:

          Saludos, buen primero déjame aclararte que se muy bien a que va dirigido este articulo (la búsqueda del amor), pero te voy aclarar algo con respecto a los canallas.

          El problema amigo es que a pesar que las mujeres huelan a los canallas a distancia y lo muy mal que hablen de ellos, se siguen revolcando con estos tíos.

          ¿Nunca te a pasado? que tienes una amiga que habla y se queja que tal tipo es un mujeriego sin corazón un hombre que no vale la pena, irresponsable. Sin embargo al día siguiente la vez colgada de él besándolo como si no hubiera un mañana y tu la miras y tal vez pienses -vaya chica más hipócrita- pero la verdad es que muchas chicas son así, por muy mal que hablen de los mujeriegos y por muy malas que hayan sido sus experiencias con esos hombres, les siguen gustando y buscando, poco o nada importa si nos gusta o no. Y eso le pasa incluso a la mujer más culta del planeta, no es algo exclusivo de chicas sin cerebro.

          No se tal vez jugar a ser canalla nunca fue lo tuyo porque tal vez nunca lo disfrutaste y sentías cierto cargo de conciencia, pero yo al contrario, para mi es un juego muy divertido y lo hago con placer, algo parecido que le ocurría a Rocky Marciano quien disfrutaba el momento de intercambiar golpes con alguien fuerte ya sea golpear y ser golpeado, de la misma forma para mi ir a ligar es ir dispuesto a ser rechazado incluso recibir una bofetada pero hasta ahora nunca me la han dado.

          claro no soy grosero, no me comporto como un ogro o un bárbaro sucio y agresivo, no soy ese tipo de canalla si no que soy más del tipo de canalla divertido, elegante y seductor algo así como el conde Dracula que a pesar de ser oscuro y misterioso las mujeres sienten curiosidad por el.

          Bueno jaja no soy tan genial como Dracula pero es el plan de chico malo que suelo adoptar. digo aveces algunos negas pero no son ofensivos ni hirientes pero si espontáneos y creativos que se ocurren al momento y no de forma estructurada ni enlatadas. Como por ejemplo una vez que me junte a tomar un café con una chica cuando nos estábamos marchando ella me dijo – la pasamos bien en buena compañía – y yo le dije – ¿buena compañía? por supuesto de seguro la pasaste bien conmigo, pero yo no puedo decir lo mismo de ti – cuando le dije eso ella reaccionó como si quisiera golpearme con su bolso pero después se rió yo igual me estaba riendo y ese mismo día nos acostamos.

          De todas maneras posiblemente se deba diferentes estilos, a me funciona jugar a ser canalla 100% y después de… empezar a mostrarle mi lado más humano darle a conocer a la chica que en verdad también tengo sentimientos, eso me funciona mejor que intentar ligar y llevármela a la cama intentando ser un tipo con intenciones serias de un futuro romance siendo divertido con ella mientras al mismo tiempo le hablo de las estrellas y la luna…naaa eso no me sirve de hecho me confunde y créeme amigo a mi me gusta el romance de hecho voy a un taller literario y me encanta escribir expresando mis emociones más profundas pero a la hora de ligar prefiero ahorrarme mi inversión emocional para mujeres que en verdad me hagan sentir cosas y no una simple calentura. Aparte que no puedo expresarme emocionalmente con alguien que apenas estoy conociendo.

          Saludos

          • Erik360 Erik360 dice:

            Bueno, el ir de un poquito como tú le llamas “canalla” y como yo le llamo, “makarra”, a mí me funciona en su justa medida. Es cierto que hay que cambiar un poco, al principio podemos ir un poco más de duros y entre medias también. Pero el tipo de mujeres que a mi me interesan (sólo para noviazgo) son chicas tranquilas, introvertidas, delicadas… si me ven muy makarra las pierdo seguro.No dudo que ese juego de ir de duro puede funcionar… pero también puede no funcionar. Y a mí me funciona mejor ser tranquilo, intercalando un poquito de sentido del humor de de gamberrismo aquí y allá (pero muy poquito, porque si una mujer me gusta mucho no quiero cagarla y que se me escape).

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