Excursiones en la naturaleza

excursiones en la naturalezaEs curioso, con un puñado de datos de una persona referidos a sus gustos, podemos llegar a adivinar rasgos insospechados de su personalidad. No se necesita más que hacer diez preguntas a una persona, para hacernos una buena ideas sobre cómo es su carácter.
Entre estas diez preguntas podría estar la pregunta sobre qué piensa que es la naturaleza:

1. Un lugar que transformar y sacar riqueza

2. Un sitio sagrado, hogar de dioses ancestrales

3. Un lugar de esparcimiento y diversión, en donde vamos de vez en cuando a disfrutar

4. Algo aburrido, la parte buena del mundo se encuentra en la ciudad…

5. Algo absolutamente ofensivo: el sino del hombre es sustituir la naturaleza por la ciudad

Si nos damos cuenta, las cinco opciones giran entre dos más extremas: una que piensa que la conservación de la naturaleza se opone al progreso del hombre; y otra que cree que la naturaleza es algo sagrado y toda la vida de los hombres debería girar alrededor de ella. La opción 1 y 5 la cogerían hombres de temperamento colérico, muy habladores y con gran fuerza vital. Son trabajadores en extremo, jefes duros de pelar, pero a cambio no son muy inteligentes, sus fuerzas les controlan más que controlar ellos a sus fuerzas. La opción 2 la cogerían los hombres de mayor inteligencia emocional, son hombres muy espirituales y con temperamento de artistas. La opción 3 la cogerían hombres de temperamento muy sociable, y también con inteligencia emocional, pero no tanto como los que escogen la opción anterior. Y la opción 4 la escogerían hombres y mujeres de temperamento alegre y sencillo, personas que no se comen la cabeza con el mundo, simplemente estamos aquí para disfrutar y poco más.

El lunes de aguas

Aún recuerdo esos días de primavera de hace años, en donde yo y mis “amigos” íbamos todos los años en ese especial día a los pinares del pueblo de mis padres para pasar allí la tarde, merendar y volver a casa ya de noche. Es esta una de las tradiciones más asentadas en la provincia de Salamanca, el llamado lunes de aguas. Se llama así porque su situación a principios de la primavera, hace que la probabilidad de lluvia de esas fechas concretas sea muy alta. Pero son lluvias típicas de primaveras: está despejado con nubes bajas, se cierra el cielo, descarga un chaparrón y antes de que el chaparrón haya finalizado, las nubes ya se están volviendo a abrir. Posteriormente el mundo parece retornar a su estado original, un día de primavera semicaluroso por la tarde, pero parece que el mundo brillase ahora mucho más que antes, todo es más bonito, es como si la totalidad el mundo hubiese recibido una capa de barniz… El olor a humedad después de pasado el chaparrón es una de las sensaciones que más hondo te entra, sobre todo cuando el cielo a retornado otra vez a su estado anterior, con un sol divino y con ese calor que te abraza el alma.

En fin, el lunes de aguas es un día que me encantaba… podía cuando era pequeño pasarme meses esperando ese día… Desgraciadamente desde hace años no he podido volver a disfrutar de ese día… porque urgió romper las amistades que tenía, y ya no he vuelto a salir de excursión en los lunes de aguas… Como se suele decir, mejor solo que mal acompañado. De cualquier forma, creo que esta es una tradición genial, que creo que los salmantinos deberíamos exportar a toda España: ese día de primavera, en donde después de comer cogemos las mochilas cargadas con el hornazo (una empanada de carne típica de salamanca) y otras cosas apetecibles, nos juntamos con los amigos y salimos a los caminos hasta llegar a un bosque en donde veamos ese algo de misterio que nos llama y digamos: “aquí nos quedamos a merendar”. Los sitios seleccionados suelen ser habituales, así que es común que coincidamos más de un grupo, sobre todo teniendo en cuenta que esta tradición es seguida por casi todo el mundo: niños y viejos, gente de derechas y gente de izquierdas…

Las excursiones al campo

Y es que yo elegiría la opción 2. Yo siempre vi algo muy profundo en el interior de los pequeños bosques de esta zona. Algo mágico, como una presencia que no acertaba a ver, pero que estaba ahí. Eso que aún espero que me libere. Precisamente me ha recordado este día del lunes de agua mi pequeña excursión al campo de hoy… Después de años sin salir de casa… poco a poco vuelvo a atreverme a poner los pies en la calle. Y hoy era un buen día. Así que cogí mi bici, y la puse en la carretera. No tardé mucho en abandonar la calle e internarme por un camino que no sabía hacia donde me llevaría… El camino lo conocía hasta cierto punto, pero cuando llegué al cruce en donde siempre giro a la derecha, camino que bordea todo el oeste del pueblo de mis padres, entonces decidí seguir recto. Y seguí recto, en medio de esa extraña sensación que me invade cuando estoy en un sitio que no conozco, y sobre todo cuando estoy solo. Es una sensación como de desnudez, pero poco a poco esa desnudez se vuelve erótica y excitante… Te arropa la sensación de emoción al poco de sentirte desnudo y fuera de tu entorno… Seguí el camino. Es curioso, que cuando uno está acostumbrado a ir por carreteras, salir a un camino se vuelve lo mas traicionero del mundo, porque los caminos no van rectos, a diferencias de las carreteras… Se tuercen como un alambre entre las manos… Pero a cambio, hay muchísimos caminos. España debe de estar varias veces atravesada por caminos por cada vez que está atravesada por carreteras. Esto es un rico vestigio de nuestro pasado agrícola y ganadero (actualmente, no se muy bien a qué nos dedicamos.. yo a nada, ser jodido en el mal sentido…) El paisaje era bonito, con lomas y colinas. Pero llegué a un sitio, que me estremeció el alma. A los lados del camino había viejos árboles muy nudosos… desnudos en invierno, que no hubiese creído que estuviesen ahí. Era un lugar mágico, las lomas a los lados y los árboles en el camino… Y es que estos árboles ya los había visto. Soñé con ellos hace tiempo, en un viejísimo y terrible sueño. Cuando tenía 5 años, estaba yo con unos amigos de mis padres en el campo, de excursión… Ellos eran dos niñas de mi edad y sus padres. Pero se empezaba a hacer de noche, a la vez que algo me alejaba a andar por el camino, a cuyos márgenes habíamos acampado. Yo no quería irme del lado de la protectora gente, pero algo me empujaba hacia delante… Ya era de noche, y me encontré yo en medio de un camino con nudosos árboles a los lados… completamente solo. De repente, miro a los árboles, y los miro aterrado, porque descubro que los árboles tiene ojos, tienen boca, tienen brazos en lo que parecían ramas… y tienen piernas. Andan hacia mí, es completamente de noche, entonces me quedo paralizado, a la vez que estos árboles con ojos y con dientes siguen andando hasta  mí y me rodean. Ahí me desperté.

En fin, ilusiones de alguien que sueña demasiado… La excusión de hoy terminó de una inesperada forma… había tormenta, tanto es así que un kilómetro detrás de mí, parecía que se estaba cayendo el cielo, pero de ahí en adelante, en dirección a mi pueblo, era un bonito día de casi primavera… Es como si guiase la tormenta a mi pueblo, pues justo cuando estaba llegando, tras bajar las dos pequeñas montañas que tenemos en el pueblo… cuando el chaparrón ya se abalanzó sobre mi, momento en el que entraba en el pueblo. Justo llegar a casa, y empezar a deshacerse el cielo en forma de agua y granizo…

Y es que la naturaleza es puro arte. Efectivamente, la naturaleza imita al arte, todo viene de la poesía, de la poesía originaria. Era eso lo que yo sentía en los profundos bosques que veían mis ojos aquellos mágicos días del lunes de aguas de cuando yo estuve entre los hombres. Aquellas tardes en donde los árboles y el agua creaban fantasía imposibles, para dar luego paso a aquellas noches entre aquellas fogatas que preparábamos y que llegaban hasta el cielo… en donde danzábamos a los sones de la magia del elemento purificador que es el fuego, hasta que al final, los crepitares terminaban, el fuego se apagaba… y solo quedaba el rumor de ese momento de trance entre las llamas, y ese olor a humo que nos acompañaba en nuestro viaje de vuelta al otro mundo.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • El trekking o senderismo como deporte y afición (4)
  • Lo que he aprendido sobre el amor (miniserie 3 grandes lecciones de la vida 1 de 3) (3)
  • Cómo hacer excitante y estimulante nuestro día a día (3)
  • Viaje a Madrid (3)
  • El paso de las estaciones y las concepciones de la naturaleza (3)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>