La búsqueda del amor y el azar

Desde luego a una parejita de recién enamorados sería difícil convencerlos de que ambos no han sido previamente predestinados por los dioses para encontrarse y enamorarse. El amor es esa sensación de creer que el otro es único en el mundo y por lo tanto imprescindible. Pero esto tiene cosas buenas y malas:

-Entre las cosas buenas está que sólo un apersona de 7.000 millones que habitan a día de hoy el Planeta Tierra, sólo una, es capaz de llenarnos, es capaz de ser todos nuestros amigos a la vez, toda nuestra familia a la vez, todo nuestro mundo a la vez… Una sola persona nos hace felices, y luego al mundo le pedimos poco más: algo de comida, algo que hacer a diario, algo de ocio… Pero sólo una persona ya nos hace todo lo felices que podemos llegar a ser.

-Las cosas malas tienen que ver con el amor imposible, por no ser correspondido; o simplemente con las rupturas después de una relación: al creer que nadie en el mundo puede sustituir a ese hombre o mujer con el que hemos terminado una relación, por ejemplo, pues algo dentro de nosotros parece que muere. Y los demás nos dicen eso de “cuando una persona sale de tu vida entra una nueva”. Pero nosotros no creemos que nadie en el mundo pueda reemplazar a esa persona que tanto queríamos.

Si fuese verdad que sólo una única persona ha sido puesta en el mundo para encontrarnos y para emparejarnos con ese amor destinado a nosotros, nunca nadie se enamoraría, pues enamorarse sería más difícil que te tocase la lotería. Y el enamorarse es harto frecuente. Agraciadamente hay muchas personas, chicos y chicas, que son compatibles con nosotros y con los que podríamos iniciar una relación. Hasta 1 de cada 4 mujeres u hombres pueden llegar a ser compatibles con nosotros. Luego, cuando iniciemos esa relación con ese 1 de cada 4 empezaremos a enamorarnos, y entonces empezaremos a sentir que ese hombre o mujer no es 1 de cada 4; es único, puesto por los dioses en nuestro camino vital para que nosotros lo encontrásemos.

Pero lo cierto es que no somos tan distintos unos de otros. Habrá hombres más altos, más bajos, mujeres con más caderas, con más pecho,… pero la atracción entre los hombres y las mujeres es tal, que comúnmente es el azar el encargado de determinar con quien empezamos una relación. Sí, todos sabemos que no todo el mundo del sexo contrario (o del mismo, a gustos…) nos causa esas mariposas en el estómago y esa sensación de océano cuando estamos a su lado. Pero aunque no sea todo el mundo, esta sensación nos la causa entre 1 de cada 4 y 1 de cada 10 personas del sexo contrario. Esos son muchos hombres y mujeres y será el azar el que al final decida qué persona de las compatibles con nosotros termina al fin a nuestro lado. En este artículo, la búsqueda del amor y el azar.

Cuando un hombre conoce a una mujer

Creo que a pesar de los charlatanes ya sabemos cual es el sistema de emparejamiento amoroso y sexual de los hombres y mujeres. Sí, es cierto que cuando a un hombre le preguntas que cuantas parejas sexuales le gustaría tener en la vida, contesta de media que 40; y cuando se lo preguntas a una mujer, contesta que 1 o 2. Pero aun así una cosa es una pareja sexual, y otra una pareja amorosa.La búsqueda del amor y el azar El primer ámbito es siempre polémico, sobre todo porque siempre se especula con que el hombre tiene mayor deseo sexual que la mujer, y al no haber acuerdo en estos temas, el hombre tarde o temprano, terminará por tener que buscar sexo extra fuera del hogar familiar. Pero ¿a qué hombre no le gustaría encontrar una mujer que lo enamorase tanto que ya nunca más en toda su vida quisiera separarse de ella…?

Ayer, viendo la película “Gladiator” en la tele, me hizo gracia ver al esclavo de raza negra diciendo que “su mujer y sus hijos lo estaban ya esperando”… Es evidente que los sistemas de emparejamiento de las tribus africanas del siglo 1 de nuestra era no deberían tener mucho que ver con nuestras propias categorías al respecto. Seguramente en esas tribus existiese la poligamia… pero los americanos ya sabemos que siempre intentan adaptar el mundo a sus categorías (algo que ha veces genera violencia y guerras). El sistema de relaciones entre hombres y mujeres se modela en una sociedad concreta. Y en la nuestra este sistema ha tomado la forma de relaciones estables entre un hombre y una mujer. Esta relación empieza con un noviazgo, y si se consolida, pasa a algo más y se genera una pareja estable. Si esta pareja no funciona, se rompe, y cada uno de los miembros de la pareja rota empieza una nueva búsqueda para terminar por formar otra relación.

Esta búsqueda es una de las fases más interesantes de las relaciones de pareja. Pues al fin y al cabo, es en esta donde se decidirá con quien terminamos emparejados… y puede que estemos décadas incluso al lado de esa pareja, por lo tanto uno puede pensar que más le vale al destino proporcionarnos algo verdaderamente interesante…

Pero el destino en realidad cobra la forma de una serie de juegos matemáticos de azar. El dilema del creacionismos siempre es estéril. Los creacionistas que se oponen a la teoría evolutiva (que toma al azar y al caos como elementos fundamentales) no son capaces de darse cuenta que el azar es divino. Y precisamente será el Dios del azar el que se encargue de proporcionarnos esa esperada pareja amorosa y sexual. Es un poco el juego del vendedor de aspiradoras: no le preocupa que en 9 de cada 10 puertas a las que llame el inquilino le de con la puerta en las narices; sabe que el juego está de su parte, y en 1 de cada 10 puertas lo harán algo de caso. Así, si sólo consigue cerrar la venta en 1 de cada 3 veces que lo hagan caso, tenemos que venderá una aspiradora por cada 30 puertas a las que llame. Así se equilibra el mundo, con azar.

La búsqueda del amor

Por eso, para mí la parte más emocionante y bonita del amor es precisamente la búsqueda. Es un poco como cuando de pequeños nos levantábamos corriendo el día de reyes para ver qué nos habían dejado como regalo (a día de hoy me parece que los reyes más que regalar nada, lo roban…)=. Es esa emoción de no saber qué nos va a tocar… Si ya supiésemos de antemano lo que tenemos de regalo, entonces la emoción y el placer de la emoción no sería tan fuerte. Por eso yo aconsejo disfrutar mucho esta parte del amor: la búsqueda. Los que llevan años emparejados a veces echan de menos los coqueteos con desconocidas, las miradas, las conversaciones, los leves susurros de esa chica a la que acabamos de conocer y que parece tan mona…

Aun así, como hemos dicho, no todo es azar: está el problema de la compatibilidad y de los gustos. Por eso quizás sólo podríamos emparejarnos con 1 de cada 10 mujeres u hombres. Pero eso a un vendedor de aspiradoras no le preocupa…

Y entonces, cuando hemos decidido que queremos tener pareja (quizás antes no nos sentíamos preparados; o simplemente estábamos en otra relación que ya se rompió), entonces empezamos a buscar pareja. Cuando estamos “de caza”, somos hombres y mujeres algo distintos. Antes se decía que los que buscaban novia llevaban uno de los lados del cuello de la camisa por fuera del jersey… Y algo así pasa: estamos en un estado biológico y psicológico especial, miramos más a la gente que nos encontramos en la ciudad, sobre todo a las chicas que nos puedan interesar. Y estas, las que están en nuestro mismo estado “de caza”, nos suelen devolver las miradas, que ha veces son enormemente tiernas y sostenidas, a veces hasta parecen miradas de súplica (igual que la nuestra misma, a las chicas que miramos con interés casi parece que las suplicamos con los ojos, ponemos ojitos de “cordero degollado”…, aunque a veces somos muy chulitos con nuestras miradas…).

Hasta esparcimos un montón de feromonas al ambiente, como una forma de dar información inconsciente a los demás de que estamos “de caza” y que estamos buscando pareja. Actuamos de forma distinta, tenemos muchas más ganas de salir de fiesta, tenemos muchas más ganas de ir a sitios públicos, de conocer gente, de estar con amigos,… Ahí hay muchas oportunidades para encontrar pareja, y nuestro inconsciente lo sabe, por eso nuestro organismo nos empuja a buscar. A veces incluso nos anima con ansiedad y estrés, algo que es desagradable. Pero nuestro organismo sabe que la carrera de la vida tiene que continuar. Cuando estamos receptivos a posibles nuevas parejas, entonces ya no hay excusa y es momento de buscar.

Luego, cuando ya al fin hemos encontrado al amor, nos relajamos y nuestros intereses cambian un poco: la hipoteca, el coche nuevo, los hijos… Es una lástima que se pierda esa magia del buscar y del inicio de las relaciones. A veces no pasa, y el amor dura casi eternamente, al menos toda una vida. Desde luego en este blog no buscamos el secreto de la eterna juventud; si no el secreto del eterno amor. Yo mismo no quiero vivir para siempre ni tengo ninguna necesidad de trascender; pero sí tengo una gran necesidad de amar durante el tiempo que me quede de vida, mucho aún, unas 2/3 partes de mi vida. Supongo que a todos los que buscan les corre prisa el encontrar. Pero irónicamente mucha gente, una vez que ha encontrado, luego se aburren con lo hallado… Que no nos pase esto, y para ello nada mejor que ser nosotros mismos tan divinos y seductores como el azar y el amor.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • El amor como juego (5)
  • Cómo enamorar a una mujer (5)
  • Lecciones que tenemos que saber si queremos tener pareja (5)
  • Cómo elegir pareja (5)
  • Cómo empezar una relación de pareja (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>