La clave de la superación personal: la fuerza de voluntad

Einstein dejó dicho:

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad” Desde luego Einstein había leído a Schopenhauer, con su “voluntad de vivir” que el filósofo malhumorado alemán había puesto como única categoría a la que se reducía toda la realidad. O lo que es lo mismo, la realidad de algún ser concreto consiste en que este quiere ser algo, quiere ser padre, quiere ser un hombre de éxito, quiere ser una persona más sociable, o superar su depresión, o lo que sea. Para Schopenhauer y su pupilo Einstein la voluntad es una fuerza un tanto inconsciente. Por ejemplo, Schopenhauer creía que todo era fruto de la voluntad inconsciente de vivir. Nosotros seríamos materializaciones de la inconsciente voluntad de nuestros padres de fornicar y así dejar su descendencia sobre la Tierra y de este modo propagar la vida y la voluntad hasta el fin de los días.

El filósofo alemán era todo lo grosero que podía ser un hombre. Schopenhauer empezó estudiando medicina, y para él buena parte de toda la grandeza espiritual de la humanidad no era muy distinta de la necesidad que siente una lombriz de tierra de digerir cualquier resto orgánico para alimentarse.La clave de la superación personal, la fuerza de voluntad En ambos casos la “voluntad” posee y ordena vivir, tanto a los hombres como a las lombrices. Incluso los más grandes ideales de la humanidad, como la democracia, la justicia, la igualdad,… para Schopenhauer no son más que materializaciones disfrazadas de la “voluntad de vivir”, que hacen posible la vida, por ejemplo, el ideal de justicia fomenta la paz entre los hombres, y por tanto fomenta la vida buena y larga. Esta visión de la vida es muy poderosa y fecunda. El genio alemán extrajo del romanticismo con su noción de “naciones inconscientes” la idea de la voluntad, y de ahí pasó a Nietzsche, a Freud y a la imaginería de la psicología popular occidental en forma de “lo inconsciente” o incluso de “lo instintivo” como unas fuerzas tan poderosas que en vez de controlarlas nosotros a ellas, nos controlan ellas a nosotros.

Pero el problema de esta visión de Schopenhauer es que para él la voluntad es una noción negativa. Para él la vida es un rollo, la humanidad es la historia de una carnicería, el mundo un inmenso matadero,… En la época de Schopenhauer los niños alemanes tenían que pasarse 14 horas al día en un taller industrial. Cuando creciesen no tendrían un futuro distinto, y seguirían pasando 14 horas al día en ese mismo taller. Así durante todos los días, durante todos los años de su vida. Pero llegó Bismarck y unificó Alemania mediante el nacionalismo (algo que aún no ha pasado en España, porque Franco o Primo de rivera más que nacionalistas eras medievalistas y aspiraban a un feudo más que a un sistema de estado-nación moderno). Bismarck prohibió la democracia en Alemania. Pero a cambio, les dio derechos a los trabajadores. Los horarios laborales empezaron a ser más cortos, los trabajadores empezaron a tener vacaciones, las nuevas técnicas industriales empezaron a posibilitar la mejora industrial que a su vez permitió que los trabajadores empezasen a tener una vida como el típico trabajador de clase media de nuestro tiempos: con un horario de 8 horas al día 5 días a la semana, con vacaciones, con bajas, con derechos. Así, Alemania no es precisamente un modelo de democracia. Pero parece que la tétrica visión de Schopenhauer de la vida debería de ser revisada en estas condiciones. El autor alemán nos dejó dicho eso de:

(aproximado, escribo de memoria) “a veces me preguntan que el por qué de mi malestar por todo, que por qué no le hecho un vistazo al mundo, que por qué no miro la belleza de las montañas, de los bosques, de los ríos. Me preguntan que por qué no creo que el mundo es un lugar hermoso con tanta belleza. Desde luego, yo les respondo que el escenario es bellísimo y majestuoso. Otra cosa es poder representar algo en él.”

¿Seguimos creyendo que la “voluntad” es una fuerza negativa, como creía Schopenhauer? ¿O en los nuevos tiempos podemos empezar a creer que la “voluntad de vivir” es algo positivo, que nos azuza a conseguir las metas que queremos como el jinete azuza y espolea al caballo para que este corra más rápido? En este artículo la clave de la superación personal: la fuerza de voluntad.

Dos mundos: el mundo real; y el mundo según Aznar

Creemos que Schopenhauer tenía algún tipo de enfermedad mental. La esquizofrenia es el candidato ideal. Schopenhauer tenía una buena vida, y aún sí no lograba ser feliz. Eso es señal de enfermedad mental y por eso, la visión de Schopenhauer de la vida no es objetiva. Quizás para Schopenhauer la vida fuese una mierda, pues a veces, algunos enfermos de esquizofrenia tienen total incapacidad de disfrutar de la vida. Un poco como los enfermos de depresión, pero con la salvedad de que para estos segundos la incapacidad de disfrutar de la vida es algo provisional (a veces también para el esquizofrénico, pues es una enfermedad que a veces remite sola con el tiempo). Por supuesto, hay mil casos distintos de “esquizofrénicos” con casos más graves que impiden disfrutar de la vida; y otros en donde la enfermedad no impide disfrutar de la vida, pudiendo hacer el enfermo una vida plena con algo de medicación.

Con esto quiero decir que nadie debe de confundir cuestiones internas de su cerebro con cuestiones externas y objetivas. Cuando Aznar dice “hay que trabajar más” está diciendo una chorrada, como de costumbre. España no ha entrado en crisis por no trabajar lo suficiente (en España se trabaja un 20% más que en Alemania). España a entrado en crisis porque cerebros retrasados como el de Aznar han dominado la economía durante muchas décadas. Y así es todo: que nadie confunda su enfermedad mental con cuestiones objetivas del mundo externo. En esta época en donde muchos “gurús” tienen sus alucinadas soluciones para la crisis (desde la independencia de Cataluña, hasta la vuelta al modelo neoliberal, o sea, intentar solucionar la crisis con el método que nos ha servido para meternos en ella, etc.) es bueno recordar que las personas que somos mentalmente sanas (aunque podamos tener depresión por factores externos) no tenemos la culpa de que el mundo esté lleno de alucinados. El mundo es como es, no como lo ve el alucinado.

Y Schopenhauer era un poco alucinado… pero también era un genio. Porque nos hizo ver que lo primero que tenemos que hacer para solucionar nuestros problemas, o bien para crecer como personas, es ponernos en sintonía con nuestras propias fuerzas interiores e inconscientes. Así, si queremos por ejemplo, llevar un aspecto de nuestra personalidad a su máxima expresión, debemos para ello de empezar por el principio…

La fuerza de voluntad para superar nuestros problemas

¿Y cual es el principio? Una vez una mujer me preguntó en un comentario que qué tenía que hacer su hijo con fobia social para curarse. O mejor, me preguntó que qué tenía que hacer en primer lugar. Y yo estoy muy orgulloso de la respuesta que la di: lo primero que tiene que hacer es reconocer su enfermedad. Y luego tiene que DESEAR curarse, desear poner la voluntad necesaria sobre la mesa para reunir fuerzas para así conseguir curarse. Nadie puede mejorar, o solucionar un problema determinado, si no tiene la suficiente fuerza de voluntad para trabajar por esa mejora o esa solución. La “voluntad” de esta manera se convierte en el principal aliado de todas las personas que quieren o bien mejorar algún aspecto de la vida; o bien solucionar algún problema que le resta felicidad. La voluntad es la fuerza más poderosa del Universo, y es una fuerza positiva, al menos eso es lo que nosotros crememos, quitándole en eso la razón a Schopenhauer. Crecemos en la voluntad y poniendo nuestra consciencia en sintonía con las fuerzas inconscientes que nos azuzan nuestras entrañas, conseguiremos la fuerza necesaria para realizar las actuaciones que nos permitan trabajar para solucionar nuestros problemas. Si alguien quiere solucionan un problema, si alguien quiere crecer en algún aspecto, debe de empezar por sacar las fuerzas necesarias para ello de sus propias entrañas. La fuerza de voluntad es la fuerza más poderosa de todo el Universo.

P.D: El libro “El Secrteto” se ha terminado convirtiendo en este blog en un libro “canónico”, aunque sea un ejemplo negativo. La diferencia entre la voluntad según la entendemos en este artículo, y ese “desear algo con fuerza” de El Secreto, reside en que en nuestra doctrina la voluntad sólo es un paso previo para realizar actuaciones en el mundo material, que son en última instancia las que nos sacarán del atolladero; o bien las que nos permitirán conseguir nuestros sueños. Por tanto, sí, deseo, fuerzas y planificación; pero luego trabajo.

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