La clave del éxito con el sexo contrario

Recuerdo que un chico que conocí hace poco me hizo una pregunta que yo le contesté mal. Este chico, a sabiendas de que yo tenía un blog de seducción, me preguntó que qué consejo daría si tuviese que dar un único consejo sobre cómo conseguir ligar. Y lo cierto es que como quería que le contestase algo muy concreto, yo le contesté que el secreto para ligar de seguro es intentarlo muchas veces… No es mal consejo del todo, además que es un consejo que nos anima a aguantar el rechazo abundante en el mundo del ligue y del sargeo. Pero una cosa es ser seductor; y otra bien distinta ligar. Si yo soy un capullo y resulta, que siguiendo las triquiñuelas de Mario Luna consigo al fin ligarme a una gachi… ¿habré seducido a esa chica; o más bien la habré engañado? Sólo hay una forma de ser seductor, y es ser interesante, divertido, estimulante,… Esta última palabra es la palabra clave: nos seduce lo que nos estimula. Y para ser nosotros mismo seductores con el sexo contrario debemos de ser nosotros mismos estimulantes. En este artículo, la clave del éxito con el sexo contrario.

Las personas estimulantes y seductoras

He retomado la lectura del famoso libro “El Método” de Neil Strauss. Este libro trata sobre el descubrimiento de la comunidad de la seducción por parte del propio Strauss. Esta comunidad sigue un poco las enseñanzas de Mystery, que intentaba ligar con una tía detrás de otra como una forma de coleccionar una gran cantidad de polvos echados… Para ello, nada mejor que irnos a un bar, abrir un set (formado por un grupo de personas), e intentar ligarnos a una jamona a base de dar el perico durante más o menos media hora, hasta que después de pedirla el número de móvil, nos despedimos de ella hasta la siguiente fase…La clave del éxito con el sexo contrario Esto es el sargeo clásico. Según parece, el libro de Neil Strauss tiene mucho de ficción. No lo he terminado aún, pero parece que uno de los grandes temas de la novela, si no el principal, es la vacuidad que termina transmitiendo esta forma de entender la seducción: si ser seductor consiste en engañar a una mujer para que se acueste con nosotros, parece que el concepto de “seductor” se degenera considerablemente.

Por esto mismo, debemos de evolucionar si queremos ser verdaderamente seductores: está bien intentar ligar con el Método Mystery, pero si queremos seducir de verdad, nada mejor que cambiar el chip, y empezar a entender nuestro yo seductor más que como un engaña-gachis, como un organismo dotado de una gran capacidad de ser estimulante.

La droga es precisamente el paradigma del estímulo: yo me tomo unas cuantas cervezas con los amigos, y me quedo contento igual que mis amigos. Así, el día se hace especialmente divertido, lleno de bromas, de buenos momentos, del buen rollo… hasta que se nos pase el efecto de las cervezas al menos. De hecho, las drogas sólo generan en nuestro cerebro ciertas reacciones que se pueden generar de forma natural. A todo el mundo les encantan estas reacciones: alegría, pasión, euforia, confianza,… Pero a nadie le gusta que alguien necesite de las drogas para que se generen esas reacciones en su cerebro. A la gente le gusta las personas con pasión, motivadas, con confianza… pero siempre y cuando estas características no sean pasajeras y fruto de una juerga con nuestros amigos en un bar. Y es que yo siempre digo lo mismo: cuando salimos los sábados de fiesta, todo el mundo parece muy feliz, gente apasionada, con confianza, divertida,… Pero, ¿Cómo es esa gente el lunes por la mañana, cuando se levanta para ir de nuevo a realizar su rutina semanal?

Y he dicho mal: a la gente le da igual que nosotros seamos felices apasionados, con confianza,… Lo que le gusta precisamente a la gente, y sobre todo, al sexo contrario, es que nuestro yo sea capaz de causar en su yo sensaciones placenteras, sensaciones apoteósicas, emociones desbocadas, impresiones divertidas,… En definitiva, nosotros seremos verdaderamente seductores y verdaderamente interesantes cuando seamos un poco para los demás como una droga. De hecho, hay un gran truco para ligar y para tener éxito con el sexo contrario que irónicamente vale más que toda la birria de información que da al respecto Mario Luna y su séquito.

 Cómo ligar y ser un prestigioso roquero…

Imaginémonos una persona que es un reconocido físico de partículas. Tiene éxito en su profesión, y además, toca el piano, y lo toca tan bien que empieza a tener millones de visitas en sus vídeos en Youtube. Además, es guapo y tiene una legión de admiradoras detrás, cuida su físico, y ha puesto como uno de sus grandes objetivos en la vida el tener un físico siempre en forma y siempre atractivo. Además, es un buen atleta, está pensando en participar en un campeonato de triatlón, y es muy bueno en ello. Además, dibuja muy bien, ha dibujado un cómic que es un gran éxito de ventas. Además tiene un carácter muy seductor, es educado, pero provocador; sincero pero misterioso; simpático pero exigente. Se ha puesto como objetivo cultivar su personalidad, para que estos rasgos sean cada vez más destacados, poniéndose a sí mismo como ejemplo de superación, de llevar su carácter a su máxima expresión. Además, escribe novelas, y tiene tanto éxito que sale en el programa de la 2 Página 2 (recomendado, por supuesto, hay que apoyarlo para que no desaparezca). Tiene dinero también, es políticamente comprometido, tiene una buena familia, vive una vida de ensueño con una novia que es también muy guapa y tiene unas buenas peras en el jardín de su también bonita casa, y además tiene un coche bonito, que, para colmo, lo diseñó el mismo y está siendo número 1 en ventas…

¿Existe este hombre? Te garantizo que existen hombres así, pero no son muchos, sólo uno de cada cientos de miles de personas. Si ya es difícil tener UNA sola cosa en donde de verdad seas muy bueno, fíjate lo que es tener decenas de cosas en lo que de verdad seas muy bueno. Pero lo cierto es que pongo el ejemplo de este Adonis para que todos veamos que se hace un poco cargante alguien tan “perfecto”… parece que hasta de puro perfecto llega a estúpido. No hay que ser perfecto para ser seductor. Basta con tener una sola cosa que nos llene de verdad en nuestra vida para que los demás vean en nosotros una gran fuerza y sientan que nuestro propio yo los estimula más que la cerveza. Y además, debemos de ser completamente apasionados de esa cosa, hasta el punto de que vivimos y medimos nuestra vida casi usando esa cosa que nos apasiona como regla de medir: desde alguien que le encanta la música electrónica y compone sus melodías; hasta alguien que le encanta la literatura y escribe sus cuentos; pasando por alguien que es médico y que le gusta su profesión; o alguien que es un apasionado por los bosquimanos, y se lo sabe todo de los mismos.

Está demostrado que los hombres o mujeres que tienen algún interés que los llena de verdad, que los fascina y que se apasionan por ese interés, son hombres y mujeres mucho más interesantes ante los demás que los hombres y mujeres que parecen no apasionarse por nada en absoluto. Desde escribir lo que sea, hasta ser un enamorado de la naturaleza, de los animales,… cuando los demás vean que nuestra vida está marcada por algo que nos emociona de verdad, aumentaremos nuestro valor como hombres o mujeres inmediatamente. Imaginémonos si llegamos una noche a una cita a ciegas con una chica, y esta nos empieza a hablar de las civilizaciones preibéricas de América del sur, nos habla de que es estudiosa del tema, que le fascina, que le ha dedicado mucho tiempo a ser una gran conocedora de todo esto… Sólo en la emoción que mostrará la cara de la chica contando todas sus vivencias en torno a su pasión, sólo eso, enamorará al chico, lo cautivará, sentirá que algo muy dentro se va colando, se sentirá el chico contagiado por la emoción de la mujer contando sus experiencias en el tema… Y eso que al chico no le interesa para nada los indios americanos ni la antropología en general. Y esto es así por un motivo claro: al chico no le interesa los indios americanos; pero le interesan las mujeres, americanas o no, y sobre todo, las mujeres que son capaces de vivir la pasión de algún aspecto del mundo.

Conclusión sobre La clave del éxito con el sexo contrario

Y digo que vale solo una cosa. ¿No es mejor hacer lo que nuestro Adonis? Total, si seducimos cuando nos apasionamos por una cosa, seduciremos más cuando nos apasionamos por muchas cosas… Por supuesto que cada uno sabe cuales son sus fuerzas, pero ya digo que la mayoría de la gente no podrá ser bueno en algo ni siquiera aunque le dedique toda su vida al completo. Lo veo constantemente: filósofos mediocres; músicos malísimos; escritores de pacotilla… Y no hablo de gente aficionada; hablo de profesionales consolidados y reconocidos (no diré nombres, pero los tengo en la punta de la lengua). Teniendo en cuenta esto, podemos tirar del refranero y decir eso de “quien mucho abarca poco aprieta”. Es un refrán que a mi me repiten mucho… Por eso, es mejor apasionarse por una sola cosa, y ser bueno en eso; que apasionarnos por mil y ser un mindundi en todas esas mil cosas.

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