La clave del éxito: cumplir los horarios

Muchos libros de autoayuda circulan por ahí con todo tipo de recetas casi mágicas para conseguir tener éxito en la vida… También muchos blogs. Acabo de descubrir el que para mí es el uno de los mejores blogs de autoayuda del mundo hispano, el de naxoseduccion. Lo cierto es que me ha encantado, aunque no es muy original, y se limita a repetir un buen puñado de cosas relacionadas con la psicología y esos saberes laterales que la han salido, como el PNL. Y lo cierto es que uno agradece un blog así, hecho por un profesional con una buena formación… Y es que la blogosfera amenaza con convertirse en una mezcla de blogs propiedades de grandes firmas; y blogs frikis propiedades de personas un tanto ocurrentes, pero sin formación ninguna… El blog de Naxo tendrá sólo unos 300 artículos. En todos estos libros de autoayuda y blogs de lo mismo, nos ponen una serie de comportamientos como prototípicos para imitar, y de este modo, terminar por tener éxito en la vida. Pero lo cierto es que a mi, con el tipo de educación que he tenido, me sigue chocando los sistemas tipo PNL para formarse como persona. Dicen muchas cosas que están muy bien, sí. Pero tiene un problema muy gordo: no tiene unidad, son cosas dispersas… es difícil poner en práctica todo lo dicho sin ese algo estético, ese algo un tanto religioso que nos hace de eje de la rueda de nuestra conciencia… Por esto, yo nunca he creído que la religión tenga sustituto (“la religión sin ciencia es ciega; la ciencia sin religión, coja”. Einstein) Más bien, lo que hay que hacer es buscar una “religión” mejor, un forma de vivir nueva, una forma de vivir que nos permita unificar todas nuestras experiencias vitales. En este artículo, mostramos el principal mandamiento de nuestra religión. La clave del éxito: cumplir los horarios.

Un mandamiento sobre todos los demás

Todos recordamos a ese personaje aparentemente odioso de la serie manga japonesa “Heidi”, la señorita Rotenmeyer. Y todos recordamos su estilo de educar estricto, exigente, previsor, que no le debe de hacer mucho caso a la tipa esa que escribió “el secreto”, pues constantemente ve el lado negativo de las cosas… Cuando las cosas van bien, no aplaude, pero cuando las cosas van mal, regaña cantidad… Yo adoro a la señorita Rotenmeyer y odio a Rhonda Byrne, la autora de El Secreto. A veces sí es verdad que “quien bien te quiere, te hará llorar; quien mal te quiere, reír y cantar… y pensar positivamente…”

El ejemplo de la economía española

Ser estrictos con nosotros mismos es la mejor manera que tenemos de hacernos un gran favor. Acabo de leer en el blog de naxoseduccion algo parecido: los chinos llevan desde los años 60 con un estricto plan para convertirse en un imperio hegemónico en el mundo. Por supuesto llevan todo este tiempo ajustándose a un estricto plan, en el fondo, un estricto horario… Y desde luego, que están cerca de alcanzar su objetivo. No tenemos más que comparar esto con lo que ha pasado en España desde la muerte de Franco. Para alucinar, con Franco en España hubo una iniciativa económica como no ha habido nunca en la transición… En el franquismo había planes de desarrollo, propuestas de industrialización, propuestas para alcanzar el pleno empleo, y también, propuestas de lo que debería ser la cultura española. Yo rechazo esto último, porque detesto el patriarcado que tantas veces ha estado a punto de acabar con mi vida. Al menos tengo los instintos sanos, y se atacar a lo que ha estado a punto de matarme.

Y después de Franco… no tenemos más que ver la absoluta falta de iniciativa económica y cultura que han tenido los distintos dirigentes para España: se limitaban a vivir del cuento, de la construcción, de lo echo antes… pero no ha habido un plan de desarrollo económico y cultural desde la muerte de Franco interesante para España (tengo que aclarar que yo mismo intentaría degollar a Franco si siguiese vivo y tuviese un cuchillo de guerra… Franco arruinó España, Franco arruinó la República) Esto es debido a los mayores descerebrados que ha dado la historia de la vida sobre la tierra: los economistas ortodoxos (hasta hace 5 años, la casi totalidad de los economistas del mundo) Y es que, no se donde leyeron esta idea, pero a los economistas ortodoxos les dio por pensar, que un estado intervenido constantemente por el sector público, era un estado comunista… ¿Y Francia, y Alemania; y Napoleón, y Bismarck…? Alemania es la mayor potencia industrial del mundo junto con Japón, en términos relativos. Y tanto Alemania como Japón han sido estados muy intervenidos desde el sector público… Pero los economistas ortodoxos españoles no tenían ni idea de esto… y creyeron que la mejor manera para desarrollar a España, es simplemente no hacer nada… dejar actuar a las fuerzas del mercado… Hoy, con un 25% de paro (cifras de guerra civil), vemos la calamidad que ha supuesto el no hacer nada… en dejar actuar a un mercado que solo ha favorecido a unos pocos que ya de por sí tenían una buena liquidez… Antiguos descendientes de los terratenientes y de la nobleza medieval, como yo los llamo, los hijos de los caciques…

Trazar un plan y cumplirlo

El caso narrado de la economía española, nos hace ver que no es cuestión de dejar llegar las cosas hasta nosotros: hay que ir a buscarlas, y tenemos que ir a buscarlas un poco como hace China con su intento de hegemonía mundial. Tenemos que trazar un plan, y este plan, se debe de materializar sobre todo en un estricto horario, que se termina por materializar en un estricto plan para nuestra vida.la clave del éxito cumplir los horarios Así como la señorita Rotenmeyer ha trazado un plana estricto para la educación de Clara (y luego de Heidi), nosotros tenemos que trazar un plan para alcanzar eso que queremos alcanzar en nuestra vida. Por tanto, volvemos a nuestras dos preguntas básicas: 1. ¿Qué quiero conseguir?; 2. ¿Cómo lo voy a conseguir? En el caso de la señorita Rotenmeyer, quiere conseguir que Clara y Heidi tengan una buena educación, para que el día de mañana sean mujeres de provecho y encuentren un buen marido… (desde luego, mentalidad del siglo XIX…) Y para conseguir este objetivo que nos guía, al modo de cómo nos guiamos en nuestro camino por las montañas que vemos en el horizonte, debemos de materializarlo en algo más concreto. Y ese algo más concreto, es un horario y un ritmo de vida relativamente estricto, en donde casi con total antelación podremos saber qué estaremos haciendo en cualquier hora de cualquier fecha del calendario. Siempre digo que no hace falta tener la vida de un monje sabadico… podemos improvisar, de echo, es conveniente que seamos hombres o mujeres que improvisan, que cambian planes, que se les ocurre una idea y se ponen a hacerla en ese momento… Tener un horario estricto y un estilo de vida definido no está reñido con poder improvisar.

Nuestro horario de cada día

Pero por supuesto, de normal cumpliremos con nuestro horario: nos levantamos siempre a la misma hora, al menos los días de diario. Desayunamos siempre de la misma forma; nos preparamos, nos vestimos, nos lavamos… Y empezamos con nuestra rutina diaria. Las rutinas no son malas, todo lo contrario, automatizan labores de nuestra vida haciendo que así nos resulten más agradables llevarlas a cabo… Y a partir de ahí, se trata de seguir nuestro estricto horario diario, por supuesto, debe de estar enfocado a intentar conseguir aquello que queremos, sea tener trabajo, sea sacar adelante nuestro negocio, sea empezar con una afición, o sea encontrar una novia o nuevos amigos… Todo en nuestra vida debe de estar medido un poco por el patrón de nuestro horario de cada día. En el fondo, debemos de imaginar que tenemos a la señorita Rotenmeyer organizando nuestra vida, exigiéndonos hacer cosas, exigiéndonos ordenar nuestra habitación, poniéndonos duros retos que tenemos que superar, creando en nosotros ese sentido el deber, del “no se puede desaprovechar el tiempo”; ese sentido de la vida un tanto como campo de batalla contra la inacción y contra la vagancia. Esta es una idea muy de otros tiempos… La modernidad critica esto: no hagas nada, se vago, no tengas horarios… Y claro, así nos va.

Es hora de volver al pasado, es hora de volver a tener cultura, es hora de volver a tener planes, es hora de volver a tener horarios. En definitiva, es hora de seguir la senda que nos llevará a ser hombres o mujeres de éxito.

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