La crisis económica y sus consecuencias políticas

Es curioso que la palabra “crisis” se puede usar además de para referirse a una crisis económica, para referirse a una “crisis depresiva”. Y por contra, la palabra depresión se puede usar además de para referirse a una enfermedad psicológica, para referirse a una “enfermedad económica”. No es casualidad, los fractales son estructuras que se repiten a distintas escalas. Un estado es un megaorganismo formado por multitud de macrorganismos que somos los hombres; pero a su vez un hombre es un ser compuesto por infinitud de microorganismos como bacterias, compuestas a su vez por moléculas, y estas por átomos y estos por quarks, y estos por supercuerdas,… Por eso la crisis económica de una nación es un poco como si la nación entera entrase en un estado de depresión. De hecho, las enfermedades mentales aumentan en épocas de crisis. Pero no todo es malo, ni en la depresión individual ni en la depresión colectiva. En este artículo, la crisis económica y sus consecuencias políticas.

Las causas políticas de la crisis económica

Me sorprende ver a Mariano Rajoy hablando en uno de sus discursos con un tono y unas palabras más propios de Mahatma Gandhi que de un político español del PP, siempre prepotentes, siempre embusteros, siempre demostrando una absoluta falta de empatía y de inteligencia. No es casualidad esto: antes los políticos podían joder a la gente y luego burlarse de ellos. Esto lo hacía también la ETA, que primero mataba en el nombre de causas absurdas; y luego sus simpatizantes iban a los cementerios en donde estaban sus víctimas a destrozar las lápidas de los asesinados, como si aún no hubiesen tiendo bastante. Las cosas cambian, pero mucho me temo que sólo en la carcasa.

El interior del hombre es muy profundo…o mejor dicho; hay hombres con un interior muy profundo. Yo siempre he sido optimista respecto a la condición humana; pero reconozco que ha veces la fe me ha podido demasiado. No sabría si apostar por la humanidad… porque sí, el “sistema historia” en el que estamos insertos se “estabiliza”, hay menos guerras, menos hambre, menos injusticia… pero, ¿y si nuevas fuerzas empiezan a desestabilizarlo de nuevo? Entre estas nuevas fuerzas me refiero no al neoliberalismo (que sí han servido para desestabilizar sistemas, y no es casualidad la actitud más marcial que tienen ahora los jóvenes en España, debido a las injusticias de las que son víctimas). Más bien me refiero a catástrofes naturales. Y es que pensémoslo bien: es cierto que en épocas geológicas anteriores las catástrofes naturales eran más comunes. Pero hace sólo 80.000 años la humanidad pasó por un cataclismo tal que se cree que los supervivientes fueron sólo unos miles de personas (quizás sólo 2.000), de los que descendemos todos los humanos actuales. Y eso sólo hace 80.000 años. ¿Qué paso? La actividades volcánica tiene la clave. Pero, eso volverá a pasar, y habrá glaciaciones nuevas, y habrá corrimientos de placas, cambios de corrientes marinas, cambios de clima,… y eso sólo para empezar. Por eso, cuando un país que antes era verde y fértil; se convierta en una costra de hielo o de tierra resquebrajada… ¿No desestabilizará eso de nuevo el sistema historia, por ejemplo, invadiendo este país a otros que tienen más recurso naturales? Hoy estoy muy pesimista… pero no tanto como parece.

La estabilización de los sistemas y el dolor

Precisamente mi esperanza en la humanidad es la estabilización de los sistemas, y sobre todo, del sistema historia, que ha sido azuzado por el neoliberalismo para que esta se vuelva más agresiva, al modo que azuza el PP al nacionalismo separatista vasco o catalán para que este se vuelva más agresivo y poder tener las ventajas asociadas que ha sacado siempre el PP del nacionalismo periférico.

La crisis económia y sus consecuencias políticas

Foto por Ttrainer

Y precisamente la crisis económica, con sus consecuencias nefastas (se habla de que en el 2012 vamos a llegar al 30% de paro), tiene también cosas buenas. Sí, se que es difícil de creer… pero yo mismo paso las consecuencias de la crisis como el que más debido a mis condiciones peculiares.

De alguna manera tiene que ver con la enfermedad de la depresión, y con el dolor humano. No se por qué, pero las personas que han pasado por un gran dolor en su vida, son más leales, más simpáticas, más valerosas, más nobles, más optimistas. Como diciendo “disfruto de la vida como nunca”, como diciendo “mi enfermedad, mi dolor, me ha hecho feliz, como si ese dolor pasado ahora me empujase cuesta bajo”. De alguna manera estas personas desprenden una especie de “aura mágico” del que los demás son perfectamente conscientes. Parece que el dolor endurece, te hace más hombre, te ayuda a madurar; pero también puede destruirte, como decía Nietzsche:

-lo que no te mata te fortalece (o lo que no mate engorda…)

Y como digo yo

-quien pasa la prueba de fuego o sale fortalecido o sale ardiendo

Por eso mismo espero que esta crisis nos sirva a todos para hacernos mejores como personas y como nación. El dolor nos hará más hombres, más educados, más empáticos con el dolor ajeno. Pero un exceso de dolor acabará con nosotros, como si fuésemos

lágrimas en la lluvia

Una  nueva política para España, porque nos merecemos unos políticos más inteligentes

Lo cierto es que a día de hoy es un poco de necios ser optimista con respecto a la situación económica. Si tuviésemos a un gobierno competente, yo no dudo en que en poco tiempo se podría empezar a bajar las cifras de paro. Pero mucho me temo que el gobierno sirve a interés que no son precisamente el pueblo. Por eso yo hace tiempo he olvidado las palabras de los políticos: no me las creo, no creo en la política según es actualmente.

Y esta crisis está cambiando mentalidades… eso es muy positivo, ahora desde los telediarios no será tan fácil engañar a la gente. Eso hará un futuro democrático más fuerte. Esperemos estar ahí en ese futuro cercano. Quizás un futuro sin políticos profesionales. Ya en la propia historia de España se intentó echar a los “políticos profesionales”de la política, porque algún militar inteligente se dio cuenta de que estos eran de normal unos incompetentes. A cambio, se intentó hacer participar en política a los hombres más valiosos intelectualmente del país. Este es un poco el modelo de Suiza, en donde ser político no es un oficio; más bien gente con otro oficio, gente de provecho, decide dedicar unas horas a la semana a la política. Por supuesto no cobran por ello, porque en Suiza la política no es una profesión; es más como funciona el voluntariado de ONG en España. Y funciona de forma mucho más eficiente que la política, porque la gente cree en lo que hace, porque la gente no está en una ONG para “chupar del bote”, ni por estatus; está porque le gusta ayudar y porque se cree capacitada para ayudar.

Desde luego no será fácil convencer a nuestros amados dirigentes que se dediquen a otra cosa, entre otras cosas, porque menos de un 1% de los políticos españoles ha demostrado algún tipo de talento fuera del ámbito del engaño, de la corrupción y de la mediocridad mental. Pero ahora con esta crisis, somos más fuertes. Ya no le es tan fácil al PP ir por ahí agitando banderas de España mientras dicen eso de “nosotros somos el futuro”. Ahora los hemos descubierto, hemos descubierto que les importa una mierda España ni la unidad de España ni la nación española. A cambio, una hola de verdaderos patriotas se empieza a levantar de su letargo tras la dura posguerra. Los impostores están a la vista de todos los que los sepan ver. El futuro económico, y el futuro en general lo construiremos nosotros mismos, desde nuestro trabajo, desde nuestro talento, desde nuestra inteligencia. Y para ello, qué mejor que cambiar el modelo de política. Así las personas más brillantes, los grandes escritores, economistas, físicos, matemáticos,… quizás quieran entrar en política. A día de hoy no querrían, pues entre otras cosas, el sistema de castas políticas español está hecho para facilitar la mediocridad. Pero si hacemos de la política no una profesión, si no una “afición” de gente brillante, quizás en un futuro próximo podamos ver como políticos a gente brillante que han tenido éxito en otra profesión antes de decidir compatibilizar esa profesión con el dedicarse a tiempo parcial a la política.

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