La esencia de la masculinidad y de la feminidad

Miremos el entorno en donde vivimos: o bien grandes ciudades en donde vivimos en celdas similares a los simétricos e inquietantes compartimentos de una batería; o, en pueblos vacíos de gente y de juventud… Este no es en ninguno de los dos casos el entorno en donde ha evolucionado la humanidad durante miles de años. Podemos intentar reconstruir con un puñado de palabras el entorno en el que hemos evolucionado durante cientos de miles de años: vivíamos en pequeños poblados que eran transportados de un lado a otro según la estación, un poco al modo de los famosos poblados indios de las películas americanas. El poblado estaba formado por unas 200 personas aproximadamente (es interesante que las especies que están relacionadas con nosotros, como orangutanes y demás, rondan unos grupos máximos de 160 miembros. De echo, parece que el grupo fue creciendo a la vez que la inteligencia, en el caso del hombre por supuesto, es el miembro de toda esta superfamilia que tiene grupos más numerosos, 200 miembros en estado natural, y no debemos de tener dudas de que la inteligencia del hombre aumentó para poder llegar a formar grupos tan numerosos). Pues como decimos, la tribu humana básica, en la que evolucionemos, está forma por unas 200 personas más o menos. Por supuesto, los jóvenes prevalecen, antes había pocos viejos. Vivíamos sobre unos 30 años, con lo que casi todos eran o jóvenes o niños. Como la edad de reproducción comenzaba sobre los 14, se puede decir que más de la mitad de los miembros del grupo estaban de pleno durante más de la mitad de su vida en la constante tarea de reproducirse. Además, realizaban las tareas cotidianas que les permitían sobrevivir, como cazar, preparar la comida, o recolectar frutos silvestres. Se trabajaba sobre unas 20 horas a la semana, con lo que nuestros antepasados tenían mucho tiempo para las relaciones sociales. Las mujeres solían ser asignadas a alguno de sus pretendientes. Aunque el echo de que no se asociase el coito con la fecundación, hacía que no fuese raro que la mujer copulase con distintos hombres… a fin y al cabo, para ellos echar un polvo era como cuando a nosotros una mujer nos arrasca la espalda porque nos picas: algo que no eran capaces de asociar con la reproducción. Para ellos, igual que para todos los animales menos el hombre moderno, hacer el amor era simplemente algo que daba gusto, pero que no asociaban con la reproducción. Este es el entorno básico en donde ha vivido los hombres hasta que llegó la ruinosa civilización…

Y con todo, fuimos perdiendo nuestras raíces de hombres, lo que repercutió muy negativamente en nuestros niveles de felicidad… Los hombres y las mujeres tenemos nuestros instintos, y si no vivimos acorde a nuestros instintos, es normal que lleguemos a caer en depresión. El 20% de la población mundial desarrollará depresión en ciertos momentos de su vida. Para evitar esto, y para alcanzar la felicidad, nade mejor que recordar la esencia de la masculinidad y de la feminidad.

Vivir como hombres y no como esclavos o como gallinas de corral

He estado repasando hace unos segundos los horarios de la estación de autobuses de Salamanca… Y es que me he emocionado. En la página de los horarios había unas fotos de la estación de Salamanca, que tantos recuerdos me trae… Y yo, encerrado en un monasterio para monjes de clausura, no puedo por menos de emocionarme cuando veo la vida de la estación de autobuses de Salamanca, con su gente para allá y para acá, con los pasajeros embarcando de vuelta a su hogar; con quizás algún que otro pasajero yéndose de Salamanca a un lugar en donde le espera una nueva vida, una vida puramente humana, y no la vida de un perro encerrado en una perrera. Me emociono cuando veo imágenes que me transmiten la sensación de estar vivo, de ser verdaderos hombres, de no ser una gallina encerrada en una caja de zapatos. Sinceramente, yo hubiese preferido vivir sólo 30 años en una vida puramente humana, que vivir 80 en el infierno en donde te puede meter al denostada civilización occidental. La soledad es la antesala del infierno, nos dejó dicho Victor Hugo. No existía la depresión en nuestras antiguas tribus, porque no existía la soledad.

la esencia de la masculinidad y de la feminidadY con todo, hemos perdido nuestra antigua esencia humana. Ahora no somos capaces ya ni de cortejar a una hembra humana… tenemos que recurrir a Badoo… Es muy lamentable lo que encontré el otro día buscando información sobre Badoo: el relato de un chaval joven, que llevaba 6 años buscando novia por Internet… y aún no había conseguido ni una sola cita… Ya no sabemos ni cortejar a una hembra humana. Hemos ido poco a poco perdiendo la esencia del ser hombres.

No menos lamentable era el testimonio de otro chaval a raíz de una duda que le surgió con la página de ligue por Internet ya mentada Badoo. El chaval tenía una duda sobre los supuestos intereses que habían mostrado varias mujeres de la mencionada página sobre él mismo como hombre… El chaval estaba inquieto “¿De verdad gustaré a esas chicas… y por qué no me lo dicen más claramente…?” Para los que no sepan como va Badoo: hay un apartado en donde te pone las chicas que supuestamente se han mostrado atraídas hacia ti… pero a poco que conozcamos la psicología de las mujeres, sabremos que las chicas nunca darán el primer paso… ellas sólo esperarán, rechazarán a casi todos, y se quedarán con ese hombre en el que vean “algo”. Por tanto, ya podemos saber que las supuestas “atracciones” de chicas de Badoo hacia los ingenuos hombres que usan es página, no son más que un engaño de la misma página Badoo, para sacarles luego el dinero a los ingenuos que tienen la curiosidad de saber quien es la chica que se ha visto irremediablemente atraída hacia ellos…

Recuperar la esencia de la humanidad

Y claro, todo esto pasa porque hemos perdido nuestra esencia como hombres. Ya no sabemos ni siquiera acortejar a una mujer, y ya no sabemos ni siquiera, que la iniciativa corresponde casi siempre al hombre… Ahora ellos esperan que una preciosa chica le mande un mensaje por Badoo, diciéndole que ha caído loquitamente enamorada a sus pies… No son capaces ni de tomar la iniciativa ligando por Internet. No saben siquiera que en casi todas las especies, son los machos los que cortejan a diestra y siniestra a todo lo que se parece a una hembra: y estas, rechazan a casi todos, quedándose solos con ese macho en el que han visto algo…

La imbecilidad a la que está llevando a la gente artefactos como Badoo es considerable. Otro testimonio de un chaval, probablemente con retraso mental… decía que las tías están ahí para conseguir sexo rápido y fácil con los tíos que son más guaperas… Pero ya hemos dicho que las mujeres, de normal, no quieren sexo por sexo… Además, supone que la belleza es objetiva… ya hemos dicho que no. Por supuesto, uno de los presuntos guaperas que se ponía morado con el calentón de las mujeres de Badoo era él mismo… por supuesto, pura ciencia ficción de un escrito de una persona que no vale dos duros como hombre, y que no sabe nada de psicología sexual femenina.

Volver a ser hombres

Por tanto, yo propongo recuperar nuestra esencia varonil. Las mujeres parecen menos degeneradas por causa de la ruptura con nuestro origen natural… Somos sobre todo los hombres los que debemos de volver a aprender  a ser hombres. Debemos de aprender una serie de cosas, que nos ayudarán a recuperar nuestra esencia masculina. A continuación, una breve lista con los puntos principales que harán que pasemos de ser cobayas de laboratorio cibernético, a otra vez volver a ser hombres.

1. Aprende a tirarle los cejos a toda la mujer hermosa con la que te cruces por la calle.

2. Aprende que es muy normal que el 99 de ellas te rechacen, y que eso no significa nada más que eres un hombre y ellas son mujeres.

3. Aprende a sentir tu cuerpo en movimiento, el ejercicio saca de nosotros esa esencia salvaje. Haz ejercicio diario, vuelve a ser un animal hombre.

4. Aprende a no intentar solucionar las cosas a través de Internet. Internet puede ser un buen instrumento que nos guíe en el mundo real, pero no uses Internet más que como brújula de la verdadera realidad.

5. Aprende a salir a la calle cuando tengas un problema. Intenta pasar la mayor parte del día fuera de casa. En la tribu, los hombres sólo entran en sus casas transportables para dormir y poco más.

6. Aprende a conocer y a ser amigos de todas esas personas que tienes cerca en el día a día: tus vecinos, tus compañeros de trabajo o de estudios, incluso tus desconocidos compañeros de borrachera en la disco… Habla con todo el mundo, siéntete hombre.

7. Aprende a tener unos estrictos horarios, un poco como los hombres de la tribu, que se levantan a la misma hora todos los días, que se van a cazar mamuts a la misma hora todos los años…

8. Aprende a amar a tus amigos y a odiar a tus enemigos.

9. Aprende a hacer el amor como si fuésemos mandriles salvajes cachondos… Como decía Woody Allen, “el buen sexo es el sexo sucio…”

10. Aprende cómo son las mujeres, por qué son distintas de los hombres, aunque nunca peores, por qué se comportan de distintas maneras que los hombres en las mismas situaciones. Y esta es la mejor manera de recuperar tu esencia de hombre: por contraposición a la mujer. Cuando sepas cómo son ellas, sabrás cómo somos nosotros, y no tendrás que hacer el ridículo en Badoo esperando que una preciosa mujer caiga irremediablemente rendido a los pies de tu perfil…

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