La importancia del liderazgo para la eficiencia

Un sistema es eficiente cuando en él se adaptan los medios que existen a los fines que queremos conseguir. Por ejemplo, un país es un sistema. Y en él, tenemos unos recursos: materia, energía, trabajo, organización,… Y queremos conseguir unos fines en este país, por ejemplo, que halla pleno empleo, que halla capacidad de innovación, que halla una gran capacidad industrial, o que halla una gran calidad de vida entre sus conciudadanos. Ni que decir tiene que un país es una especie de empresa a lo bestia, una empresa enorme formada por multitud de empresas, de personas, de organizaciones,… Todo el gran conglomerado que forma un país tiene que estar, como toda empresa, bien gestionado, bien liderado.la importancia del liderazgo para la eficiencia Pero todos sabemos que parte del credo neoliberal consiste en decir que un país es eficiente cuando no existen una autoridad central que lo dirige, cuando el estado interviene lo menos posible en la planificación de la economía. De todas formas, los neoliberales no van sobrados de neurona, y no son capaces de explicar por qué un estado no puede gestionar la activad de las miles de empresas que existen en su seno; y a cambio, un empresario sí puede gestionar la actividad, normalmente con liderazgo autoritario e ineficiente de sus quizás miles de trabajadores que hay en la empresa. Es evidente la falta de equidad en este dogma sin fundamento. Una empresa, sea la Volswagen o sea el estado español, necesita para funcionar correctamente, liderazgo, capacidad de gestión, capacidad de análisis y de planificación en función de los resultados de esos análisis, para conseguir eficiencia, o sea, como hemos dicho, conseguir con los recursos que tenemos los objetivos que nos hemos propuestos en un plan previo. Una sociedad descabezada de liderazgo es como una cucaracha sin cabeza: anda y sigue viva… pero sin capacidad de gestión de sus propios movimientos. Pero, de todas formas, una sociedad con un liderazgo ineficiente, con líderes completamente faltos de neurona, es una sociedad con cabeza, sí, pero con la cabeza de José María Aznar. Y si a esto le añadimos, que Aznar tuvo como genial idea el poner en la lista de fines que hemos dicho que queremos conseguir, el desmantelamiento del estado, su sumisión completa a los deseos de empresas de dudosa eficiencia además (construcción), podemos darnos cuenta que un mal liderazgo no sirve para mucho más que su mera ausencia. En este artículo, la importancia del liderazgo para la eficiencia.

La paradoja de Abilene

Un ejemplo típico de baja eficiencia debido a falta de liderazgo nos lo muestra la llamada paradoja de Abilene. El nombre de la paradoja viene dado por un viaje a la ciudad de Abilene, por parte de un matrimonio y sus suegros. En una calurosa tarde de verano, alguien en este grupo de matrimonio y suegros propone hacer un viaje, desde su posición original en Coleman, Texas, hasta la localidad de Abilene, situada a unos 80 km. Lo propone uno de los suegros, y todos los demás miembros del grupo, van cediendo a la propuesta del suegro. Al final, realizan el viaje. Comen en un restaurante, pero no les gusta la comida… total, llegan de nuevo desde Abilene hasta su localidad de origen, cansados, irritados por un viaje tan pesado en medio de un calor bochornoso…

Nadie quería hacer el viaje. El suegro que lo propuso dice que lo propuso por que creía que a los demás les podía apetecer, pero a él no le apetecía. Los demás miembros del grupo van diciendo todos que a ellos no les apetecía, pero que aceptaron realizar un viaje que no les apetecía porque creían que los demás les gustaría realizar ese pesado viaje en medio de un infierno de calor.

En esta paradoja vemos que la falta de liderazgo lleva a realizar a un grupo de gente una actividad que podríamos llamar “de baja eficiencia”, en esta caso, no ha sido eficiente en el fin que tenía que tener la actividad: divertirse, pasar un buen día.

En buena parte, la horrible gestión del estado español en las últimas décadas recuerda mucho a la paradoja de Abilene: no ha habido liderazgo, y hemos empezado a realizar elecciones que en el fondo, no querían buena parte de los españoles, pero la incapacidad de un líder de decir “no haremos esto”, ha hecho que la mera inercia de hacer lo más fácil, nos halla arrastrado a un país entero a un abismo.

En España hay un nivel de desempleo descomunal; pero ya digo: faltan líderes.

De alguna manera hay cierto recelo a la idea del liderazgo, debido a que mucha gente cree que el liderazgo es incompatible con un estado democrático. Bismarck llevó a Alemania a su época económica dorada, a base de liderazgo autoritario… aunque muy eficiente. Napoleón III en Francia (y antes el primer Napoleón, del quien era sobrino, aunque sólo político no compartiendo ambos vínculos de sangre) hizo algo parecido. De alguna manera el estado democrático ha sido escaso, incluso a día de hoy…

Y es que, digo que Bismarck gestionó brillantemente una Alemania que había sido en parte obra suya (con su semilla para la Alemania bélica que destrozará el mundo ya en el siglo XX…), pero lo hizo con liderazgo autoritario. No está poco relacionado este liderazgo autoritario, con esa mezcla entre eficiencia industrial; y violencia, que caracterizó a la Alemania del siglo XX: los que sospechen que los líderes pueden ser perversos, aunque sean eficientes, están totalmente en lo cierto. Pero hay una alternativa al líder eficiente tiránico, como Bismarck: el líder eficiente democrático.

El liderazgo eficiente democrático

Y este es precisamente el liderazgo que debe de frenar tanto al liderazgo tiránico; como a la falta de liderazgo. La España de las ultimas décadas ha sido una mezcla entre el liderazgo NO eficiente tiránico (Aznar); y la falta de liderazgo (Zapatero, que practicó el que podíamos llamar “liderazgo NO eficiente democrático). Esperemos que la España de las próximas décadas, esté marcada exclusivamente por el liderazgo eficiente democrático.

Las características del líder eficiente democrático son muchas, y por lo general, se superponen con las características de las personas creativas, inteligentes, agradables, eficientes, cultas,…

1. Son personas que se han molestado en formarse para ser líderes. No quieren “llegar y besar el santo”. Las personas líderes son capaces de aguantar sus ganas de empezar proyectos, hasta que consideran que ya están lo suficientemente formados como para iniciar esos proyectos…

2. Como decimos, son personas con una tremenda capacidad de resistencia psicológica. Es muy raro que se quejen, aguantan el estrés como jabatos, la presión para ellos es su medio natural,… No pierden los nervios así como así, por lo general, piensan las cosas mucho antes de actuar. Su capacidad de aguante psicológico es una fuente de estimulo para sus subordinados, que ven en ese líder democrático eficiente una especie de superhombre con las pelotas muy bien puestas…

3. Son personas creativas. Manejan un amplio espectro de conocimiento, pero no se limitan a repetir lo que han aprendido de otros: ellos innovan, le dan mil vueltas a las cosas descomponen el mundo como si fuese un meccano, y luego hacen nuevos artefactos desde las piezas en las que han descompuesto el mundo (tanto el mundo real; como el mundo del conocimiento)

4. La crítica y la discusión conceptual es el medio natural de su mente. Ellos no viven en un mundo de dogmas, si no que creen que las cosas hay que demostrarlas por medio de la argumentación. Son intransigentes contra aquellos que esgrimen dogmas, y por esto mismo, los líderes democráticos eficientes pueden ser muy peleones, incluso agresivos contra personas y grupos de personas que pretenden imponer dogmas que no son racionales.

5. Tienen un trato con los demás completamente equitativo. No les gusta que halla gente que esté humillada ante otra gente. Por eso mismo son también democráticos: creen que una persona debe de mandar para evitar que se produzca la paradoja de Abilene; pero a su vez, creen que cada persona es única e insustituible, y no se considera a sí mismo como digna de más respeto que cualquiera de las personas a las que lidera. Él es el primero entre iguales, aunque a su vez sabe que él es también el Santo… ese modelo para los demás, esa avanzadilla de la humanidad hacia un nuevo estado evolutivo…

Conclusión sobre la importancia del liderazgo para la eficiencia

Ya he dicho: este país, y en general, este mundo, necesitan líderes democráticos eficientes Y con todo… en España sobran políticos, “empresarios”, presidentes de todo tipo, y chupapollas y chupadores del bote de todo tipo también. No debemos de confundir un político español con un líder. Cualquier parecido entre ambos es pura casualidad… Nosotros aún, en el año 2012, seguimos pagando el hambre que pasaron nuestros padres: el presente de este país aún está marcado por la pobreza de todo tipo que hemos pasado hasta hace muy poco… Y claro, cuando un pobre miserable ve un pan, aunque le digan que para cogerlo habrá que llenar el país de andamios… no duda en hacerlo. En los países llenos de muertos de hambre como este no hay líderes democráticos eficientes, porque las necesidades primarias han impedido que aquellas personas que podían haberse formado para ser tales líderes, se desarrollen. Y a cambio… Aznar y demás cucarachas del establo ocuparon esos puestos, que deberían de haber sido ocupados por verdaderos líderes.

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