La inteligencia y la sexualidad

Los hombres del siglo XIX creían que la sexualidad humana era un mero resquicio del pasado, un residuo atávico de nuestra cruel condición animal. Durante muchos siglos, los pensadores cristianos han visto en la sexualidad humana algo diabólico, algo cruel, algo que habría que reprimir. Se llegó a considerar como una virtud de la condición de los hombres superiores la capacidad para reprimir sus instintos sexuales. Incluso el filósofo holandés Spinoza creía que la sexualidad humana entraba en conflicto con la dignidad que merecemos como hombres superiores. En este artículo analizamos si de verdad la sexualidad humana es algo de gente barriobajera. Todo sobre la relación entre la inteligencia y la sexualidad.

La sexualidad prohibida

Baruch Spinoza se negaba a practicar actividad sexual ninguna con mujeres. Alegaba algo así como que el hombre se pervierte con el sexo. Además, nos pretendía convencer haciéndonos ver que los mamíferos machos todos sin excepción, entramos justo después del coito en una especie de letargo, en una especie de antipatía que dura muchos minutos, en donde estamos especialmente irritables, pudiendo enfadarnos por cualquier cosa. Y es cierto que, uno a veces después del coito tiene la sensación de que “joder, llevo 20 minutos ahí dale que te pego perdiendo el tiempo…” Sería interesante investigar esta sensación típica de irritabilidad después de terminar con nuestras labores sexuales… Aunque creo que esta sensación desagradable después de practicar actividades sexuales, son especialmente típicas de los primeros años de la sexualidad humana.

Los hombres del siglo XIX no tenían mejor opinión de la sexualidad. El filósofo racista Herbert Spencer no dudó en creer que la nueva forma de civilización británica terminaría por generar hombres más avanzados, y para él el avance de la humanidad incluía una disminución de los instintos sexuales. Por tanto, para Spencer los hombres más avanzados serían los que tienen menores deseos sexuales, y los que mejor controlan sus impulsos.

El inicio de la sexualidad

la inteligencia y la sexualidad

El desarrollo de la sexualidad humana es más temprana de lo que nos soleemos creer. Hay datos muy escandalizantes para personas de mentalidad conservadora. Las mujeres empiezan con las prácticas masturbatorias antes que los hombres, debido a su desarrollo sexual más precoz. Los hombres suelen iniciarse en las prácticas sexuales alrededor de los 13 años; las niñas, alrededor de los 10. Evidentemente, estas prácticas sexuales suelen consistir simplemente en prácticas masturbatorias. Con esas edades, no estamos preparados ni física ni mentalmente para mantener relaciones heterosexuales. Pero la masturbación, lejos de ser pecado, hace las veces de una especie de puente por el que pasamos entre el desarrollo precoz de los instintos sexuales, hasta llegar a la posibilidad de mantener relaciones sexuales con otras personas, a una edad aproximada de unos 20 años. Con la masturbación damos salida a las necesidades instintivas de satisfacer nuestro apetito sexual, a la vez que ayudamos a que nuestros órganos reproductores se desarrollen adecuadamente. La falta de masturbación masculina, por ejemplo, puede terminar atrofiando los innumerables vasos sanguíneos del pene masculino, condenándonos a una impotencia de por vida.

La sexualidad y los hombres inteligentes

La humanidad ha tenido un gran salto evolutivo en los últimos 100.000 años. Hemos pasado de guiarnos por instintos, a guiarnos por mitos, por el arte, por la ciencia,… Esto ha ocurrido, como digo, en los últimos 100.000 años. Antes de esos 100.000 años no existían, por ejemplo, los relatos en donde se nos trasmiten enseñanzas míticas. Los hombres antiguos no les hubiese gustado ver o leer “El Señor de los Anillos”… no se hubiesen enterado de nada, quizás se hubiesen percatado de lo buena que está Arwen, pero nada más.

Y creo que ya todos nos damos cuenta de que hay algo que no encaja: ¿Cómo es posible que Spinoza creyese que la sexualidad humana era algo de hombres poco inteligentes, cuando es evidente de que los hombres con mayores aptitudes intelectuales (para las artes o para las ciencias) se han artado a copular y a expandir sus inteligentes genes a lo largo de toda la tierra durante 100.000 años…? Ya digo una cosa: nosotros aún seguimos creyendo que la sexualidad es algo para gente básica; pero si damos un salto a las sociedades de los hombres hace 50.000 años… nos encontraremos con la respuesta a nuestro enigma de la relación que hay entre la sexualidad y la inteligencia.

Sexualidad y disimulo

Imaginémonos un hombre campechano, siempre feliz, siempre hablando, y sobre todo, siempre contando a todo el mundo con cuantas mujeres ha tenido sexo, y con cuantas mujeres se ha acostado… Este hombre es considerado todo un machote por los demás: siempre tiene una historia de amor o de sexo que contar, parece que se lleva a todas las chicas de calle, flirtea con todas… pero resulta que se echó novia… y la leyenda del “Fornicador de Castilla” terminó en sones nupciales… Y ahora imaginemos a otro tipo de persona, más comedido, más callado, que no va aireando sus secretos por ahí a los cuatro vientos… En el fondo parece una persona asexual: nunca habla de sus novias, ni con quien se acuesta o no… Es un apersona que pasea tranquilamente por las calles de su ciudad, con cierto disimulo. También coquetea con las chicas, pero más disimuladamente… curiosamente, aunque los demás no se enteran, las chicas a este otro tipo e hombres sí le suelen devolver el coqueteo con la mirada… Al primero va arrasando.. parece que flirtea con todas las chicas.. pero  no consigue que ninguna le sostenga la mirada…. Y el segundo, que parece muy modosito, coquetea tan finamente con las damas que sólo ellos dos se dan cuenta de lo que pasa… ¿Por quienes apostaríais si calculásemos la cantidad y la calidad de mujeres con las que se han acostado estos dos, quién estaría más alto en nuestro ranking…?

Ya hace mucho tiempo que los sociólogos han advertido del “poder en las sombras” y no me refiero a los grupos de presión, que están lejos de estar en la sombras… cualquier persona inteligente ve cómo los grupos de presión manejan el mundo, no desde las sombras, sino a plena luz del sol. El poder en las sombras es un tanto una forma de dominio un poco femenina: sutil, delicada, con mucho sentimiento. Esta forma de domino ha ido sustituyendo a la anterior, más brutal, manda quien golpea más fuerte, y lo ha hecho durante los últimos 100.000 años sobre todo. El poder en la sombras también es muy sexual… Esas niñas de nueve años que ya se masturban casi todas… pero lo hacen tan disimuladamente, que nadie podría sospechar de las horas de placer en solitario que tienen aquellos seres que aún tienen cara de haber caído desde el mismísimo paraíso…

Y con los hombres inteligentes pasa igual: ellos sólo disimulan. Son un poco tímidos, un poco femeninos, aparentemente asexuales y un poco delicados, pero con todo esto, están casi la mitad de cachondos de lo que estoy yo en esta extraña etapa de mi vida…

Un último dato. Es normal que las personas complejas empiecen en las relaciones sexuales muy tardíamente. No hay que pensar que en el fondo no tenemos éxito con las mujeres porque no tenemos una gran personalidad, ni un gran físico, ni una gran inteligencia… Las cosas llegan a su tiempo, siempre y cuando tu guíes el tiempo. Hay muchos hombres que como Spinoza murieron vírgenes… Spinoza era un tío que le sacaba media cabeza a Albert Einstein, resolvió el mayor secreto que ha resuelto nunca el hombre (el secreto de Dios y el poder), pero sus prejuicios de hombre pudieron más que su inteligencia… Spinoza es un buen ejemplo para todos aquellos cuyos prejuicios les jode la vida, les jode las relaciones amorosas, les jode el amor… Busca tus prejuicios, búscalos febrilmente… en ello te va la felicidad. Ellos te impiden avanzar… igual que a Spinoza le impidieron disfrutar plenamente de nuestros apoteósicos instintos.

Conclusión sobre la sexualidad humana

En fin, las cosas ha veces no son lo que parece. Tanto es así, que los estudios realizados por psicólogos parece determinar que a mayor inteligencia, mayor actividad sexual… Parece ser que las personas inteligentes, sí, tienen más capacidad de controlar sus instintos… pero a la vez son más impulsivos cuando le dan rienda suelta a sus instintos salvajes…La naturaleza es sabia e inteligente, y sobre todo, muy sexy…

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