La negatividad de los prejuicios

Comúnmente nos encerramos en nuestras cárceles de creencias. Las creencia son cómodas, están muy “a mano”, nos guían de forma sencilla por la vida, son fáciles de crear y de mantener y nos mantienen dentro de ese “halo” de normalidad con el que a veces nos machacan los “mass media”. Pero las creencias también son la mayor fuente de falsedad, de mentira, de manipulación, de tergiversación, de generalización… que existen en el universo. La mayoría de las creencias son falsas y se basan en prejuicios. Cosas como “los gitanos roban”, las rubias son tontas, los castellanos son austeros, los catalanes, avaros, los inteligentes no ligan, los tímidos no son atractivos… son cosas que la gente a veces cree aunque no tengan ni pies ni cabeza. Los prejuicios sociales pesan una barbaridad y tienen consecuencias de gran calado en las sociedades. Pero este blog cada vez se centra más en lo personal, por lo que aquí no vamos a hablar de prejuicios sociales (que son nefatos, pues sustituyen a la verdad por una tontería salido del cerebro de un retrasado mental). En este artículo me quiero centrar en los prejuicios personales y en lo negativo que es tener falsas creencias de nosotros mismos o de otras personas. Quizás el mayor prejuicio personal que existe es el del mito de la preeminencia de lo externo sobre lo interno. A la hora de ligar, de seducir… se da por hecho a veces, de forma muy tonta, que es muy importante ser guapo, estar en forma, tener un buen cuerpo… Pero no le damos importancia al tener un buen carácter, al sentido del humor, al carisma, a la psicología… parece que los “mass media” se han salido con la suya y han terminado inoculando a la población esa idea de que lo importante para ligar y para ser atractivo es “estar bueno” o tener la cara muy estirada, o peor: tener un buen coche o un buen chalet en la sierra. Pero yo no dejo de ver una y otra vez que a la hora de ligar el carácter y lo interno tiene una importancia absolutamente fundamental… Pero no sólo en el ligar y en la seducción afectan los prejuicios: si no en un montón de ámbitos distintos. En este artículo, hablamos de la negatividad de los prejuicios.

Los prejuicios de la sociedad

La tele es una fuente inagotable de perjuicios. Aún recuerdo que yo fui casi literalmente perseguido en mi infancia por ser rubio (!?). Otros niños  no dejaban de recordarme que para ser un buen español (y yo por supuesto siempre he sido un malísimo español porque pensaba por mi mismo) decían que había que ser moreno.creencias, mentiras, prejuicios, sociedad, seducir, psicología, carisma, físico, ligar, televisión, aspecto, ideologías, cerebro, mente, crecimiento, generalizaciones, oportunidades, verdad, tímidos, personalidad, ideas, guapos, carisma, carácter, complejos, Y como yo era rubio, ante los ataques y amenazas de ataques de los otros niños, pues ha veces me tocaba darle a la pata y salir corriendo para poner mi pellejo a buen recaudo… ¿De donde sacaron esos niños que me perseguían eso de que “para ser un buen español había que ser moreno”? No tengo dudas de que de la televisión, porque yo literalmente he oído decir esa misma frase alguna que otra vez por la tele.

De hecho es falso que los españoles sean mayoritariamente morenos: por encima del pelo negro, prima el pelo castaño, que al fin y al cabo sólo es un rubio oscuro. Era un prejuicio creado por la tele, siempre manipulando y jodiendo cuanto más mejor en el nombre de la democracia.

Hay un montón de prepucios más, cada uno de ellos aún más negativo que el anterior. No quiero entrar en temas políticos, sociales y en la disyuntiva que nos hacía elegir entre planificación de la economía o “libre mercado”, pero es evidente que es un área llena de prejuicios que nos cuestan caro, nos cuestan “crisis”, nos cuesta empeorar la calidad de vida de naciones enteras. Pero sí quiero profundizar en lo importante que son los prejuicios individuales. Antes de seguir, sobre lo de mi caso (el intento de “limpieza étnica” llevado a cabo conmigo por ser rubio…) no viene de Mas advertir a esos partidarios de las nuevas unificaciones nacionales del siglo XXI, que deberían de meterse sus prejuicios por ya saben donde, y dejar de manipular a la infancia y a los niños enseñándoles y adoctrinándoles que son de tal nación y que esta nación es enemiga de otra que supuestamente la roba o algo así. A los niños hay que educarles, y no meterles absurdas ideas en la cabeza porque la cabeza es muy poderosa y las ideas pueden literalmente remoldear el cerebro y hacerlo o mejor o peor. Si no, otros niños como yo, sufrirán en el nombre de prejuicios y cuando lleguen a adultos quizás sigan siendo perseguidos por que no les da la gana unirse al rebaño de borregos adoctrinados por supuestos Mesías y profetas en el nombre de causas superiores pero muy perras casi todas ellas.

Nuestros prejuicos personales

Como decimos, quiero centrarme en mi blog en temas de crecimiento personal, dejando la crítica social para otros. Por eso seguimos con la influencia que tienen los prejuicios en nuestra vida. Los prejuicios nos cuestan comúnmente muchas oportunidades. Las falsas creencias limitan nuestra vida, cuando la verdad es sustituida por el discurso descerebrado de las generalizaciones (todos los tímidos son tontos; todos los depresivos son locos…) perdemos capacidad de acción vital, porque nos guiamos por estupideces en lugar de por cosas que son verdad. Es difícil salir de la política aunque lo llevo intentando desde el principio de este artículo y siempre que salgo me vuelvo a meter en ella: casi todas las ideologías políticas hacen precisamente eso: sustituir la verdad por idioteces. Y no hay tanta diferencia entre ser de “izquierdas” ser de “derechas” o de “centro”, todas las ideologías sustituyen la verdad por lo que le interesa.

Con nuestra vida pasa algo parecido: los prejuicios son negativos porque en vez de ajustarnos a la realidad, nos dejamos llevar por las falsas creencias y eso nos cuesta muchas oportunidades vitales. Digamos que yo tengo una idea clara: si te ajustas a la verdad en vez de inventarte las cosas, la vida te irá mucho mejor porque la información es poder y la verdad es poder y tú podrás usar ese poder para mejorar tu vida. Por eso es tan importante darnos cuenta de nuestros prejuicios, ya que nos afectan de forma negativa a distintos ámbitos de la vida. Para que nos demos cuenta de cómo pueden afectar estos prejuicios negativamente a nuestra vida, terminamos el artículo con unos ejemplos de prejuicios y de lo negativos que son para nuestra vida.

Tres prejuicos negativos y comunes

1. Los tímidos son peores. Ya hemos hablado de esto muchas veces. La fuente de este prejuicio es profunda, y no sé por qué a veces las personas muy extrovertidas han visto a los introvertidos como “peligrosos”, y por ende, comúnmente los han ridiculizado y al fin, atacado. El gran problema es que el propio tímido se termine creyendo esa tontería y dañe su autoestima. El 85% de los superdotados intelectuales son tímidos e introvertidos, algo que deja claro que eso de que los tímidos y los introvertidos son peores es una estupidez absoluta.

2. La personalidad no se puede cambiar. Yo escribí precisamente mi libro Los Pilares de la Seducción, como una especie de coach para llevar nuestra personalidad a su máxima potencia posible. La personalidad es plástica y ya antes, hablando de “política” (y de persecución de los rubios…) hemos dicho que las ideas pueden modificar el cerebro. Puedo reproducir algo que leí en mis apuntes de metafísica:

“Si yo me creo bueno, seré bueno; si yo me creo malo, seré malo”…

Las ideas pueden modificar la mente, por eso yo uso esa terapia de “modificación mental” para tratar enfermedades y problemas como la timidez, la depresión, la fobia social… A veces necesitamos “cambiar el chip” como forma de superar los problemas. A veces necesitamos una mente nueva para lograr superar definitivamente nuestros problemas.

3. Un hombre o mujer guapo seduce a los demás a decenas. No dejo de ver cómo el aspecto físico actúa sobre todo en los primeros minutos-horas-días de conocer a alguien. Después, el aspecto físico pasa a un segundo plano y prima por encima de todo el carácter y la personalidad. Los complejos físicos (estar calvo, tener algún michelín, estar cojo…) suelen hacer perder a los que los poseen autoestima, y eso redunda en la pérdida de oportunidades. Pero si nos damos cuenta de que para enamorar no se necesita ser un superguaperas ni un perfecto o perfecta, lograremos mejorar nuestras posibilidades con el sexo contrario. Y es que me canso de ver hombres y mujeres guapos y guapas que ligan poco porque sus personalidades no son magnéticas ni atractivas… Y en cambo, veo hombres y mujeres no tan perfectos físicamente pero que tienen más gracia, más carisma, más “chispa”, y estos se hartan a ligar tirando de carisma y de su personalidad magnética.

Como ayuda para superar nuestros prejuicios, recomendamos el coach por e-mail, dirigido directamente por Erik360.

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