La paradoja de las personas con timidez 2 (símbolos del miedo)

La paradoja de las personas con timidez 2 símbolos del miedo

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Continuación de La paradoja de las personas con timidez

En el anterior artículo decíamos que el concepto de tímido-introvertido había sido un tanto despreciado por nuestra sociedad superficial, materialista, anti-intelectual… En cambio, se potenciaba el concepto del extrovertido, de la persona sociable (aunque a lo mejor sencilla), de la persona amigable (aunque a lo mejor falsa y traicionera). Todo esto, al final ha hecho que el concepto de la persona tímida e introvertida se haya desvalorizado y no estemos juzgando de forma correcta a las personas de tipo más introvertido. En todo este contexto se desarrolla la paradoja de las personas con timidez.

Experimentos de resistencia mental

Imaginémonos que tomamos una persona de tipo extrovertido y una persona de tipo introvertido. Y procedemos a experimentar con ellas: simplemente aislamos tanto a la persona de tipo extrovertido; como a la persona de tipo introvertido, en una habitación cada uno. Y las dejamos ahí, encerradas. En la habitación hay libros, películas, juegos… Y en esta habitación, dejamos al introvertido y al extrovertido (cada uno en su habitación propia en donde están solos) durante un par de días. Al final abrimos la puerta, y nos encontramos al extrovertido agobiado, cansado de la soledad y de la falta de estímulos salvo los libros y demás; y nos encontramos al introvertido entretenido con los libros, a gusto, encantado con poder tener un poco de tiempo para leer y hacer cosas que le gustan.

Y ahora vamos un paso más allá: volvemos a meter al extrovertido y al introvertido en una habitación en donde están solos (otra vez, cada uno en una habitación para él solo). Pero ahora no tienen ninguno de los dos ningún tipo de estímulo. Es una habitación en donde sólo hay agua, comida, una cama para dormir… y cosas esenciales para sobrevivir. Y procedemos a dejar ahí, tanto al extrovertido como al introvertido, durante seis meses. Cuando abrimos la puerta de la habitación del introvertido, nos lo encontramos algo cansado, algo aturdido y algo estresado y ansioso por haber pasado tanto tiempo sin hacer nada, seis meses ni más ni menos. Y cuando abrimos la puerta del habitación del extrovertido… este está en mucho peor estado. El introvertido había sufrido el encierro de seis meses; pero es que el extrovertido casi había descendido a la locura y casi muere en el encierro. Todo esto es debido a la especial configuración distinta del cerebro del extrovertido y del introvertido: los introvertidos, las personas tímidas, a veces calladas, a veces poco populares, o poco habladoras… muchas veces tienen cerebros mucho más resistentes al estrés y a las adversidades que las personas de tipo extrovertido. Esta es la paradoja de las personas tímidas: muchas veces son mucho más fuertes de mente que los más espontáneos extrovertidos.

El sufrimiento de las personas introvertidas y tímidas

Pero entonces ¿por qué los introvertidos muchas veces sufren más en la vida que los extrovertidos? Pues porque las peculiaridades mentales de las personas introvertidas-tímidas son un arma de doble filo: por un lado son inteligencia, son sensatez, son bondad, son estímulo mental… pero por otro, son agobios, son ansias de perfección, son verlo todo muy difícil, son un ver más lo malo que lo bueno… Digamos que los introvertidos luchan contra demonios mentales mucho más fuertes que los demonios de los extrovertidos, y aunque tengan más fuerza mental, al final los introvertidos muchas veces suelen sucumbir antes sus propios demonios internos. Hay una serie de demonios mentales que son letales para las mentes de las personas de tipo más tímido e introvertido, entre ellos:

1. El demonio de quererlo todo perfecto, cuando la vida no es perfecta

2. El demonio de agobiarse por pequeñas cosas, cuando el extrovertido ve diversión en esas pequeñas cosas

3. El demonio de ser tan tímido que piensan que la gente siempre estará menospreciándolos por cualquier cosa que hagan

4. El demonio de ver el lado malo del mundo y no ver el lado bueno…

5. El gran demonio de la soledad y del no tener amigos, familia, pareja…

Al final, los cerebros de los introvertidos, comúnmente son más poderosos que los de los extrovertidos, pero se enfrentan a tales demonios mentales, que al final los propios introvertidos y personas tímidas muchas veces son derrumbadas por fuerzas que están solo en su cerebro (las personas extrovertidas nunca entenderán eso, no entienden por qué el introvertido tiene vergüenza, por qué se agobia con todo, por qué no es capaz de disfrutar de la vida en vez de “comerse tanto la cabeza”…).

Lo positivo de las personas tímidas

Pero nos quedamos con lo positivo de la paradoja de las personas con timidez: que tienen cerebros poderosos, que tienen personalidades profundas, que aguantan bien las adversidades… De hecho, y debido a todo esto que contamos, se ha llegado a decir que las personas mas tímidas, suelen ser mejores como pareja que las personas más extrovertidas… suelen ser más responsables, mejores padres, mejores maridos o mujeres, más equitativos y justos, más agradables en la convivencia, más interesantes en el día a día… Esta es la gran paradoja de las personas con timidez: como decimos en España “no es oro todo lo que reluce”, y no es necesariamente mejor una persona extrovertida y sociable; que una persona introvertida y tímida, y los tímidos muchas veces pueden resultar personas muy atractivas. En cambio, y debido a los propios demonios internos del cerebro de los introvertidos-tímidos, ellos siempre se minusvaloran a ellos mismos; y en cambio, ellos ven casi “perfectos” a las personas extrovertidas, sociables, aceptadas por todos… El tímido se suele imaginar que esas personas extrovertidas a las qué él admira y con las que se compara y al final se cree peor que ellos, tienen vidas perfectas, son personas perfectas, son aceptados por todos… Pero el tímido se equivoca, y muchas veces las personas de tipo extrovertido, aunque a primera vista parezcan muy simpáticas, muy sociables… en realidad pueden ser personas difíciles de aguantar en una relación o en el largo plazo. Pero claro, el tímido no ve esto y ve a los demás perfectos y con vidas perfectas; y a ellos mismos imperfectos y la vergüenza de la humanidad. Este pensamiento tan erróneo arruina muchas oportunidades sociales de los tímidos.

Aceptar el miedo y el dolor para superar la timidez y ser muy felices

En el anterior artículo terminé poniéndoos un reto:

Antes de despedirme os propongo un reto: pensad aquello que más miedo os da en el mundo. Y luego, pensad una forma sencilla de representarlo en un gráfico, en un dibujo, en una pequeña escultura… eso que tanto miedo os da. O sea, de representarlo de forma gráfica y clara. Yo ya tengo mi representación de eso que más miedo me da en el mundo. Y podría ser algo así como un Jinete Negro de los de El Señor de los Anillos, o sea, una persona con una capucha negra que es amenazante y que te da pánico (también valdría el personaje de mi novela de fantasía La Reina de los Hielos, llamado el Caballero Negro o el Dragón Podrido, que es una “persona” de un tamaño descomunal, cubierto de una armadura negra hasta el yelmo, y que cabalga un terrorífico y también gigantesco caballo negro de ojos rojos, mientras porta en su mano una demoledora espada que podría hacer trizas los huesos de cualquier criatura).

Como dije, yo elegí una especie de jinete negro con capucha… En esa efigie, en esa imagen de este jinete, yo puse mi mayor miedo del mundo. Yo tengo muchas cosas buenas, pero sin duda mi peor cosa se refleja en ese símbolo del hombre con capucha: mi gran punto en contra ha sido siempre la timidez, el miedo a que los demás me rechazasen, el miedo a la gente… Por lo demás, yo he sido un tío inteligente, creativo, que cae bien a la gente, que tiene éxito entre el sexo contrario, que es apreciado por compañeros, por la gente… pero mi gran timidez me fastidió mucho mi vida, casi me fastidió mi vida por completo. Por eso, ese Jinete Negro con capucha representa para mí el miedo que yo le he tenido a los demás, mi timidez, mi vergüenza… Ese miedo mío siempre ha sido mi gran obstáculo que me ha impedido conseguir grandes cosas en la vida (un buen trabajo, una buena novia, una buena familia, una buena vida…).

¿Habéis visto la película de Batman de Chistopher Nolan? (la primera, la de Batman Begin). En ella se explica por qué Batman eligió al murciélago como su símbolo y como su seña de identidad: pues resulta que el prota, tuvo una traumatizante experiencia cuando era niño, al quedar atrapado en una zanja (o algo así, ya no recuerdo) y terminar rodeado por todos los lados por murciélagos que le mordían y a los que terminó cogiendo un gran pánico y un gran pavor. Batman eligió al murciélago como su símbolo, por que representaba aquello a lo que más miedo tenía en el mundo. El miedo es lo que nos paraliza, es lo que no nos deja avanzar…

Por eso mismo, yo puedo elegir como mi símbolo la figura encapuchada del Caballero Negro o del Jinete Negro, porque para mí eso representa mi miedo a la gente, mi timidez, mi miedo a los demás… eso es lo que me impide avanzar. La gente me aterraba, la timidez me carcomía, el miedo a los otros me sepultaba vivo en un mar de dolor mental. Por eso, yo, al elegir este símbolo como mi identidad, lo que hago es decirme a mí mismo “voy a enfrentar mi miedo, voy a hacerme fuerte en mi miedo, voy a destruir mi miedo, voy a usar la fuerza de mi miedo para hacerme fuerte yo mismo, aunque sufra, aunque tiemble, aunque sepa que puedo ser desgarrado completamente por esa bestia abismal que me ha arruinado la vida…”. Enfrentar nuestros miedos es doloroso. Pero si el tímido, si los tímidos, consiguen superar ese gran miedo a la gente, entonces las cosas buenas que hemos dicho en este artículo de los tímidos (que son inteligentes, que muchas veces son agradables, que tienen una personalidad destacada…) entonces cobrarán verdadera identidad, y entonces muchos de los demonios de las personas tímidas desaparecerán, y dejarán paso a la felicidad, a la gente, a los otros…

Yo superé mis miedos hace tiempo. Yo enfrenté mis miedos… Como tímido a mí me costaba mucho hacer cosas sociales que a los demás no les costaba nada (ir a sitios solo, ligar con chicas…). Pero cuando yo enfrenté mi miedo, entonces me di cuenta que yo era capaz de hacer esas cosas sociales tan bien como cualquier otro extrovertido… incluso ¡mejor aún! Entonces sí me di cuenta de las verdaderas posibilidades que se abrían en mi vida, sin miedo, pero con la fuerza que yo le robé a mi miedo, con el camino largo por delante despejado después de la larga y tormentosa noche.

Cuando alguna vez retorna el miedo, yo vuelvo a acordarme de mi símbolo, de ese Caballero Negro tan amenazador… y entonces recuerdo que yo tengo que amar ese miedo porque forma parte de mí, porque así le robo la fuerza, porque es mi símbolo, y porque cuando amo ese miedo, lo hago parte de mí y así, el peligro y la barrera vital que supone para mí, desaparece poco a poco, al fusionarse en uno con mi propio ser, y hacerme yo más grande a base de sumar a mi ser la fuerza de mi miedo. Por supuesto que cuesta, que duele… porque esto es cambio, y el cambo muchas veces es dolor. Pero como hombres que aspiran a vivir como gentiles, nosotros tenemos que aprender que el miedo, que el dolor, que el sufrimiento… es parte fundamental de nuestro aprendizaje. Lo fácil es intentar alejarnos de nuestros miedos; lo difícil es ir a abrazarlos y a fusionarnos con ellos. El miedo, afrontar el miedo, es parte fundamental en nuestro crecimiento como personas y en nuestra lucha contra la timidez y por la felicidad social.

Para aprender a forjarnos como hombres sociables y superar al fin la timidez, aconsejamos nuestro e-book Los Pilares de la Seducción

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  • Comments

    • Ambivert dice:

      Cuando estaba en la escuela, mis mayores miedos eran dos: hacer el ridículo y no cumplir las expectativas de los demás. Me sentía fatal por esto, pero mi último año escolar lo dediqué a preguntarme por qué y para qué hacía las cosas. Un año despues aún no tengo respuesta…

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