La pasión en las relaciones de pareja

la pasión en las relaciones de parejaDe alguna manera lo que nos fascina es lo que está oculto. Imaginémonos que todos los mitos del mundo han sido ya desvelados, que todas las grandes historias han concluido, que todos los grandes hombres han desvelado ya completamente sus secretos… El mundo perdería encanto. Lo oculto se muestra como lo realmente fascinante. Y ese es precisamente un problema importante en las relacione de pareja: al convivir con ese hombre o mujer que tanto nos deslumbró al principio es posible que la llama del misterio se empiece a apagar. Enamora lo oculto, lo que no se muestra del todo, lo que demuestra que más allá de la superficie tiene profundidad… La pasión en las relaciones de pareja es una llama que se incendia cuando esa relación echa a andar. Pero no es fácil mantenerla. Dos grandes factores nos pueden ayudar a encontrar ese precario equilibrio entre ser oscuros y ser hombres y mujeres apasionados. El alma humana es, como ya vieron Kant y otros, pura división de distintas categorías, exactamente igual que el mundo de fuera: el día, la noche; el despertar, el dormir; la vida, la muerte; lo amado, lo odiado; el hombre, la mujer. En este artículo enseñamos a hacer durar la pasión en las relaciones de pareja.

El principio de las relaciones

Sea como sea, el caso es que al final, todos terminamos insertos en alguna relación amorosa-sexual. La magia y el encanto de las primeras citas quizás sea irrepetible, algo que nunca se olvida y que pocas veces se iguala. Y para los que se les resiste la búsqueda del amor.. .no es cuestión de desesperar. Por lo general, los desesperados son tan jóvenes que no se dan cuenta de la cantidad de tiempo que tienen por delante para disfrutar del amor, del sexo,… Quizás nos pasa lo que los salmones de los ríos, que hacen desesperados esfuerzos por procrear y reproducirse, para al final terminar muertos… Nosotros nos llamamos racionales, pero a veces parece que no somos muy distintos a esos salmones que se inmolan queriendo reproducirse… Por eso mismo, cuando pensemos eso de “todo el mundo tiene pareja menos yo”… nada mejor que respirar hondo, y pensar que tenemos muchos años por delante para disfrutar de las relacione de pareja, y de la pasión en las relaciones de pareja.

Vivir por nosotros mismos, y no por nuestra pareja

Esta es la primera regla que tenemos que tener en cuenta si queremos mantener la pasión duradera en una naciente relación de pareja. Al principio puede que tengamos tantas ganas de estar con nuestra pareja, que no podamos pensar en la idea de estar un segundo sólo alejado de ella…

Y es que… cuando mezclamos el café con la leche, estos terminan por fundirse en un tercer aspecto, que adquiere el color a medio camino entre el del café y el de la leche. Las parejas modernas por lo general caen en este error, de fundirse los dos miembros de la pareja para terminar teniendo un aspecto de una sustancia a medio camino entre las dos sustancias originarias…

Por lo general, la mayoría de las parejas terminan formando un café con leche perpetuo.. .siempre están los dos miembros juntos, siempre están el uno al lado del otro, hacen todo juntos, renuncian a las relaciones que tenían antes con sus amigos, renunciar a todo, y sólo quieren hacer todo juntos…

Y por supuesto, a veces tenemos que ser café con leche… pero no conviene perder nuestra esencia individual originaria, como café o como leche… O sea, nos mezclamos a veces en una espiral orgiástica de café con leche… para después, retornar a nuestro estado originario de elemento puro, café o leche; hombre o mujer… Y para otra vez en poco tiempo, volvernos a fundir en un remolino de marrón mezcla de elementos distintos…

En definitiva, espero que con tanto café no nos quedemos sin dormir… Creo que la metáfora se entiende: ser hombre o mujer individual; o ser un hombre encoñado y una mujer… (mejor no pongo lo que iba a poner…) Las categorías funcionan como la química: perdemos nuestra condición de hombre puro en una mezcla con la exuberante sustancia de la mujer en la síntesis; y en el análisis recuperamos nuestra condición de elemento puro, nos separamos de nuestro amado elemento mujer; y recuperamos la individualidad originaria de hombre.

Amar a fuego lento

Y esta es la segunda regla que tenemos que seguir si queremos mantener el fuego de la relación de pareja ardiendo por largo tiempo. Y es que… Hay dos formas de que se desarrollen las relaciones de pareja: una rápida; y otra a fuego lento.

1. El amor rápido. Comúnmente las parejas más jóvenes caen en el error de ir demasiado deprisa… De alguna manera, el mundo moderno nos ha enseñado a eso: diviértete fuerte y rápido. Ir lento es para maricas y para gente de Opus Dei… Pero nada de eso, el placer de amar lento lo inventaron los hombres más grandes que existen. Y es que, una vez que ya has dado el primer beso a esa mujer especial; una vez que ya hemos tenido la primera cita romántica; una vez que hemos salido juntos a pasear cogidos de la mano bajo una tibia lluvia; una vez que ha hemos desnudado a esa chica especial; y una vez que ha hemos estado una noche con ella… parece que el final de la historia a concluido…

2. El amor lento. No tenemos más que ver lo que nos gustan los argumentos de esas series de la tele que se desenvuelven tan lentamente. Quizás a muchos hombres prefieren una película de acción, rápida y contundente… pero la mayoría de mujeres son amantes del amor a fuego lento. Por eso, nada mejor disfrutar del lento desarrollo de una relación amorosa: al principio, esa inquietud sostenida sobre si pasará algo entre esa chica que nos gusta y nosotros: con el tiempo, la inquietud se empieza a desvelar, en medio de románticas citas en lugares especiales; poco a poco, esa amistad fuerte empieza a dejar paso a los besos, y las caricias… el primer beso marca el detonante del auge de la relación; y poco a poco, las sucesivas citas van dejando paso a saciar las ganas de nuestros instintos más profundos:.. y al fin… la primera vez con esa persona especial. Quizás pusimos una fecha, quizás retrasemos aún mas esos esperados momentos, por ejemplo, quedemos que en dos semanas yaceríamos juntos por primera vez… Y cada día un día menos, contando casi las horas del calendario, sintiendo algo muy fuerte en esas citas con la que ya es nuestra pareja, porque sabemos que cada segundo que pasa, queda un segundo menos para estar juntos en la cama por primera vez…

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