La psicología de Nietzsche

A todo gran hombre le persiguen grandes demonios. Los demonios que persiguieron a Nietzsche en vida no tenían poco que ver con la intuición del genio de Rocken de que Europa entera se precipitaba hacia su propia aniquilación, aniquilación que tendría lugar en dos actos, el primero de todos fue la Primera Guerra Mundial, ocurrida más de 30 años después de que Nietzsche la augurase; y el segundo acto fue la Segunda Guerra Mundial, de consecuencias tan nefastas que a día de hoy aún pagamos el precio de aquella hecatombe (pérdida de la hegemonía de Europa; en España, triunfo de la dictadura, con su típica corrupción asociada que aún arrastramos). El pensador alemán Nietzsche a sido uno de los pensadores más influyentes en nuestro presente nihilista (o sea, pasota, desinteresado de grandes ideales). Este es un blog de seducción, no de filosofía (se gana 50 veces más con un blog de seducción que con un blog de filosofía… aunque la filosofía es muy seductora y siempre nos inspira). Pero me gustaría analizar en este artículo la psicología del genial pensador Friedrich Nietzsche (1844-1900), nacido en la pequeña villa de Rocken, Sajonia. Esto puede querer decir dos cosas:

-Quiero analizar la propia personalidad de un hombre tan seductor en sus escritos y tan poco seductor con las mujeres como Nietzsche.

-Quiero exponer y recopilar la teoría psicológica que nos legó Nietzsche, su forma de entender el funcionamiento de la mente humana

Lo cierto es que ambas cosas están relacionadas. Por eso me gustaría empezar por exponer algunas anécdotas de su vida (con el respeto que se merece este mártir de la libertad de Europa); para posteriormente exponer su propia teoría psicológica… Y al final, intentaremos hallar las claves de por qué Nietzsche era tan seductor en sus escritor y tan poco seductor en su vida, y si de alguna manera Nietzsche podía haber sido de otra forma en su vida con las mujeres y con los demás.

La forma de ser de Nietzsche

La forma de ser y de comportarse de Nietzsche ha sido ya descrita en multitud de ocasiones: hombre amable pero distante; inseguro en el trato con los demás; pero seguro en el trato con sus amigos más íntimos. Un caos en el trato con las mujeres, se cuenta que cuando le presentaban a una mujer, estas intentaban que las prestase atención, y Nietzsche se limitaba muchas veces a agachar la cabeza avergonzado. Muy pesimista de espíritu; pero él creía que en el medio del pesimismo también se podía ser feliz. Se terminó enamorando de una joven estudiante rusa Andreas Salomé, de 20 años (cuando Nietzsche rozaba ya los 40). Este le propuso a ella matrimonio, y ella le rechazó por dos veces. Cuando Nietzsche le pidió explicaciones de por qué ella no lo quería como marido, Andreas respondió:

“eres muy bueno como filósofo; pero horrible como hombre”

Su personalidad claramente se situaría en lo que podemos llamar el “introvertido inestable”, vamos, el melancólico de toda la vida. Con sus cosas buenas (la fina inteligencia, su fuerte moral, su capacidad de trabajo y de sacrificio); y sus cosas malas (negativo, insociable, antipático…).

La psicología según Nietzsche

La filosofía de Nietzsche también es de alguna manera una psicología, o sea, una teoría sobre el funcionamiento de la mente humana. Para Nietzsche la mente humana empezaría en la “voluntad de poder”. La voluntad de poder es algo así como un prisma desde el que nosotros tendemos a ver el mundo. De este modo, el mundo termina siendo interpretado a través de la voluntad de poder específica de cada individuo. Las diferencias biológicas darían lugar a distintos prismas desde los que mira la voluntad de poder particular de los distintos individuos. Desde esta posición, parece que el mundo es completamente subjetivo, ya que cada uno ve el mundo como le interesa.

Pero esto para Nietzsche no tiene por qué ser negativo. Aunque puede ser negativo: si al mundo lo configuran hombres y mujeres débiles, sin valores, pelotas, corruptos… entonces el mundo se está creando desde el prisma de la voluntad de poder de una persona débil, y esto sí es malo. Pero si toman el control político e ideológico hombres con una voluntad de poder regia, señorial, de espíritus elevados, de gran inteligencia, de moral pagana, hombres que dicen sí a la vida en lugar de condenar casi todo, entonces la voluntad de poder de estos “superhombres” configurará a un mundo más pleno, más hermoso, más justo, con menos guerras…

Lo cierto es que una vez más Nietzsche llega a lo profético: no tenemos más que ver los valores que han antecedido en España a la crisis económica: enchufismo, corrupción, manipulación…

En un videojuego de Castlevania hay un jefe final mítico: se trata de un gusano, un gusano que está formado a su vez por cientos de miles de gusanos que se unen, se coordinan entre ellos, y al final, crean un único gusano con la masa de sus cuerpos; y con la suma de las distintas almas, que crean el alma de este gusano unificado. Para Nietzsche la suma de cuerpos y de voluntades individuales conformarían a la nación con su adicción, un poco al modo del mega gusano del Castlevania. Por eso mismo en Nietzsche la psicología está muy relacionada con la política, con la sociología, con la antropología: la calidad de una nación sería simplemente la suma y la coordinación de la calidad de todos y de cada uno de los ciudadanos particulares. Las recientes investigaciones de los psicólogos experimentales que relacionan la renta per cápita de una nación con el cociente intelectual medio, no harían más que confirmar estas geniales intuiciones de Nietzsche (España es un poco la excepción en este estudio, con un cociente intelectual medio muy alto en comparación con su renta per cápita, a la cola de los países “ricos”, pero esto sería debido a que la antigua dictadura franquista no ha permitido, aún no ha dado tiempo a que las poderosas almas españolas se sumen entre ellas para crear este “mega gusano”, porque para ello se necesita tiempo debido al caos que crearon en el sistema que es España los franquistas y sus herederos).

Para Niezsche el superhombre sería un poco los coordinadores de este proceso, los modelos de voluntad de poder superior, los nuevos santos; pero de ninguna manera son como se ha dicho (desde el desconocimiento de la filosofía y de la ciencia en general) jerarcas superiores ante los que se arrodillarían todos los demás. Son simplemente los primeros entre iguales, ellos son unas pequeñas piezas más en la conformación del gran gusano que es la sociedad organizada en una unidad que eleva a los individuos.

Nietzsche seductor

Con todo lo dicho, podemos ver que las tesis del liberalismo económico (neoliberalismo) son absurdas: todos somos hijos de nuestra nación; y padres de los que nacerán que habitarán en nuestra nación mañana. Somos lo que nos han enseñado; no hay una forma de “ser natural” o de ser uno mismo. Aunque por supuesto, todos nosotros tenemos un substrato físico-biológico que es irreductible y que ya no se puede moldear. Pero nuestra “superficie” es cultura, somos lo que nos enseñan.

¿Y entonces, podría Nietzsche haber aprendido a ser más seductor, a ligar más, podríamos haber enseñado a Nietzsche la forma de “camelarse” a Andreas Salomé? ¿Y si es así, cómo un tío tan listo como Nietzsche no pudo encontrar él mismo este camino de seducción y de éxito con las mujeres?

Hay que decir que el propio Nietzsche pagó el precio de haber sido hijo de su época, una época dura, en donde no se estilaba para nada la suavidad de trato ni las relaciones románticas. Por lo demás, no nos cabe duda de que si Nietzsche se hubiese encontrado con Mystery podría haber aprendido un poco cómo funciona el cortejo; cómo funciona una relación, cómo funciona la psicología femenina… Nietzsche fue hijo de su época, como todos nosotros. Y en aquella época se hubiese considerado extravagante poner el conocimiento al servicio del ligar, del enamorar… A cambio, se buscaba la “verdad absoluta”.

Ironías de la vida, uno de los hombres que pusieron las primeras piedras de la “psicología aplicada”, no se dio cuenta de estos nuevos usos del conocimiento, más pragmáticos, menos místicos… digo que ironías de la vida Nietzsche, el gran antiidealista, el gran enemigo de Platón, fue en el fondo un gran idealista. No es para menos, Nietzsche fue el penúltimo gran filósofo que ha existido. El último fue Wittgenstein. Desde entonces ya no hay filósofos en occidente. Eso es cosa de otra época (la filosofía en sí no puede desaparecer, porque la necesitamos para la psicología, para la ciencia, para la economía, para el marketing, para la seducción…)

Freud aprovecharía luego este “camino práctico” que en gran parte había abierto Nietzsche. Fundaría el psicoanálisis, que ya pretendía alcanzar fines más prácticos (curar la depresión, la neurosis…) y ya no pretendía encontrar “la verdad” a secas. Desde entonces, ha habido un largo camino en la psicología occidental. Seguramente uno de los últimos grandes logros es la creación de toda una “teoría de la seducción”, con la que aprendemos a conquistar a los demás, sean del sexo que sean. Por supuesto esta teoría de la seducción le debe mucho a Nietzsche como protopsicólogo y a muchos como él, que pensaron en una humanidad más seductora, menos violenta, más estética y agradable.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Personas paranoicas versus personas sociales (5)
  • Ligan más los hombres buenos o los hombres malos (5)
  • Cinco cosas que dificultan ligar (5)
  • Hombres y mujeres extrovertidos versus introvertidos (4)
  • ¿Ligan más las personas inteligentes? (4)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>