La rosa roja

la rosa rojaRecuerdo que de pequeño me podía pasar horas viendo las flores del jardín… Recuerdo profundamente la sensación de los inmensos campos verdes, de los árboles que cortaban el horizonte, del cielo azul sobre nuestras cabezas. Las rosas me gustaban especialmente, aquellos rosales que trepaban sobe las estructuras de madera, parecía que todo era un artefacto natural, una pared de madera en donde brotaban rosas, rosas rojas. Y es que algo tienen las rosas rojas que me arañan el alma… He amado a las rosas por encima de a los hombres, ellas siempre me animaban, me incentivaban a seguir adelante, me expresaban un mensaje tan grande como aún no he podido ver algo así en un libro cualquiera. Creo que este es el momento de nuestra historia en donde podemos volver a amar las rosas: creo que en este punto de nuestro camino, hemos entendido aquél inmenso destino que tenían reservadas las rosas rojas para nosotros…

Pero las rosas se marchitan: al poco tiempo de haberla arrancado del rosal, las flores más exteriores empiezan a dar señales de que se están marchitando, y terminan por coger ese color como de rojo fuego, antes de empezar a tomar colores grisáceos, un tanto metálicos, quizás sea un recordatorio de la propia rosa al hombre que se enamora de las rosas de que, hasta en su extrema belleza, hasta en su extremo grito de sensualidad, ella misma no es más que puras cenizas.

Amo a las rosas, ellas en algunos momentos de mi vida me han traído otra vez al mundo de los vivos… Cuando aquél día hace tres años empecé a ver mi agria sangre correr por mi blanca carne, algo en el color de la sangre me recordó a el mensaje de las rosas. Las rosas nos salvan una vez más, las rosas de pasión han incendiado nuestro alma, y arderemos hasta convertirnos en una estructura cristalina.

Y es que, yo amo las rosas: ellas me animan, ellas me subliman, ellas me dan esperanza, ellas, me enseñan de política más que todos los lameculos que gobiernan en España. Aquel grito de las rosas que me hacía estremecer en los acordes de mi infancia, en medio de las praderas eternas, era demasiado fuerte. Los que hemos odio el gemido de las rosas, ya no lo podremos olvidar.

Algunos hombres siguen creyendo que la mejor manera de combatir el mal, el crimen, el delito, el peligro… es mediante una buena manta de hostias a diestra y siniestra… Esos que nos enseñaron el valor del desprecio, esos que más pretenden aplicar la medicina del torturador. Y yo digo, que eso no sirve. El silencio no se puede romper si no es para estremecer el mundo con acordes sublimes,  o con gritos de niños danzando en la hierba.

A veces mi alma empieza a temblar, en esos momentos en donde la experiencia de haber luchado en demasiadas guerras me pesa demasiado… Pero las rosas siempre están ahí para alegrarme como no pueden alegrarme las personas… He tenido muchos críticos, y creo que eso significa que algo he hecho bien… Al menos, podré decir que he sido un hombre pasional, un hombre que ha superados sus miedos, que se ha estremecido con perfumes imposible, que ha luchado por amores improbables…

Por todo esto amo a las rosas rojas, ellas me inspiran, ellas me han enseñado de política, de mujeres, de pasión. Y por eso las rosas, las rosas rojas, mi rosa roja, es el símbolo y emblema de Seducción y Autoayuda, el presente blog. Rosas rojas… rodeadas de barras, de barras de metal. Ese es el destino que estamos alcanzando. Imaginémonos una rosa roja de una belleza tan cristalina que parece que pertenece a un mundo alternativo… una rosa roja por donde caen lágrimas de rocío al final de la mañana… en una pradera rodeada con árboles, bajo un cielo azul inmenso, en donde juegan los niños que ayer gritaban de miedo cuando se estremecía el mundo con el advenimiento del velo de la muerte.

Esa es nuestra señal, de mí y de todos aquellos que seguimos a los verdaderos reyes. Terminemos de imaginar a nuestra rosa de pasión de fuego rodeada de barra metálicas… ese es mi emblema… Una rosa rodeada por un cuadrado formado por barras metálicas. No se que significa exactamente, creo que puede ser algo así como la belleza de la madre tierra sostenida sobre el intelecto y la pasión de una humanidad libre. Pero el significado de esta imagen se me escapa… De lo que si esto yo completamente seguro, es que la rosa roja rodada de barras de acero es nuestro emblema. Cuando terminemos por desentrañar el sentido de nuestro emblema, es cuando estaremos preparados para volver a cantar viejas canciones al alba.

Y es que la belleza inspira, inspira la vida, inspira el sentido, y hasta inspira a la ciencia que nos acoge. Yo nunca amaré a nada más que lo que he podido llegar a amar a las rosas que vi en mi infancia, pero espero poder llegar a amar a mi nueva humanidad tanto como a las rosas que se unían en una síntesis imposible con las barras de acero. Quizás ese sea el sentido: construir unas rosas tan duraderas, tan imperecederas, de una belleza tan eterna, tan inmarchitables… como el propio acero. Rosas de acero, quizás las podamos llegar a fabricar. Si alguien en la tierra puede llegar a fabricar rosas imperecederas de acero, desde luego, el rumor del nuevo gemido se oirá a lo largo de toda la tierra.

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