La sexualidad en hombres y mujeres

El tema de la sexualidad cada vez es menos tabú, y cada vez podemos hablar con más libertad sobre el tema. Yo en mis artículos a veces uso la ironía… pero otras veces alejo el sentido del humor de mis textos para darle a los temas el rigor y la seriedad que se merecen. Hay que saber reírse de las cosas a veces; pero la mayor parte del tiempo hay que saber ser serios. Pues la sexualidad de hombres y mujeres empieza cuando somos aún algo niños. Con 12 o 13 años el deseo sexual empieza a despuntar poco a poco. Es entonces cuando los niños se empiezan a interesar cada vez más por sus genitales. Normalmente es la masturbación la primera práctica sexual que se suele realizar: los niños se masturban con ese típico gesto de “darle a la zambomba” (un poco de sentido del humor tampoco nos viene mal en este artículo…); y las niñas se empiezan a masturbar mediante la estimulación del clítoris y otras zonas de su vulva, no con consoladores, con salchichas, con zanahorias… como nos hacen creer: si no simplemente frotándose su vulva con la mano; o bien restregándose sobre la almohada u otro objeto similar. Así se obtiene el primer placer sexual. Sobre el cómo llegamos aquí, sobre el cómo aprendemos que haciendo esas cosas nos dará placer… pues pasa de todo: algunos lo aprenden por accidente incluso mucho antes de llegar a la pubertad (Freud hablaba de sexualidad infantil, y hay testimonios de chicos que dicen masturbarse desde los 4, 5 años… pues ya entonces es posible sentir placer sexual si frotamos nuestros genitales, aunque aún no seamos sexualmente adultos); otros lo ven por la tele, lo leen en Internet, se lo oyen comentar a alguien… A mi concretamente me lo dijo “el Cheri”, pero como mis lectores de fuera del pueblo no lo conocen, pues diré que era un conocido mío de más o menos mi edad. Es normal que sean amigos los que se vallan pasando esta información de que frotarse por ahí da placer… pero algunos lo descubren solos. Así despunta la sexualidad en hombres y mujeres, poco a poco y progresivamente. Hay mucho que contar sobre ello. En este artículo, la sexualidad en hombres y mujeres.

Los primeros ardores sexuales

Como decimos, suele ser la masturbación la primera práctica sexual de hombres y mujeres. De este modo, vamos fortaleciendo los órganos sexuales, a la vez que le damos salida a esas primera tensiones sexuales que se van produciendo en nosotros, cuando aún somos apenas niños. En este periodo de la primera adolescencia o última niñez, vamos cambiando, nuestros cuerpos de adultos se empiezan a formar, los hombres y las mujeres empiezan a adquirir sus definitivos cuerpos preparados ya para la vida adulta, incluida la vida sexual. Entonces los hombres nos empezamos a fijar en las mujeres con unos ojos distintos: nos fijamos en sus curvas, en sus traseros, en sus pechos, en sus labios… Seguramente ya hemos recibido la traumática información de que para tener hijos el hombre debe de introducir su pene en la vulva de la mujer y hacer “mete-saca” (en terminología de la película “La naranja mecánica“) para que así se produzca la concepción. Lo que menos nos interesa a los chicos es lo de si queda o no preñada la chica: lo que nos empieza a interesar es el placer que de este modo obtendríamos. Con estos primeros ardores, los chicos pueden llegar a meterla casi en cualqeuir sitio, y yo conozco todo tipo de historias cada cual más inverosímil sobre lo que hacen algunos por darle rienda suelta a estos primeros ardores sexuales. Las mujeres se lo toman con un poco más de calma. Ellas de momento se conforman con la masturbación, aunque actualmente existen extrañas presiones por parte de amigos, compañeros… que hacen que estas se vean a veces medio obligadas a perder la virginidad a riesgo de ser consideradas si no por sus amigas como un “bicho raro”. Lo cierto es que esta es una actitud típica de chonis y cuando estas chonis y estos canis crezcan un poco más, se darán cuenta de que no es algo que nos defina especialmente el haber perdido la virginidad a tal o cual edad. Eso surge normalmente porque nos echamos al fin novio o novia, y simplemente nos termina por apetecer tener relaciones carnales más allá de unos abrazos y unos castos besos en la mejilla.

La elección sexual

La elección sexual hace referencia al tipo de seres por el que nos sentimos sexualmente atraídos. La mayoría de la gente es heterosexual, o sea, se sienten sexual y amorosamente atraídos por personas del género contrario. Hay personas homosexuales, o sea, que se sienten atraídos sexualmente por personas del mismo sexo. Hay más hombres homosexuales que mujeres (un 7% de hombres frente a un 2% de mujeres). Se ha intentado explicar la homosexualidad con todo tipo de teorías absurdas. La explicación más razonable es que nuestros cerebros están preprogamados para sentirse atraídos por hombres o por mujeres. En nuestra evolución personal hacia la masculinidad o hacia la feminidad, se produce el desarrollo de esa parte del cerebro que hará que nos sintamos atraídos por hombres o por mujeres. Los hombres se deben de sentir atraídos por mujeres para facilitar la concepción; y viceversa. Pero a veces, en el cerebro del hombre sale cara en vez de cruz, y entonces se activa en el cerebro de hombre un sentimiento innato de atracción hacia otros hombres, como si del cerebro de una mujer se tratase. Esto no tiene por qué ser considerado un error biológico: la evolución como teoría explica muy bien este hecho. La evolución experimenta, y se queda con lo mejor de estos experimentos. Así se producen nuevas especies y se modifican las viejas hacia cotas más adaptables. También hay personas con escaso deseo sexual, que empiezan a ser cada vez un porcentaje más alto según nos vamos acercando a los 50 años. Aunque hay personas, más hombres pero también alguna mujer, que mantienen un vigoroso deseo sexual durante toda su vida. Hay que destacar que en la fase de la adolescencia son comunes las relaciones homosexuales entre hombres, o “yo te lo hago a ti y tu a mí” o “a ver si entra…”… pero esto no significa que esos hombres sean homosexuales: significa que cuando los hombres estamos calientes somos capaces de meterla en cualquier sitio y hacerlo con cualquiera. Hay autores que creen incluso que esta homosexualidad entre jóvenes heterosexuales es parte de la preparación para madurar sexualmente y poder al fin llegar a tener relaciones heterosexuales.

Las primeras relaciones heterosexuales

Se ha exagerado hasta la extremaunción la importancia de la edad de la primera vez. Los hombres más espabilados suelen empezar pronto, a veces con 14 o 15 años. Yo con esa edad andaba más bien pensando en comprarme una videoconsola nueva… No es mejor el que pierde la virginidad antes. Yo conozco a mucha gente muy mierda que perdieron la virginidad muy pronto. Y a veces las personas más complejas tardan más en madurar, y por eso se retrasan. Los tímidos se retrasan aún más. Muchos hombres deciden ir a perder su virginidad con una “profesional”, y así quitarse un peso de encima además de aliviarse un poco las ganas. Aun así, quizás lo más común es que perdamos la virginidad con esa primera novia a la que al fin pudimos convencer de que teníamos que hacerlo y que sería inolvidable… Comúnmente es olvidable porque los nervios te traicionan, las cosas no salen bien, a veces se producen “gatillazos” (que no sube la cosa vamos…), el estrés y la inmadurez hacen que a veces esta primera experiencia no sea tan gratificante como nos habíamos imaginado en sueños. Total, que a muchos nos decepcionó esta primera vez. Pero el tiempo se encargaría de recordarnos que no son las cosas como comienzan: si no como continúan y como terminan. Se me olvidaba… para esos que insisten en que es muy importante darse prisa para perder la virginidad,.. pues no sé donde leí que las personas que pierden la virginidad tarde, luego tienen una vida sexual adulta más gratificante y satisfactoria que esos que se dieron mucha prisa y tuvieron una relación heterosexual por primera vez muy jóvenes. Pero es cierto que también se dice eso de que

lo que se van a comer los gusanos que lo disfruten los cristianos…

Vamos, que tampoco hay que esperar tanto. No hay una edad perfecta para tener las primeras relaciones heterosexuales, quizás porque perder o no la virginidad no es tan importante como nos hacen creer. Lo importante es saber amar, saber iniciar relaciones sentimentales adultas, saber tratar con mujeres o con hombres… después el sexo llega por sí solo. A veces cuando tiene que llegar; a veces tarde; a veces pronto…

La sexualidad en hombres y mujeres adultos

Y al final, sobre los 20, 25 años, dejamos al fin atrás la complicada etapa de la adolescencia. ¿Y entonces, hacia donde evoluciona nuestra vida sexual? Comúnmente la sexualidad de hombres y mujeres adultos se encardina dentro de las relaciones amorosas y de pareja que iniciará esa persona con personas de su sexo contrario. A veces tenemos sexo ocasional, pero a la mayoría de la gente, ni siquiera a hombres, esto les llena porque todo hombre que se ha acostado con una desconocida sabe perfectamente que la sensación que se obtiene de acostarse con una mujer que conoces es muy superior a cuando te acuestas con alguien que no conoces, pues al no haber vínculos emocionales, la emoción, las impresiones, las sensaciones, los sentimientos… no hacen subir la capacidad de disfrutar con el sexo hasta los límites que se obtienen cuando hacemos el amor con nuestra novia o con una amiga muy especial que conocemos muy bien. Por eso la mayoría de la gente, hombres y mujeres, prefieren una sexualidad que se inserta dentro del entorno de una relación de pareja. Tener pareja te garantiza sexo seguro en más de un sentido, y como hay vínculos emocionales, las sensaciones son siempre más fuertes. Con el tiempo es posible que nos cansemos un poco de hacer el amor con nuestra pareja, si al principio lo queríamos hacer a todas horas; con el tiempo ya no nos apetece tanto y la frecuencia va bajando, desde el polvo diario; hasta el polvo por semana. Pero hay muchas parejas que aguantan arriba durante mucho tiempo. Incluso he oído el testimonio de parejas de unos 65 años, que después de casi toda la vida juntos aún se dedican a ello con una pasión y con unas ganas como si de adolescentes se tratase.

Conclusión sobre la sexualidad en hombres y mujeres

Con el ejemplo de nuestra pareja de 65 años, demostramos que no tiene por qué haber una fecha límite para el fin de la sexualidad. Tampoco para su comienzo, porque el hecho de que con 13 años a todos nos hiervan las hormonas, eso no significa que todos vayamos a seguir un mismo camino en nuestra vida sexual. Hay muchos caminos, y no tiene por que ser uno mejor que otro. Los tópicos tampoco ayudan, como eso de que con cierta edad ya estamos viejos para ciertas cosas… y así y conozco a hombres de 40 años que creen que a ellos se les ha pasado el arroz y ya sólo podrán ir a obtener algo de sexo al burdel llevando consigo 50 euros en su cartera. Por eso tenemos que dejar claro que la vida sexual de cada uno es siempre diferente de la de los demás. Se trata de disfrutar de ella lo más posible y disfrutar de nuestra propia evolución personal en la sexualidad. Y a su vez, se trata de dejar claro que es normal que nuestra vida amorosa y sexual se crucen, y eso quiere decir que la persona con la que hacemos el amor suele ser a la vez ese hombre o mujer con el que compartimos nuestra vida.

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