La vida como sucesión de ciclos

La concepción cosmológica que hemos heredado del cristianismo, nos pone al hombre en un lugar de un Universo estático, que no se mueve, que permanece siempre igual, y que solo tiene un principio, la  Creación, y un final, el Apocalipsis. Esta concepción lineal y limitada, está siendo sustituida por otras concepciones más científicas e incluso hinduistas, que creen que el Universo no es un único movimiento de obra musical, si no más bien una ristra de ciclos, que se suceden, un ciclo surge desde las ruinas del anterior, y terminará en ruinas a su vez, ruinas desde las que se creará un nuevo ciclo. Como dice una canción de Héroes del Silencio que se llama Bendecida

de las brasas de una constelación al mundo perecedero

Somos un mundo creado desde los rescoldos de otro mundo que ardió. El Universo son ciclos, se cree por ejemplo que este Universo que conocemos puede ser sólo una cara de una esfera (o sea, figura geométrica tridimensional de infinitas caras), y que incluso se podría encontrar en una especie de agujero negro de otro universo ontológicamente muy distinto a este. Este Universo pudo surgir por el colapso de una pequeña cantidad de materia en otro Universo, que dio lugar a otro mundo distinto y peculiar. Y el mismo universo en el que ya nos encontramos, tiene sus círculos, tiene sus ciclos, tiene su sucesión de formas que son creadas, mantenidas, transformadas y destruidas. De hecho, ahora ya no se cree en el Big Ban, o mejor dicho, se cree en el Big Ban como creación original del Universo, pero no ha habido uno, si no muchos, la materia se termina colapsando en un rincón del universo, se crea al fin un agujero negro, que cada vez tiene más densidad, y al final este agujero negro se colapsa y estalla, y la materia se vuelve a expandir, para que vuelva a formar soles, planetas, cometas, materia oscura, y al final todo lo que surge así, crea de nuevo sistemas, crea galaxias, crea nebulosas, crea espacio, crea el mismísimo tiempo, y al final, todo este mundo se vuelve a colapsar formando de nuevo agujeros negros, que estallan y todo vuelve a empezar.

La vida es como el Universo, son ciclos que se suceden, del final de uno extraemos la materia para el comienzo del otro. Yo he pensado esto analizando mi propia vida, mis propias experiencias, primero el ser bebés; se rompe el ciclo, luego el colegio; se rompe el ciclo, luego el insti;… ¿Y luego? ¿Podemos saber lo que nos deparará el futuro analizando los ciclos de nuestra vida? En este artículo tratamos a la vida como una sucesión de ciclos.

Los seis ciclos de mi vida

Quizás ese mito de unidad que hemos heredado del cristianismo, de que todo es uno e indivisible, no nos haya hecho darnos cuenta de que nuestra vida son ciclos, que van sucediéndose uno tras otro. Estos ciclos de nuestra vida tienen unas características comunes, son mundos propios, mundos que siempre surgen de las ruinas de los mundos que existieron antes, y con su decadencia y su final desintegración, darán lugar a la materia de la que saldrá los nuevos ciclos que forman nuestra vida.

Yo mismo he analizado en mi vida estos ciclos. Y me he dado cuenta de que hasta ahora he cumplido 5 ciclos completos, y ahora mismo estoy en el sexto ciclo. Cuando termine empezará el séptimo ciclo, el 7 es mi número preferido y espero que eso me de suerte. Mis ciclos son los siguientes, tienen distinta duración, distintas características…

1. Ciclo Baby Bang. En honor alo Big Bang llamo al primer ciclo de mi vida el ciclo Baby Bang. Duró desde que nací hasta los 3 años. Se caracteriza porque no hacía nada más que comer, mearme, no enterarme de mucho, reír, mirar a la gente… No, no lloraba, apenas lloraba… me lo dice mi propia madre. Eso es que sabía que me quedaban muchos ciclos por delante como para ponerme a lamentar porque la bebita de al lado no me hiciese ni caso…

2. Ciclo del colegio. Duró desde los 4 años hasta los 14. Este ciclo se encuentra completamente impregnado de la experiencia escolar, primero en el parvulario, luego en la E.G.B, que estudiaba en el colegio Sor Eusebia Palomino de Cantalpino, localidad de Salamanca. En el colegio es sabido que no aprendemos nada, pero aprendemos algo muy importante: a socializar, a tratar con los demás, a ser hombres y mujeres. Las personas que se han criado entre monos, entre cabras, entre perros… se les pega un poco de mono, de cabra, de perro… por eso es tan importante el colegio, porque aprendemos a ser hombres… lástima que no aprendamos nada más. En este ciclo uno tiene genitales ya, y los hombres le encontramos la función al pene, mear, pero tenemos nuestros más y nuestros menos sobre la función de los testículos: hay quien dice que son contrapesos para andar, hay quien dice que son un repelente para que las chicas no se acerquen a nosotros… Esta etapa trascurre en la niñez, con las típicas inquietudes, como juegos, cazar lagartijas y metérselas a una niña por encima de la camisa para que le salga por una pernera del pantalón tras recorrerla todo el cuerpo mientras ella retoza, chilla y se desespera al sentir cómo una lagartija baja poco a poco, con su tacto frío y sus uñas desagradables, por su pequeño cuerpo de niña repipi (a las niñas no repipis no las metíamos las lagartijas por la camisa: se las regalábamos en señal de afecto porque para nosotros una lagartija era el bien más preciado).

3. Ciclo del instituto. Duró desde los 14 años hasta los 18. Pues con 14 años me tocó abandonar mi tranquila villa en donde vivía, y trasladarme, al menos durante unas 6 o 7 horas al día, a la pequeña ciudad de Peñaranda de Bracamonte. Así empezó la etapa del instituto, que está marcada por que uno rompe con la niñez, y se va integrando poco a poco en esa fase más típica de la adolescencia, en donde nos empezamos a interesar por las chicas, en donde empezamos a pensar en nuestro futuro, en donde empiezan las amistades de adolescencia, las fiestas, los grupos de amigos adolescentes que tienen unas inquietudes más amorosas y sexuales que los grupos de jugar a las canicas típicos del colegio. Para mí fue una conmoción llegar desde mi pequeño pueblo (entonces unos 1.400 habitantes), hasta el ajetreado instituto de Peñaranda, con mucha gente de todas las edades, con estudiantes que ya parecían “mayores”, con unas chicas espectaculares, que dejaban ver sus femeninas siluetas llevando unos pantalones vaqueros de encaje que hicieron que más de uno de mi pueblo terminásemos el primer día bajando escaleras del insti abajo rodando por no mirar más los escalones… Fue un romper con la niñez… Yo empecé sobre todo en esta etapa con mis problemas de sociabilidad. No sabía comportarme, no sabía cómo hablar con los demás… Recuerdo que fue en tercero de la E.S.O cuando alguien ya dijo al fin que yo hablaba poco y que era “raro”… eso me empezó a condicionar negativamente hacia la gente. Al llegar al último curso del bachillerato, con 18 años, yo había mejorado algo, pero no lo suficiente… y al final vendría mi gran hundimiento, que se produciría en el siguiente ciclo.

4. Ciclo de la pérdida. No puede llamarse a este ciclo de otra forma. Se tenía que haber llamado el “Ciclo de la Universidad”, pero yo con 18 años no tenía habilidades sociales ninguna, y cuando fui a Salamanca a vivir y a estudiar en la uni, me encontré con que no podía integrarme con mis compis de uni, que no salía del piso en el que vivía con mis compañeros (ellos dos son lo mejor de esta primera fase del ciclo, pues terminaron siendo casi como hermanos), que no podía hablar con nadie. Con 19 años abandoné la uni, y me puse a estudiar oposición tras oposición, a buscar trabajo, a intentar salir de mi atolladero… Y es que con 19 años llegó mi pérdida en la vida que se produjo debido a mi insociabilidad, mi falta de autoestima mi timidez… desde entonces llevo intentando salir de mi atolladero. Años después (no voy a decir la edad que tengo, pero nací en los 80), aún sigo intentando salir del atolladero en el que me metí entonces. Digamos que he superado el 90% de los escollos. Queda el 10%. Y esto me ha costado muchos años de mi vida… Por eso escribo este blog, para que la gente aprenda de mis errores, y tenga una vida más plena y sin perderse en ella. En esta etapa mi falta de habilidades sociales me impidió tanto encontrar trabajo, como estudiar, como tener relaciones interpersonales más allá que con personas concretas como mis compañeros “hermanos” de piso.

5. Ciclo de la vuelta a la uni… Pero yo quería saber, porque sentía que me gustaba saber. Así que unos años después, retomé mis estudios, y me licencié estudiando a distancia. Estudié a distancia porque temía que me volviese a pasar lo mismo que antes, que no me integrase en la clase y que saliese de allí espantado. Así cumplí uno de los sueños de mi vida, que es ser titulado universitario. El hecho de que estudiase filosofía es especialmente importante aquí: este blog no se puede escribir sin ser licenciado en filosofía. Yo al menos no sabría ni por donde empezar. Para mi la filosofía fue autoestima, fue saber de algo, fue aprender a tratar con los demás, fue empezar a entender mis demonios internos, fue mi vida quizás, yo estudié filosofía para salvar mi vida porque mi vida estuvo en juego. Con 19 años, en la fase de la Pérdida, empezó también mi depresión, coincidiendo con que yo no hacía nada, no estudiaba, no trabajaba, no tenía amigos ni salía de fiesta… Desde entonces mi depre tuvo sus más y sus menos, pero tenía causas claras exteriores: mi insociabilidad.

6. Ciclo de la depresión y de la sociabilidad. La depresión se hizo más grande al ir terminado el ciclo 5, sobre todo debido a que yo me llevaba unos disgustos amorosos tan grandes que eso me hizo alejarme hasta de las personas con las que antes mantenía trato. Yo me ensimismé y la soledad aumentó la depresión. Este ciclo empieza sobre todo hace dos años, y dura hasta el presente. En estos dos años he ido aprendiendo mucho de sociabilidad y de tratar con la gente, porque al fin superé mi fobia social y pude empezar a tener amigos, amigas, “amigas”… Pero este ciclo también ha tenido una parte mala, el que la depre aumentó su influencia. No es raro que la depresión y la fobia social estén anudadas la una a la otra: primero empieza la fobia social, esto te causa depresión. Al final, si superamos la fobia social, es posible que la depresión esté con nosotros un tiempo más. Y por eso yo tengo a veces momentos de bajón, ese es el 10% que me queda por superar para recuperarme de mi gran Pérdida. Todos los demás demonios que me persiguieron, ya fueron vencidos o me perdieron de vista (el demonio de la falta de autoestima, de la falta de habilidades sociales, del creerme una mierda, del creer que mi vida iba a ser una mierda…). Es normal que una vez superada la fobia social, la depresión asociada a ella permanezca un poco más. Eso pasa también con las personas que han sufrido la pérdida de un familiar: ellos entran en depresión por la pena de la pérdida del familiar (a veces, pero una pérdida no debe de generar depresión si el duelo trascurre de forma correcta). Pero una vez que la pena por la pérdida se empieza a difuminar, la depresión puede permanecer un poco con la persona. Pero al final se va. Una vez sacada la espina, queda esperar un poco a que se cierre la herida.

Conclusión sobre la vida como sucesión de ciclos

Como digo, yo estoy en este sexto ciclo de mi vida, caracterizado por que la depresión despuntó en mi hace unos 3 años, coincidiendo con una serie de disgustos amorosos que me hundieron (y todo tuvo que ver con que Internet entró en mi casa), y año y medio antes de empezar este blog, que tiene año y medio de vida. En este año y medio de vida de mi blog, he ido remontando. Yo he escrito este blog para mí, para ayudarme a mí. Por eso es tan bueno, porque puede ayudar con el mejor material que existe, sacado de una mezcla de teoría y práctica, a millones de personas que se encuentren en mis mismos conflictos vitales. Este ciclo como he dicho empezó hace 2 años, pero hay un periodo de transición desde el anterior ciclo de un año, por eso este ciclo tiene entre 2 y 3 años en mí. Este ha sido el peor ciclo de mi vida, el más doloroso, en el que más he sufrido… Pero sé que termina, no sé cual será el siguiente. Si nos damos cuenta, yo fui “subiendo” a lo largo de mis ciclos, hasta los 19 años, edad clave en la que me hundí. A partir de los 19 años hasta hoy, he ido bajando. Ahora parece que la cosa se estabiliza y la caída pierde altura, y creo que los ciclos de mi vida tienen que empezar a subir de nuevo. No sé como se llamará el séptimo ciclo de mi vida, pero sé ya una de las palabras que forman el título del séptimo ciclo de mi vida “amor”. Y el título será algo así como

7. Ciclo del amor y “x”

No sé qué palabra será la x. Aún no sé cuando voy a empezar este séptimo ciclo tan importante, pero sé que está llamando a las puertas. No sé cuanto durará, pero sí sé que acabará con el terrible sexto ciclo, y con las ruinas de este universo derribado, en el séptimo ciclo de mi vida se construirá una nueva realidad que dominará durante muchos años, hasta que un nuevo ciclo termine con este séptimo ciclo exactamente igual que algún día nuestro Universo solo será cenizas que se preparan para construir un nuevo universo.

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