La vida en pareja

En nuestros tiempos se han puesto muy de moda los singles, que hace referencia a hombres y mujeres que viven sin pareja. Las condiciones de nuestros tiempos modernos hacen que este fenómeno halla sido posible. Hace sólo una década, los españoles teníamos que elegir pareja siendo aún demasiado jóvenes, casarnos antes de haber cumplido los 30 años, y en teoría, pasar el resto de nuestra vida con esa pareja que elegimos sin tener aún la madurez mental adecuada… Pero como todos sabemos, las relaciones entre hombres y mujeres han cambiado mucho en las últimas dos décadas. Ahora podemos tener pareja igual, pero todos somos conscientes que cuando nos echemos un novio-a, puede no ser precisamente el hombre o mujer de nuestra vidas, sino quizás el hombre o mujer de los próximos dos o tres años… Por eso es muy importante cambiar un tanto el chip, adaptarnos mentalmente a la nueva situación de parejas que se hacen y que se deshacen. De cualquier forma, una parte muy importante de la vida de los hombres y mujeres modernos sigue siendo la convivencia en pareja. Por eso, en este artículo hacemos unas recomendaciones para que la vida en pareja sea lo más satisfactoria posible para ambos. Luego el tiempo hará que nuestra relación dure más o dure menos… pero siguiendo los siguientes consejos, le sacaremos todo el máximo partido a nuestra vida en pareja.

Convivir con un hombre o una mujer

En un foro de fobia social no dejo de ver a hombres y mujeres, por lo general muy jóvenes, que se creen una absoluta mierda porque son tímidos, porque hablan poco… Para ellos es el peor de los defectos ser tímido y hablar poco. En cambio, ven a esas personas extrovertidas y que no se callan ni a la de tres, como la cima de la virtud humana. Y es que las cosas no son lo que parecen. Creo que las personas que hemos destacado por hablar demasiado poco, y que nos hemos caracterizado por cierta timidez sustancial a nuestro carácter, debemos de hacer un esfuerzo por comunicarnos un poco más, y por ser un poco más sociales… Pero esa gente que se pasa el día hablando hasta quedarse sin aliento, está lejos de demostrar virtudes humanas de altura… Y es que fijémonos lo inaguantable que tiene que ser que terminemos conviviendo con un hombre o una mujer que no se calla, que lo comenta todo, que no es capaz  de estar junto a nosotros tranquilos, abrazados, en silencio, simplemente disfrutando el uno de la compañía del otro…

En definitiva, los tímidos tenemos que aprender a hablar un poco más; pero las personas extrovertidas deben de aprender a disfrutar del silencio, de disfrutar de la compañía de otro hombre o mujer sin necesidad de estar hablando todo el rato… Y es que hablar en exceso, puede desgastar mucho una pareja, o incluso una amistad. Imaginémonos lo que tiene que ser estar todo el día hablando con nuestra pareja, o con nuestros amigos… Siempre tener que estar por obligación comentando algo en voz alta. Nuestra cultura patriarcal precisamente es el responsable de esta situación: que todo quede fuera, que dentro de nuestra alma no quede ningún sentimiento, ni ningún secreto, ni en general, ninguna sutileza…

Disfrutar del silencio

La vida en parejaY es que recuerdo bien la convivencia con mis compañeros de piso en el primer piso en donde viví cuando empecé a vivir por mi cuenta. Éramos yo y otros dos compañeros, a lo que se unió al final la novia de uno de ellos. Convivíamos los cuatro en una armonía extrema… hecho mucho de menos a mis viejos compañeros de piso, e incluso a esta época de mi vida, a pesar de la gran cantidad de problemas que tuve en ella… Los dos años que viví en este piso, ha sido la primera vez en mi vida en donde yo me he sentido a gusto en algún sitio… me sentía en mi hogar, en mi casa… disfrutaba teniendo un hogar, una buena compañía… que nadie me dijese “haz esto, haz lo otro”, a lo que yo contestaba desde luego “vete al infierno, y que lo haga tu puta madre…”. En estas circunstancias, en donde te pretenden esclavizar en tu propia casa, es imposible ser feliz… Y eso es precisamente LO QUE CAUSÓ MI FOBIA SOCIAL: me pretendían tratar en mi propia casa como si fuese un esclavo… Y por eso sigo pensando todavía la día de hoy en irme a vivir a la calle… pues el paro hace que tenga que volver a vivir en la casa de siempre… Mejor ser un sintecho, que ser un esclavo…

Con todo lo dicho, ya podemos ir advirtiendo algunas muy buenas ideas que aplicar a nuestra convivencia en pareja, o simplemente, a nuestra convivencia con nuestro compañeros de piso: hablar lo justo, no tirarse todo el día largando qué si esto, qué si lo otro…; respetar cada uno el espacio el otro; no creerse que nadie está en disposición de mandar sobre el otro;… Eso es lo que hacía yo con mis compañeros de piso, simplemente disfrutábamos los unos con loa compañía de los otros… De vez en cuando comentábamos algo, pero no nos tirábamos todo el rato hablando… De echo, es curioso que entonces yo creía que mis pocas palabras eran un impedimento a la convivencia… Qué sorpresa me llevé cuando con el tiempo me di cuenta que, precisamente el ser un poco tímido, el ser sensible, el ser un tanto misterioso y el estar un poco en mi mundo, me hacía un compañero de piso ideal, un compañero de piso con el que es fácil y agradable de convivir… Y es que cada día me convenzo más de que el temperamento tímido, lejos de ser una maldición, es una forma de ser que se adapta a la perfección a las nuevas necesidades de la vida moderna, en donde el poco espacio disponible para la convivencia en familia debido a los tamaños de los pisitos de ciudad, hace que una persona que esté todo el rato hablando, que tenga que estar todo el rato comentando cosas, que no se guarde nada para sí… se terminaría por volver insoportable.

Vivir en pareja

Y esta es una importante lección que tenemos que aprender todos. El silencio, la timidez, el misterio, es uno de los mejores alicientes posibles que puede haber en una pareja. No hay que confundir el hablar poco con el comunicarse poco. Dos personas pueden hablar mucho y no entenderse nada; o pueden hablar poco, y comunicarse por medio de los sentimientos, de los besos, de los arrumacos, de los abrazos, de las miradas, hasta simplemente, nos podemos comunicar estando uno sentado al lado del otro, viendo una película en la tele… La respiración del otro, su calor corporal, su fragancia, simplemente, su presencia, ya da una enorme cantidad de información. Y sólo esto ya es comunicación, una comunicación que no desgasta la pareja con charlas interminables, con hablar a todas horas, que termina por ser discutir a todas horas….

La llama del misterio es el mejor aliciente que hay para que una relación entre dos amantes siga siendo pura pasión, incluso cuando damos ese salto al vacío que es irnos a vivir con nuestra pareja. El sonido del silencio es uno de los libros con más significados de los que se ha escrito nunca. Aprender a oír el silencio, aprender a ser un poco misteriosos siempre, incluso cuando estemos en la intimidad con nuestra pareja, hará de nosotros todos unos superhombres o supermujeres, hombres y mujeres con los que la convivencia diaria se convencer en puro placer, un orgasmo constante… Y es que, creo que el valor de los hombres y mujeres se debe de medir sobe todo por eso: ¿cuan agradable es convivir con nosotros…? De echo, esta es también la mejor manera de ligar, porque si somos seductores, si somos elegantes, si somos fascinantes y si somos un misterio perpetuo… ¿qué hombre o mujer no quisiera pasar a nuestro lado unos cuantos años de su vida…  qué hombre o mujer no se sentirá fatalmente atraídos a nuestro sino melancólico…?

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