La vida y sus cosas buenas y sus cosas malas

A veces, alguien cuando llega a tener una forma de vida idílica y maravillosa, dice eso de “estoy viviendo un sueño”. Los sueños han sido siempre una fuente de inspiración respecto a lo que significa la felicidad y el ser feliz. Pero otras veces pasa justo lo contrario, y es normal que personas que están pasando por dificultades y duros trances vitales, digan algo así como “esto es una pesadilla“. ¿Cómo es posible que recurramos al mundo de los sueños, tanto para decir que algo es maravilloso; como para decir que algo es horrible? Desde luego no tiene poco que ver el hecho de que existan dos tipos de sueños muy distintos: los agradables, soñar con anhelos cumplidos, con lugares de nuestro pasado, con futuros que deseamos… Y los desagradables, cuando soñamos con sitios muertos, con mundos despedazados, con ilusiones desoladas. Los sueños y el contenido de lo que soñamos se mueven entre estos dos polos, entre lo más maravilloso y lo más horrible. Esto es simple consecuencia de la esencia biológica de nuestra conciencia, y parece que la misma es capaz de oscilar entre lo más maravilloso, esas sensaciones de los sueños benignos que son tan agradables y completamente inexplicables; y lo más espantoso, que son esas sensaciones no menos inexplicables, pero en este caso, espantosas, abominables, apocalípticas. La conciencia de nuestra propia naturaleza bioquímica se mueve como digo, entre estos dos extremos, uno positivo y el otro negativo. Por cuestiones adaptativas, la evolución propició que nuestra conciencia diaria y “normal”, no llegase a estos dos extremos, y por tanto, estando despiertos no podemos ver un mundo tan maravilloso como en los sueños benignos; ni tan horrible como en las pesadillas. Y de este modo la conciencia real tiene un nivel más intermedio, debido a que podría ser contraproducente para nuestra supervivencia el ver un mundo tanto maravilloso; como absolutamente abominable. Las personas que se drogan y en su delirio de grandilocuencia hacen cosas como saltar por una ventana para intentar volar porque se sienten eufóricos, demuestran que la conciencia expandida puede ser contraproducente; y las personas que incluso se llegan a suicidar porque, por motivo de enfermedades como la depresión y la psicosis ven un mundo horrible y espantoso, lleno de bestias atávicas, demuestran que la conciencia contraída de las pesadillas también es contraproducente. Con este panorama, no es raro que la evolución nos reservase para la conciencia ordinaria un mundo más equilibrado, quedando los extremos cognitivos para ámbitos como los sueños, o incluso las drogas o enfermedades como la depresión y la esquizofrenia.

El dolor y el placer como hermanos invertidos

Aunque quizás no podamos llegar nunca a dar ese salto hacia el poder sublimador de los sueños más apoteósicos y hermosos, la vida sí tiene buenos momentos, momentos en donde la fortuna nos sonríe y el mundo se nos presenta parecido a esos sueños maravillosos. Y a cambio, la vida también tiene malos momentos, en donde el azar no nos es propicio y vagamos deambulando sin rumbo por los caminos, como el personaje de mi novela La Reina de los Hielos, Irgandúm, que vagó durante mucho tiempo perdido por los bosques del mundo, y consumiéndose en los tormentos de su incierto destino y de su muy cierta soledad.

Y ya sin más poesía podemos decir que la vida tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Nos tocará reír y llorar en esta vida. Nos tocará ver luces y sombras.La vida y sus cosas buenas y sus cosas malas El sufrimiento todo el mundo lo evita, pero tiene sus cosas buenas: te endurece, te hace madurar, te hace incluso poder llegar a ser más feliz en un futuro. Pero también te destroza, te derroca, te deshace hasta el punto de que tu cerebro se puede llegar a modificar permanentemente. Por tanto, sufrir un poquito en la vida es positivo porque nos ayuda a madurar; pero sufrir mucho sólo nos destruye igual que el fuego puede destruir a una espada una vez que el forjador se ha pasado y la ha dejado demasiado tiempo al fuego.

No hay que confundir el sufrir con lo malo de la vida, pues a veces el sufrimiento es parte del cambio, y el cambio puede ser positivo. Por ejemplo, en los artículos de sociabilidad del blog, yo siempre le digo a los tímidos que ese dolor tan fuerte que sienten ellos cuando se tienen que exponer a situaciones sociales para curarse al fin, es positivo, porque ese dolor, aunque sea desagradable, te forja, te hace madurar, hace que aunque hoy sufras mañana estés en disposición de disfrutar… El dolor del rechazo de los demás también te puede ayudar a madurar, es siempre desagradable que los demás te digan que no, pero eso nos va insensibilizando, y nos damos cuenta que a veces la guerra no es para ganarla, si no para aprender, incluso se aprende en la derrota. Después llegarán victorias, con tiempo y paciencia.

Ahora que estoy escuchando al genial grupo de metal Linkin Park, es interesante seguir averiguando historias de fracaso por no saber esperar: el primer líder de esta banda de éxito, abandonó la banda frustrado ante las primeras negativas de las discográficas para impulsar a este grupo. A día de hoy, las canciones de esta banda por Youtube tienen, la que menos, 50 millones de reproducciones.

Las lágrimas pasadas riegan las alegrías futuras

Hay que saber esperar y saber buscar las cosas buenas de la vida. No es lo malo ser un fracasado; lo malo es ser un desgraciado. Estoy harto de ver cómo la humanidad se enamora una y otra vez de los fracasados; aún no he conocido a nadie que se haya enamorado de un desgraciado.

Quizás debamos pensar en ese hombre que lloraba y lloraba, durante un día, y durante otro, y maldecía, y volvía a llorar, y andaba errante por los caminos, maldiciendo su mala suerte, y un día lloró; y el otro lloró; y pasó así una semana. Y empezó el otoño, y el hombre seguía triste, meditabundo… Las hojas caían de los árboles pero el consuelo no caía de ningún lugar. Y ¿por qué lloraba este hombre? Pues porque su amada no le había querido y se había ido con otro. Y este hombre no tenía consuelo. Ya nunca más será primavera en su corazón. Pero el otoño pasa tan rápido… Y llega la primavera, y este hombre, desolado, sin consuelo… no ve la primavera… Hasta que un día, estando en el supermercado mientras compraba clinex para seguir llorando… se tropezó casi sin querer con una mujer, era hermosa, viva, alegre… Y el hombre y la mujer se pusieron a hablar, y empezaron a conectar mucho, y empezaron a gustarse, y a salir… Y el hombre vio que había desaprovechado un montón de lágrimas en llorar por un recuerdo, cuando su nuevo destino siempre lo había estado esperando solo unos pasos por delante de él. Este hombre pudo ver que la vida son cosas buenas y cosas malas, y que el tiempo dará la vuelta a las circunstancias y nos permitirá conseguir ver la cara opuesta del mundo y la cara opuesta de nuestra vida.

Para aprenderlo todo sobre el amor y sobre la vida, aconsejamos nuestro ebook Los Pilares de la Seducción.

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