Las causas sociales de la depresión

La depresión es una pandemia. Es la enfermedad que más tiempo de vidacausas sociales de la depresión resta a los ciudadanos de occidente. Además, cuando entras en depresión, uno no muere, uno desciende a los infiernos. “No se para que nadie quiere tener dinero, todo lo que tenemos está dentro de nuestra cabeza”. Me acuerdo que puse esa frase el día de la lotería de navidad del año que acabamos de dejar atrás, pues se suele decir que si no nos ha tocado la lotería, al menos tenemos salud, que es lo importante. Estoy de acuerdo, tener salud es mucho  más importante que tener dinero, pero sobre todo, tener salud mental.

La depresión tiene un fuerte componente de enfermedad social: uno es empujado del grupo, excluido, machacado, perseguido, despreciado,… y entonces caes en depresión. Las causas de esta exclusión son variadas, y afectan a gente de todo tipo, de todos los tipos de inteligencia, de todos los grados de belleza,… No es una enfermedad de débiles. De hecho, hay que ser muy fuerte para ser capaz de salir vivo después de haber atravesado los infiernos.

Los ambientes negativo desencadena la depresión

Dentro de estas causas sociales, hay una gran cantidad de situaciones que nos llevan a desarrollar un trastorno depresivo de intensidad y duración variable. Un experimento realizado con ratones es muy gráfico: los ratones vivían felizmente en su jaula, tenían paja, comida, buenas condiciones, compañía de otros ratones, una rueda en donde podían jugar y correr… Pero los investigadores hicieron las veces de políticos a la española, y los empezaron a joder la vida: los inclinaron la jaula; les mojaron la paja; les dejaron solitarios en sus jaulas; les pusieron ruido ambiental; y les alteraron constantemente las condiciones exteriores, con luces a deshoras, ruidos… Al cabo de un tiempo, los ratones empezaron a desarrollar una sintomatología de claros rasgos depresivos. No se movían casi, no mostraban interés por el mundo exterior, estaban como abúlicos; no jugaban en su rueda…

Mil historias de depresivos

Cada historia de la depresión tiene nombres y apellidos. Hay un montón de ojos de hombres y mujeres que apenas son capaces de esconder el dolor que hay en esos profundos ojos. Mil historias. Típicas son las historias de mujeres maltratadas. Recuerdo aún un caso que oí: una mujer maltratada por su marido, con 4 o 5 hijos, en una España de hace unos años, en donde una mujer maltratada no era nada que escandalizase a nadie, incluso la sociedad lo entendía como normal. Imaginemos lo que debió de pensar el marido de esta mujer: “Tiene cuatro hijos conmigo, no tiene dinero, no tiene estudios, ya no es tan guapa y no la querrá otro hombre, es una mujer, simplemente, la puedo maltratar tanto como quiera, eso me divertirá. De cualquier forma, estamos casados para siempre, ante Dios, y además, ante nuestros cuatro hijos en común para colmo, su familia no le consentiría que me abandonase. No tiene escapatoria…” Pero la tenía: el marido la encontró al volver a casa colgada sobre las vigas de la cocina.

Y es que la muerte se nos antoja como una escapatoria, escapar de los cretinos, escapar de los imbéciles que se creen que tienen derecho a jodernos la vida. En esas condiciones, la muerte es un mal necesario. Podrán machacar nuestra resistencia física durante un tiempo, sí, pero el tiempo es tan falso como la inteligencia de los directores del BCE. Podrán torturar nuestros cuerpos, pero no podrán torturar nuestras almas infinitas.

El maltrato de las mujeres

¡Ay! Dolores Es el título de una canción del  genial grupo español de rock urbano llamado Reincidentes. Cuenta la historia de una mujer maltratada por su marido, Dolores, que “esperaba una sonrisa…” y que ya no sabe  “si soy mujer o soy una mierda…”, y sometida a una tortura diaria, teniendo como cómplice  al “silencio de la sociedad”. “Lunes, martes, miércoles, y otra vez…”, “con la cara hinchada por algo más que la tristeza”…

Muchas mujeres ha habido que no sólo se han llamado dolores, si no que han sufrido en carne propia los dolores, los dolores del maltrato, los dolores de parir a los hijos de un bastardo, y desde luego, todo termina por dar lugar a los terribles dolores psíquicos de soportar años con depresión. A día de hoy, se estima que al menos un 25% de las mujeres siguen sufriendo maltrato psíquico o psicológico por parte de sus parejas. Al menos, hoy tenemos el divorcio y otros medios que no teníamos antes. La depresión afecta más a mujeres que a hombres, y no tiene esto poco que ver con la peor situación en el ámbito social de las mujeres respecto de los hombres. Par más colmo, parece que las mujeres se quejan de media menos de sus dolores que sus congéneres varones. Las lágrimas muchas veces se esconden en recónditos cuartos olvidados.

En definitiva, esta puta mierda de sociedad le pone las cosa fáciles a los verdugos. Por supuesto, después vemos de vez en cuando por la tele que se condenan los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas… pero es una condena puramente hipócrita, pues no condenan las raíces de esto, las verdaderas causas para que pase esto, que no tiene poco que ver con las espantosas estructuras socioeconómicas que aún nos ahogan. Como acabo de leer en el mas crítico de los periódicos diarios españoles “Público”, En España no es que no haya ninguna revolución, es que aún no hemos pasado por la revolución industrial. Ellos condenan mucho, pero sólo porque les sale rentable. Atacar las verdaderas causas de la depresión, atacar las verdaderas causas del maltrato a las mujeres, a los hijos o a los trabajadores, atacar las verdaderas causas de los problemas sociales y económicos, pasa por atacar los pilares patriarcales en donde se sostiene la denostada cultura española desde hace muchos siglos.

De la depresión se sale

No hay duda. Hay otros enfermos mentales que lo tienen peor. La mujer de los cuatro hijos no pudo escapar… Pero muchas lo harán, y en general, escaparán muchos de esos enfermos de depresión que enfermaron por los ataques injustificados de su entorno social. Cerca está ya este día, mucho hemos luchado para llegar hasta aquí. Tanto hemos luchado, que ya somos grandes guerreros, templados en la batalla, tibios en la victoria, y sublimes en la vuelta a la normalidad después de la guerra. Muchos héroes han pasado un infierno para poder volver a vibrar con los sones de la vida. Y por supuesto, también muchas heroínas. Este artículo va dedicado para mis queridas mujeres depresivas, y para mis amadas vírgenes suicidas. Entre ellas, para la protagonista de la historia de la canción de Reincidentes, Dolores, que venció a todos sus nombres, que acabó con la tiranía del patriarcado, que rompió las cadenas con que la sociedad la había atrapado, su historia trágica terminó, Dolores escapó de su infierno, y a continuación, “cambió su nombre por Libertad”.

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Cuidar los ritmos circadianos para salir de la depresión (1)
  • Cosas que me hacen feliz (1)
  • Necesidades cubiertas para ser felices (1)
  • La Lucha contra la Depresión (serie relatos para transformar nuestra vida 1 de 10) (1)
  • La vida como sucesión de ciclos (1)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>