Las claves de la atracción

La atracción entre hombres y mujeres es un hecho que nos rodea en nuestro día a día: hay hombres y mujeres que atraen poderosamente a los demás, con su carisma, con su simpatía, con su forma de ser. En cambio, la mayoría de la gente no nos atrae tanto, parece que ese aura del atraer a los demás es un don dado por los dioses a determinados hombres y mujeres. Lo cierto es que la atracción se produce a varios niveles, entre ellos:

-Nivel psicológico (atraemos con nuestra mente)

-Nivel físico (atraemos con nuestro físico y con nuestro vestuario)

-Nivel de intereses (atraemos con nuestros intereses, con nuestras aficiones…)

-Nivel de profesión (atraemos porque tenemos una profesión interesante)

-Nivel de entorno vital (tenemos un entorno vital, un hogar, un pueblo, una ciudad, unos lugares por los que nos movemos… que atraen poderosamente a los demás)

-Nivel de forma de vida (nuestra forma de vida es interesante,  y eso también atrae a los demás)…

Como vemos, se puede atraer a los demás de muchas formas distintas. Las dos formas más tópicas de atraer a los demás es con el físico y con nuestra peculiar psicología, pero eso no debe de hacernos perder de vista otras cosas con las que también podemos atraer muy fuertemente a los demás.

Y hablando de atraer a los demás, podemos percatarnos ya de que esta atracción nuestra sobre los demás no se produce exclusivamente sobre miembros del sexo contrario que estén interesados amorosa y sexualmente en nosotros: la atracción se ejerce sobre todo el mundo, y se atrae con nuestro carisma y con nuestro peculiar aura. De hecho, suelen ser precisamente las personas más carismáticas las que más suelen enamorar a los demás. Pero también “enamoran” de alguna forma a sus amigos, a sus familiares, a sus compañeros de trabajo. No se puede ser un completo cretino con los amigos; y luego pretender ser seductor ante las mujeres: las personas que son verdaderamente atractivas atraen en los distintos niveles a todo el mundo. Por eso, en este artículo repasamos las principales claves de la atracción, que al fin y al cabo son características físicas o mentales que tienen esos hombres y mujeres que enamoran a los demás, sean estos demás amigos, familiares, candidatos a novio o a novia…

Contar mi vida

Con este blog tengo un problema muy serio: soy muy bueno contando historias de mi vida y haciéndolas pasar como ilustraciones de la teoría que expongo; pero lo malo de eso es que siempre puede haber personas que se sientan traicionadas en su intimidad… Por eso este blog nunca podrá ser un lugar en donde yo cuente mi vida, lo que hago, con quien ligo o con quien lo intento… salvo muy por encima. A veces sí puedo contar, por ejemplo, lo que hice tal día cuando salí de fiesta… Como lo cuento poquito a poco y como me suelen pasar cosas muy interesantes que ilustran muy bien las enseñanzas de mi blog, pues el morbo y el interés está servido… Pero sólo puedo recurrir a contar cosas sobre mi vida en contadas ocasiones. Sí he pensado en salir a la calle con el objetivo puro y duro de “experimentar”, por ejemplo, me pongo como objetivo escribir un artículo sobre cómo ligar en un curso del INEM; y luego me apunto al curso, voy al mismo, practico… y luego cuento todo lo que me ha sucedido en un artículo. Esto es algo más “legal” porque no involucra a personas de mi entorno… Pero sigue siendo polémico esto, más en los casos en los que consiga encontrar nueva gente que al final de alguna manera terminen en mi vida… ¿Y si conozco a sí a mi futura novia? ¿La diré que realmente yo sólo pretendía coger material para escribir un artículo para mi blog…? Supongo que esto se puede hacer, pero siempre con cuidado y con respeto… A veces es mejor callar ciertos secretos de la vida. Al fin y al cabo ¿qué importa cómo conocemos gente? Lo que importa es que conocemos gente. Y sobre lo de no contar cosas de los demás… es por una buena causa (con respeto y con cuidado): ayudar a personas que tienen los problemas de sociabilidad que yo tuve. Por supuesto, la intimidad de mis amistades tiene que permanecer a salvo… más o menos…

La actitud atractiva

Y es que no puedo por menos de recordar constantemente historias de mi vida que ilustra lo que quiero decir en la teoría de mis artículos. Recuerdo que hace poco tiempo conocí a un hombre. Tendría unos cincuentas y pico años, pero como fumaba, aparentaba unos diez años más. Y es que este hombre se enteró de que yo pretendía dedicarme a enseñar a ligar a los demás… Este hombre enseguida se interesó por el tema, él no tenía pareja, tenía muchos problemas para encontrar pareja, y se acababa de enterar de que existía un arte que nos enseña a encontrar pareja y a ser seductores… Este hombre me preguntó:

¿Y eso de la seducción funciona…?

Yo le dije que sin duda ninguna, que te podía incluso cambiar la vida, a lo que alegó

¿Pero los feos también podemos ligar con la seducción…?

Yo enseguida le dije que todos nosotros podemos llevar nuestro físico a su máxima potencia, seamos más guapos o más feos. Le señalé el cigarrillo y le dije que en primer lugar, tendría que dejar eso. Él ya se empezó a desencantar: para ser seductor tendría que hacer un esfuerzo… Con la seducción uno se hace más seductor; pero de hacer milagros no sabemos: hay que trabajar y esforzarse un poco. Si ese hombre hubiese hecho el esfuerzo de empezar por dejar el tabaco, hubiese empezado a engordar, su cara se hubiese empezado a limpiar del efecto negativo del humo y del efecto negativo de las sustancias que le metía el tabaco en su organismo; su físico de este modo, con más kilos y con una piel rejuvenecida, hubiese ganado muchos enteros. Las fórmulas mágicas no existen, y si existen no valen para demasiado. La atracción cuesta porque es algo activo: tenemos que cuidarnos, tenemos que ser simpáticos, que ser optimistas, que ser activos, que ser generosos… Todo eso cuesta un esfuerzo. Las personas capaces de esforzarse por lo que quieren además, son más atractivas que las que no son capaces de esforzarse. No hay nada menos atractivo que un hombre pasota que no está dispuesto a hacer nada por mejorar. Y los que estemos dispuestos a llevar nuestro atractivo a su máximo expresión, nada mejor que recordar las claves de la atracción, con las que concluimos este artículo.

Tres reglas básicas de la atracción

1. Cuida tu físico. Siempre oímos eso de que “lo que importa es el interior”… Lo cierto es que en absoluto le quitamos valor a lo interior; pero el exterior es lo primero que llama la atención, tendemos a juzgar a los demás de primeras por su físico, por su forma de vestir, por el estado de salud general que muestra su cuerpo. Este instinto de tender a juzgar a los demás por su apariencia es tan fuerte, que comúnmente hay en los tribunales problema entre, por ejemplo, una obesa empleada del supermercado que fue despedida por su obesidad; y entre el empleador que instintivamente despidió a esta empleada porque creía que daba mal imagen. Podría parecer que un físico poco cuidado puede delatar una inteligencia poco espabilada y poca fuerza de voluntad… Pero en mi vida he conocido a personas, tanto hombres como mujeres, que son intelectualmente destacados, que tienen fuerza de voluntad, que son más o menos guapos… pero que por algún motivo no quieren cuidar su físico. Quizás sea la fuerza de la costumbre y la poca importancia que se le ha dado a la apariencia en los hogares más tradicionales. No lo sé, pero cuidar el físico es una de las claves de la atracción.

2. Se simpático. A veces existe el tópico de que las personas un poco bordes resultan muy atractivas, porque eso es señal de confianza en uno mismo. Y a veces también existe el tópico de que las personas simpáticas son unos pobres tontorrones que siempre van por ahí con una sonrisa en la cara y al final terminan pasando por frikis como “Mister Bean”… Lo cierto es que la simpatía es un factor muy complicado a la hora de analizar la atracción. Pueden pasar muchas cosas respecto a la simpatía:

-Que seamos muy bordes, pero aún así nos hagamos atractivos por nuestra inteligencia (ironías de la vida, muchas personas bordes son muy atractivas quizás porque suelen ser personas inteligentes).

-Que seamos muy simpáticos, pero nuestras amigas terminen por pensar de nosotros que aunque las parecemos muy simpáticos, nunca podrían vernos con ojos de algo más que amigos.

-Que sepamos pasar de ser bordes y con carácter a ratos; a ser simpáticos con los demás cuando cogemos confianza.

Lo cierto es que una persona que es siempre simpática y que no tiene sus momentos de carácter puede ser muy limitada en cuanto atractivo. Pero una persona que es siempre borde y que nunca es simpática, apenas podrá acercarse a los demás para interactuar con ellos, por tanto aunque sea una persona atractiva, no podrá atraer a nadie pues nadie está en su radio de alcance. Por eso mismo, yo tuve que hacerme más simpático desde mi condición de borde intratable… Con el tiempo me di cuenta que el abrirme más a los demás no me hizo perder mi propia esencia de persona con carácter. Por eso mismo, creo que hay que ser con los demás todo lo simpáticos que podamos, pero eso sí, cumpliendo dos condiciones:

-1-. Que podamos seguir sacando nuestro genio cuando alguien nos hace una putada.

-2-. Que no caigamos en el papel del típico hombre (o mujer) muy simpático, pero medio tontorrón en el fondo…

3. Se activo. Estoy aprendiendo mucho de sociabilidad humana. Entre otras cosas he aprendido, que aunque a veces la gente tiene una percepción muy pragmática de la amistad, la mayoría de las personas reaccionan muy bien cuando tú propones cosas para hacer, por ejemplo, quedar los sábados para salir; ir a sargear con tus amigos a la discoteca; ir de acampada; quedar para tomar un café. La gente por lo general se aburre en su casa. y quiere emociones que impregnen su vida. Por eso, nosotros mismos nos aremos más atractivos si somos esas emociones, si somos la persona que propone cosas, que está siempre activo, que va con unos y con otros sin parar… Otra vez nos acercamos a un tópico de persona no atractiva: el del idiota que lo organiza todo, que se apunta a todas, que siempre dice sí… Para no caer en este tópico negativo es importante ser muy nobles en nuestras proposiciones, hacerlas con finura, aceptar el rechazo de forma muy discreta, y sobre todo, dar la sensación de que casi las cosas se organizan ellas solas, que no hemos sido nosotros el que está detrás de toda la organización de por ejemplo los planes del sábado. Las demás personas casi no se darán cuenta de que hemos sido nosotros los que hemos organizado todo; pero inconscientemente sí nos conectarán con la idea de actividad, de excitación, de persona activa… Ser activo es una de las grandes claves del atractivo y del éxito social, porque las personas activas que proponen cosas y que organizan cosas, siempre están en el centro del huracán social que los lleve a conocer a un montón de gente y a interactuar con mucha gente que es posible se terminen convirtiendo en amigos, en parejas, en amantes…

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