Las diez leyes de la seducción

¿Existen las leyes de la seducción? ¿Hay acaso uno determinado número de “normas” que nos ilustren claramente sobre el comportamiento de las personas durante el proceso de cortejo y de emparejamiento? Curiosamente haciéndonos esta pregunta entramos en un complicado entramado de filosofía y metodología de la ciencia que ha tenido altas repercusiones en todo el siglo XX. Este no es un blog de filosofía ni de ciencia, así que poco diremos de este complicado entramado, sólo que hay que recordar a los “devotos” tanto cientificistas; como “místicos”, que sus ideologías han conseguido que por ejemplo, la actual generación joven de Estados Unidos tenga un peor nivel de formación que sus padres (la trágica influencia de Dewey y del pragmatismo como hermano pequeño del positivismo). No hay leyes matemáticas que puedan explicar el comportamiento en el cortejo y en el ámbito amoroso de hombres o mujeres. O mejor dicho: si existen, no las podemos conocer porque serían de una complejidad casi infinita. Lo mismo pasa con la ciencia de la historia (para mí la historia es ciencia pura y dura, en contra de los positivistas), que aunque no se pueda “matematizar” sí es una fuente de conocimiento cierta y clara. Con la seducción pasa lo mismo: no hay fórmulas matemáticas infalibles, pero sí hay conocimiento cierto sobre el tema. Y una vez que sabemos que no hay leyes matemáticas para la seducción, pero sí tendencias, o “leyes”, así, entrecomillado, supongamos que tenemos que elegir diez grandes “leyes” o normas que intervienen de forma definitiva en el proceso de la seducción, del cortejo, del enamoramiento, del emparejamiento, de la búsqueda de pareja… Por tanto, y siendo creativos (para el positivismo y para el pragmatismo el ser creativos es casi un acto absurdo; para el misticismo es un acto imposible…), ¿cuales serían las diez grandes leyes de la seducción?

Las diez leyes de la seducción y del emparejamiento

1. El que mucho abarca poco aprieta. Empezamos las diez grandes leyes de la seducción haciendo uso de un viejo refrán español que significa algo así como que si por ejemplo, tu pretendes saber mucho de todos los temas, al final sabrás poco de cada uno; y si en cambio, sólo pretendes saber de una cosa, a cambio podrás llegar a saber mucho de esa cosa. Con el amor pasa parecido: si pretendes amar a muchas (o a muchos) pues no lograrás amar en profundidad a esos muchos. En cambio, si te conformas con menos, con una novia, un novio… pues podrás dar todo lo que puedes dar de ti y amar más en profundad… Esto ha quedado un poco raro, así que para concretar diremos que de normal las personas más inteligentes suelen preferir relaciones monógamas, porque ellos disfrutan mucho de los vínculos emocionales que se forman en la pareja. Y las personas menos inteligentes, suelen ser más polígamos, porque no suelen crear tantos vínculos emocionales con las personas, y por eso ellos a lo mejor buscan sobre todo variedad sexual.

2. Para ligar y seducir hay que socializar. La seducción sólo es una parte de la sociabilidad. Para ligar, para seducir… tenemos que tener previamente una serie de habilidades sociales que se suelen adquirir en nuestra sociabilidad normal y diaria. Luego sólo es cuestión de “extrapolar” esas habilidades con la gente a nuestro trato con potenciales parejas.

10 leyes de seducción

3. Internet es un método lento para ligar. No dejo de oír historias de “enamorados” por Internet, y en muchas de estas historias hay un punto en común, algo así como:

“nos conocimos hace dos años en un chat de Internet, y estuvimos chateando durante seis meses hasta que al final nos decidimos a conocernos…”.

Las mujeres por lo general son las “artífices” de esa tardanza, por que por lo general ellas se preocupan bastante de tener que quedar con un chico desconocido en una cita a ciegas…

4. Los extrovertidos ligan más… pero seducen menos. Digamos que las personas valientes y decididas no tienen miedo a ir a sitios, a socializar, a estar con gente… Y en cambio las personas más tímidas y menos decididas son más cobardes socialmente hablando. Al final, aunque los introvertidos tengan mayor profundidad en su personalidad, pueden terminar ligando menos porque si no salen de casa, si le tienen miedo a ir a sitios, si se cortan tanto que al final no conocen a chicas (o a chicos), es normal que al final liguen menos que los extrovertidos.

5. Se cree que las mujeres “prueban” inconscientemente a los hombres para ver cómo asumen estos el estrés. Por ejemplo, la mujer le puede decir a un hombre del Atlético de Madrid eso de

“pero, ¿ese equipo no estaba en segunda división?”

como una forma de “probar” al hombre con ironía, y si este reacciona mal y agresivamente a la ironía y al estrés que le produce una afirmación algo ofensiva, la mujer decidiría que ese hombre es poco valioso y que no tiene demasiadas “luces”. Los hombres más valiosos suelen asumir el estrés de forma adecuada, comedida, sin aspavientos y sin perder el control de sí mismo. Y es que… todos los hombres somos parecidos en situaciones cotidianas. Pero con estrés de por medio, las diferencias entre los hombres pueden salir a relucir…

6. La “calidad” de los emparejados suelen coincidir. Quizás todos hemos oído esa frase de

“un roto para un descosido”,

y precisamente esta frase hace referencia a que para toda persona algo capulla y pirada, hay otra persona también mentalmente “ida” con la que podrá entrar en una relación sentimental. Digamos que se juntan el roto con el descosido… Pero también pasa al revés: las personas de más entidad mental se suelen juntar entre ellas, digamos que aunque todos seamos de la misma especie, es raro que un hombre intelectual termine emparejado con una mujer “choni”. A cambio, buscamos a lo que se parece a nosotros para emparejarnos.

7. Los sitios donde más se ligan son los ámbitos más habituales en nuestro día a día: en el trabajo, en el supermercado, en las clases… Las discotecas y similares no son buenos sitios para ligar. Internet es una buena herramienta para conocer gente y para explorar el mundo social. Pero como método de ligue “directo” es lento, como ya hemos dicho, y debe de ser usado sólo como complemento.

8. Aunque normalmente la “seducción” y el cortejo se produce después de unas cuantas horas de conocerse (a veces incluso después de años… pero en horas dos personas ya saben si se quieren o no), es en los primeros 4 minutos de conocerse, cuando un chico y una chica intuyen casi mágicamente si la otra persona es una potencial pareja o sólo puede llegar a ser un amigo sin derechos… Sabemos si nos gusta alguien casi de forma mágica y en solo 4 minutos. Por supuesto que luego tenemos que conocernos más en profundidad para depurar esa primeriza e intuitiva impresión inicial.

9. Cuando estamos en búsqueda de pareja, nuestro cuerpo y nuestra mente se pone en “modo búsqueda”, hasta el punto de que esparcimos feromonas al ambiente dando información química a los demás de que estamos “receptivos” y “libres”. Tanto hombres como mujeres pueden entrar en este “modo de búsqueda” si bien es más común que los hombres suelan tener más ganas de iniciar relaciones. Aún así, casi todas las mujeres sin pareja desearían tener pareja, aunque no suelan tener tanta prisa como ellos…

10. El “cortejo” y la seducción pasan por una serie de fases, desde que conocemos a alguien y se dan los primeros síntomas de atracción; hasta que al final saltan “chispas” y se produce el beso o la declaración aceptada, pasando por el proceso de “conocerse más”, que a veces se le llama la fase de “salir”, aunque este conocerse se puede producir también en el trabajo, en aficiones comunes, en la calle si somos vecinos y nos encontramos periódicamente con nuestra vecina…

Conclusión sobre las diez leyes de la seducción

Como vemos, en estas 10 leyes de la seducción no hay cosas del tipo de:

“Tócala en el hombro”

o

“Lánzala negas”

o

“Sé muy chulo”

o

“Intenta besarla en la primera cita”…

Nuestras “leyes” son más genéricas, por que esas cosas tan concretas del tipo de “sé muy decidido”, no suelen funcionar, quizás porque pase lo que en el fútbol: que a lo mejor una estrategia le da muy buen resultado a un equipo; pero muy mal a otro. En cambio, nuestras diez leyes suelen ser muy estables y se suelen cumplir en un porcentaje muy alto de veces.

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  • Comments

    • manuel a. ramos c. dice:

      El comentario esta excelente. me gustaria comprar tu libro pero no tengo tarjeta

      • Erik360 Erik360 dice:

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