Las distintas fases de una relación sexual

Bajo el epígrafe de “respuesta sexual humana” se ha analizado las distintas fases psicológicas que atraviesa un hombre o una mujer en el desarrollo de una relación sexual. Pero lo cierto es que esos análisis suponen que la relación sexual empieza cuando empiezan los besos… La relación sexual para mí empieza a veces mucho antes. No tenemos más que recordar, si es que nos ha pasado alguna vez… cuando quedamos con nuestra primera novia para iniciarnos en el amor carnal. Quizás la cosa no surgió en el acto, no fue un “aquí te pillo y aquí te mato”. Quizás lo hablemos, hablemos cuando sería la primera vez. Y quizás decidimos junto con esa primera novia, que sería justo dentro de dos semanas. Con todo planificado: planificado el sitio, planificas las circunstancias,… Este es un poco lo que yo llamo “amor a fuego lento” que más que amor es sexo… También por supuesto está el polvo rápido e improvisado. A las mujeres sobre todo les gusta el amor a fuego lento: a ellas les gusta planificar; pero a veces también les gusta un orgiástico y salvaje revolcón improvisado. El interés de la vida está en su variedad. Por eso en este artículo analizamos las distintas fases de una relación sexual, tanto en el “amor a fuego lento”; como en el “polvo improvisado”…

El sexo improvisado

Las distintas fases de una relación sexualEl sexo se puede improvisar; lo que no se puede improvisar es el adquirir condones… No vale decir “cariño, espera un poquito que voy a la expendedora de la farmacia que hay aquí al lado. Entretente mientras tanto con la Play…”. Y para colmo, cuando salimos del piso y damos la luz del rellano, nos damos cuenta que la amiga de nuestra madre, Doña Clotilda, estaba también en el oscuro pasillo camino a encender la luz del rellano… con tal mala suerte que nos la encontramos justo encima, y Clotilda parece tener los ojos clavados en la tienda de campaña que se ha montado en nuestra bragueta, mientras exclama “¡Manolo, ven a ver esto…!” Hay que tener condones a mano SIEMPRE… aunque no tengamos ni novia. Nunca se sabe donde va a surgir una oportunidad. Y por supuesto, es muy poco recomendado usar la píldora u otro sistema en esas primeras veces con alguien del que aún nos sabemos su historial sexual. El SIDA sigue ahí, aunque ya no mate te puede joder la vida barbaridad. Además por ahí está la hepatitis o el herpes genital (no es el mismo que el herpes labial, este segundo muy común 70%). Así que todo el mundo, sobre todo ellos… a comprar condones. En las farmacias suelen instalar una maquinita expendedora de condones para que la gente vergonzosa como yo aprovechemos la oscuridad de la noche de los sábados al regresar de fiesta… nos dirijamos a la maquinita, metamos las monedas, y oigamos una voz que dice “seleccione sus cigarrillos”… El alcohol los sábados por la noche siente muy mal… Pero a lo que íbamos.

Las fases del sexo improvisado sí suelen coincidir con esos estudios que se han hecho sobre la “respuesta sexual humana”.

1. Excitación. Pues estamos con nuestra novia en el sofá… y nos empezamos a poner cachondos. Intentamos ponernos “cariñosos” con nuestra novia, y resulta que ella nos sigue el juego… A partir de ahí empieza  la fase de excitación, en donde tanto el cuerpo de él como el de ella se preparan para la acción, se lubrican los genitales, los músculos se ponen tensos, la sangre fluye a borbotones, el corazón se acelera y por lo general nuestro único objetivo en la vida es echar un polvo en esa noche… siendo un poco como si el resto del tiempo desapareciese. En esta fase sobre todo abundan los besos y los tocamientos…

2. Meseta. Se produce cuando la fase de excitación llega a su summuns. O sea, estamos tan cachondos que ya no podemos estar más cachondos. Ahí nos solemos dirigir con nuestra novia a la cama… Aún estamos vestidos cuando empieza esta fase. Los tocamientos y los besos nos ponen a cien, y no hace falta más para llegar a la fase de meseta excitados a tope. Pero a veces cuando se acerca el momento de empezar a desnudarnos, ya en la habitación, la excitación vuelve a crecer un poco, hasta el punto de que parece que nuestro corazón se va a salir de nuestro pecho. La respiración se empieza a entrecortar, y se produce el “rubor sexual”, o sea, tenemos tanta sangre circulando por el cuerpo que nos ponemos colorados.

3. Orgasmo. Pues es cuando la “meseta” se empieza a elevar de repente, y terminamos en lo alto del Monte Everest… Es el summun del placer de la sexualidad humana. Las reacciones son de lo más raras en el orgasmos: hay quien le da por gemir; pero a los hombres y mujeres tristes pero felices les puede dar por llorar… De cualquier forma los gemidos y lloros son más comunes en las mujeres que en los hombres. A los hombres más que nada se les pone cara de “muñeca hinchable” con la boca abierta y sin mover un solo músculo… A veces hay que dejare llevar por estas sensaciones, sin preocuparse por el qué pensará nuestra pareja por habernos puesto a llorar en pleno polvo… Pero si cortamos nuestras reacciones naturales, cortaremos el placer. Problema gordo: si te da por gemir y te oye Clotilda su marido al día siguiente te va a mirar mal porque le has hecho quedar como un medio hombre ante su mujer…

4. Resolución. O sea, tras desfogarnos nos entra sueño, se nos quitan las ganas de fo.. y nos entran ganas de dormir… o de jugar a la Play Station, o de hacer cualquier otra cosa en la que antes, con el calentón, ni pensábamos.

El sexo planificado

Pues esto mola… consiste en pactar de antemano una relación sexual con una chica, con un chico o con un poco de todo a la vez (fiesta orgiástica…). La gracia está en que si, por ejemplo, quedamos para dentro de un par de semanas, con todo planificado, planificado el día, planificado el momento,… parecerá que la incertidumbre de la espera es de por sí muy estimulante, muy divertida y de alguna manera, parece que sólo el recuerdo de que el día se va acercando, nos hace disfrutar con la antelación del placer prometido. No todos los hombres saben apreciar este tipo de “placer”, y si a alguno de ellos les dice una chica “dentro de dos semanas nos acostamos, con todo planificado, con el sitio planificado, a la hora planificada,… “ pues estos hombres no muy sensibles pensarán “jo, que mierda, yo quería sexo ahora…” Pero hay que aprender a disfrutar en el presente de la futura promesa del placer futuro. A las mujeres por lo general no les cuesta disfrutar con la antelación del placer. Según se va acercando el día y vamos tachando números en el calendario, podremos sentir de esta manera la tremenda excitación que parece hervir en nuestro interior. Durante dos semanas sentiremos que cada minuto, cada hora, cada día, una llama al principio pequeña se va haciendo cada vez más grande, hasta que en la hora señalada, en el lugar señalado, bajo las condiciones señaladas,… veamos al fin la pasión incendiada delante de nosotros.

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