Las dos partes de nuestra alma

El estudio del alma humana se ha ido depurando desde las primeras ideas al respecto, presentes en mitologías, religiones, filosofías, y concepciones del hombre que han tenido las distintas culturas. Pero resulta que los integristas religiosos no les interesan esta depuración… y quieren que aceptemos visiones del alma humana directamente sacadas del pleistoceno… De alguna manera esta es una buena estrategia de la derecha mundial: desarrollar el lado material del mundo; y mantener a la humanidad esclavizada impidiendo que las ciencias sociales y espirituales progresen como lo hacen las ciencias físicas. La mayoría de las religiones a día de hoy se presentan como un gran lastre para el desarrollo espiritual de la humanidad, más si tenemos en cuenta que, alguna de estas religiones entienden por “ser espiritual” creer en fantasmas, creer en zombies que resucitan, creer en hombres-dioses,… e impedir creer en la evolución, impedir creer en la autonomía humana, impedir creer en que el hombre es un ser autosuficiente para construir su destino, quedando entonces relegado bajo el yugo de un Dios mandón, estúpido, y que no sabe nada de política…

las dos partes de nuestra almaMuchos autores de renombre mundial creen que el integrismo católico de España ha sido una o la principal causa del retraso histórico de España con respecto a los países del norte y centro de Europa. Y lo que es seguro, es que está demostrado que en ambientes repletos de dogmas, en comunidades educativas en las cuales se les obliga a los niños a “creer” en cosas por que sí, aunque estas cosas no sean racionales ni lógicas, retrasa el desarrollo tecnológico, científico, humanístico y político de esa comunidad. Curiosamente el atraso científico de España ha sido en parte resarcido… pero políticamente estamos saliendo de la Edad Media… No nos debe de extrañar la añoranza por “otros tiempos mejores” de los líderes de la derecha española, añoranza de cuando el labrador se tiraba todo el día con el arado de aquí para allá… mientras ellos, las derecha, los antiguos terratenientes, amedrentaban al pueblo con amenazas de castigos divinos si no hacían lo que “estaba mandado por Dios”…

Con todo, la visión del alma humana actual ha sido conformada por innumerables contribuciones, de las religiones, de distintas filosofías, de la literatura y el arte occidental, y por supuesto, de la ciencia, construida sobre todo en los siglos XIX y XX. De este modo, se ha terminado conformando una visión del alma humana que parece casi definitiva: por mucho que avance el conocimiento parece que ya no podremos saber mucho más del alma humana. Por supuesto, el cerebro sigue siendo casi un desconocido. Pero lo que conocemos del cerebro es suficiente como para decir que hemos alcanzado un conocimiento del alma humana muy profundo. En este artículo, las dos partes de nuestra alma.

El alma escindida

El estudio del alma humana ha estado durante muchas décadas marcado por el estudio de la inteligencia. Parece que inteligencia y alma son dos conceptos muy parecidos. De alguna manera, la inteligencia es simplemente la forma en que nuestra alma “entiende” el mundo, primero lo percibe, y luego lo interpreta.

Y en estos estudios sobre la inteligencia, cognición, interpretación del mundo, ha habido siempre una gran disyuntiva: irónicamente, las personas con un resultado muy elevado en los llamados test de cociente intelectual (que miden la capacidad de razonamiento lógico-matemático), tienen una valoración de su inteligencia emocional de media, por debajo de las personas que sacan en los test de CI una puntuación normal. Vamos, que parece que tener una gran capacidad para las matemáticas y para la lógica abstracta hace que nuestros cerebros cojeen en cuanto a capacidades emocionales, sociales, empáticas,…

De este modo, se termina desvelando un gran conflicto dentro del mismísimo alma humana: el alma humana está escindida, la mitad del alma lo posee la lógica y la capacidad para hacer razonamientos puros y duros; y la otra mitad lo pose la emoción y la capacidad para ser empáticos, sociales, artistas,…

Podría parecer que el artista y el científico se encontrarían enfrentados, cada uno en una de las partes en las que se divide el alma humana… Pero entre estos dos bandos hay muchos puntos en común. Digamos que, aunque el alma humana esté dividida, hay autovías que nos llevan desde una parte del alma humana, la espiritual, hasta la otra, la material. No es extraño de esta forma, que muchos artista tengan capacidades también destacadas para las ciencias (Mozart, Beethoven); y muchos científicos tengan a su vez talentos artísticos (Einstein, Max Plank,…)

Pero lo más impactante de esta doble división del alma humana, es que también se refleja en la larga ya pugna entre el clasicismo y el idealismo (comúnmente llamado Romanticismo), entre el culto a los valores humanos e intelectuales de la antigüedad clásica; y el culto al espíritu que ha propugnado durante dos mil años esa versión del neoplatonismo “light” que ha sido la religión oficial de occidente: el cristianismo.

Dos visiones del alma humana, pero una única alma

–La parte material del alma. Con nuestra parte material del alma podemos razonar, podemos calcular, podemos ser lo más eficientes en un mundo en donde usar la materia que tenemos a nuestro alrededor de forma eficiente, es fundamental para la supervivencia. Razonando y calculando somos eficientes, conseguimos producir lo más posible con el menor gasto de energía, conseguimos ser eficientes también en política, desarrollando sociedades bien estructuradas económica y socialmente (ojo, sin planificación, simplemente, con dirección y con crítica), conseguimos además que nuestras relaciones sociales sean eficientes, agradables, siempre razonando, siempre calculando, siempre con la crítica como nuestra principal herramienta para organizar un mundo, que de otra forma sería un absoluto kaos.

–La parte espiritual del alma. Con nuestra parte espiritual del alma podemos amar, podemos sentir, podemos ser empáticos, podemos ser sociales, podemos tener unas relaciones sociales muy plenas, muy felices, podemos tener un trato con los demás, amigos, familiares, compañeros, muy agradable, muy sentido, muy profundo, podemos tener innumerables amantes, podemos echar innumerables polvos con esos amantes,… podemos amar todo, podemos ser felices, y podemos unirnos con el todo en ese abrazo cósmico que nos transporta a ese estado de felicidad constante que predicaba el cristianismo…

Conclusión sobre las dos partes del alma humana

Y por supuesto, la pugna entre clasicismo e idealismo; entre paganismo y cristianismo, es una pugna falsa: se puede ser muy espiritual y muy material a la vez, una cosa no quita la otra. De echo, es conveniente que seamos todo lo espirituales que podamos; a la vez que calculamos, que razonamos, que criticamos y que ayudamos a construir una sociedad y una cultura política de la eficiencia.

Y este debe de ser el mandamiento de todo hombre seductor: ser muy espiritual, ser muy pasional, ser muy eficiente con nuestros sentimientos,… Pero a la vez, ser calculador, ser racional, ser crítico y hacer de la crítica la principal brújula de nuestros pasos por el mundo… De hecho, el Romanticismo, que es la principal corriente estética en la cual hemos cultivado nuestra sensibilidad del gusto en occidente, en buena parte es un pacto entre clasicismo e idealismo, entre paganismo y cristianismo: simplemente, andaremos los hombres de ambos bandos la mitad del camino… y nos encontraremos en el medio.

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