Las formas de vida modernas y la libertad

Las formas de vida modernas y la libertadSi trabajase para una empresa escribiendo un blog… me matarían, porque en vez de empezar los artículos llenándolo todo de palabras clave para los buscadores… empiezo con una reflexión que casi no tiene que ver con el título del artículo… Pero con todo, yo rechacé una oferta para trabajar de blogger cobrando, con el fin de poder seguir con mi propio proyecto. Y es que prefiero seguir sin tener un puto duro, que tener cuatro miserables duros que no me solucionan nada y perder lo poco que me queda de libertad. Las libertad es una sensación maravillosa. El filósofo alemán Hegel creía que occidente era la cima de la humanidad porque en esta tierra el hombre había llegado a ser más libre que en ninguna otra. De echo, para Hegel, el este, con sus terribles líderes que destruían la libertad de sus súbditos, un poco como los mongoles, amenazaba con destruir a occidente, occidente podría volver a ser tierra de tiranía, en donde las masas se volvería a someter a sus despóticos líderes… De cualquier forma, ser libres es lo mejor que podemos tener… esa sensación de que nadie te moleste, de que nadie te diga lo que tienes que hacer, de que nadie decida cómo quieres vivir, a qué quieres dedicarte, qué tienes que creer, qué tienes que hacer… es la sensación más maravillosa que existe. Las formas de vida moderna han propiciado que nosotros podamos vivir en libertad… pero sólo aquellos que tengan el suficiente dinero, por supuesto, ganado con algún tipo de trabajo… Las personas que no pueden pagar su propio mantenimiento de su propio bolsillo no son libres. Tener que vivir en un pueblo sin nada de juventud, sin nada que hacer en la calle, comiéndose la comida que te dan, no pudiendo ir de vacaciones, ni a ningún sitio en general, nunca haber visto el mar, e incluso pasar así años… casi desesperando hasta morir, es la sensación contraria a la libertad. Y lo peor, es que encima, los carceleros pretenden que les agradezcas el que te hallan dado de comer, el que te hayan dado “un techo donde vivir”. Con todo uno termina siendo poco más que un monje viviendo en un monasterio de clausura y con voto de silencio… Y es en estos momentos cuando recuerdo lo maravillosa que es en parte la vida moderna, con la libertad, en ciudades llenas de gente como nosotros, llenas de mujeres con las que poder ligar, llena de rumores, de silencios, de modas pasajeras, de edificios cosmopolitas, de gente que no te mira raro por ser como eres. En este artículo, reflexionamos sobre las formas de vida moderna y la libertad.

Qué es la libertad

Mi gata nos ayudará a entender qué es la libertad. La gata vive en el desván, pero tiene total libertad para salir del desván y recorrerse los tejados y los huertos de medio pueblo… Con todo, mi gata tiene un inmenso mundo a sus pies, lleno de jardines, de desvanes, de graneros, de patios, de casas abandonadas,… vive en mi casa en el desván, pero en cualquier momento, puede abandonarlo e irse a explorar el que para ella es todo un inmenso mundo, un pueblo entero y medio desabitado… Con todo, yo muchas veces he querido se gato: tan misteriosos, andando por antiguos desvanes en donde hace mucho tiempo se escondieron recónditos secretos, por que a día de hoy están totalmente abandonados… A pesar de todo, mi gata rara vez se va a explorar un mundo tan excitante… prefiere seguir sin salir de casa… es una gata muy casera.

Y resulta, que los días de mal tiempo, como los días de lluvia o de viento, no queda otro remedio que encerrar a la gata en el desván. Se cierra excepcionalmente la puerta del desván para proteger al desván del viento y de la lluvia. Y la gata… casi desde el mismo instante que sabe que ha sido encerrada dentro del desván, se pone a marrullar durante interminables horas, hasta que al fin, consigue que alguien abra la puerta del desván… Lo más chocante de todo, es que una vez que se ha abierto la puerta del desván, la gata, sí, deja de marrullar… pero comúnmente sigue en el desván, no sale, entre otras cosas, porque se moja las patas con el agua de la lluvia… ¿y entonces, porqué marrullaba como si la estuviesen matando, si cuando se vuelve a abrir la puerta del desván, no quiere salir…? Es evidente, la gata no quería salir una vez se hubo abierto la puerta del desván… pero sentía que había perdido su sensación de libertad, sentía que no podía elegir si se quedaba en el desván o salía a dar un paseo por los tejados… La libertad, es, por encima de todo, una sensación maravillosa.

La vida moderna

Los hombres y mujeres que viven en el presente y en una ciudad, son hombres y mujeres privilegiados. De echo, son tan privilegiados como mi gata: tienen libertad. Viven en ciudades, pueden elegir donde ir, no tienen que dar explicaciones a nadie, tienen un excitante mundo a sus pies lleno de ocio, de amigos, de candidatos a amores… Es emocionante salir a la calle cuando vivimos en una ciudad… nunca se sabe lo que te vas a encontrar.

Como esos hombres que eran buenos amantes antes, pero que ahora están hastiados de todo… Un día, uno de estos hombres, salió con el vulgar objetivo de ir a comprar champú para el pelo, que se le había acabado. Y llegó al supermercado, con ese encanto de barrio que para mí es tan especial… Llegó a la sección de la droguería, y fue directo al champú que quería encontrar… Pero sus ojos no pudieron por menos de ver algo que no había ido a buscar. Una hermosa mujer estaba eligiendo champú… La mujer no lo había visto, pero él se dirigió a ella, y dijo

-Es difícil elegir champú, ¿verdad? A veces desearía que no tuviésemos que elegir, que nos diesen todo echo…

-Si, pero entonces, no seríamos libres. Sería más fácil vivir, pero menos feliz…

-Es cierto, todo tiene un precio, y ser feliz tiene el precio de tener que ser libres…

Con todo, ambos conversaron un rato sobre el destino del hombre, su esclavitud, y su libertad… A ambos les gustó la conversación, con todo, el chico le pidió a la chica que si podía volver a verla… Y esta, a regañadientes como suele ser habitual, dijo que mañana tenía un hueco, que podrían quedar en el Café Mayor, en la plaza. Ambos concretaron la hora y las condiciones… Y el hombre, que sólo había salido a comprar un champú, se encontrón que había encontrado a un alma afín, a un alma libre pero sufriente igual.

Y quedaron al día siguiente… Después de pasar toda la tarde entre bares, charlado amenamente mientras disfrutaban de los pinchos y de la cerveza, terminaron a las cuatro de la mañana medio borrachos, pero aún hablando de la vida, del amor, de la libertad, de lo maravilloso que es ser hombres y mujeres libres, de lo maravilloso que es que cada uno pueda decidir su destino por sí mismo, y del gran placer que es pasar todo el día y toda la noche junto a otro que es tan libre como nosotros, libre de elegir de quien es amigo, de quien es novio o novia, y de quien es amante, durante interminables horas hasta llegar al alba, en done se aman hombres y mujeres libres mientras escuchan un disco entero de Héroes del Silencio… cuyo sonido se entremezclas con los de los gemidos que despuntan como antiguos gritos de guerreros que iba a luchar al llegar al alba por la libertad.

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