Las personas tóxicas

No voy a hablar de un libro que tiene el mismo título que el título del artículo. No he leído ese famoso libro, pero me gusta el título. Es completamente cierto: hay personas tóxicas. De hecho, un porcentaje altísimo de las personas que había conocido en mi vida hasta hace poco más de un año (con cifras que superan incluso el 90%) eran completamente personas tóxicas… ¿Y qué es una persona tóxica? Esto es largo de explicar. Pero en lo personal me ha afectado mucho. Yo he pasado por más de una década de enfermedad de fobia social y de depresión. A día de hoy no tengo duda de que fue EL AMBIENTE lo que me hizo caer en estas dos terribles enfermedades. Yo no quiero echarme flores en este artículo… pero no me queda más remedio: soy inteligente, no soy feo, no tengo taras físicas,… soy simpático, aunque algo tímido, pero cuando cojo confianza entonces mucha gente ve el profundo alma que escondo detrás de ese prolongado silencio. Lo que quiero decir es que yo estaba lejos de tener algún tipo de tara o física o mental que fuese lo que me hizo caer en la enfermedad de la depresión y en la enfermedad de la fobia social. Fueron LOS DEMÁS los culpables de mis enfermedades. Concretamente fueron las personas tóxicas, una denominación que se me antoja perfecta. He tenido amigos que poco menos que se merecen haber sido encarcelados por lo que me hicieron … no puedo hablar mucho mejor. Mi timidez es algo positivo por un lado: es inteligencia, es sensibilidad, es capacidad para amar el arte, la ciencia, la política,… Pero la inteligencia de la persona de tipo melancólico es un arma de doble filo: también es mayor vulnerabilidad, mayor capacidad de ser dañado por los demás, muchos problemas a la hora de tratar con los demás, sobre todo en ambientes agresivos y patriarcales. Vamos que muchas de esas personas tóxicas de mi vida vieron a alguien vulnerable… y no se les ocurrió mejor idea que, al modo que en la película “El Día de la Bestia” el cura prota empuja a un mimo que está subido en una pared de esas que hay a la entrada del metro… metiéndose el mimo una hostia considerable contra las escaleras del metro… pues en mi caso las personas tóxicas que he tenido la desgracia de soportar desde que nací, me intentaron empujar viendo mi vulnerabilidad por mero sadismo, por mero disfrutar con el dolor ajeno (siendo yo entonces un niño aún no formado ni física ni mentalmente…hoy en día no se atreverían conmigo). En este artículo, las personas tóxicas.

Las personas tóxicas como causantes de infelicidad

Hemos dicho algo interesante. Un famoso psicólogo, Alfred Adler, creía que muchas enfermedades mentales eran provocadas por taras, por taras o bien físicas o bien mentales.Las personas tóxicas Así, una persona con algún rasgo físico extraño, podría ser mal mirado por los demás, y con el tiempo, ese desprecio de los demás hacia él terminaría dando lugar a enfermedades, tipo depresión (o melancolía, como se llamaba antes), neurosis, histeria,… Pero las enfermedades mentales, ya hemos dicho, pueden ser causadas por personas tóxicas…

Por eso mismo es perfecta la denominación de “persona tóxica”, pues te enferman, terminas engullendo dentro de tu ser algo que no estaba antes en tu ser. Es como una semilla, la persona tóxica porta esa semilla, la reproduce y puede contaminar con esa semilla venenosa a un montón de personas distintas. Exactamente igual que hay enredaderas venenosas que pueden terminar reproduciéndose y matando a un bosque entero; así una sola persona tóxica tiene una infinidad de semillas en su ser, y puede contaminar con puro veneno a todas las personas que tiene a su alrededor.

Y digo, una persona tóxica es como una planta que genera un montón de semillas, desde luego, de plantas tóxicas. Esa semilla como todas, se irá haciendo con el tiempo más grande. Y así, nosotros mismos, si hemos tenido la desgracia de cruzarnos con una persona tóxica; y si hemos tenido la desgracia de contaminarnos de esa toxicidad, entonces la semilla que calamitosamente hemos ingerido, empezará a hacerse más y más grande Sólo un ejemplo vale.

Una historia de una persona tóxica

Pongamos el ejemplo de una familia. El padre es un borracho agresivo, patriarcal, iracundo, lleno de remordimiento. Así, el padre es la persona tóxica que va a contaminar toda una familia, y toda la vida entera de todos esos miembros de la familia. Una sola persona tóxica arruinará la vida entera de sus dos hijos y de su mujer.

Al principio la familia no tenía hijos. Solo estaba el padre y su mujer. Todo son caricias, todo es amor… Pero con el tiempo, el padre empieza a ser más agresivo. Por ejemplo, le recrimina a su mujer que la comida estuviese sosa. La mujer es evidente, que no es adivina, y no sabe cual es el gusto del padre. Y así, la mujer cree que eso no es nada. Su madre la dice: “cariño, eso es normal, todas las mujeres tenemos que aguantar algún regaño. Si no no seríamos mujeres”. Pero ¡NO! Es una persona tóxica y no tiene por qué ser normal ser una persona tóxica.

Y con todo, nace el primer hijo. El hijo llora mucho… tanto que el padre se pone de los nervios. El amoroso al principio padre ahora se vuelve cada vez más agresivo, llegando incluso a apalear al niño sobre la cuna porque no soporta su llanto. Este niño crecerá, y será víctima de la creciente ira del padre. La madre intenta “capear el temporal”, pero poco puede hacer salvo sufrir. Intenta sacar adelante a su hijo en un sufrimiento creciente, que la deparará todo tipo de enfermedades mentales, desde neurosis hasta depresión. Y para colmo, se queda embarazada de su segundo hijo…

Este hijo nace, no es querido, es ignorado. El hermano mayor ahora es también agresivo, porque ha visto a su padre usar la agresividad contra él, el débil; y él mismo ahora se cree legitimado para usar esa misma agresividad contra su hermano menor más débil física y mentalmente por haber nacido varios años más tarde.

Y al fin esos hijos se independizan, y salen del hostil entorno patriarcal. Pero son muy distintos a lo que hubiesen sido si hubiesen nacido y crecido en un entorno donde el respeto y la ausencia de agresividad se hubiese impuesto Ahora los dos hermanos son también personas agresivas, que maltratarán a sus mujeres, que maltratarán a sus hijos, que incluso se maltratarán a ellos mismos, pues llevan en su seno la semilla de las personas tóxicas. Ellos la ingirieron en su día, pero ahora son plantas tóxicas enormes, que esparcen su seminal tóxica allí donde van, amenazando con arrasar todo a su paso con su toxicidad.

Como actuar con las personas tóxicas

Lo cierto es que hay una pregunta que se nos queda en el aire: si nosotros mismo ingerimos la semilla de la toxicidad ¿No seremos ya nosotros mismos personas tóxicas? Puede que sí; pero puede que no. Yo luché mucho contra mi propia toxicidad… derribé la cepa del amargamiento, del remordimiento del odio,.. y a día de hoy a pesar de mi problema laboral, soy alguien feliz, con éxito entre amigos, entre mujeres, soy popular a donde voy, soy admirado por muchos, por ser inteligente, por ser un cajón lleno de sorpresas, por tener un trato muy divertido y elegante con los demás,… Yo derribé mi propia planta tóxica interna. Y me convertí de nuevo en un bosque sano, vigoroso tanto mental como físicamente.

Y ahora soy experto en tratar con “personas tóxicas”. Lo primero que hay que hacer cuando localicemos a un “tóxico” es ver esa creencia que tiene este hijo de puta en creer que lo que está dentro de su ser (su pudrimiento interior) es algo externo a él mismo. Por ejemplo, a lo mejor se enfada contigo por que se cree que no es normal ser una persona tan callada. Puede que te diga “no es normal ser tan callado, eres un tipo raro…” A mi me llegaron a perseguir por ser rubio, sí, como lo oís… No era de buenos españoles ser rubio: había que ser moreno (ellos mismos eran medio rubios… ahí está la tremenda estupidez de la persona tóxica). Pero en realidad es evidente que no es el mundo externo lo que está mal, más teniendo en cuenta que España fue invadida por los germanos y dominaron Hispania durante tres siglos. El problema no es externo: está dentro de la mente retrasada de la persona tóxica.

Ya hemos localizado a un tóxico. Ahora hay que saber tratarlo. Yo aconsejo una mezcla entre completa fortaleza de carácter (no hay que perder los nervios en ningún momento; pero tampoco ceder a su chantaje); y desde luego, la amenaza de una buena ración de hostias. La persona tóxica normalmente se intimida bastante ante alguien de 85 quilos, con un buen temple de ánimo. Esta es la única forma de combatir a una persona tóxica:

-templanza de carácter

+

-la amenaza de que se puede llevar una buena ración de hostias, o una demanda, o una advertencia de algún tipo, o que en general, le puede pasar algo malo a él si sigue queriendo contaminarnos con su podredumbre y su mediocridad.

Por supuesto nuestra agresividad contra las personas tóxicas no es a su vez tóxica: es el legítimo derecho que tenemos de defendernos contra ataques tan terribles hacia nuestra persona. Que nadie le diga a los que desembarcaron en Normandía que tenían que haber sido menos agresivos y que las cosas se pueden solucionar con diálogo. Con las personas tóxicas eso no sirve.

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  • Comments

    • Mía Destiny dice:

      Erik, me he reído un montón con la ración de hostias! jajaja, pero qué hacemos las mujercitas de 50 quilos???
      Ya me dirás. Pásate por mi facebook! me das buen rollo!

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