Los carnavales de Ciudad Rodrigo

los carnavales de ciudad rodrigoHace como ya casi un mes estuve en los carnavales de Ciudad Rodrigo. Creo que los carnavales de Ciudad Rodrigo es algo así como la fiesta grande de allí. Varios días de fiesta que te exigen tener un aguante considerable para no desfallecer bailando en la discoteca… Aunque yo sólo estuve un día… pero he tenido que esperar todo un mes para terminar por acordarme de todo… la noche no sé que tiene, que hace que me pervierta completamente… Acudí con dos amigas, nosotros somos de Salamanca capital, pero nos desplacemos hasta allí en autobús. Realmente fuimos porque nos había invitado a su casa un nuevo amigo que tenemos en Ciudad Rodrigo. Así que bueno, nos lo pensemos un poco (sobre todo yo) y nos decidimos a ir.

El viaje a Ciudad Rodrigo

Salimos de Salamanca capital sobre las tres de la tarde. Quedé con mis dos amigas allí un poco antes, esperemos un rato hasta que llegó la hora de salida del autobús y bajemos al andén de autobuses. Busquemos nuestro autobús, subimos las bolsas de viaje al mismo, y embarquemos. A mí me tocó sentarme al lado de una de mis amigas, por lo que nos dio por ir hablando durante todo el viaje. Nos pusimos a hablar de todo… de la mente humana sobre todo, y creo que entretuvimos a los que estaban a nuestro alrededor… con una conversación tan profunda.

Lleguemos a Ciudad Rodrigo, nos estaba esperando el amigo que nos había invitado a su piso… Bajamos del autobús… a partir de aquí ya tengo recuerdos vagos… Salimos del anden de autobuses y fuimos al edificio propio de la estación, mucho más pequeño que el de la estación de Salamanca. Aquí pasó algo raro, porque se nos apareció Superman, pero era muy raro, porque tenía una capa de torear y una montera en la cabeza… Hay que decir que yo entonces no había bebido nada… Para más colmo, Superman se besó con una de nuestras amigas, con la morena (la rubia era la que fue cascando todo el viaje conmigo…)

Nos fuimos todos juntos. Éramos el que nos había invitado al piso, yo, la rubia, la morena y Superman, siempre abrazado a la morena… Un poco más abajo, apareció otro invitado inesperado, pero previsible a su vez: Spiderman… Era amigo de Superman y el que nos había invitado al piso… No se porque, que yo creo que ya conocía de antes a Spiderman

Ya todos juntos, yo, el amigo que nos había invitado a su piso, la rubia, la morena, Superman y Spiderman… (la morena y Superman no dejaban de hacerse arrumacos…) fuimos al piso del que nos había invitado a Ciudad Rodrigo a dejar las cosas. Lleguemos al piso… ¡qué piso! Era enorme, tenía un montón de habitaciones y sitios varios. Me trajo muchos recuerdos, era un piso que tenia el aroma de otras épocas, se parece mucho a cómo era mi casa antes de ser rehabilitada… No se porque lo quiere reformar… yo lo dejaba así… Dejemos las cosas, íbamos a dormir allí, por tanto, fuimos a dejar las cosas en nuestra habitación. El que nos había invitado y propietario del piso, nos enseñó nuestra habitación: una habitación con dos camas, en donde íbamos a dormir, creía yo, la rubia, la morena y yo… Entra a la habitación la rubia, entra a la habitación la morena, y yo, ni corto ni perezoso, también intento meterme en la habitación donde creía que iba a dormir también… pero el propietario del piso me dice que yo no duermo ahí, que “donde cojones voy”… En fin… me enseña mi habitación, que encima está alejada de la de las mujeres… Dejo la cosas. Es una habitación muy grande en donde hay un montón de objetos que me trasladaban a otra época: máquinas de coser antiguas, fotos recordando momentos del pasado, incluso hasta juguetes, que debieron de ser usados hace mucho tiempo… La sala debe de ser un improvisado trastero, mientras hace la reforma… pero aún así, había mucho sitio, y dos camas. Dejé mis cosas, y salí de mi habitación.

Una vez hecho esto, fuimos ya por primera vez a dar una vuelta por Ciudad Rodrigo. Pero antes se nos unió a nosotros otros dos miembros: un chaval de unos 28 años, que no conocía, y su amigo de unos 29, que ya conocía. A este segundo le llamamos “el pater”, nombre que le pusieron por haber pegado hace años una paliza a un sacerdote…  Nos pusimos todos en marcha: yo, la rubia, la morena, el amigo que nos había invitado al piso, Superman, Spiderman, el pater y su amigo. Fuimos a dar una vuelta por la ciudad, pasemos por donde están las ferias y las atracciones, y nos empapemos de todo ese ambiente de fiesta que yo llevaba tanto tiempo sin sentir… desde pequeño prácticamente… después de estar más de 10 años sin salir de casa… Atravesemos toda la zona de las ferias, llena de tómbolas y atracciones, una especie de montaña rusa destacaba por encima de todas, aunque había atracciones para todos los gustos. Atravesemos la zona, y yo me empecé a poner nervioso, porque me di cuenta de que nos dirigíamos a un sitio que tenía un letrero que ponía “Guardia Civil”. Yo les advertí que salvo que ese cartel perteneciese a la “Discoteca La Guardia Civil”… yo no seguía adelante… Me tranquilizaron, y seguí adelante… íbamos a ver a un amigo de los de Ciudad Rodrigo… que era guardia civil. Nos presentemos, ante él y ante otros amigos de los de Ciudad Rodrigo. Y después, nos fuimos a dar un paseo turístico por la zona antigua de la ciudad: fuimos hasta el pié de las murallas, al lado de los enormes fosos, que actualmente me dijeron que se usaba como campo de fútbol. Subidos arriba, se veía una enorme explanada arbolada hasta llegar a la Sierra de Gata, al fondo. Atravesemos un túnel y nos internemos de lleno en el centro de la ciudad antigua, dentro de la muralla. Íbamos yo, la rubia, la morena, el que nos había invitado al piso, Superman, Spiderman, el pater, el amigo del pater, y se nos habían añadido Superwoman, una chica y alguien más que ya no enumeraré por no llegar a un artículo de 4000 palabras…

Después fuimos a la famosa plaza de Ciudad Rodrigo, estaba llena de gente. Esta es la primera vez que me perdí en el día, me salí del recinto acotado para gente, un guardia civil me pegó un empujón y me encasquetó de nuevo con la gente… Había un desfile de algo, estaba todo lleno de gente, en mi vida he estado nunca con tanta gente a la vez. Recuerdo perfectamente la sensación, una sensación como descender al fondo del espíritu colectivo de la humanidad. Había gente vestida de los antiguos Vetones, y parecía que por momentos había retrocedido en el tiempo, y aquella masa de gente no era, no éramos más que los antiguos habitantes guerreros de la zona, reunidos en horda para combatir al ejército romano… Me invadió aquella sensación, en otros tiempos, no hubiese logrado mantenerme de pies en aquel sitio, la fobia social hubiese hecho que cayese sobre mis piernas…

Los carnavales de Ciudad Rodrigo (continuación)

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