Los conflictos en la pareja

He empezado con mi tercer libro escrito, después de “de Poco Sociable a Seductor” y de “La Reina de los Hielos”… Por supuesto, para aumentar el misterio se quedará ahí… pero diré que su temática podría reasumirse en eso de “seducir es más que ligar”. Y es que yo siempre digo lo mismo: los sábados de fiesta todos somos muy divertidos, todos estamos muy contentos, con nuestras mejores galas… Y si ligamos; ¿qué verá esa chica con la que hemos ligado el día siguiente, cuando nosotros seamos chicos normales que no tienen alcohol en sangre y que viven una vida normal?¿La seguiremos seduciendo; o simplemente la seducción del sábado se debió al alcohol, al “buen rollo”, a al ilusión de parecer que estar con nosotros era como estar siempre de fiesta? El misterio y el romance del principio de las parejas suele desembocar en rutina, en aburrimiento, en decepción frente a esa persona que nosotros creíamos tan especial. No tiene esto poco que ver con las características de lo misterioso. Nos atraen los fenómenos paranormales que tan bien explota Íker Jiménez porque no se saben las fuerzas que están dentro de ellos. Si la física cuántica terminase por explicar esos fenómenos, esas apariciones, esas extrañas figuras… y al fin lo paranormal pasase a los libros de ciencia, entonces es posible que el producto paranormal se devaluase porque ya no sería misterioso, porque ya no sería oculto, porque lo sabríamos todo de lo paranormal. El misterio nos atrae; lo oculto nos atrae. Por eso esa sensación tan potente cuando estamos conociendo a una persona que nos gusta físicamente, y cuyo alma nos atrae. Su alma permanece desconocida para nosotros, y eso nos causa una enorme sensación de placer, debido a nuestro espíritu curioso y aventurero, pues la evolución nos programó para interesarnos por lo oculto, para ser exploradores, para interesarnos por el misterio, como una forma de estar permanentemente expandiendo nuestros límites. Muchos grandes aventureros se embarcaron en exploraciones casi suicidas. Y sólo sacaron fuerzas para ir a una muerte casi segura de esta tremenda fuerza de atracción que nos causa lo misterioso. Esto pasó por ejemplo en los viajes en cáscaras de nueces que se hicieron en el silgo XVI a América; y en el siglo XIX, en las exploraciones de África tras la cruel Conferencia de Berlin. Lo misterios nos atrae tanto que incluso por penetrar en ellos estamos dispuestos hasta a arriesgar nuestra vida

la curiosidad mató al gato, se suele decir

El alma misteriosa de esa pareja que estamos conociendo, nos causa una enorme sensación de misterio, y por tanto de placer. Pero ¿qué pasa cuando el misterio se empieza a desvanecer? Y ¿cuanto tiempo tarda en una pareja en empezar a pasar esto? Es cuando se desvanece el misterio y la tremenda atracción espiritual que nos causa el alma de nuestra pareja, cuando suelen empezar los conflictos en la pareja. A veces se discute por cosas insignificantes, otras veces se discute por cosas que parecen insignificantes… En este artículo, los conflictos en la pareja.

El noviazgo y la convivencia

Se suele decir eso de

la convivencia mata la pasión

Y lo cierto es que recordemos cómo es la etapa del noviazgo, en donde cada novio vive en su casa, y sólo quedan algún día a la semana, en románticas citas, para estar un rato juntos antes de retornar cada un a su casa. Recordemos esa sensación de que nos preparamos para estar con nuestra pareja; la sensación de verla vestida con un traje elegante y seductor; y con un perfume de flores muy llamativo;Los conflictos en la pareja luego nos vamos de la mano a ese restaurante, cenamos mientras intercambiamos alguna leve conversación; luego salimos a la calle, damos un paseo por la ciudad a oscuras; y luego vamos a tomar algo a ese local que tanto nos gusta y que tan romántico nos parece: nos miramos a los ojos mientras intercambiamos dulces sentimientos. Luego salimos a la calle, y damos un breve paseo agarrados de la mano hasta que al fin, nuestros caminos se separan. Cada uno vuelve a su casa por su lado. Nos damos un romántico beso en los morros, y nos separamos casi sin querer soltarnos las manos, y cada uno se va por su lado creyendo que la otra persona es la persona más fascinante, maravillosa y misteriosa del mundo: “¿como será la vida de la otra persona en ese tiempo en que yo no estoy con ella?”, nos preguntamos. Es aquí cuando nos enamoramos del misterio.

Y ahora recordemos cómo es la vida con esa misma persona cuando llevamos unos meses viviendo juntos: llegamos del trabajo y vemos a nuestra pareja en el sofá, con una cerveza en la mano y viendo el fútbol. Nuestra parea a penas se incorpora de su cómoda situación para saludarnos, y después vuelve a lo suyo. Nosotros hacemos la cena, mientras nuestra pareja grita “¡pero abre a la banda, coño…!”. Al fin, nuestra pareja nos ayuda a poner la mesa, cenamos mientras tiran los penaltis del fútbol. Al final termina el fútbol y la cena, nos lavamos los dientes… pero descubrimos cuando nosotros nos vamos a lavar los dientes, que nuestra pareja ha dejado toda la pila de agua llena espuma de afeitarse con trocitos de barga en ella… Nos vamos a la cama en donde ya nos espera nuestra pareja, medio durmiendo. Nosotros (nosotras), nos quitamos la ropa y nos ponemos el camisón. Nuestra pareja nos mira con ojos de vicio… al final cedemos, nos desnudamos, y en cinco minutos ya nos podemos volver a vestir, porque nuestra pareja está satisfecho, y duerme con su cabeza apoyada sobre la cama, medio babeando y medio roncando. Al día siguiente nos levantamos para ir al trabajo, y dejamos a nuestra parada pareja en la cama, medio mosqueada porque le hemos despertado cuando sonó nuestro despertador para avisarnos que tenemos que ir al trabajo.

Conflictos en las parejas

Los conflictos en las parejas suelen ser racionalizaciones de problemas más importantes. Por ejemplo, quizás nuestro marido se haya enfadado con nosotros por llegar tarde a casa y hacerle cenar una hora más tarde. Dirá algo así como “siempre estás por ahí, corriéndola…”. Pero seguramente nuestro parado marido está racionalizando la sensación de inferioridad que siente al estar en el paro y depender de nosotros… Se siente inútil, y para sentirse más útil, lo que hace es pagar su impotencia con su más débil físicamente mujer.

Los hombres de media parecen disponer de menos inteligencia social que las mujeres. Y eso les hace peores para la convivencia. A veces las mujeres tampoco andan sobradas de inteligencia social y emocional, y entonces esa relación se puede convertir en un excelente caldo de cultivo para los conflictos de pareja.

Y para solucionarlos es fundamental ir a la raíz del conflicto: por ejemplo, una discusión sobre quién debe de hacer las tareas del hogar puede tener subyaciendo como problema debajo de esta discusión a cosas más graves: por ejemplo, puede que en nuestro hogar no hallamos conseguido establecer un sistema de normas y una especie de “derecho casero” para nuestro hogar. Como digo, las discusiones y los conflictos en la pareja suelen ser la manifestación de problemas más profundos, por lo general problemas de falta de inteligencia aplicada a la convivencia en la relación. Tenemos que aprender a ser inteligentes en nuestras relaciones de pareja, a ser más creativos, a en definitiva, ser un poco artistas del amor y de las relaciones. ¿Cómo hacemos esto?

1. Pacta un sistema de leyes para el hogar, leyes democráticas y dialogadas.

2. En una discusión no tiene razón quien más fuerte habla o quien más grita: son los buenos argumentos los que nos hacen tener razón.

3. Aunque seáis una pareja, seguís siendo dos personas: tener cada uno vuestro espacio, y respetar el espacio del otro.

4. Como sois dos personas con personalidades distintas, es posible que halla problemas de percepción distinta de las cosas: habla esos malentendidos, intenta explicarle a tu marido por que te molesta tanto que deje pelillos y espuma después de haberse afeitado.

5. La estética nunca se debe descuidar. Aunque ya estemos casados tenemos que seguir siendo atractivos, y todo en nuestro entorno tiene que seguir siendo atractivo. Hay que intentar potenciar la belleza en nuestro entorno, tanto la del hogar, como la nuestra misma. Pero la belleza más potente es la que se muestra y se oculta a la vez… Por eso debéis aprender a cultivar vuestro propio yo estético, imaginaros que sois un personaje de una novela y que tenéis que sorprender siempre al lector…

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