Los días tristes

los días tristesHoy tengo un día muy raro. Estoy demasiado melancólico, demasiado incluso para ser yo… Todo el día escuchando y tocando canciones de piano… es el instrumento melancólico por antonomasia… Hoy llueve, algo que es muy positivo, eso quizás pueda ayudar a salvar la cosecha de cereales de España en este año… Pero los periodistas de la televisión no les gusta que llueva… para ellos todo el mundo tiene que ser un día soleado, todo tiene que ser chachi piruli… Parece ser que a los periodistas españoles les ha pegado muy fuerte la gripe del “pensamiento positivo”… No son capaces de detectar ni el más enorme de los problemas… porque si ya de por sí tenemos que pensar siempre “positivamente”, si tenemos que quitar los malos pensamientos de nuestra cabeza… ¿no se vuelve acaso imposible toda crítica social… no es acaso el pensamiento positivo una forma de chupar las asquerosas pelotas de los que mueven (muy mal, por cierto) los hilos del sistema…? Pero hoy no quiero hablar de crítica social, hoy simplemente estoy triste…

Nuestro lugar en el mundo

Recuerdo de pequeño lo vivo que estaba el pueblo de mis padres, pueblo en el que vivo yo ahora mismo por problemas económicos… Había vida, había niños… entre otros, yo mismo… que íbamos por la mañana con la bici a surcar los caminos que serpentean entre los campos de trigo; y por la tarde, en aquellos nostálgicos sábados de primavera, íbamos al arroyo rodeado de álamos en donde se emplazaba un viejo molino… Aquel sitio se me quedó muy dentro, el lugar tenía una sombra mágica que me entusiasmaba… Luego nos íbamos a casa, y llegaba el domingo, un día festivo, en donde primero quedábamos con otros amigos para ir a los bares a jugar alguna partida a la recreativa de turno… Cinco duros nos hacían felices… ; luego a misa…, y luego otra vez a las recreativas… hasta que llegaba la hora de comer.

Pero de esto hace ya años, el pueblo de mis padres parece estar dando su última agonía… Aquí todo está muerto ya, aún queda algo de vida… pero uno tiene la sensación de que estamos asistiendo a la agonía, no sólo del pueblo de mis padres, sino de todos los pueblos de España… ¿por qué? Ya he dicho que este no es un articulo de crítica social, pero sí quiero decir, que esto, cómo no, en Alemania no pasa… En Alemania los pueblos siguen muy vivos, porque Alemania es un país del primer mundo… España tiene una historia escrita por los hijos de los caciques… gente por lo general con la inteligencia de una mosca. En España pudimos esperar nuestro Bismarck particular… pero nunca llegó… Y con todo, tenemos unas estructuras sociales en donde cada vez soy capaz de ver más claramente un posible proyecto del mismísimo diablo para crear un país a su medida

Y con todo, yo sin un duro… atrapado en el pueblo de mis padres. Un lugar que no me pertenece, un lugar en donde la atmósfera se me hace venenosa… En otros tiempos era distinto: esta era mi casa… Pero ahora, siento que estoy atrapado en una especie de limbo de fuego… Esta no es mi casa; esta no es mi tierra… ; todos necesitamos un hogar, no ya sólo en donde vivir, sino sobre todo, a donde regresar…

Estar a gusto en tu casa

Y es que en nuestra vida de hombres modernos, no podemos dejar de satisfacer algunas necesidades básicas que tenemos todos los mamíferos, por supuesto, los hombres entre los que más: la necesidad de tener un hogar, el echo de vivir en un país al que sentimos que pertenecemos, en donde nos sentimos a gusto; un país del que no tengamos esa sensación de que se está desmoronando… Es muy desagradable la sensación de vivir entre ruinas, la sensación de que estamos en un lugar en donde ha empezado el Apocalipsis, y ya ha sido destruido parte de todo lo que toca, pero aún nos queda la metralla final, la explosión en donde ya todo nuestro viejo mundo se termina de desmoronar… En el fondo, esta es una época de crisis, pero no debemos de entender esta palabra en sus sentido económico. La crisis de la cultura española parece perpetua… Necesitamos a nuestro Bismarck particular, si no, muchos seguiremos teniendo esa sensación de que somos esclavos, o incluso peor, extranjeros en nuestro propio país.

Y eso es lo que me siento, en una tierra que no reconozco. Esta tierra estuvo viva… pero esto de ahora es un mero fantasma… Será cosa de que no hemos pensado “positivamente” lo suficiente… Y es que, ya no soporto más esa mierda del “pensamiento positivo”… Todos los días veo imágenes que dicen hostias de esas de que “piensa bien….”, miles de dibujos en facebook nos machaca constantemente con esa absurda idea de que si nos ponemos a pensar “positivamente”, se acabarán los días grises, días de dolor, días de tristeza, días de lluvia…

Pero yo necesito estar triste de vez en cuando… Me gustan esos días como hoy, grises, en donde detrás del cristal se puede adivinar la silueta de los hombres que sueñan con soleados días de verano… en medio de un gris crepuscular que parecen cielos sacados de otros mundos… A mi me gusta estar triste, y no me gusta pensar positivamente… porque esa mierda de el “pensamiento positivo” no es más que una reliquia del pensamiento espiritualista de la Edad Media… en donde la gente vivía una media de 10 años de vida (debido a  la altísima mortalidad infantil) en donde no había ciencia, en donde no había esperanza, en definitiva, en donde no había crítica…

Y en este país nos hemos ido a la puta mierda porque no hemos sido críticos… y sólo la crítica lo levantará… En fin, y eso, a mi me gusta esta triste de vez en cuando. A los señores del “pensamiento positivo” les pueden dar por el culo un rato… A mi me gusta estar triste… Pero no me gusta estar sin trabajo, sin lugar en el mundo, sin futuro, sin ganas de hacer nada… encima, por el echo de que hemos pensado tan “positivamente”, que no hemos sido capaces de ver los problemas, de ver que estábamos entre todos construyendo un país infernal…

Pero para mi no es malo estar triste… No confundir la tristeza con la depresión. La tristeza es cosa de una tarde de lluvia, en donde contemplamos ese viejo roble a través de la ventana si casi luz, mientras sostenemos en la mano un viejo libro que leemos a ratos… Y la depresión es algo muy distinto, es cosa de años incluso. La tristeza es una herida que cicatriza en una tarde de lluvia; pero la depresión, es una herida enquistada, una especie de cáncer, que te atrapa, que se va apoderando de ti… como se apodera una araña de la miserable mosca que ha caído en sus redes.

Pero a mí me gusta estar triste, y me gusta pensar mal de determinado tipo de gente, y me gusta tener un futuro, y vivir en un país de verdaderos hombres, y me gusta tener una jornada laboral que sea compatible con poder vivir, y me gustan los árboles en el paisaje, me gusta disfrutar de un buen chocolate caliente ese día en donde nos pilló la tormenta en nuestro paseo en la tarde gris, y me gusta que llueva porque así reverdece el campo, y me gusta el sonido de mi piano eléctrico, siempre tan tralaran… y me gusta la vida, me gusta la esperanza de esos días en donde el sol parece que se ha ido para siempre.

En esta tarde de lluvia, quizás la tristeza de toda esta tarde de domingo de lluvia, quizás sea una herida que se cierre pronto. Eso no sé si nos dará para mucho… Porque la terrible herida de un país gobernado por gente tan miserable como este, esa será difícil cerrarla… y quizás eso signifique que yo y los que amamos como yo, ya no volvamos a tener un lugar en el mundo, ya no volvamos a tener una casa… en donde seamos tratados como hombres, y no como conejos… Si significa este día de lluvia que los que somos hombres ya debemos de perder la esperanza por un nuevo hogar… en fin, todos los sueños habrán sido en vano… No merece la pena vivir si no es para vivir en un verdadero hogar, en un verdadero país, en un país en donde, cuando llueve al principio de la primavera, todo el mundo lo celebra, hasta los periodistas… porque eso significa que volverán los campos a ser verdes, que volverán los niños a danzar en los campos verdes, y que volverán los hombres exiliados a este el país de los malditos, volverán a enfrentar a los malditos, ellos, siempre tan cretinos, tan prepotentes, tan mediocres… pero este ya no será su país, tendrán que huir corriendo de los hombres exiliados que vinieron a expulsar a los malditos. Entonces, ese día, ya habremos encontrado nuestro nuevo hogar.

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