Los placeres del amor y la timidez

Uno no puede por menos de sentirse contundentemente frustrado por no haber amado antes, y de no haber amado más… Porque… cuanto jugo de la fruta más deliciosa podemos haber derramado por no haber sabido morder mejor… Y es que, la timidez, la fobia social, y otras enfermedades que son de fácil cura (con ayuda…), nos han impedido a muchos poder morder más fuerte y más trozo a la fruta prohibida… El amor es el manjar de dioses. Pero amar no debe de ser una actividad dramática y patética, como se presenta el amor en esas letras de muchas baladas de “músicos” modernos… Amar es puramente disfrutar, y sí, también se sufre. Pero sólo los que no saben qué es pasar por una psicosis de años, o por un trastorno mental verdaderamente grave, pueden decir eso de que “amar es sufrir”.

Los placeres del amor y la timidez Amar es disfrutar, hasta tal punto que, hasta los dolores que causan el amor, como el dolor por una ruptura, el dolor por un desengaño o el dolor por un amor no correspondido, son dolores dulces, un poco, como ese dulce dolor que tenemos en el cuerpo cuando después de haber pasado el día anterior entero en el gimnasio, estamos casi que ni nos podemos tocar de lo dolorido que está nuestro cuerpo. Amar es disfrutar… pero hay que saber disfrutar, hay que aprender a sentir los placeres de la forma más densa que seamos capaces…. No se si existe el verdadero amor, pues yo aún no lo he encontrado, lo que sí estoy convencido es de que existe el verdadero placer, y el verdadero placer del amor. En este artículo, los placeres del amor.

Nuestras primeras novias

Y es que, ¿Quién no recuerda a su primera novia…? Aunque esta es una pregunta un tanto indecente, pues casi seguro, que muchos lectores de este blog no han tenido aún una primera novia… Pero no pasa nada. Yo recuerdo a la primera chica que cautivé, no puedo hablar de esto mucho, por que alguien por ahí se daría por aludida… Pero con todo, fui muy precoz… con 8 años. Pero el mar del tiempo se encargó de traer a la costa la dura enfermedad de la fobia social… Y cuando me había llegado mi momento, cuando había llegado el momento de resarcirme por no haberme dejado amar con 8 años… no pude, no pude amar…

Es muy peligroso que gente que conozcas sepa que tienes un blog… Y es que, recuerdo aquella chica con la que hacía el recorrido de casa hasta el autobús que nos llevaba a la autoescuela para sacarnos el carnet; y del autobús, una vez ya regresamos, a casa… Recuerdo que me gustaba, y me sigue gustando… pero llevo tiempo sin verla… Casi me enamoré de ella, de su pelo negro como mis botas y su carácter místico y profundo… Pero entonces no me atrevía a decirla ni una sola palabra… al menos, ni una sola palabra de amor… Y lo peor, creo que yo también le gustaba… pero mi timidez hizo que con 19 años, yo me quedase sin mi primera verdadera noviaCon lo fácil que es, una vez que hemos llegado hasta el punto en donde nos tocaba despedirnos:

-Bueno, aquí nos despedimos, mañana nos volveremos a ver…

-Sí, vale, mañana otra vez seremos compañeros de camino, jaja

-Compañeros de camino, aunque sólo sea entre el autobús y nuestras casas…

-Si, bueno, algo es algo…

-Pues mañana nos vemos… hoy es jueves, y luego llega el fin de semana… ¿Qué sueles hacer los fines de semana? ¿Te vas con el novio…?

-No, no tengo novio, tuve una relación hace poco, pero hemos roto el mes pasado

-Bueno, supongo que aún estarás dolida… pero en el amor, incluso el dolor tiene ese algo de dulce, ese algo de no dolor del todo…

-Creo que ha sido una historia bonita… y sí, estoy un tanto dolida, pero como tú dices, es un dolor dulce…

-Pues nos vemos mañana… para ir a la autoescuela otra vez… Y bueno… a lo mejor no tienes muchas ganas… pero si quieres que quedemos el sábado para ir algún sitio… Por supuesto, si dices que no, no pasa nada, ya te lo volveré a ofrecer…

-Bueno, no se si podré… estoy cansada de toda esta semana de tantos viajes… ¿A dónde iríamos…?

-Es una sorpresa… sólo lo sabrás si aceptas mi propuesta de cita….

-Mmmm,…, chssss,…, bueno, vale, acepto, al fin y al cabo, salir por ahí es una buena forma de olvidar penas pasadas…

-Quedamos a las 7 enfrente del campanario… ¡No te retrases… tenemos mucho que hacer en la noche…!

Los hombres que amaban y los hombres que imaginaban…

Y con todo, cuán fácil, hubiese sido hacer esto hace unos años… Pero la fobia social podía más que yo… De todas formas, lo que me ocurrió cuando tenía 18 años, tiene una cosa buena: lo que no disfruté entones, lo disfrutaré a partir de ahora… Y es que, muchos ya han quemado esos cartuchos: el salir con chicas, el tener las primeras novias, el sentir esa sensación de hormigueo en el estómago en las primeras citas… Nunca es tarde, incluso se cuenta que algunos hombres murieron de viejos y amando…

Las historias de pasión y de amor

A la 7 ya estaba esperando a Julia enfrente del campanario de nuestro pueblo. Íbamos a ir en mi coche a la ciudad. Al fin, a lo lejos ya vi aparecer a Julia, con un deslumbrante vestido oscuro de noche. Nos dimos dos besos y subimos ambos al coche… Yo había preparado un poco la noche, pero ella no sabía qué íbamos a hacer… Esta es mi estrategia para enamorar, y es una buena estrategia para cualquier hombre que quiera ser un gran amante: traza planes para fascinar, y sólo vete descubriéndoselos a tu pareja, poco a poco, como el buen argumento de una novela…

Subimos al coche, y Julia enseguida me preguntó que qué íbamos a hacer durante toda la noche… Y la contesté que tenemos toda la noche entera para disfrutar, y el echo de que sea un misterio lo que vamos a hacer, nos hará disfrutar más… Lleguemos a un complejo comercial que está al lado de la ciudad, yo aparqué en el subterráneo. Los dos salimos del coche y nos dirigimos a las escaleras mecánicas que nos meterían de lleno en el complejo comercial… íbamos a ver una película para empezar la noche… Era una película española cómica, “la promoción fantasma”… Yo ya había visto esta película, por eso la elegí: es divertida, y nada romántica… bueno, casi nada… Nos reímos mucho… Julia casi se mea encima de gusto…

Después de salir del cine, Julia insistía en que la tenía que revelar el resto de los planes de la noche… pero yo sabía que no debía ceder… Así que, seguí llevando mi oculto plan a su realización… Ahora tocaba ir a cenar. Fuimos a un Burguer que estaba en el mismo complejo comercial… Comida barata y para mi muy romántica… Hablemos de la película, del carnet de conducir, de la vida… del amor que siempre parece que se escapa cuando más cerca lo tienes…

Y al final, salimos del centro comercial en el coche cuando eran casi las 12 de la noche… Nos dirigimos al centro de la ciudad. Aparqué, y salimos los dos del coche… Julia otra vez insistió: “¿Y qué hacemos ahora?”. Nunca hay que decir “lo que tu quieras”: elige el hombre, con seguridad… pero eso sí, elige algo que creemos que le va a encantar a la chica… Y mantenemos la elección en secreto, hasta que casi estamos encima de, en esta caso, una hermosa y romántica cervecería del centro de la ciudad, en donde después de entra y pedir dos cervezas, nos sentemos en el fondo de una de las grandes habitaciones en que se dividía la cervecería. Estábamos ella y yo alrededor de una mesa, con nuestras cervezas… Seguimos ablando… porque mira que es fácil hablar… y mira que es fácil proponer cosas a alguien… Y si nos rechazan, mira que es fácil asumir el rechazo…

Estuvimos un par de horas ahí, hasta casi las tres… Luego fuimos a un local que me encanta, que se llena a partir de esas horas. En ese local ponen música idie, y rock, pero tiene aun así un toque muy romántico y mágico. Uno va a ese local a escuchar buena música mientras disfruta de la buena compañía… Estuvimos ahí una hora, y salimos a la calle…

En la calle ambos empecemos a andar despacio… y la guié casi sin que se diese cuenta hacia un lugar al que quería volver… Después de hablar mientras caminábamos durante más de 20 minutos, llegamos a unos jardines, muy hermosos porque tenían una especie de techo realizado con plantas trepadoras… Los atravesemos, y al salir al oto lado del jardín, estábamos justo enfrente del sitio al que quería volver:

-Querida Julia, ese edificio de enfrente es mi vieja Facultad de Matemáticas… Y entonces era tan fóbico social… que tuve que abandonarla por el simple motivo de que no me conseguí integrar… Y siento, que con aquél abandono, también abandoné mi vida. Y también te abandoné a ti… Si no, quizás esto, en vez de un relato fingido, inventado, sería una historia que ocurrió de verdad… Y esta historia tiene una bonita moraleja: tu sigue soñando, tú sigue mirando a las tías de lejos sin atreverte a decirlas nada, tú sigue en tu mundo, y con tu enfermedad de fobia social… Y te habrás arruinado la vida. Yo me arruiné la vida… pero ahora lucho como un jabato, con una fuerza descomunal, por poder vivir aquello que no viví, por poder amar a aquellas mujeres que no me atreví a amar… con lo fácil que era: Julia, ¿Salimos…?

P.D: ¿Y cómo pude conducir yo un coche, en una época que no tenía ni carnet ni coche…?

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  • Comments

    • lucia dice:

      me ha encantado, y tienes toda la razon del mundo, a nosotras tambien nos pasa, la timidez creo que es un gran problema, con lo facil que podian ser las cosas..y lo complicadas que las hacemos por miedo al rechazo.
      Me ha gustado mucho tu relato (aunque pille lo del coche a la primera no pude dejar de leer hasta el final :) )
      Un saludo, me encanta lo que escribes, me estoy papando tu pagina enterita, la encontre esta madrugada y no se si dormire algo hoy !

      • Erik360 Erik360 dice:

        Espero que durmieses algo al final… pero este blog empieza a tener una extensión similar al “Señor de los Anillos”… Si, el miedo al rechazo… yo no he podido empezar a vivir hasta que he terminado con ese miedo… Nunca es tarde para empezar a vivir.

    • maria dice:

      yo era timida pero lo borre … hay qeu segir para adelante

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