Los poetas depresivos y suicidas

Muchas personas somos tímidas, retraídas, introvertidas… Somos personas delicadas, tenemos buenos modales, somos buenos conversadores… pero a la hora de tener relaciones sociales con los demás, comúnmente somos muy malos, nos mostramos sin energías, apáticas, derrotados, sin autoestima… Hay en Internet por desgracia muchos foros y blogs de suicidas introvertidos, de poetas sin esperanza, de insociables que están desgarrados por dentro, de hombres que luchan contra los demonios de la falta de autoestima… Todos estos chicos y chicas, que participan en estos foros y que leen estos blogs, se encuentran perdidos dentro de su propio espíritu introvertido, espíritu de persona delicada, refinada, inteligente; pero también de persona insociable, pesimista, llena de complejos y que tiene más esperanza en la muerte que en la propia vida. Ellos son los “malditos”, los poetas malditos. Son personas de temperamento introvertido, sobre todo melancólico, de modales delicados, de gran inteligencia, a veces con grandes habilidades intelectuales, en el mejor de los casos; en el peor, son personas que están tan perdidos que no han sabido aprovechar su intelecto para hacer algo con su vida. En esta situación, no es raro que estas personas entren en depresión y piensen en el suicidio. Este perfil de persona, es tan claro, está tan presente en Internet actualmente, y tiene unos contornos tan definidos, que le podemos poner hasta nombre: los poetas malditos. Quizás a estos poetas malditos les encante la película “El club de los poetas muertos“.

Y es que la vida es una mierda, todo es cuestión de saber cuan grande es esta mierda. Después, para hacernos grandes como hombres-mierda tenemos que hacernos poetas, nada de ingenieros, de psicólogos, de filósofos, de matemáticos, de economistas: sólo poetas que escriben sobre la mierda que es la vida. Las cosas hay que sentirlas, las cosas te terminarán aplastando algún día, así que nada mejor que adelantarnos ante este masoquista placer. La vida consisten en la autocompasión hacia nosotros mismos por haber nacido en un mundo tan hostil, tan negativo, tan lleno de demonios internos que no podemos vencer y que nos atormentan hasta tal punto que sólo nos quedan dejarnos arrastrar por este torrente de desesperación de complejos, de falta de esperanzas… Sólo nos queda hacernos poetas para cantar hacia nuestra propia desgracia. Y al final, llegará la muerte, que será la redención definitiva de todos nuestros dolores. Nenes, nenas, quemad vuestra copia de la película “El club de los poetas muertos“, una película que tiene un mensaje tan nefasto (tiene dos, 1 aprovecha la vida, este es positivo, pero 2 sigue a tu corazón, es negativo porque el corazón debe de seguir a la cabeza), que puede inocular el virus de la desesperación a muchas persona que tenían esperanza, que podían haber salido del hoyo, que nunca debieron caer al hoyo. Si te crees desgraciado será desgraciado. Si te crees desesperado serás desesperado. Si tienes complejos valdrás menos. Si te crees oscuro serás oscuro. Si te crees un mártir serás un mártir.

Y digo, que hay en Internet infinidad de blogs de foros… en donde participan estos poetas malditos de los que hablamos. Pero sólo este artículo, va a poner más claridad a este complejo asunto que todos esas mierdas de foros de muertos vivientes, que todos esas mierdas de blogs de vampiros nocturnos, que todos esos escritos raquíticos de poetas que están muertos porque ellos aspiran a estar muertos por encima de a estar vivos. Dos grandes hombres nos van a ayudar a ilustrar este completo tema. Creo que este artículo puede ayudar a muchas personas. Pero yo no soy un santo de la caridad (ya no soy mártir), y si no ligamos las buenas obras a la economía, al final no va a hacer el bien ni dios. Con las gracias no vale, si al médico que te ha salvado la vida le das las gracias y luego no lo pagan, él se sentirá humillado. Por supuesto mi blog tiene visos de negocio… pero si fracasa esos millones de malditos de Internet se quedarán sin el único lugar de toda la red que pone luz sobre estos muertos vivientes. Yo fui uno de ellos. Yo fui un mártir. Ya no soy un mártir. Y eso quiere decir que yo no trabajo gratis. Yo puedo ayudar con mi trabajo a millones de personas. Pero no me conformo con las gracias. Yo puedo sacar del averno a esos vampiros nocturnos. Pero dentro de poco no voy a dar a una sola tecla sin cobrar por ello (a lo que se le añade que este blog será borrado). A las autoridades competentes no entiendo por qué se le paga a un funcionario de esos que se tiran todo el día tocándose los huevos, y no se subvenciona con algún tipo de prestación a un proyecto de monumento como este blog. A nadie le gusta trabajar gratis y nadie hace buenas obras si alguien no le da un premio por ello. En este artículo, nos ayudamos de dos de estos vampiros para aprender a dejar de ser vampiro. Estos dos fueron dos hombres mártires, que lucharon por acabar con la sombra de Europa, que lucharon contra demonios tan terribles que los terminaron derrocando… Pero ellos no lucharon contra su propio vampirismo, ellos nunca aspiraron a dejar se ser mártires, ellos murieron en el martirio de su propio vampirismo de poetas malditos. Ellos deberían de estar por méritos propios en el santoral de los mártires del calendario, porque se sacrificaron por intentar salvar a Europa. Pero nosotros ahora sólo queremos salvarnos a nosotros mismos. Esta es la mejor manera de salvar a Europa. Salvar a la mejor casta que habita a día de hoy Europa y sus aledaños (América). Con Friedrich Nietzsche y con Edgar Allan Poe, aprendemos a dejar de ser un poeta depresivo y suicida. Y así no seremos en breve un poeta muerto.

Los poetas malditos

En medio de esta peligrosa inestabilidad psíquica, el detonante que precipitó su acelerado derrumbe fue la muerte prematura de su esposa, desaparecida en 1847 cuando apenas contaba un cuarto de siglo de existencia. Desolado por esta dolorosa pérdida -que vino a incrementar su sufrimiento por la también precoz desaparición de su madre- el poeta bostoniano fue absorbido por el vértice de esa espiral caótica que le conducía inexorablemente hacia su propia destrucción. Sus constantes obsesiones, agravadas por el consumo de alcohol, degeneraron en terribles alucinaciones que, a su vez, le empujaron hacia la soledad y la autocompasión; hasta que, cada vez más apartado del mundo y encerrado a solas con sus propios demonios, al amanecer de un frío día de octubre de 1849 apareció sin sentido en una calle de Baltimore, en la que había quedado tendido la noche anterior, víctima de un delirium tremens provocado por la bebida. Trasladado a un hospital de la ciudad de Maryland, perdió la vida a los pocos días, bajo el efecto fulminante de un derrame cerebral.

Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2008

El texto que he copiado y pegado desde la enciclopedia que es referida (por supuesto que dentro de la legalidad, en SyA se respetan los derechos de la propiedad intelectual siempre que las leyes de propiedad intelectual sean acorde a la constitución española y normas de derecho internacional liberal, y buena parte de las actuales leyes no lo son y así siempre estamos cayendo en el ridículo de pretender que en las peluquerías se pague por poner la radio cuando al fin y al cabo se le da publicidad a esas canciones), es muy explícito de por sí mismo sobre lo que hemos hablado. El texto trata del escritor de cuentos, poeta, y hombre atormentado, Edgar Allan Poe. Poe era uno de estos poetas malditos de los que hemos hablado. Al final, cómo no, con su actitud de mártir como si quisiese ser el adalid de una nueva humanidad que él debería de sustentar sobre sus hombros, terminó siendo un poeta muerto.

Normalmente estos poetas muertos, y estos depresivos suicidas, como ya hemos dicho, suelen tener un carácter de tipo introvertido, tranquilo, inteligente, delicado, pero a su vez insociable, esquivo, desconfiado, pesimista, con poca energía, con tendencia hacia la autocompasión y hacia la falta de autoestima… Según los estudios, sobre un 15% de la población podría sufrir este síndrome de los poetas malditos (no es mal nombre al fin y al cabo). Por supuesto, yo mismo he sufrido este síndrome durante buena parte de mi vida, era demasiado sensible, demasiado delicado… y eso me terminaba haciendo demasiado desconfiado, demasiado tímido, demasiado insociable. Digamos que la timidez y la inteligencia por sí misma no tienen por que fastidiarte la vida. Pero comúnmente, las personas que padecen este síndrome de los poetas malditos, tienden a caer en una vorágine y en una espiral que los lleva a atormentarse por cualqeuir conflicto vital, por cualquier cosa, por el hambre en el mundo, porque él no es muy guapo, porque lo ha rechazado una mujer, porque se siente “vació”… Con estos sentimientos, el poeta maldito se va alejando cada vez más de la gente, ellos, que no lo comprenden, que no saben valorarlo como se merece, que lo excluyen y que se creen mejor que él. Así llega la soledad que como dijo Víctor Hugo

todos los infiernos están en una sola palabra: soledad

Y ese sufrimiento tan terrible que tuvo que padecer toda su vida Edgar Allan Poe como prototipo de poeta maldito, no tiene poco que ver con esta soledad a la que le llevaba la lucha contra sus propios demonios internos, que eran el destino de la humanidad, la maldad humana, la falta de inteligencia de la sociedad, el sinsentido de la vida, siempre tan breve y tan insatisfactoria, las desgracias, la falta de compañía y de apoyo de los demás… El poeta maldito se mete en esta vorágine de pensamientos oscuros, que retroalimentan sus malas formas de vida, bohemias, solitarias, con mentes empeñadas en salvar al mundo o en salvarse a sí mismos del mundo tan atroz que ellos ven por todos los lados. Y a su vez, esto vuelve a influir en su estado de ánimo y sus pensamientos oscuros.

Las personas que son más normales, son felices con las pequeñas cosas de la vida. Ellos no se atormentan tanto con los problemas, con las guerras, con la fealdad o con la falta de belleza, con los rechazos, con lo “qué pensarán los demás”, con el miedo a los otros y a que no estén a la altura, con el miedo a la traición, con el miedo al futuro… Las personas más normales no se comen tanto la cabeza, ellos simplemente disfrutan de la vida, ven el lado bueno del mundo, aunque ellos saben perfectamente que hay también un lado malo, pero ellos intentan esquivar el lado malo mientras disfrutan del lado bueno.

Pero Edgar Allan Poe, Nietzsche, Wilde, Byron, Platón, y muchos otros poetas malditos, no se conformaron con disfrutar de la vida. Para ellos la vida es un poco un drama, los placeres comúnmente son muy sucios, el vicio abunda y la virtud escasea, las buenas personas, inteligentes, cultas, comprometidas, hermosas, se cuentan a cuentagotas… Y ellos ven ese conflicto existencial con una gran angustia que los arrastra hasta su propio interior, en el que ellos pretenden encontrar “soluciones” a tanta fealdad, a tanta maldad, a tanta falta de una humanidad verdaderamente elevada. Así como Gandalf fue arrastrado por el Balrog en las Minas de Moria cuando pasaba el abismo, así el poeta maldito se ve arrastrado por sus propios demonios internos, que lo consumen durante años intentando buscar soluciones, y así, estos poetas malditos no se dan cuenta de que no hay más solución para la vida que el vivir la vida, y que tienen que abandonar ya la lucha, que tienen que dejarse de hostias de que si “el destino de la humanidad”, que tienen que pensar menos en cosas negativas y que vivir más, que tienen que dejar de intentar redimir a la humanidad y redimirse ellos, a base de divertirse, a base de aprender a tratar con los demás, a base de cogerse de vez en cuando alguna que otra castaña de cerveza, a base de polvos, a base de vida, a base de fiesta, a base de amor y de desamor, que tienen que salir de su propio infierno interno en donde luchan contra terribles bestias y ponerse a hacer todo eso que tan feliz hace a los demás.

Conclusión sobre los poetas depresivos y suicidas

Este tema es muy largo, no me da tiempo a casi nada porque el artículo enseguida se me va de madre… Decíamos que íbamos a hablar también de Nietzsche. Nietzsche fue un filósofo alemán que casi se volvió loco dentro de sus propios pensamientos. Él no se conformaba con tener una buena mujer, con ser feliz, con hacer todo eso que hacen los demás: él quería salvar a Europa de la hecatombe que él intuía (en textos de la década de 1870), y que se materializaría en forma de dos guerras mundiales de las que hasta el día de hoy hay consecuencias incalculables en Europa. Él, el genio, intuyó esta desgracia, y luchó, luchó contra sus propios demonios humanos para intentar averiguar la escapatoria ante el infierno que él genialmente intuía. En esa lucha él se hundió, como mártir, como Mesías.

Y uno se pregunta, si nosotros los poetas malditos dejamos de luchar contra esos propios demonios del espíritu humano, ¿no será eso malo para la humanidad porque ahora nadie se molestará en salvarnos como especie destrozada? Al fin y al cabo, personas como Nietzsche, como Poe, tenían una fuerza de voluntad tal que estaban plenamente dispuestos a sacrificar sus vidas por salvar a la humanidad de sus propios demonios internos. Al fin y al cabo, es mejor que perezca un hombre que que perezcan millones. Pero ¿no estaremos entonces empobreciendo a la humanidad por el mero motivo de que estos poetas malditos ni siquiera podrán tener hijos porque no podrán tener una vida normal, y así la evolución expulsaría de la Tierra a la descendencia de estos grandes hombres? Ahí hemos dado en el clavo. Ya no queremos más mártires, que se vallan a la discoteca a bailar. Ya no nos sirven los “salvadores”, que copulen con hermosas mujeres y que tengan hermosos hijos, que disfruten de la vida, que aprendan a divertirse, que aprendan a hacer en cada momento lo que tiene ganas de hacer sin preocuparse por tantas hostias ni por tantos tormentos. Curiosamente cuando estos poetas muertos aprendan a vivir como los demás (a lo que enseñamos en este blog de sociabilidad), entonces ellos le harán un magnifico favor a los demás. Puede que sean el 15% de la población, y eso es mucho… ¿Nos imaginamos lo que va a mejorar la sociedad cuando estos antiguos devoradores de incertidumbres se abran a la sociedad, empiecen a salir por ahí, empiecen a fascinar a los demás con sus espíritus profundos, en vez de dejar que los demonios de sus entrañas arañen a estos espíritus profundos? Esa es la forma de salvar a Europa, como Nietzsche se dio maravillosa y genialmente cuenta al final de su vida, cuando él ya era mártir y estaba medio muerto y vio que era cierta esa frase de Kafka:

Hay esperanza, pero no para nosotros

Que haya esperanza también para nosotros, los poetas malditos.

Sí, es duro para estas personas dejar de pensar en el destino de la humanidad y decir

“pues bueno, que salve otro a la humanidad, yo me voy a la discoteca”.

Pero lo tenemos que hacer. Esa aunque parezca raro, es la mejor forma de ayudar a la humanidad, que nuestros poderosos espíritus eleven a la sociedad, pues tanto tiempo en sombras uno se termina creyendo parte de la sombra. Salir a la luz, poco a poco, atreviéndonos a ir cada día un poco más hacia la luz. Parece que quema, pero ella también es felicidad.

Yo lo hice, yo un día dije

pues yo ya no me preocupo más por salvar a la humanidad, y por perseguir en mi interior a los demonios que atormentan a la humanidad

Fue (y es) duro, porque uno se empieza a creer inmoral. Pero ahora no hay más inmoralidad que estos grades hombres como Edgar Allan Poe o Nietzsche (que para mí son los hombres más inteligentes que existen, estando un peldaño por encima de los grandes científico y filósofos como Kant, Newton, Einstein, Max Plank…), no tengan un destino evolutivo aquí bajo las estrellas.

El propio Nietzsche terminó detestando a los poetas en parte, y decía cosas como

los poetas y las gallinas cacarean cuando les duele

Ironías de la vida, yo cambié la poesía por la filosofía. Esta segunda no es pasional, aporta soluciones, es clara, sirve para todo… La poesía siempre estará en nuestros corazones porque ella nos hace sentir cosas que nada nos hace sentir. Pero ahora la poesía también estará en nuestras conversaciones con los demás, la usaremos para un propósito más práctico, seducir, gustar, enamorar a los demás… Poesía viva y no muerta para una vida viva y no una vida muerta. Bienvenidos a mi propio club particular:

el club de los poetas vivos

Si capitán, me voy a la discoteca mi capitán…

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  • Comments

    • dulce dice:

      Esto esta tan hermosamente escrito, tan cierto y sincero. Yo tambien soy un poeta maldito y me encantó leer esta prosa que es poesia. Ojalá
      hubiera mas escritores como tú.

      • Erik360 Erik360 dice:

        Gracias por el halago Dulce… pero recuerda que lo importante es seguir siendo poeta pero dejar de ser maldito. El fin de la oscuridad está en los otros, en los demás, en la gente que nos saque de la soledad. Todo este blog está lleno de secretos fundamentales que nos ayudarán a acercarnos a los demás y ver ahora sí el lado bueno de la vida. Un saludo Dulce.

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