Los temperamentos elementales 2

(Este texto fue publicado originariamente en mi viejo blog de blogspot de arte y pensamiento. Para que no se pierda, le hago un hueco por aquí…)

Primera parte de Los temperamentos elementales

Coléricos

Llegamos al elemento fuego, que forma a los coléricos. Esta es la personalidad más temible de todas. Si el colérico no aprende a controlarse, y que no debe de intentar acabar con todo lo que está en su contra, puede llegar a arrasar medio mundo… No olvidemos que el elemento fuego fue, junto con el elemento tierra, el desencadenante del Gran Estallido, el comienzo del Caos. El colérico quiere mandar siempre, y que todo el mundo obedezca. colericoNo tiene problemas en tratar con otra gente, por lo general no es nada tímido, aunque es un poco menos extrovertido que el sanguíneo. Tiene una personalidad audaz y emprendedora, así, puede empezar un montón de proyectos distintos, su ambición hará que estos proyectos se desarrollen hasta completarlos, momento en que el colérico empezará a buscar nuevas metas. De este modo, el colérico no parece poder estar ni un minuto sentado, y se le pasa por la cabeza constantemente nuevos retos que llevar a la práctica. Como hemos dicho, puede ser de un trato brutal, tanto con sus compañeros o amigos, como con sus familiares. Siempre tiene razón… y lo demuestra hablando más fuerte que los demás, pues, como todo el mundo sabe (especialmente Mercedes Milá y todos los tertulianos de la prensa rosa), quien más fuerte habla más razón tiene. Parece que con este líder nato que es el colérico, cualquiera que estuviese bajo su mando podría estar contento, con un líder tan carismático, con gran iniciativa y con una enorme capacidad de mando, y de proyectos e ideas siempre inagotables. Parece que, a pesar de su “cólera”, este es un temperamento de grandes recursos, una especie de máquina de transformar la tierra… y ese es el problema. Recordemos que la tierra no quiere ser transformada por el colérico… así empezó el caos original, en el Gran Estallido. Pero el colérico tiene otro pequeño gran defecto, a parte de llenar de ira a la tierra con su fuego abrasador. Y es que, en la mente del colérico aparecen multitud de productivos y prácticos planes, pero al precio de no ser capaz de profundizar en cómo realizar correctamente estos planes, además, de que algunos de estos planes sacan de quicio al melancólico, propietario de la tierra. El proyecto de talar el Amazonas y construir una mega-urbanización con su parcelita de verde césped, en la mente del colérico parece la mejor idea que ha tenido nunca nadie. Exactamente igual, en la mente de Aznar el proyecto de arrasar España y construir una multitud de urbanizaciones y campos de golf con su jardincito y su espléndido césped verde, es una idea absolutamente brillante. Pero esto a la tierra, al melancólico no le gusta nada. El colérico contraataca los profundos argumentos del melancólico con argumentos, por supuesto, poco profundos como: “…esos que quieren dividir España”, o “sólo los etarras y los mamarrachos pueden pretender que la repipi de mi hija no tenga un jardín  de ocho hectáreas en donde poder arrastrar libremente el culo…”, o “esos que se ponen en contra del progreso y a favor de la excarcelación de los terroristas o de los osos pardos” o “hay que ser tolerante, que cada uno haga lo que quiera, eso es libertad” cosa que estaría muy bien si al día siguiente no les diese por decir justo lo contrario: “hay que mantener el orden, España se está convirtiendo en un estado de Taifas, en donde cada cual hace lo que le da la gana y no se respeta la ley, sobre todo si eres inmigrante, comunista, de izquierdas o rubio de pelo.”

Melancólicos

melancolicoAsí llegamos al último de los hombres, al último de los temperamentos. Surgió de la tierra, entre el barro… pero ya son las cinco y media de la mañana. Este tipo de temperamento es sobre el que más cosas tengo que contar, debido a que es el que mejor conozco. Si alguien está leyendo esto, me disculpe por no poder terminar esta noche (ya es 21 de junio de 2011), pero como dijo una profesora que tuve “el contador de cuentos ya está cansado”. Mañana sin falta lo terminaré. Día a día iré desarrollando este proyecto que, la verdad, ha sido empezado sin ganas… pero le empiezo a coger el gusto… Esta es mi terapia. Espero que a alguien por ahí, en el mundo digital, le sirva también para algo. Espero que esta página se termina convirtiendo en un sitio de referencia para todos los depresivos, para todos los suicidas y para todos los hombres encantados de la muerte de la tierra. ¡Guardar la cuchilla por esta noche…! Yo la guardé ayer, y he prometido no volver a sacarla NUNCA. Me debéis de prometer que vosotros haréis lo mismo (¡vosotras también, mis dos queridas y suicidas P…! No os guardo rencor a ninguna por mandarme a la mierda vía e-mail…) La sangre corriendo libremente por el suelo blanco puede resultar de lo más estético, pero es difícil de limpiar. ¡Nenes…! ¡Ni se os ocurra…! ¿¡No querréis despertar a la bruja malvada, que va a asustar a los nenes y a las nenas que se quieren morir… asaltándolos en el medio de la noche!? ¡Hasta mañana, felices sueños…!

Vuelve la mañana, se va, y vuelve a llegar la noche. Son las once de la noche. A Lutero le divertía pensar la idea de que le perseguía el diablo. A mi me divierte pensar la idea de que yo persigo al diablo. Las bestias atroces siempre me han fascinado. No las considero afortunadas. Simplemente las considera víctimas del sistema cosmológico, pero que no se confunda nadie con esto, pues aunque las bestias no han elegido lo que son, y, por tanto, son víctimas, no quita para que puedan ser a la vez verdugos.

Me quedaba el melancólico… Se suele decir que el melancólico tiene la mente más compleja de todos los tipos de temperamentos. Buena parte de los grandes personajes históricos poseían este peculiar tipo de temperamento, especialmente grandes científicos, artistas y filósofos. Si no fuese por los melancólicos no existirían ni las ciencias, ni las artes, ni siquiera las religiones. La humanidad sólo sobrevive actualmente sobre la tierra debido a la labor, muchas veces desinteresada, que los melancólicos han realizado en el ámbito del conocimiento. Son personas solitarias, de mirada profunda y mentes aún más profundas. Se enamoran de la belleza de las artes, de la tierra, y, por qué no, de la belleza de las mujeres. Creen que la belleza es el valor supremo, y tienden a creer que la verdad y la bondad son equiparables a la belleza, o sea, las tres cosas son lo mismo. Se emocionan con más facilidad que los demás tipos de temperamento, son sensibles ante todo, por lo general, no discriminan negativamente a nadie por motivos arbitrarios, como la raza o la clase. Luchan contra las injusticias, ha veces, hasta perecer en el intento. Son compasivos, profundos, callados. Por lo general, no son hombres de muchos amigos, pero desarrollan una profunda relación con los pocos que tienen. Leales, nunca defraudan impuestos (por lo que ya podemos inferir que Ana Torroja no es melancólica…), se interesan por el bienestar de todos. Suelen ser artistas, científicos, músicos, pero también pueden ser camareros, albañiles, o mecánicos. Se les puede encontrar en casi cualquier profesión, algo menos en profesiones que son muy de estar de cara al público, como políticos o empresarios, lo que explica buena parte de las desgracias que han azotado a la humanidad en su historia. Desgraciadamente, también se les puede encontrar en abundancia en los cementerios, y es que, tener una sensibilidad muy desarrollada, está bien cuando creces en ambientes donde todo es belleza y amor…, pero ya sabemos que estas circunstancias ambientales no se dan por lo general, resultando que en ambientes agresivos y de escasez de oportunidades, el melancólico es una víctima fácil, cayendo en seguida en las redes del sistema, a la espera de que llegue la araña a chuparle hasta la última gota de su sangre. A veces puede mantener a la araña en guardia durante unos años, a pesar de estar atrapado por las finas fibras de seda de la telaraña, que se le enreatan en el cuerpo como mil cuerdas. Pero la araña no tiene más que esperar hasta que el melancólico se canse de luchar y de patalear contra su terrible destino. Como resultado tenemos que la personalidad melancólica tiene una esperanza de vida inferior al resto de temperamentos elementales. Aparte de esto, ser de temperamento melancólico tiene otras cosas malas. Son vengativos. Ya dijo Nietzsche: “si has ofendido en tu vida a un hombre solitario… ¡no te olvides de matarlo después…!”. No perdonan. Están llenos de contradicciones. Pueden ser unos paranoicos, y creer que todos se ponen en su contra. Ven siempre el lado malo de las cosas, siempre se ponen en lo peor. Se adaptan muy costosamente a nuevos ambientes, y necesitan una rutina predecible en su vida para sentirse bien en su ambiente.

En fin, lo primero que hay que aprender para aprender a vivir es saber de qué tipo de materia elemental estamos hechos, pues, como hemos dicho, todo el universo, desde las galaxias a los “quarks”, está compuesto por cuatro sustancias elementales. Sabio no es aquél que conoce muy bien las cosas, sino el que se conoce muy bien a sí mismo: “conócete a ti mismo”.

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  • Comments

    • Diego dice:

      Muchas gracias por el interesante artículo. Acabo de encontrarlo buscando ingenuamente información sobre la seducción. La verdad es que soy un tipo que encaja muy bien con el elemento tierra. Soy un melancólico, y lo sé con toda certeza, luego de leer lo de aquí arriba. Creí que encontraría mi nombre por algún lado. Aunque no soy vengativo. Soy el más cobarde y pacífico de los hombres, si bien reconozco que me cuesta superar fracasos amorosos, laborales, etc., y tiendo a ser ansioso y con poca autoconfianza.

      • Erik360 Erik360 dice:

        De nada… Mira, si has venido buscando cosas de seducción estás en el blog adecuado… Y por lo demás, no todos los melancólicos son vengativos, más bien son los melancólicos que lo han pasado mal en la vida, los que los han fastidiado… Por eso me alegro de que no seas vengativo… Y sí, yo también era en otros tiempos más cobarde, más miedoso… pero el tiempo me hizo más arriesgado y más valiente ¿Qué qué hice? Básicamente se trata de autoconfianza… En este blog encontrarás muchas cosas que te ayudarán a llevar tu personalidad de melancólico hasta su máxima potencia, siempre desde el optimismo y lo mejor de este temperamento (dejando a un lado lo peor, la venganza,…) ¡Bienvenido!

    • Me encanto tu articulo de los temperamentos elementales, ya lo leí 4 veces. Muchas gracias por escribirlo.

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