Una técnica infalible para mejorar nuestro éxito social

En el artículo sobre el lenguaje corporal ya advertimos sobre la importancia de nuestros gestos, de nuestros movimientos, del lenguaje expresivo de nuestro cuerpo en general. En este articulo vamos a enseñar una técnica corporal (aunque también interviene el lenguaje verbal) que hará que nuestro éxito en las interacciones sociales en donde se negocia algo (desde sacar una cita con una chica, hasta conseguir un puesto de trabajo) se incremente considerablemente. En este artículo, una técnica infalible para mejorar nuestro éxito social.

El espejeo o rapport

Así podemos llamar a esta técnica, con estos dos nombres: espejeo o rapport. Prefiero el primero nombre, pero también usaré el segundo, como una forma de aumentar la jerga e introducir al lector en ese mundo de la seducción por medio del uso de conceptos específicos.

Como ya hemos dicho, es una técnica que se puede usar para aumentar las probabilidades de éxito durante nuestras interacciones sociales. El uso de esta técnica se puede dar en un montón de tipos de interacciones sociales distintas,  por ejemplo, encontrar pareja, conseguir un trabajo, negociar las tareas de la casa con nuestra familia, conseguir mejorar nuestra posición social en nuestro grupo de amigos… las posibilidades de uso de esta técnica son casi ilimitadas. Pero siempre con ese denominador común: la técnica se usa en contextos sociales en donde se negocia algo importante.rapport o espejeo

La táctica del espejeo o rapport

Si echamos un vistazo a esas parejas en donde el amor es total y correspondido, y los vemos actuar en contextos públicos, nos podemos dar cuenta de algo que llama la atención: parecen personas con una sincronía alucinante, es como si se hubiesen intercambiado un chip, desde el cerebro de él al de ella, y viceversa, y de esta forma hubiesen conseguido una sincronía perfecta en sus movimientos, en sus gestos, en sus conversaciones.

El espejeo o rapport consiste precisamente en eso: en “imitar” un poco los movimientos, los gestos, hasta el lenguaje de una persona con quien tenemos una gran afinidad. En el fondo, el espejeo es una señal de afinidad. Inconscientemente tendemos a adoptar patrones gestuales, movimientos corporales y estilos lingüísticos similares a personas con las que “encajamos”. Eso normalmente surge de forma inconsciente: cuando encontramos a ese alguien, con interés sexual en él o no, que nos llena, que nos causa empatía, tendemos  inconscientemente a imitar sus gestos, a usar un estilo en la ropa similar, a adaptarnos a sus gustos, a movernos parecido a él, a usar un lenguaje expresivo similar, y a, en general, compenetrarnos en los movimientos cuando interactuamos de una forma que parece estar totalmente coordinada.

Aprender a usar el espejeo o rapport para tener éxito en nuestras interacciones sociales

Con todo lo dicho, es muy interesante usar esta técnica para tener mas posibilidades de poder conseguir de los demás eso que necesitamos de ellos… desde una pareja sexual, hasta un aumento de sueldo. Básicamente la técnica consiste en “imitar” un tanto los gestos, los movimientos, la posición del cuerpo y el lenguaje de nuestro interlocutor. Por supuesto, no se trata de que los demás crean que somos un espejo de ellos, o peor, que crean que nos estamos burlando de ellos… la técnica se ha de emplear con gran sutileza, teniendo en cuenta de que en parte sale de forma inconsciente… Se trataría de hacer de lo inconsciente consciente, como una forma de que el espejeo termine siendo más eficaz.

Para ello, podemos poner el ejemplo de una interacción con una chica, con el objetivo de conseguir una cita con ella… Llegamos a ella, abrimos una conversación, por ejemplo, la preguntamos por un local de moda de la ciudad. Desde esa pregunta inicial, iremos guiando la conversación hacia temas que le puedan interesar a la chica. Se trata de introducirnos en su mundo, en sus gestos, en su lenguaje,… Durante la conversación, iremos percatándonos de los inconscientes gestos de la chica: por ejemplo, cómo mueve las manos, las tímidas sonrisas, los vaivenes de caderas, la posición de los brazos y de las manos (manos apoyadas en las caderas, cogidas por detrás,… como si estuviésemos esposados…), y con todo esto, se trataría de, disimuladamente, imitar un poco su lenguaje corporal, de mover nuestras caderas de forma parecida, de adaptar la postura de nuestras manos a los cambios habidos en la postura de las manso de la chica, de repetir la misma mirada coqueta que nos acaba de echar la chica, al segundo mismo de que suceda esta mirada. Esto todo debe de ser muy sutil, debemos de estar pendiente de los gestos corporales de la chica en cuestión, e intentar disimuladamente imitarlos.

También es importante la imitación o el espejeo del lenguaje: es ideal también “imitar” palabras clave que usa la chica. Estas palabras normalmente son fácilmente identificarles, y son palabras que aunque no dicen mucho, dan mucha información sobre los gustos y la manera de ser de la gente. Por ejemplo, esta chica de nuestro ejemplo podría decir: “este sitio me parece guay”… Y nosotros haríamos espejeo, diciendo en la ocasión propicia: “me parece muy guay la ropa que llevas”… No sólo palabras clave: es ideal adaptarnos completamente al tipo de discurso de nuestro interlocutor, de parecer que hablamos con la misma jerga…

En fin, esta es la técnica, con un poco de práctica mejoraremos sustancialmente. En el fondo, el espejeo o rapport pega de lleno en una de las virtudes más admiradas de hombres y mujeres: la empatía, sentir un poco como si estuviésemos en el alma de otro. Todos sabemos que, por ejemplo, cuando estamos esperando con un montó de gente, desconocida o no, en una sala de espera, por ejemplo, la sala de espera de las urgencias de los hospitales, si alguien le da por x, de repente algunas de las demás personas de la sala también se pondrán a x. Bien, pues se ha demostrado que las personas que les da por x después de que se hayan percatado inconscientemente de que los demás lo hacen también, tienen una empatía superior a los hombres medios. Con todo esto, no nos debe de extrañar de la eficacia del rapport… tanto es así, que, por ejemplo, a la hora de ligar, es más importante demostrar una empatía con el otro fuerte, que el mismísimo hecho de ser o no guapo… Una persona con fuerte empatía y con mal físico, puede perfectamente ligar más que una persona guapa pero no empática…

En fin, la educación del lenguaje corporal vuelve a ser fundamental a la hora de tener éxito en nuestras interacciones sociales.

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