Mi ética personal

Fue el filósofo alemán Nietzsche quien profetizó el colapso moral que se avecinaba sobre occidente debido a la pérdida de fundamento de las concepciones cosmológicas que heredemos del cristianismo. A esto Nietzsche lo llamó “nihilismo, o sea, algo así como “nadismo”, o como lo llamaríamos actualmente, pasotismo, desinterés por todo, el no creer en nada tan típico de nuestros tiempos. El desmoronamiento del cristianismo para Nietzsche sería en gran parte consecuencia del triunfo de la concepción fisicalista y cientista del universo. La ciencia y el cristianismo no son fácilmente compatibles, hasta tal punto que si una es verdad, lo otro es falso. Esto ya lo sintió y lo sufrió en carnes propias el filósofo cristiano Santo Tomás de Aquino, que después de toda una vida intentando conciliar a la “filosofía” (ciencia) y a la religión, al final de su vida se dio cuenta que esta conciliación no era fácil, y entonces Santo Tomás renegó de la ciencia en favor de la religión. Pero la ciencia le terminaría ganando la batalla a la religión, es curioso que una concepción cientista del mundo que en el siglo XVI estaba sólo presente en el 0,00001% de los europeos, le haya ganado la partida a la concepción cristiana del mundo que en ese mismo siglo XVI acogía en sus creencias al 99,9999% de los europeos. Digamos que la verdad que cree poca gente se tiende a imponer sobre la mentira que cree mucha gente. Irónicamente, para los apóstoles de la razón eso es una prueba de la existencia de Dios, porque para nosotros Dios es la verdad.

Como decimos, Nietzsche profetizó la pérdida de fundamentos de estos valores cristianos, que caerían con el propio cristianismo. En su lugar, se avecinaba la ciencia, la razón, la técnica, la transformación del mundo en manos de la industria ya naciente en la época de Nietzsche. Pero ¿qué ética tiene a su vez aparejada estos valores racionalistas de la existencia? Evidentemente en principio ninguna, porque la ciencia y la razón por sí mismas no nos dicen qué está bien, qué está mal, qué tenemos que hacer en la vida, cuales deben de ser nuestros valores… De todo eso se encarga la ética y la moral. Así, como ya no hay ningún fundamento para la ética y para la moral, llega el nihilismo, el pasotismo, el no creer en nada porque desde la ciencia y desde la razón no podemos crear unas bases para el establecimiento de una nueva moral y ética que sustituiría a los derrotados valores cristianos. Pero ¿no sería esto positivo, el no creer en nada, el pasar de todo e interesarnos sobre todo por vivir bien, sobre todo por nosotros, por prosperar nosotros y dejarnos ya de esas historias de querer encontrarle un sentido superior a la vida humana? Hay personas que creen esto, las podemos llamar todavía hedonistas, que creen que la felicidad se basa en la búsqueda del propio placer personal, placer que se consigue con fiestas con una vida tranquila, sin comernos la cabeza con los problemas del mundo, y como mucho centrarnos en nuestros propios problemas personales.

Al final, a la concepción de la ética cristiana, tras su aniquilación en manos de este nihilismo del que hablamos, la sustituyó sobre todo esta concepción hedonista de la vida, cada uno debe de mirar por él, cada uno debe de ser todo lo egoísta que pueda, ser interesado y pensar sobre todo en sí mismo. Esta concepción pasota-hedonista de nuestra ética y de nuestra existencia se impuso definitivamente. Recuerdo que un año antes de la crisis económica en la que estamos, oí por la radio un estudio sociológico sobre la moral y la ética de los jóvenes españoles en particular; y europeos en general. El estudio confirmaba esta nueva moral, pasota, desinteresada, egoísta. La crisis económica, que empezó como una crisis financiera en USA debido al tema de las hipotecas basura, había sido ya predicha hace al menos 20 años por grandes sociólogos y economistas. Pero cualquier persona humanista con una mínima sensibilidad para los asuntos humanos y políticos, intuía perfectamente que esta sociedad apestaba de un individualismo tan enquistado que eso terminaría trayendo consecuencias sociológicas y económicas de gran calado. La sociedad de las hormigas sabe perfectamente que su supervivencia depende muy directamente del conseguir mantener unas estructura sociales determinadas. La sociedad de los hombres también depende de ciertas estructuras sociales para su existencia. Las hormigas llevan en su ADN esta “cultura social”, y por eso ellas no pueden renunciar a ser seres sociales. El egoísmo de la ética nihilista-hedonista, trajo consigo la dilapidación de buena parte de las estructuras sociales en que se basaba la pervivencia de la sociedad humana. De este modo el descontrol se puso de moda, teníamos que hacer lo que nos diese la gana en el momento que nos diese la gante, perder todas las normas, mirar por nosotros sin hacer nada por esa sociedad que ya desde que nacimos nos acogió en sus hospitales, nos condujo por sus carreteras, nos dio de comer los productos que la misma cultivaba… Si apartamos los ojos de esta verdad de que nadie puede vivir sin sociedad, entonces la gente se termina creyendo que todos somos autosuficientes y que la verdadera prosperidad se basa en hacernos bien a nosotros, aunque sea a costa de hacer mal a todos los demás, incluso aunque se trate de la propia sociedad como un todo. Por supuesto, los bancos también se creyeron con derecho a esto, y ellos solitos fueron creando unas burbujas económicas insostenibles cuyas consecuencias pueden llegar a ser todavía incuantificables. No es esto tirarle flores a la concepción cristiana de la ética. Al revés. El fracaso del cristianismo trajo consigo al nihilismo-pasotismo. Y el cristianismo (en forma de catolicismo, que es de por sí una mezcla entre cristianismo y romanismo) ha sido la religión más hipócrita, y con la moral más hipócrita de toda la historia de la humanidad.

Mi ética personal

Lo que hemos hecho hasta aquí ha sido más que nada una explicación sociológica de la moral actual. Como he dicho, yo creo que la verdad se tiende a imponer con el tiempo. Pero esto, la verdad, Dios mismo, llega poco a poco. Por eso yo de alguna manera no hago mucho caso a estas morales neocristianas, o simplemente nihilistas que están tan de moda actualmente. Se puede decir que las éticas neocristianas o neocatólicas; y las éticas nihilistas y pasotas, son en ambos casos lo que se puede llamar “ética del deber”. Esta ética del deber era extraña a los antiguos griegos, para ellos ser “bueno” era ser listo, ser rico, ser sabio… Pero a ellos les hubiese extrañado que alguien fuese “bueno” por hacer obras de caridad. Los griegos antiguos te hubiesen dicho que dar limosna no hace mejor a nadie. Solo hace un poco menos pobre al que recibe la limosna. Y un poco menos rico al que la da. Pero los medios de comunicación (cada vez menos, como ya hemos visto la verdad se tiende a imponer) siguen intentando inocular como vulgar virus a la población esta ética moralista, hipócrita, ética del deber en definitiva. ¿Por qué? Pues por mero interés, ellos así lavan su imagen sin comprometerse demasiado. Por eso tenemos campañas en contra del maltrato de las mujeres, contra los accidentes de tráfico, contra el fumar en los sitios públicos… que siempre son superficiales y no van a la raíz de estos problemas. Pero es más difícil encontrar campañas en contra del sistema especulativo que es el sistema financiero internacional, en contra del trabajo de niños y mujeres en las fábricas del sureste asiático, en contrar de la precariedad laboral a la que nos ha llevado el neoliberalismo… Digamos que los medios de comunicación se creen muy “buenos” y muy valientes por pisotear a cucarachas indefensas. Pero a los dragones furiosos que arrasan todo a su paso con mil bocanadas de fuego, a esos no se atreven a enfrentarse. Y es que, la ética del deber es muy hipócrita y muy interesada. Por eso yo prefiero la ética de la virtud. Explicamos brevemente estos dos tipos de éticas.

1. La ética del deber. En la ética del deber tienes que pensar poco, y simplemente hacer caso a todas esas acciones morales que dicen desde la tele que está muy bien hacer: darle de comer a un pobre, no pegar a tu mujer, dar comida para los comedores sociales, no correr cuando coges el coche por la autopista… Tú no debes de discutir cosas como que los medios predican mucha moral pero que en realidad ellos son esencialmente inmorales, ven el pecadito que es la paja en el ojo pero no ven el gran delito que es la viga en el ojo. Ven lo que les interesa, y tú tienes que hacerles caso. Si no tú serás también un terrorista por lo menos, porque piensas por ti mismo, porque no te dejas engañar…

2. La ética de la virtud. Aquí no creemos que por ser cada día un mejor mogigato el mundo valla a prosperar hacia una “conciencia superior” o algo así. Más bien creemos que el mundo mejorará y la sociedad mejorará simplemente cuando lo hagan las personas, cuando estas sean mejores como personas, más inteligentes, más comprometidas, más justas, más altruistas, más luchadoras, menos pelotas, menos pasotas, menos egoístas… Se trata de que todos los hombres individualmente adquieran “virtudes”, como la sabiduría, la justicia, la simpatía, el espíritu objetivo, el dominio de áreas del conocimiento… Digamos que así, desde millones de cambios individuales se puede llegar a producir un gran cambio global, debido a que el todo es la suma de las partes mediante complejas combinaciones a través de estructuras geométricas fractálicas. La economía ortodoxa precisamente nunca ha tenido en cuenta que si la gente es más inteligente, más culta, más sociable incluso… la economía entera de un país tira hacia arriba, debido a que por ejemplo, se han detectado ciertas correlaciones entre la inteligencia y la creatividad de las personas y la renta per cápita. Como la economía ortodoxa tiende a considerar a virtudes como la sabiduría, la elegancia, la cortesía… como cosas vanas e improductivas, el saber económico tradicional no ha podido darse cuenta de lo importante que es, por ejemplo, que un país entero sea culto para que este esté desarrollado económicamente.

Conclusión sobre mi ética personal

Con todo lo dicho yo no hago mucho caso a los mass media, mejor que eso, yo voy a mi bola, tengo mi forma de ver el mundo, que si es cierto eso de que la verdad siempre prospera hacia arriba (algo que a veces uno duda, porque a veces parece que seguimos en el Antiguo Egipto por las creencias egipcias que aún conservamos), entonces no dudo de que algún día todo el mundo se dará cuenta de esto que para mí es una verdad como una catedral. Mientras tanto, uno tiene que lidiar con hipócritas por todos los lados, en las televisiones, en tu día a día…

Pero eso no es en absoluto un drama. Yo me he dado cuenta que las mejores persona (de verdad, ética de la virtud) son las que más lejos suelen llegar en la vida. Ellos simplemente hacen lo que decía Einstein que había que hacer para tener éxito:

clave del éxito = trabajo duro + callarse la boca

Y eso hago yo. No creo en muchas cosas con las que nos bombardean desde los medios. Pero simplemente yo no les presto atención, actúo por mi propia conciencia en vez de hacer caso al adoctrinador de turno. Digamos que miro el lado bueno del mundo, no miro a la cantidad de gente engañada, robada, manipulada… Por supuesto que esa es una lucha contra esos dragones furiosos de los que hablamos que es la lucha por la propia libertad de la humanidad al completo. Pero yo no creo que con revoluciones al estilo de la comunista vallan a cambiar las cosas. Yo creo que las cosas cambiarán cuando cambie la gente, cuando cambie hacia la ética de la virtud, y abandone definitivamente la ética del deber. Y mientras tanto, yo simplemente vivo mi vida, sin preocuparme demasiado de estas cosas. Sé que ser como soy a largo plazo siempre me beneficiará. No me dejo manipular. Soy realista, objetivo, intento ser justo siempre. Soy cortés, trato bien a todo el mundo. Soy educado y no le digo a nadie lo que se supone que debe de hacer (eso no quita que sea un buen consejero, pero siempre doy consejos cuando se quieren, un consejo no pedido es siempre mal recibido). Soy leal, y en el mundo empresarial y del trabajo acepto la jerarquía pero no me humillo ni soy pelota (los pelotas al final no gustan a nadie, ni siquiera al que se le hace la pelota). Soy luchador, pero es raro que ahora me pelee con nadie. Soy trabajador, y ahora no me importa tanto como antes tirarme 50, 60, 70… horas a la semana trabajando, debido a que ahora no tengo que hacer las cosas que tenía que hacer antes (aprender cosas de política, de economía, de arte… esa es mi virtud, que sé de todo eso), y por eso tengo mucho tiempo libre. Tanto tiempo libre, que me permite escribir casi como afición este blog, con el que espero ayudar a muchas personas con problemas de sociabilidad, de depresión, problemas con las mujeres y para encontrar pareja… problemas en la vida en general. Tengo mucho tiempo libre porque estoy en el paro… cosas del nihilismo y del pasotismo del que hemos empezado hablando me temo. Pero yo solo no puedo cambiar las cosas. Las cosas cambiarán cuando cambiemos todos, para mejor, para más cultos, más inteligentes, más comprometidos con nuestra sociedad. Ahora sé que yo no puedo cambiar las cosas, y curiosamente eso es algo malo y bueno a la vez:

-Es malo porque el mundo seguirá teniendo muchos graves problemas.

-Pero es bueno porque yo me libro de una responsabilidad tan grande que absorbería toda mi vida y más, moriría luchando en vez de vivir disfrutando.

Así que ahora que sé que yo no puedo salvar al mundo, tengo mucho tiempo libre, entre eso y que estoy en el paro… Por eso estoy interesándome por ese tema del amor, de las mujeres… Aunque suene a medievalismo, en otra época de mi vida yo pensaba más en ser como uno de esos templarios que viven para luchar y que renunciaban completamente al amor, a las mujeres… ser uno de esos

hombres que no amaban a las mujeres

en definitiva. Por eso para mí la vida ahora es muy rara. He cambiado el chip, me he vuelto demasiado normal… Pero creo que el haber pasado tanto tiempo solo, más de 10 años de mi vida, me hizo montarme un mundo por mi propia cuenta… Cuando volví al mundo real, al mundo que compartimos entre todos, me di cuenta al mirar desde otra perspectiva que esto ya no era la Edad Media. Por tanto… y aunque no seamos hedonistas, supongo que ahora es cuestión de disfrutar, de vivir la vida, aunque invoquemos la ética de la virtud. Al fin y al cabo, las personas con algún tipo de virtud, de saber de algo, de tener carisma personal… son el tipo de persona que yo creo que más fuertemente pueden disfrutar de la vida. Para mí de cualquier forma, todo esto es muy raro, me siento extraño en este nuevo ambiente, yo que he vivido en la Edad Media tanto tiempo… Quizás por eso mismo yo detecto a los medievalistas y a los egipcios al vuelo, a mí ellos no me engañan. El futuro es muy distinto al mundo de los egipcios (aunque a veces, la estética de la civilización egipcia parecía tener algo de futurista). No sé que nos traerá el futuro, ni a mí ni a nadie. Yo me aburro con tanto paro… por eso supongo que pienso ahora mucho en mujeres, en amor… Todo esto para mí es muy raro, y aún no me he aclimatado a la nueva situación. Quizás lo que más me gusta de todo es la idea de tener un futuro, y un futuro para disfrutar. Es la primera vez en mi vida que yo siento algo así. Esperemos que sea un buen futuro, basado en el amor a mi gente. Planes, muchos. Si este año es el primero del fin de la crisis económica, quizás pueda poner en marcha muchos de mis planes, que a parte de tener un trabajo estable más o menos, consisten en cosas sencillas, excursiones, conciertos, charlas con los amigos, ir a las piscinas… Me he vuelto una persona demasiado normal. Pero sin necesidad de ser un hipócrita de los de la ética del deber. Se puede ser comprometido sin ser el discípulo del Che Guevara. Se puede ser comprometido y pasar a su vez completamente desapercibido. Yo aconsejo pasar completamente desapercibido. Nadie quiere ser ni el guapo ni el feo; ni el listo ni el tonto… Todos al fin y al cabo queremos ser “normales”. La felicidad está en la normalidad, que no en la normalización. Me voy a tomar un café…

Share Button
Print Friendly
Para ver los productos desarrollados excluvisamente por Erik360 para nuestro blog no olvides pasarte por nuestra Tienda SyA

ARTÍCULOS RELACIONADOS
  • Estoy triste (6)
  • Cómo alcanzar el éxito económico (5)
  • Solucionar nuestros problemas para superar la depresión (5)
  • Modos de vida para la felicidad (5)
  • La clave de la felicidad: estar a gusto en tu casa (5)
  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

    Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>