Modos de vida para la felicidad

Ahora yo soy una persona adaptaba, sociable, simpática, comprensiva… Pero en algunos aspectos sigo hiendo un poco a contracorriente de los demás. El gran problema es que en los aspectos en donde gran parte de la sociedad es conservadora, yo soy más moderno o liberal; y en los aspectos en donde otra gran parte de la sociedad es moderna, yo soy conservador y tradicionalista. Así, tan pronto me acusan de nazi como de ser de ultraizquierdas. Por supuesto estas acusaciones me la traen floja teniendo en cuenta del tipo de gente de las que suelen venir…

Pero por ejemplo, podemos ilustrar esta diferencia de modos de vida: la gente por ejemplo, suele ser a veces muy conservadora en cuestiones religiosas, un alto porcentaje de la población española sigue considerándose católica cuando la preguntan por su religión; yo en cambio, soy más partidario de un concepto de religión más cercano a la ciencia, al arte, a la verdad: para mí Dios es la verdad, y seguir a Dios es buscar la verdad en este mundo, actuar con justicia, con principios… Evidentemente mi concepción de la religión es mucho más “moderna” que la del catolicismo que pretenden imponer en España casi casi la religión de los antiguos egipcios.

En cambio, en otros aspectos yo soy mucho más conservador y tradicionalista que el resto de la gente en España. Pongamos el ejemplo de los pisos, de la convivencia en los pisos… ¿Quién no tiene muchas veces problemas con los vecinos, de ruidos, de falta de saber convivir con ellos, de recelos por cualquier tontería? Por lo general se ha impuesto un modelo de convivencia entre vecinos muy “moderno”, muy egoísta, muy anárquico… Ahora ya no habrá unos horarios nocturnos y unos horarios diurnos: ahora todo el mundo puede hacer lo que le de la gana en su pisito. Vamos, que si por ejemplo te da la gana regar las plantas a las cinco de la mañana, despertando en este proceder a los vecinos de abajo, pues lo haces y punto. Es tu libertad y tú eres muy moderno para andarte con hostias de unas mínimas normas de convivencia…

En este aspecto yo invoco un poco la antigua forma de vida más regulada, más natural, más social, más eficiente incluso.. (no se tiraba nada) de nuestros abuelos. Yo veo algo épico en la antigua forma de vida de nuestros abuelos. Ellos con muy poco conseguían ser muy felices, porque le sacaban partido a todo. Ellos eran más felices con otros modos de vida que quieren hacer pasar por caducos porque su vida era de alguna manera más natural, más en sintonía con nuestra naturaleza humana. Por eso, yo creo que una de las grandes formas de ser felices en este mundo, es descubrir otros modos de vida (no hace falta irse a la India ni a la Polinesia…), otros modos de vida que a veces pueden aparecer más tradicionales… pero una cosa es la tradición (polémica a veces); y otra nuestra naturaleza humana. Somos siempre más felices cuando nuestros modos de vida se ajustan a nuestra naturaleza humana. Por eso, en este artículo descubrimos el secreto para tener una vida feliz. Modos de vida para la felicidad.

Modos de vida en España

Ayer vi un documental de la tele que trataba de la crisis en España, de los que pasan hambre y tienen que recurrir a comedores sociales y a los bancos de alimentos para poder sobrevivir… Pero por otro lado, en el programa reflexionaban sobre el despilfarro, sobre la cantidad de comida que tira la gente… Por ejemplo estuvieron siguiendo a unos basureros, y estos con navaja en mano, abrieron las bolsas de basura de la gente… en las que encontraban muchos alimentos que simplemente eran tirados a la basura por cualquier tontería. Vamos, que en España estamos pasando de tirar la comida a morirnos de hambre…

Para nuestros abuelos sería un crimen tirar la comida: ellos lo aprovechaban todo. Y no necesariamente porque fuesen pobres: los ricos también lo aprovechaban todo, creían que tirar la comida era un crimen o un pecado… y tenían razón, porque al tirar la comida perdemos recursos, despilfarramos no sólo comida: también la energía, el agua, los medios… que se necesitan para producirla, y como resultado tenemos que por ejemplo, el consumo energético de España se dispara, y eso aumenta la dependencia del petróleo del exterior, y eso, por supuesto, hace aumentar la deuda, nos jode la balanza de pagos y las exportaciones, y al final, aumenta el paro. Sí, hay crisis porque no hemos sabido entender la grandeza del modo de vida de nuestros abuelos. Cada vez que tiramos a la basura un plato de comida, estamos ayudando a incrementarse las tasas de paro, estamos destrozando nuestro futuro, estamos empeorando nuestra calida de vida… ¡Por Dios! Newton es el segundo Mesías tras Cristo, y para él la eficiencia es el gran mandamiento de este universo.

Yo aspiro a que en España volvamos a esa cultura cívica de la convivencia, a esos antiguos barrios de ciudades; y a esas antiguas aldeas de pueblos (los pueblos no han cambiado tanto, pero se están “modernizando” peligrosamente a su vez que se despueblan), en donde los vecinos se saludaban por las mañanas al encontrarse, se conocían, se pedían sal entre ellos, se respetaban teniendo todos unos horarios diurnos. Había tiendas de ultramarinos con encanto, cines a la antigua en donde se iban a besar las parejas de enamorados, calles y avenidas con árboles que dejaban sus hojas en el suelo en el otoño, hojas con las que jugaban los niños al regresar del colegio. Algunas de estas cosas se conservan, y cada vez hay más movimientos ciudadanos que aspiran a conservar estas cosas “tradicionales”, y poner así freno a las aspiraciones de “El Corte Inglés” de hacer un mundo a la medida del pijo moderno, sin principios ni inteligencia, sin ideales, sin horarios, anarquía todo, que cada uno haga lo que le de la gana, que cada uno riegue las plantas a la hora que le de la gana. Y ¿quién me va a decir a mí si yo tengo que andar a las cinco de la mañana con zapatos de tacón por mi piso? ¿Qué más da que te despierte si yo soy libre y es mi decisión y mis pelotas no siguen los principios de la Gravitación Universal? Libertad para todos, y así todos nos esclavizamos en la falta de cultura. ¿Crisis? Eso ya era de antes, crisis mental, crisis de inteligencia, crisis de cultura. Luego la crisis económica se va engordando poco a poco hasta que termina por estallar.

Yo ha veces en algunos de los pisos en los que he convivido, reconozco que tenía unos horarios de lo más nocturnos… pero yo era cuidadoso, andaba por el piso de puntillas para no hacer ruidos; meaba no sobre el agua de la taza que hace ruido; si no sobre la superficie de “roca” para no hacer ruido; abría y cerraba las puertas como si fuese un ladrón. Simplemente respetaba a los demás, y eso no significaba para nada perder mi libertad…

Modos de vida para ser felices

Y es que vivir de forma más natural, más humana (con la cultura que modela nuestra peculiar forma de ser hombres) nos hace más felices de este modo tenemos una vida más plena, nuestro organismo nos genera mayores dosis de felicidad. Para terminar el artículo, hacemos una lista de modos de vida, de cosas que hacemos en el día a día, y vemos cómo podemos hacer estas mismas cosas de forma más plena, más armoniosa con nuestra naturaleza humana, menos “moderna”…

1. Sé diurno. Y si eres a veces de los nocturnos como soy yo de vez en cuando, no te olvides que te tienes que comportar como un fantasma o como un ladrón: no hagas ruido, aprende que la noche es confusa, llena de criaturas del inframundo, entre las que tú eres una más… La noche no es para la vida: es para los sueños. Pero también es para la fiesta, es para la confusión, es para el sexo desatado durante interminables horas en las que parece que entramos en trance. El día en cambio es armonía, es felicidad, es vida familiar, es el trabajo, el estudio, el oficio. Es cuando hacemos las cosas cotidianas de nuestro día a día, hablamos con los vecinos, vamos a ver a la familia… La noche es atrayente, lo sabemos en esos días de fiesta en donde aún estamos muchas horas por ahí de marcha después de que se halla metido el sol. Pero lo atrayente a veces es peligroso en exceso, como el alcohol, como la comida, como el deporte… son de esas cosas que tenemos que introducir en nuestra vida en su justa medida.

2. Ten horarios. Los horarios no son esclavitud: son el seguro de nuestra libertad. Las personas que se someten a unos horarios diarios más o menos establecidos, sufren menos de ansiedad, de depresión, son más felices, están más animados, ven el mundo con colores más hermosos… Ten horarios, de trabajo, de estudio, de comidas. Ten horarios sensatos, no comas a las cinco de la tarde ni cenes a la 1. Las rutinas no son malas como se cree: lo malo son ciertas rutinas demoledoras por su dureza. Pero las rutinas nos hacen más felices.

3. Rompe la rutina. Lo mejor de la rutina y de los horarios es que así tendremos una vida estable que podremos volar por los aires de vez en cuando: son esos días de fiesta, son esos días en los que rompemos con todo y nos vamos a las fiestas de la ciudad: por la mañana estamos con la familia, hablamos con ellos, nos sentimos de felices porque estamos de fiesta. Toda la ciudad parece estar con ese aire de magia que es la fiesta: los banderines por la ciudad, la gente feliz en los bares, el desfile de la charanga musical por la ciudad… Y luego por la tarde, nos vamos por ahí a los bares a tomar pinchos y beber cervezas con los amigos… Luego descansamos un poco de tanto romper con la rutina… Y por la noche volvemos a salir, a la disco, a desconectar, a mirarnos con chicas y hablar con ellas… Estamos eufóricos porque la euforia se produce cuando rompemos con las rutinas.

4. Ten una actividad diaria. Algo productivo, ten unos horarios, que te llene casi todo el día, a lo que te dediques. No se puede estar sin hacer nada, si no tienes nada que hacer ya tienes algo que hacer: buscar algo que hacer. Algo productivo, algo que nos sirva para algo, como estudiar una carrera, tener un trabajo…

5. Vive la fiesta. Para vivir la fiesta como ya hemos visto, hay que tener antes un tiempo de “no fiesta”. Es el tiempo del trabajo, del estudio, de nuestra actividad diaria. Si no tienes una actividad que te llene casi todo el día (no ver la tele, sólo cosas productivas)n tienes un problema porque no podrás vivir la fiesta. Es esa sensación de que se acerca el fin de semana, de que en él romperemos con todo, de que quizás hasta liguemos, porque la euforia de la fiesta nos anima más a hablar con esa chica con la que nos miramos en la discoteca…

6. Disfruta de la familia. El entorno familiar es el lugar de mayor felicidad que puede encontrar un hombre. Esa sensación de sentirse arropado por un entorno familiar adecuado es indescriptible, es como si estuviésemos drogados y como si en nuestro cerebro se disparasen las sensaciones de felicidad. Es muy importante construir un hogar acogedor, comprensivo, en donde todos se ayudan; pero no nos creamos que existen los hogares utópicos sin conflictos: es normal que existan “redecillas”, pero estas riñas no deben de apagar el concepto de familia: si no de iluminarlo aún más.

7. Disfruta de la naturaleza. La naturaleza tiene muchas concepciones según la cultura. Los árabes la desprecian: para ellos la naturaleza es agresiva, son dunas que lo arrasa todo; es sol abrasador… En España la naturaleza es en parte madre con la que nos fusionamos y volvemos de este modo al abrazo de donde todo procede; y por otro lado es recinto exterior que acoge a la ciudad, a lo urbano, a las nuevas formas de vida que limitan con las antigua formas de vida, más en armonía con la naturaleza. Estas dos concepciones de la naturaleza que se dan en España se combinan muy bien. La ciudad es cívica: el campo es salvaje. Cambiar entre lo cívico y lo salvaje es siempre todo un gozo, después de muchos días en el duro cemento volver a ver árboles, ríos, montañas…

8 Disfruta de los amigos, del amor, de la sexualidad… Los amigos son como una segunda familia, y si ya somos muy felices teniendo una familia, imaginémonos lo felices que podemos ser teniendo dos familias. Y luego está el amor, las mujeres u hombres… ¿Y quién podría ser feliz sin disfrutar del amor? Bueno, quizás podamos ser felices si disfrutamos de las demás cosas que hemos enumerado… pero sin amor nos sentiríamos vacíos, sentiríamos que algo nos falta en nuestra vida. Y al final, tenemos al sexo como la guinda de nuestra felicidad, de nuestra forma de vida, de nuestra pasión, de nuestro transitar por este mundo de seres que amparan su conciencia en la materia de este lado del Universo.

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