Nosotros los suicidas

Todavía recuerdo la historia que me sucedió con una chica de Internet hace un año. Me la encontré en una página de ligue por Internet… Ya he hablado de esto. Hablemos tres días: el primero, nos conocimos y ella se interesó por mí; el segundo, me enamoró con su inteligencia… ; y el tercero, me mandó a la mierda… Estaba de pleno en una crisis depresiva. Y es que, aquellas interminables conversaciones de más de 5 horas por el chat con ella en aquellos días, no pudieron unir a dos seres del mundo que sufrieran más… Terminemos por encontrarnos dos depresivos con muy serios pensamientos ambos de acabar con nuestra vida… Pero yo me quería agarrar a ella… aunque ella no estaba por la labor, entre otras cosas, porque “se juntaría lo tuyo y lo mío…” Todavía me acuerdo de aquella chica con una triste historia detrás. Al final me mandó a la mierda con palabras muy duras, debido a que estaba de lleno en una crisis. Han pasado muchas cosas en este año y medio. Me he acordado de esta chica muchas veces… porque es que me comprendía tan bien… Pero también me enfadé mucho con ella, por hablarme con feas palabras, por abandonarme y por no haberme dado la oportunidad de conocerla. A veces sueño con que leerá este blog, y se acordará de mí… Fue un sueño oscuro lo que tuve hace año y medio, en aquellos días en donde se me apareció el infierno.

Querida P…

Siempre he querido escribirle a aquella chica unas últimas palabras de despedida… Quizás para que vea los progresos que he tenido en este año y medio. Aunque supongo que si ella no ha mejorado, no le servirá de nada mis crecientes alegrías. De todas formas, este blog ya sale en primera página de google con muchas búsquedas… así que no es raro que esta chica termine por encontrar este artículo… Aquí van mis últimas palabras para ella.

Hola. ¿sabes? Tienes muy mala leche; tienes una muy fea costumbre de ir diciendo a los demás lo que tienen que hacer; tienes una visión del mundo muy oscura… no sé que tienes ahí en tu cerebro, pero como tu dices “yo no veo las cosas como tú”. Joder, me he acordado de ti mucho tiempo, todo este largo año y medio… a pesar de que ahora ya no soy un fóbico social… De echo, debo de haber conocido en este medio año a más de 500 personas. Empecé a salir de casa hace sobre medio año, en Septiembre o así. Pero aún así me he acordado de ti, porque me entendías como nadie había sido capaz de entenderme… Por eso he pensado en ti, he pensado que hablaba contigo… eso me subía el ánimo. Puedes creerte especial respecto a mí, no porque me acuerde de ti (pues yo me acuerdo de todo), sino porque te he apreciado como a pocos… a pesar de que no te he conocido en persona…

Otra vez te reitero que lamento tus desgracias, pero no puedes ir encarándote a los demás como si ellos fuesen los responsables de tus desgracias. Yo soy perfectamente consciente de que la humanidad está plagada de cabrones… Pero también te puedo decir una cosa: jamás un cabrón me ha podido en una pelea, siempre han terminado vencidos por mí, por mí, noble, buena persona, a pesar de mi oportuna a veces mala leche, a pesar de que digo las cosas como son, y a pesar de que a mucha gente no les gusta que les digan las cosas como son…

En los últimos seis meses he conocido a mucha gente que me entiende… No es la primera vez que me siento arropado en mi vida por los demás, pero sí es la primera vez que vuelvo a los hombres desde mi caída hace más de 10 años. Las heridas tardan un tiempo en cerrar, a veces sólo es cuestión de esperar un poco. La mía está cerrándose, aunque a veces me vuelve a doler, y lo paso otra vez mal. He roto con casi todas las personas de mi pasado. Es muy duro decir que casi nadie que conocías de seis meses para atrás, ya no te importa nada. Te sientes sólo en el mundo, te sientes con esa extraña sensación de melancolía… esa extraña sensación que tenemos a veces en esas tardes cuando empieza a oscurecer y estamos en casa solos. Es duro decir que ya no me importa casi nadie que halla conocido en el pasado, pero son secuelas de haber pasado cerca de 10 años prácticamente temblando de dolor…

Pero con todo, esta sensación de soledad es extraña… Como en el cuento de Kafka “la metamorfosis”, es ahora cuando entiendo a la hermana del escarabajo prota… Y es que, empiezo a saber lo que se siente cuando uno es libre, lo que se siente cuando no te intentan convencer medio mundo de que eres raro, de que tienes que humillarte ante ellos, de que tienes que hacer lo que ellos dicen que tienes que hacer,… Me siento sólo, pero libre.

Y cada vez me siento menos solo. Empiezo a encontrar al tipo de gente con el que siempre soñé poder estar. Al fin se liberó la mosca de la pegajosa telaraña, y aún magullada por el esfuerzo echo para liberarse, camina ya por suelo firme, medio desorientado, pero sabiendo que ahora ya no hay araña que me pueda volver a atrapar.

Querida P, como te dije ya una vez en el chat, espero que alguna vez te sientas orgullosa de que te haya “querido” un hombre como yo. Creo que la grandeza de los hombres se puede medir por la dificultad que tienen los demás en amedrentarlo, en darle miedo, en amenazarlo incluso con la muerte si no se somete a lo que impone la dictadura de los hombres de piel blanquecina. Tendrán que sacar una regla muy grande para medirme. Nunca me importó siquiera las amenazas: pueden vencerme, pero no pueden convencerme.

Me siento extraño en esta semana. Soy una mosca que se acaba de liberar de una terrible trampa que le ha torturado durante 10 años. Arriba digo que no tengo aprecio a casi nadie de mi pasado… para los que me conocer (y este blog lo lee varias personas que me conocen) es algo muy duro de oír. Pero es que yo no se perdonar. Supongo que es cierto eso que dicen: si coges una hoja de papel y la haces una bola, arrugándola toda, y luego intentas desdoblarla y volver a dejarla como estaba, no podrás, por más que la alises. Mi corazón es así, yo no se perdonar. Tengo infinidad de virtudes, pero no tengo ningún tipo de capacidad de perdonar… No olvido una afrenta. Y es muy fácil ofenderme, sólo es necesario mirarme mal.

Te despido hasta siempre, querida P, no creo probable que llegues a leer esto… salvo que te acordases de mi nombre y entrases en mi facebook… para ver cómo me iba. Yo lo he hecho contigo, y no es imposible que leas esto… Si lees esto, por favor, espero tu respuesta en los comentarios. Mientras que llega la respuesta, haré todo lo posible por seguir intentando aprender a perdonar. Y es que, ya nos enseñó el Conde de Montecristo que, si no aprendes a perdonar a los demás, eres tú mismo el que puedes terminar destruido en una vorágine de ira y de rencor.

nosotros los suicidasDe cualquier forma, estoy convencido en que no merece la pena vivir más que para ser libre. Por eso tú y yo somos suicidas… que no suicidados. Fallemos con nuestros artefactos. En el fondo muchas veces no nos podemos alegrar… Pero a veces siento que ya hasta puedo volver a volar, como volaba en el cielo de la pasión hace años.

Espero que ambos podamos ser vivos libres durante el tiempo largo que nos queda de vida. Y espero aprender a perdonar en un futuro. No hay nada para siempre. Las cadenas que nos esclavizan son muy débiles. Yo rompí cadenas de grosores inmensos, aunque luego te toca arrastrar detrás de ti los sobrantes de la cadena. Todo acaba y todo vuelve a empezar. Hace 5 días, soñé que mi mundo anterior entero ardía en un fuego tan perturbador como las fiebres más fuertes que nos pudieron azotar. Aún no se qué nueva vida surgirá entre las ruinas de nuestro pasado. Pero ya a empezado a llover, y se confunden las lágrimas con las gotas de agua.

Hasta siempre, querida P. Fuimos hombres que sufrían tanto, que ya no podían ni siquiera llorar. Esa es la señal para pasar al lado del dolor. Pero el llanto de un niño ya se puede volver a oír en medio de las cenizas que pertenecen a lo que queda de un viejo mundo.

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