Nuestra vida como proyecto simbólico y como destino

A grandes rasgos, como humanos somos proyecto. Cuando somos pequeños pensamos en ser una u otra cosa: arquitectos, ingenieros, médicos, toreros, futbolistas… El proyecto de lo que tenemos pensado ser es fundamental, a lo mejor si un día queremos ser futbolistas; pero al siguiente cambiamos de opinión y ahora queremos ser físicos y cosmólogos, puede que de un día a otro no cambiemos mucho… Pero os propongo un experimento mental: imaginad a un niño. Este niño tenía decidido ser futbolista, pero de repente, un día ve los documentales de Carl Sagan (serie Cosmos), y el niño cambia de opinión y decide que él quiere ser astrofísico y cosmólogo. ¿A cambiado algo en este niño de un día para otro, ha cambiado algo desde que el niño quería ser futbolista hasta que el niño quería ser cosmólogo, ha cambiado algo en un sólo día? Muy poco sin duda, pero sí algo importante, la semilla, el proyecto que el niño es, sí ha cambiado. Es sin duda algo muy pequeño. Pero ¿habrá cambiado algo este niño dentro de veinte años? Creemos que sí, esa pequeña semilla puede haber modificado al niño completamente. No es lo mismo tirarse 20 años de la vida queriendo ser futbolista que queriendo ser cosmólogo. El niño cosmólogo, dentro de 20 años será completamente distinto que el niño que quería ser futbolista. El símbolo a transformado al niño. El niño transformará al símbolo.

Lo cierto es que a estas reflexiones se llega desde el vómito constante que es para mí ver un “informativo” de la tele. Y es que por la tele no nos dejan de recordar que tenemos que estar muy orgullosos por ser españoles, porque según el telediario que acabo de ver hace un poco, exportamos vino a todo el mundo, exportamos tortillas, tenemos muy buenos futbolistas… Pero ¿eso son los valores que queremos inculcarles a nuestros niños? Y entonces, ¿no serán dentro de 20 años  buenos futbolistas, buenos camareros, buenos enólogos… en vez de ser buenos ingenieros, buenos científicos, buenos filósofos? ¿No estamos construyendo un proyecto de humanidad digno del excremento que emana desde las mesas políticas que nos manipulan hasta querer ensalzar al mediocre para así crear a una sociedad entera de mediocres? Y es que ya se sabe, al inteligente, lo puedes quemar, lo puedes dejar en el paro, lo puedes matar, lo puedes freír vivo, lo puedes destripar vivo… pero no lo puedes engañar. Y la hegemonía a día de hoy es difícil mantenerla a base de hacer esas cosas terribles con las que se mantenía la hegemonía en la Edad Media,  o en el Imperio Romano. A día de hoy la sutileza se ha impuesto, y alguien que quiera mantener su hegemonía con violencia está destinado al fracaso. Incluso a sentir en sus propias carnes lo que es la violencia del otro. A los nazis les pasó. Ellos quisieron recuperar la época en donde la hegemonía se conseguía y se mantenía con violencia. Pero por supuesto todos sabemos pegar. Desde el fracaso de los nazis, casi nadie interesante ha pretendido conseguir la hegemonía con violencia. A cambio, la persuasión, la convención, la manipulación… la seducción… ha sido en gran parte el sustituto de la antigua violencia para conseguir la hegemonía.

El símbolo es clave en nuestro destino como humanos. Un símbolo es significado, pero también cosa. Es una estatua de una mujer hermosa que representa la juventud; es una figura grotesca y horrenda que representa la maldad. Es interesante esta distinción del símbolo, son dos cosas: el pájaro por un lado; y el significado por otro. Así, una lechuza, que es un animal inofensivo para el ser humano, se convierte en un pájaro de mal agüero cuando lo atribuimos el significado de que cuando lo vemos posarse ante nosotros en la noche eso es símbolo de que nosotros mismos o un familiar próximo vamos a morir. Pero ese significado está solo en la mente humana. La lechuza es completamente inocente de la estupidez de la humanidad. Ella es víctima, porque se le ha atribuido un significado negativo, por el que puede ser matada y aniquilada. Los alemanes les atribuyeron a los judíos el negativo significado de su propia decadencia y de su propia imbecilidad como nación. Así, los judíos, aunque eran inocentes (al menos no eran peores que los alemanes no “arios”), se vieron inundados por este significado que los alemanes les habían tirado encima, como si los empapasen con cubos de agua

En gran parte, nos convertiremos en lo que queremos ser. Por eso la vida humana es proyecto. En el futuro seremos el proyecto que hoy sólo está simbólicamente en nuestra memoria. Por eso es tan importante tener un buen plan, una buena idea de lo que queremos hacer con nuestra vida. Eso son los planos que iremos convirtiendo en realidad poco a poco, y a través de los años. Por eso siempre tenemos que estar pensando lo que queremos ser cuando seamos mayores. Siempre podemos estar haciendo nuevos planes, querer ser cosas nuevas, tener nuevos proyectos, tener nuevas ambiciones… por supuesto desde la cordura y desde la sensatez, sin querer imposibles ni locuras, y sin querer realizar tantos proyectos que nos absorban a nosotros mismos y a nuestra propia vida.

Agraciadamente los nuevos medios de Internet, nos permiten denunciar la situación manipuladora de los mas media. Luego que cada uno haga lo que quiera, como si alguien quiere ver y tragarse la información manipulada y vomitiva de un “telediario” de A3. Por ejemplo, ya ha habido algún tuit famoso que, ante la nueva entrega de los Premios Novel, y ante la común ausencia de algún español entre los galardonados, ha recalcado que para nosotros los Premios Novel es como para los canadienses el mundial de fútbol: no contamos con poder ganar nada en ese terreno. Al fin y al cabo Christiano Ronaldo a renovado por el Real Madrid y los españoles tenemos que estar muy orgullosos de tener a tan buen futbolista en la liga española… eso cuentan por la tele.

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